La boda 2/2

Inuyasha me encontró en el auto, su cara mostraba preocupación y mi cara tampoco ayudaba mucho.
Cuando salí, me puse a llorar como si el mundo se fuera a acabar, Ya no era mío. Quizás nunca lo había sido. Todo el amor que presentí ahí dentro nunca lo había tenido conmigo, quizás nunca me amo, no de hecho… nunca lo hizo.

— ¿Estás bien? —Su cara de preocupación me dolió. Pobre de mí Inu, lo único que hacía era preocuparlo. —Desapareciste de la iglesia y me preocupe ¿Qué paso? ¿Segura que estas bien? ¿La bebe?

Lo abrase como niña pequeña y me puse a llorar, era duro el saber que nunca me amo, que pertenecía a alguien más y sobretodo que era tan tonta que todavía deseaba ser yo la que estuviera con él en el altar y no Rin.

— Nunca me quiso Inuyasha. —lloriquee—: Todo lo que sentí ahí, nunca fue para mí, le dio mi vestido, mi boda, su amor. —Me rodeo con sus brazos y me abrazo tan fuerte que sentí como si todo lo roto se hubiera unido, el pecho de Inu estaba empapado con mis lágrimas y aun así seguía sin soltarme.

— Quizás Kagome… No estamos hechos para el amor. —Me dedico una sonrisa rota, oh Inu…— Pero te prometo, que tú eres igual o más amada que cualquier otra persona, incluso de Rin y ese amor no viene especificamente de Seshomaru. — Mire su cara y no pude ver sus ojos, estaba sonrojado y sin soltarme me dio un beso en la frente y se separó.

— Así que ahora… ¿Qué hacemos? ¿Quieres irte a casa? —Pregunto esperanzado.

— No. —Dije decidida, aquí vamos a matar todo amor que siento por el. — Vamos a la fiesta.

Solo pude oir el suspiro de Inuyasha combinado con el sonido del motor.

La fiesta se ubicó en la mansión del padre de Inuyasha, era una casa enorme con mucha vigilancia, una casa hecha con los mayores lujos de color crema y jardines enormes, nunca había estado aquí.
Entramos a la fiesta y tampoco cambiaba mucho por afuera, era la típica mansión con un espacio perfecto para un baile, el piso de losa color beige y las paredes pintada de blanco. Me sentía una princesa en un cuento de hadas, lo único triste es que esta vez era yo la hermanastra fea.

Inuyasha tomo mi mano fuertemente y fuimos a donde estaban sus padres, estaban recibiendo a los invitados con una sonrisa más falsa que su hijo y me sentí nerviosa, Inuyasha me presentaría como su prometida frente a ellos y eso me ponía nerviosa.
Tenía que hablar con Seshomaru, pero eso se dio de esperar cuando Inu saludo con una sonrisa a su padre.

— Inuyasha, hijo mio. —Volvio a abrazarlo como si no lo hubiera visto en décadas, a pesar de que lo había visto hace una hora. Una vez que dejo de abrazar a su hijo poso su mirada en mí y me miro bien por fin. — Oh… Que linda joven.— Me miro como si fuera poca cosa, estaba acostumbrada a que me vieran asi. — ¿Dónde esta Kikyo, Inu? La vi en la iglesia y se veía hermosa.

— Ella no vino, padre. – Dijo Inu aliviado— De hecho… Quiero presentarte a Kagome, mi prometida.

— Espera… ¿Kagome? ¿Qué no eras tu la ex prometida de Seshomaru? –Dijo indignado, aquí viene, me descubrieron.

— Si, la mujer que tu apreciado hijo dejo. — Dijo Inuyasha. — El poco hombre la abandono y ahora, la voy a convertir en mi mujer para que este con alguien que si la quiera.

— ¡Imposible! Tú te vas a casar con Kikyo —Dijo el señor enojado— Necesitas estar con alguien de nuestra clase, no con esta pobretona que solo quiere tu dinero.

