Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia pertenece a Silque. Yo solo traduzco.
¡Bien! Tardé, y lo siento. Gracias al cielo, solo debo traducir al español y eso es algo que se hace rápido, así que espero que esto no vuelva a pasar.
A leer.
NOTA DE LA AUTORA ORIGINAL, SILQUE:
Ustedes saben, leo los reviews una y otra vez. Por la emoción de lo que uds. escriben, pero también para ver lo que ustedes quieren ver en la historia. Eso se ve reflejado en lo que escribo. A veces, solo para que sepan. *Guiño*
Cualquier música mencionada en la historia tendrá un link en mi perfil, divididos por capítulos. También hay links de otras cosillas de la historia. Por favor, escuchen las piezas de música, fueron escogidas con mucho cuidado para el fic, y son realmente hermosas. Además proveen la atmósfera para algunos de los eventos sucedidos en el concierto, así que bueno. Escúchenlos. Imagínen a Edward, sentado al piano, tocando para ustedes. *suspira*
En el capítulo anterior, este par solo se había tomado la mano por primera vez. Veamos ahora cómo reacciona Bella al primer encuentro ¿vale?
Bella's POV
Cepillé mi cabello una vez más y revisé my discreto maquillaje en el espejo del salón. Me apresuré a la puerta y coloqué mi mano en la perilla al mismo tiempo que el timbre sonaba. Tomé una respiración profunda y abrí la puerta.
De las tres personas paradas en mi pórtico, la que llamó mi atención fue la figura del hombre más hermoso que jamás hubiera visto, con salvaje cabello bronce y ojos dorados; Edward Masen. Sabía desde la distancia que era muy guapo. Ahora, tan cerca, era devastador. Sus extraños ojos estaban enmarcados por gruesas y oscuros pestañas que cualquier mujer envidiaría. Sus pómulos eran altos y bien definidos. Su nariz tenía una bonita forma. Sus labios eran llenos y sensuales, y un poco entreabiertos, como si estuviera a punto de decir algo. Estaba hipnotizada.
La mirada en su rostro era un misterio. ¿Qué era? ¿Asombro? ¿Shock? No podía entenderlo. Todo lo que podía hacer era mirarlo fijamente. ¿Por qué mi corazón estaba desbocado? ¡Respira, Bella! Mis rodillas estaban bloqueadas. Mi mano aún estaba congelada sosteniendo la puerta.
No sabía cuánto tiempo había pasado, sólo observaba a esta visión frente a mí, cuando la pequeña mujer con aspecto de duende parada detrás de él, dio un paso hacia adelante, con la mano extendida. Ella presentó a los tres, y no recuerdo haber oído nada excepto "Edward Masen". Ella apretó mi mano con la suya, tan fría, y fue cuando me di cuenta que todos ellos tenían el mismo color de ojos. Curioso. Todos ellos deben ser familia, seguramente.
Cuando el hombre rubio extendió su mano hacia mí, el Sr. Masen lo detuvo y tomó mi mano entre las suyas. Una corriente eléctrica fluyó a través de nuestras manos juntas, y él habló por primera vez.
–Hola. Soy Edward Masen.
Sí, sí lo era. Su voz cayó sobre mí como la miel, y su aliento era lo más dulce que jamás hubiera encontrado. Quería inclinarme hacia él y solo… olerlo. ¿Qué estaba mal conmigo?
Él continuó sosteniendo mi mano en su frío y suave agarre, y yo no pude encontrar el deseo de siquiera querer dejarlo ir. Y él siguió mirándome con esos ojos.
Siempre he leído sobre personas teniendo las rodillas débiles, pero nunca lo había experimentado por mí misma. Hasta ese momento. Estaba sorprendida de que mis rodillas me siguieran manteniendo erguida.
De acuerdo, estaba siendo una idiota solo parada aquí. Tenía que moverme, decir algo ¿cierto?
Finalmente encontré mi voz y los invité a pasar a mi cada. Luego me di cuenta que tenía que soltar su mano y dar un paso atrás para que eso pasara. De mala gana, deslicé mi mano fuera de su agarre y me hice a un lado del vestíbulo para que ellos pudieran entrar.
