Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia pertenece a Silque.

Hey! Bueno, decidí darles el doble capítulo, porque pues hoy como que se me facilita el inglés. Jaja.

A leer.


Nota Original de la Autora (Silque):

¡Y aquí está chicos! El capítulo que todos vosot5ros ha estado esperando con impaciencia. Pensé en hacer la vieja maniobra de lanzar el cebo y después retirarlo, y poner esto en otro capítulo antes de este, pero estoy temerosa de recibir amenazas de muerte. Y yo NO soy tan cruel.

Además, realmente esperaba para escribir estos capítulos.

Links en mi perfil sobre las cosas en la historia.

Gracias a todos mis amorosos comentadores, especialmente a LillianAmethyst, que me acosa descaradamente para que escriba más rápido. ¡Cálmate, cariño! ;) Y a Jessica314, quien rompe cosas como un comentarista de deportes. ¡Eres maravillosa, mujer! Vayan y lean las cosas de Jessica. Ella es ¡magnífica!

Sin más por añadir, os traigo… ¡el primer encuentro!


Edward's POV

A las siete y media en punto, estábamos afuera del hotel Plaza, motándonos al Volvo. Por protocolo, Jasper y Alice se sentaron al frente, y yo tuve que sentarme en la parte de atrás como si fuera algún imbécil de la familia real. Todo el mundo sabía que yo amaba conducir. Era molesto sentarse atrás, con cero control de la situación.

Me di cuenta que me sentía molesto con las cosas más a menudo, últimamente. ¿Era tiempo de empacar? Aún teníamos algunos meses de gira sobrantes, pero la idea de volver a casa, sin prisas en mi tiempo, sin obligaciones de estar en ciertos lugares en ciertos días, sin tener que vestir aquél jodido traje, sonaba malditamente bien ahora mismo. El enojo se estaba volviendo cada vez más difícil de manejar. A noche, casi despedazo al gato montés que cacé dentro de mi furia. Normalmente, era un cazador ordenado, pero había tenido que lanzar lejos la playera que tenía puesta cuando volví al auto, debido a los arañazos y a las salpicaduras de sangre. No había tenido aquella costumbre desde que era neófito. ¿A caso era mi enojo y mi soledad, o la frustración ante la lujuria que Jasper le profesaba a su esposa? Tal vez eran ambos…

Además extrañaba al resto de mi familia. Extrañaba a Carlisle y a su calmada sabiduría, a Esme y sus amorosos modos, a Emmett y su revoltoso encanto, e incluso a Rosalie. Ella era una perra voluble, pero asombrosamente fiel a la familia. Y una mecánico estupenda. El Volvo necesitaría una revisada una vez estuviéramos de vuelta en casa.

Y,finalmente, extrañaba a mi Vanquish. Quería tomarla y montarla, gruñendo mientras recorríamos alguna carretera desierta, escuchando aquel rugido del motor V12. Después de tocar el piano y correr, montarla era mi más grande alegría. Rosalie había prometido que ella estaría lubricada y llena a tope, lista para montar cuando regresáramos a casa. Hablo del auto, no de Rosalie.

Tendría que hablar con Alice y con Jasper pronto, para hacerles saber que estaba listo para volver a ser Edward Cullen: un don nadie, viviendo en la obscuridad en las afueras del estado de Washington. Podríamos prolongar esto por algunos años más, eso seguro, pero no creía que quisiera hacerlo más. Tal vez dentro de una generación, podría hacerlo de nuevo, y aparecer como el nieto de Edward Masen. Porque realmente había sido divertido, hasta que dejó de ser divertido. Maldición, odiaba estar harto y triste todo el tiempo.

Alice se dio la vuelta en su asiento.

–¿De verdad? ¿De veras es lo que quieres? –Ella lucía un poco demasiado ansiosa, y yo me sentí como una porquería. Estaba manteniéndolos fuera de casa a ellos también. Y debería haber sabido que, una vez tomara una decisión en mi cabeza, Alice lo sabría inmediatamente.

–Sí, Ali. ¿Ustedes creen que quieran regresar a casa pronto? Yo he terminado con esto ¿Qué hay de ti? –empujé el hombro de Jasper.

–Estaré listo cuando tú lo estés, hermano. Admito que será lindo volver a casa. Estoy seguro de que Emmett está más que preparado para un poco de tiempo de hermanos." Jasper me sonrió en el retrovisor. Oh, genial. Más tortura para mí de parte de los hermanos Cullen. Rodé los ojos.

–Terminemos con las fechas ya previstas y no hagamos más –me dirigí a Alice–. Aun nos quedan unas pocas ¿verdad?

–Unas cuantas –dijo, ocultando sus pensamientos de mí otra vez. ¿Qué demonios pasaba con eso? Ella había estado haciendo aquello por días y, como todo lo demás, estaba sacándome de quisio.

–¿Qué carajo, Alice? ¿Qué ves que lo ocultas de mí? ¡NO me gusta! ¡Ni un poco!

Alice se rió de mí. ¡Se rió de mí!

–No es nada de lo que tu linda cabecita deba preocuparse, Edward. Solo concentrarte en tu concierto de esta noche, y después hablaremos de ello. ¿Bien?

Bufé– Como sea. No me trates condescendientemente. Es mejor que no sea nada, Alice –me crucé de brazos y pasé el resto del viaje en silencio, mirando por la ventana a la bulliciosa ciudad. Jódete, ciudad. Quiero irme a casa.

Lo sufucientemente pronto, nos estacionamos frente a una hilera de edificios. Necesitaba sacudirme este enojo, para no asustar a estos pequeños ancianos. Tomé muchas respiraciones profundas, exhalando con fuerza. Sacudí mis brazos y rodé mi cabeza. Todas esas afecciones que no servían para un propósito físico, pero que hacían un trabajo maravilloso para el estrés mental.