— ¡No me importa! Yo la amo, ¿Por qué no lo entiendes? Mi hermano la dejo sola y… —Casi se le escapa la palabra, que bueno que reacciono a tiempo y no dijo— Y… no me importa lo que pienses…

Salí de ahí, no podía seguir escuchando esta pelea absurda, Inuyasha peleaba por nada y a veces dudaba si seguir dejándolo ayudarme con todo.

Sin saberlo llegue al segundo piso y entre a una habitación vacía, por fin había algo de silencio y podía perderme en mis pensamientos, no sabía donde se encontraba Seshomaru y mucho menos el cómo iba a hablar con él, cerré la puerta.

— Oh, Kikyo, aquí estas… —Esa voz—: Necesitaba que me contaras que paso con mi padre y porque estaba gritando, también Rin te estaba buscando para que la ayudaras con el vestido… ¿Kagome? –Me recorrió un escalofrío en la espalda al escuchar mi nombre saliendo de su voz. — ¿Qué diablos haces aquí?

— Hola Seshomaru…—Me voltee, traía el corazón a mil— Yo…

— Contéstame, ¡Qué diablos haces aquí!- Ya no era una pregunta, sino una orden. — Pensé que había quedado claro que no te quería ver a ti y a ese engendro que traes en el estómago, por dios. —Se agarró la cabeza de la frustración— ¿Qué diablos quieres? ¡Dime! ¿Quieres dinero? ¿Cuánto? ¿Cuánto por qué desaparezcas de mi vida y la de mi esposa y nos dejes en paz?

Estaba herida, dolida, no tanto por mi sino por haber llamado a mi hija engendro y además ofrecerme dinero para botarnos como si fuéramos basura. Yo no conocía a este hombre, mucho menos era el que yo recordaba.

— Yo solo quiero respuestas. —Dije con la voz entre cortada. No llores, no llores. — Me dejaste unas horas antes de nuestra boda… ¿Por qué? Desde cuando estas con Rin… ¡Dime! ¿Por qué te ibas a casar conmigo si no me amabas? ¡Responde! ¿Qué acaso todo lo que pasamos juntos fue una mentira? — A partir de este momento no me importaba perder la dignidad, sentía las lágrimas salir como cascadas.

— ¡Oh! ¿Piensas que te amé? Ja— Se empezó a reír de una manera tan cruel, tan perversa, como si le hubieran contado el mejor chiste del mundo. —Oh cariño… ¿Tú crees que esa cárcel fue amor? ¡Por favor! Admitámoslo, eres hermosa.

Me agarra de la barbilla y me besa los labios, sus labios tan carnosos poseen mi boca, estoy en el cielo de nuevo, me agarra y me lleva hasta la cama, sigue besándome cuando de repente se vuelve a reír y se levanta.

— Por dios, mírate… Tan fácil y tan sumisa vuelves a mí, como toda una perrita faldera. — Caí en su juego, otra vez… Me levanto de la cama y sin pensarlo le meto una cachetada, este me agarra del brazo y me avienta hasta la pared con mucha fuerza, mi vientre duele… mucho. — ¿Sabes que eras para mí? Un juguete, desde pequeña, siempre atraída hacia a mí y tus padres, oh dios. — Ríe, estoy harta de su risa, quiero salir de ahí… Inu…

— Tus padres te dieron la espalda por unos cuantos fajos de billetes de cien dólares, me vieron como el yerno perfecto e incluso me creyeron cuando fui hacerme el mártir y decirles lo maldita fácil que eras. —No puedo levantarme, sigo llorando y oyendo las palabras de este desgraciado, de repente veo que mi vestido poco a poco se mancha de sangre… Mi bebé. —Oh por dios, ya vas a empezar a sangrar, no manches la alfombra por favor.

— Eres un maldito bastardo. —Dije entrecortada, todo se empieza a poner negro.

— Oh dios, no te empieces a desmayar— Levanta mi mentón y me pega una cachetada, vuelvo a ver su horrible cara y mi cara arde. —Esto apenas comienza…

Mi vientre duele, oh dios, Oh dios, no, no puedo perder a mi bebé. Inuyasha… ¿Dónde estás?