El Sr. Masen se detuvo frente a mí, se giró para verme y miró dentro de mis ojos de nuevo. Santo cielo, él me vio aturdido por un segundo, luego me vio con… ¡ternura! El hombre rubio dijo algo y luego la pequeña mujer dijo otra cosa, luego ellos se fueron. Ellos solo… se fueron. Y yo me quedé sola, en mi casa, con Edward Masen.
¡Respira, Bella!
–El… uhm… el recibidor… está por aquí –tartamudeé. Oh, genial. En este punto, el pensaría que yo era una tonta.
Comenzamos a caminar hacia el salón, uno al lado del otro, viéndonos. Habría tropezado con una de las mesas y tirado al suelo el jarrón que estaba sobre esta, si él no hubiera tomado mi brazo y me hubiera hecho a un lado. Me sentí ruborizar hasta la raíz de mi pelo. Mordiendo mi labio inferior, finalmente miré para otra parte lejos de él. El toque de su mano en mi muñeca, aún a través de la seda de mi blusa, envió otra de esas extrañas corrientes por mi piel. Suprimí un pequeño escalofrío de placer.
¡Cálmate ya, Swan!
Atravesé la entrada al salón yo primero, para así poder ver la cara del Sr. Masen cuando viera el piano de mi abuela. No me decepcioné. Sus ojos se abrieron y su rostro se iluminó con la más hermosa sonrisa torcida que jamás hubiera visto. Este hombre debería sonreír todo el tiempo. Eso me robó el aliento y causó que me tambaleara en mis propios pies. Él atrapó mi muñeca y me puso en mi lugar otra vez en un parpadeo. ¡Hombre, era rápido!
Me ruboricé de nuevo ante mi propia torpeza. Ni terminar la escuela me ayudó con mis problemas congénitos. Pero tal vez valía la pena para tener sus manos en mí de nuevo, así sea por un segundo.
–¿No hay invitados, Srta. Swan? –dijo él mientras veía el salón vacío.
Dime Bella, por favor. Y no. Decidí ser egoísta y tenerte solo para mí. ¡Me refiero al concierto! ¡Quería tener el concierto para mí sola! Oh, chico. Eso estuvo mal. Lo avizoré por entre mis pestañas.
Él estaba fabricando esa sonrisa torcida. Tragué audiblemente.
¡Supéralo, Swan! Él estaba ahí para tocar algo de música. No es como si nunca volverás a verlo o escucharlo tocar de nuevo luego de esta noche. Agité mi cabeza con tristeza y decidí que necesitaba escapar y tranquilizarme.
–Por favor, siéntase en su casa. Volveré pronto.
Asintió y me sonrió, y yo hice lo que pude para caminar hasta la puerta sin tropezar de nuevo. Me detuve en la cocina para abrir una champaña y puse en un carrito algunos aperitivos y una cubeta de hielos. Puse dos copas en la bandeja, agradecida de tener el carrito. No podría imaginar intentar llevar todo esto al salón sin que se me cayera todo, avergonzándome a mí misma. De nuevo. Suspiré y llevé el carrito hasta el recibidor.
Fue cuando oí las primeras notas del piano siendo tocado. Me quedé quieta mientras el Grande Valse Brilliante de Chopin llenaba la casa. Las notas brillaban y crujían deliciosamente. Sonreí y me apresuré dentro del salón para ver a Edward tocando con esa mirada de placer en su rostro. Qué diferente era esta expresión de la estoica que tenía durante los conciertos. Era obvio que estaba tocando para él mismo en ese momento. Podría decir que se estaba divirtiendo.
Me sonrió, sin perder ni una sola nota. Me quedé quieta de nuevo, disfrutando la alegre melodía, abrazándome a mí misma. No podía dejar de sonreírle. Aquellos hermosos ojos topacio lucían positivamente llenos de júbilo mientras sus dedos bailaban sobre las teclas del piano.