Fabricando mi rostro en una agradable sonrisa, caminé hacia la puerta que Alice señaló. Anduve mis pasos y presioné el timbre. La puerta se abrió casi inmediatamente.

Dibujé una sonrisa para saludar gentilmente a mi anciana anfitriona…

Pero la mujer frente a mí no era ninguna pequeña anciana, y su cabello definitivamente no era azul. Era de un castaño lustroso, fluyendo suavemente alrededor de un adorable rostro en forma de corazón que contenía los más asombrosos ojos cafés que jamás hubiera visto en mi vida. Caí dentro de ellos y casi me hundo. El saludo fue olvidado.

Los ojos cafés siempre han sido, en mi opinión, aburridos. Estos eran todo menos eso. Ellos eran profundos y brillantes, y me cautivaron. Cuando logré sacar mis ojos de los suyos, estos cayeron levemente en la pequeña y recta nariz, ligeramente respingada en la punta, y en los voluptuosos labios rosados que solo rogaban por ser besados.

Espera. ¿Qué carajo? ¿Cuándo me había convertido en el maldito Tennyson? ¿Labios rogando por ser besados? ¿Por mí? Realmente necesitaba dejar de ver a esta Hermosa criatura y decir algo. Afortunadamente, había procesado todo esto a velocidad vampírica, así que no era tan vergonzoso. Aún.

Todavía no podía abrir mi boca. Oh, había dejado de respirar también. Huh. No podía emitir palabra.

No podía dejar de mirarla.

Afortunadamente, Alice se adelantó frente a mí.

–¡Hola, señorita Swan! Soy Alice Brandon, la publicista del señor Masen. Hablamos por teléfono. Y este es Jasper Whitlock, el manager del señor Masen –. La señorita Swan agitó la mano de Alice, y luego Jasper extendió su mano hacia ella.

No. De ninguna manera mi hermano iba a tocar a esta mujer. ¡Al menos no antes que yo! Me puse frente a Jasper y tomé la mano de ella entre las mías.

–Hola. Soy Edward Masen.

Bueno… ¡Dah! Como si ella no lo supiera ya ¡idiota!

Ella me sonrió, sin inmutarse ante el frío de mis manos. No podía liberar su mano y dejarla ir. Tan pequeña y cálida.

¿Qué demonios pasa conmigo?

–Bienvenidos a mi casa. ¿Les gustaría pasar? Y, por favor, llámenme Bella –. Oh por Dios, ¡su voz! Suave, dulce, la justa medida de tono áspero. Derritió mis huesos. Su nombre es Bella. Hermosa Bella. Bellissima.

En serio, ¿qué jodidas le pasa a mi cerebro?

Y entonces me di cuenta, ¡no podía escuchar sus pensamientos! Ni una palabra, ni un susurro. Nada. Extraordinario.

Jasper me empujó por la espalda, y me di cuenta de que yo solo estaba de pie aquí, tomando su mano, mirando su rostro.

Ella retiró su mano de las mías y dio un paso atrás para permitirnos pasar al vestíbulo. Lamenté la pérdida de su calidez en mis manos. Tomó todo lo que tenía el matenerme alejado de ella. ¿Qué demonios estaba pasando? Miré hacia Alice, y esa maldita duende tenía el más presumido rostro que jamás haya visto. Ella lo sabía. Ella jodiamente sabía que esto pasaría, y nunca me dijo una palabra. Y entonces capto un pensamiento de la mente de mi hermana:

"Respira hondo, cariño. Ella es tu compañera."

Estaba pasmado. Mi compañera… No lo dudé ni por un segundo. Sabía que era un hecho. Y no podía oír su mente, para variar.

Jasper habló.

–Señorita Swan, tendremos que irnos ahora. Muéstrele a Edward dónde está su piano y él tocará hasta robarle el corazón –dijo descaradamente, sonriendo en mi dirección. Bastardo. Que se apresuren y se larguen. ¿Ya se fueron?

Alice habló:

–Volveremos a las diez en punto para recogerlo. ¡Disfruta tu concierto! –ella sonrió descaradamente, y desaparecieron rápidamente en la puerta, dejándonos en un súbito silencio en el lobby. Solo nosotros. Ella y yo. Si mi corazón aún latiera, estaría golpeando fuertemente. Por primera vez en mi existencia de más de un siglo, estaba finalmente frente a frente con mi compañera.

Y no tenía ni idea de cómo iba a decirle lo que yo era.


Estaban ansiosas ¿verdad? Espero que os haya gustado.

Dejen sus reviews y alerts, ya saben lo que hay que hacer en Facebook ;)

Un beso.

Amy W.


Nota Original de la Autora (Silque):

Bueno, nuestros niños finalmente han clavado sus ojos en el otro. No, no voy a hacer eso de las tarjetas de presentación. Nunca me han gustado las premisas. Ya es lo sufientemente malo que Edward quiera besar a su cena, sin que esto le haga más daño. Así que no, no habrá nada de eso. Como fue dicho, ella ha estado en dos de sus conciertos. Seguramente él habrá olido algo, no? Pero luego está eso de que él no la olió a ella en la cafetería (en el libro) así que… Dije basta de esto, no lo quiero en mi historia. ¡Esto es la guerra!

Además, si Bella fuera su compañera, acaso él no hubiera sido golpeado por el primer vistazo que ella tuvo de él? Carlisle lo supo cuando vio a Esme. Rosalie lo supo. Edward debe de estar encantado con la primera vez que ve a su compañera, ¡vamos gente!

Reviews, cariños! Si lo hacen, tal vez Edward vaya y toque el piano para ustedes… sin camisa. *se muerde el labio*.