— He de admitir que eras alguien muy interesante, Kagome. —Prosigue, agarra un vaso de vino tinto y se lo bebe— Eras una diosa en la cama y quizás solo por eso te aguantaba, me dabas asco con tanta cursilería y tanta tontería, ¿Quieres un vaso de vino? — Negué con la cabeza, empezaba a tener contracciones muy fuertes y mi vestido ya estaba manchado todo de sangre. — Oh vamos no seas tonta y bebe. —Pone el líquido agridulce en mis labios y me obliga a beberlo. — ¿Verdad que es delicioso? No sé cómo te privaste que… ¿8 meses sin beber?

— Te juro que si pierdo a mi bebé… -Dije con la poca voz que me quedaba, lo mataría… en nombre de mi bebé y mío. —Te…

— ¿Qué harás? ¿Volverás a mi otra vez para que te haga otro? Por favor Kagome, el que te embarazaras fue tu error, gracias a ese monstruo que está muriendo mataste lo nuestro y quizás lo poco que te quería. —Dijo, terminándose toda la botella. — Ya vete de mí vista, tengo una flamante y sexy mujer que si amo, que tiene dinero y que si aceptan mis padres. —Maldito desgraciado. — ¿No te vas? Bueno, igual tengo que irme yo, espero que con esto no me vuelvas a buscar.

Como si los ángeles me hubieran oído, Inuyasha entro y lo primero que hizo al verme fue correr hacia a mí.

— ¿Qué diablos le has hecho, Seshomaru? — La voz de Inuyasha irradiaba ira y odio a su hermano. — ¡Eres acaso un monstruo!

— Inu, querido hermano mío —Rio, llegue a pensar que así se reía en el infierno — Así que, ¿Recoges mis sobras? ¡Qué bien! Me evitas la pena de limpiar.

— Eres un maldito bastardo— Inuyasha corrió hacia Seshomaru y lo golpeo, sin evitarlo y recibió el golpe, rompiendo la copa de cristal en la cara y una parte de ella se le encajo en el ojo.

— ¡ERES UN MALDITO LUNATICO, Inuyasha! —Dijo Seshomaru agarrándose el ojo, su traje blanco ahora estaba rojo a causa de la sangre exagerada que salía de su ojo — ¡Vete! ¡Cásate con ella! ¡Ten a su maldito engendro como si fuera tuyo! Pero… ¿Sabes que? ¡Al final siempre me amara a mí y tú solo serás el plato de segunda mesa!

De repente Rin, que ahora vestía un vestido sencillo entro al cuarto y vio la escena, dio un grito como si fueran a asesinarla y para cuando había caído en cuenta estaba toda la fiesta alrededor de nosotros (Sobre Seshomaru más que nada).

En cambio yo… Ya no sabía sobre mí, mi visión se hacía oscura y solo pensaba en mi bebé… Las contracciones eran realmente dolorosas y el golpe que me había dado en la nuca no me ayudaba mucho a no perder la conciencia.

Inuyasha me tomo en sus brazos y yo grite, me dolía como el demonio… ¡Mi bebe!

— Inuyasha… Sálvala, salva a mi niña…— Y sin más que decir, me deje agarrar por la oscuridad que tanto ansiaba tragarme.

¡Kagome!

¡CHAN CHAN CHAAAAAAAAAN! -Agregar música macabra y misteriosa-

¿Que les pareció?

¡Me entro la inspiración, joder! *-*

No pude resistir a ponerlo, así que sufran...

¿Saben que es lo peor? ¡Que no sabrán lo que pasa hasta la otra semana!

Pido perdón por faltas ortográficas, la emoción del momento entiendan :c

¡PIDO NOMBRES PARA LA BEBE, PLIS! D:

¿Y que les pareció Seshomaru? :3 ¿Lo odiaron? ¿Lo amaron?

¡GRACIAS POR SUS COMENTARIOS!

LOS AMOOOOO -INSERTECORAZONCITOBONITO-(?)

-S :3