Capítulo 5: La boda 1/2
—¿Estas lista? —Me dijo Inuyasha en la entrada de la iglesia; por fin lo confrontaría… después de tantos meses, estábamos aquí. Agarrados de las manos, esperando a tener el valor de entrar.
Asentí e Inuyasha me tomo por el brazo y entramos, la iglesia estaba repleta de rosas rojas por todas partes y daban una vista hermosa, nos sentamos en una de las bancas y me puse a observar el lugar.
En la entrada de la iglesia había un cartel de bienvenidos escrita en cursiva, reconocí la letra de Seshomaru y ese detalle me enojo. Cuando estábamos haciendo los preparativos de nuestra boda el no quiso saber nada sobre eso. Estaba demasiado ocupado o nunca en la casa como para meterse en ello. Ahora sabía a donde se iba a "trabajar"
El camino hacia el altar tenia rosas rojas en cada esquina de cada banco, había amor en cada detalle. ¿Por qué nunca fue así conmigo?
Me di cuenta que Inuyasha no estaba conmigo, levante mi vista y lo vi con un hombre muy parecido a él, con un traje mega fino, su cabello largo, plateado y los mismos ojos dorados y me percate que era el padre de Inuyasha. Se veía tan poderoso e importante, nunca lo había visto.
Inuyasha lo saludo con un abrazo y saludo de beso a su madrastra, a ella si la conocía, con un vestido dorado que hacia resaltar su bella y pintada cabellera negra era una copia en mujer de Seshomaru; Tan bonita y tan maldita a la vez.
Mire hacia mi vientre y rogué porque mi hija no saliera con cabello plateado.
Inuyasha volvió, parecía incómodo y me pude imaginar porque, quizás su padre había preguntado por Kikyo.
—Mira, toma. —Me mostró una rosa que se había robado del camino y reí al ver el camino incompleto.
—Gracias. —Le sonreí, este hombre siempre me sacaba una sonrisa— Pero quizás las rosas son mis flores menos favoritas por ahora.-Tome la flor y la devolví a su lugar.
—Tienes razón. —Me miro curioso— Eres por mucho más bonita que esa flor.
Me sonroje y voltee la cabeza, últimamente me ponía nerviosa y tenía el corazón a mil.
Y entonces lo vi.
Caminaba hacia el altar y mi corazón se rompió al verlo, Seshomaru.
Estaba tan guapo como siempre… Alto, con su cabellera plateada incluso más grande que el de Inuyasha y sus fracciones tan finas y tan bellas de su cara, sus ojos dorados miraban impacientes hacia la entrada y tuve que contener las ganas de no ir a golpearlo (O besarlo, que era mucho peor). Vestía un traje negro y traía una rosa tan malditamente típica en el bolsillo del traje.
Inuyasha me tomo de la mano y yo me baje el velo que había traído para no mostrar mi cara. Me había planchado el cabello con tal de que me confundieran con Kikyo y no armarle un drama a Inuyasha.
Y así estaba yo, de luto, viendo como mi antiguo amor se casaba.
La música empezó y una figura alta se posó en la entrada de la iglesia, su vestido blanco y hermoso me impacto hasta que por fin me había dado cuenta…
Era mi vestido.
Estaba usando el vestido de bodas que Seshomaru me había dado, me había gustado tanto por lo hermoso que se veía y ahora lo usaba esa… niña.
Mire fijamente a la muchacha, se veía de unos 18 años y su cara no mostraba signos de madures alguna, pero algo que si había visto en ella eran los ojos de amor hacia Seshomaru, ojos con los que yo lo había visto alguna vez.
Estaba furiosa por el vestido y la mano de Inuyasha me detuvo de ir ahí y hacerle una escena.
La boda transcurrió y deje de prestarle atención, venir había sido una mala idea, me sentía mareada y sentí un dolor en mi vientre. Quizás por el estrés.
Oh hija mía, perdóname por ponerte tanto en riesgo a causa de tu estúpido padre.
Separe mi mano de la de Inuyasha y me propuse a salir de ahí, fui hacia la entrada y me cruce con quien menos quería… con Inu no Tashio.
— ¡Kikyo, hija mía! —Inu no Tashio se levantó de su asiento y me abrazo, todavía no se había dado cuenta que no era yo. — Me alegro tanto que hubieras asistido con Inuyasha, había empezado a creer que había venido con aquella don nadie de la que me habías platicado. —Eso me había desanimado aún más— ¡Te ves hermosa! Ese vestido con el toque de velo te queda de maravilla. — Solo asentí y sin despedirme me fui.
Llegando a la puerta me dispuse a salir, no sin antes oír el "Si, acepto" de Seshomaru, matando toda esperanza con el.
¡Hola!
Primera parte! Mañana subire la otra chan chan chan... :D