Al tocar las últimas notas y sonreír, él dijo:
–No pude resistirme. Sé que le gusta Chopin, así que no creí que le molestara si tocaba un poco para calentar. Este es un adorable instrumento y está perfectamente afinado. Tengo un viejo Steinway en casa de la misma línea. ¿Es un modelo C, verdad?
Asentí.
–Año 1879. Era de mi abuela. Ella me lo heredó. Lo afiné esta mañana especialmente para usted. He tomado algunas lecciones, pero no soy muy buena en realidad. Esta habitación entera fue diseñada alrededor del piano. Las sillas y mesas son de palisandro. Me emocioné demasiado cuando gané el concierto. Esperaba que usted le diera algún uso, y no me ha decepcionado –¿de dónde vino eso? ¿De pronto no pude parar de hablar? ¡Ugh! Él iba a pensar que yo era una completa psicópata.
Pero él solo me sonrió y mis rodillas temblaron de nuevo.
–Mi objetivo es complacer… Bella –sonó un poco tímido al decir mi nombre, que por cierto debía decir que sonaba maravilloso viniendo de sus labios.
–¿Le gustaría algo de champaña, Sr. Masen? Tengo algo de Perrier-Jouet Rosé enfriándose. Es muy buena, no muy seca –señalé el carrito detrás de mí.
–Sería maravilloso, gracias. Y, por favor, llámame Edward –estaba de nuevo esa sonrisa tímida. ¿Qué estaba intentado hacer? ¿Matarme?
–Edward –sonreí de vuelta. Oh, sabía que probablemente me veía como una tonta, pero no podía hacer nada. Había estado tan asustada de que él fuera rudo o frío, pagado de sí mismo y de su grandeza. Pero él era cálido, y muy dulce.
Y hermoso.
¡Basta, Bella!
Me giré para servir la champaña, y cuando me giré de vuelta con las copas ya servidas hasta la mitad, él estaba justo detrás de mí. Desde luego, me sonrojé. Parecía que estaba condenada a pasar el resto de la noche en un constante arrebol. Pero el solo estar junto a él estaba haciendo asombrosas y terroríficas cosas en mi estómago.
Él tomo la copa de mi mano y la alzó para brindar.
–Por una velada estupenda.
Sus ojos sostuvieron los míos mientras chocó su copa con la mía gentilmente, y la llevó a su boca. Bebí un sorbo del vino burbujeante y rosa mientras él inclinaba la suya entre sus labios. Mientras yo tragaba, me di cuenta de que su garganta no hacía ningún movimiento. Él solo estaba pretendiendo que estaba bebiendo. Oh no. A él no le gustaba la champaña. Diablos, diablos, diablos.
–¿No te sentarás junto a mí, para que pueda tocar para ti? –¡Oh, esa sonrisa tímida!
Colocó su vino en una mesita y movió una de las sillas hasta el piano, lo suficientemente cerca para que yo pudiera casi tocar las teclas. ¿De verdad? ¿Podía sentarme tan cerca? Mordí mi labio y me deslizé en la silla mientras él tomaba asiento frente al teclado de nuevo.
Con sus dedos posados sobre las teclas, se giró para verme de nuevo y dijo:
–¿Los nocturnos? ¿Puedo seleccionar mis favoritos para ti?
Asentí.
Oh Dios.
Ya estaba enamorada de él.
Diablos.
Espero que os haya gustado. ¡Qué emoción lo que ha pasado!
Dejen reviews y alerts.
Un beso.
Amy W.
NOTA DE LA AUTORA ORIGINAL, SILQUE:
Diablos! Yo también me hubiera enamorado de ese encantador hombre. ¡Pobre Bella!
Ella es solo una pequeña observadora. Algo me dice que ella no estará tan sorprendida cuando al fin averigue lo que Edward es en realidad.
Vayan y chequen la historia de Jessica314: Tales Of Years. Son magníficas precuelas de la saga Twilight. No se arrepentirán!
Como siempre, comenten por favor. Edward vendrá a ustedes y pretenderá tomar champaña en su recibidor si lo hacen.
