Inuyasha:

Cargue a Kagome que yacía adolorida en el suelo, poco me importo la mirada de mis padres, de la multitud que estaba rodeando el cuarto; eso era lo mínimo que se merecía el bastardo de mi hermano.

— Inuyasha… Sálvala, salva a mi niña…— Dijo Kagome, suplicándome con la mirada, no, no, no, no iba a perderte otra vez.

— ¡Kagome! — La sacudí, despierta, despierta — ¡Por el amor de dios, alguien llame a una ambulancia! — Grite desesperado.
— Aquí nadie va a pedir una ambulancia para la tipa esa, será una bendición que se muera. — escupió mi madrastra.

Gruñí por lo bajo y salí de la habitación lo más rápido que pude.

Por favor Kagome, resiste.

Llegue al carro y la acomode, maneje al hospital lo más rápido que pude hasta que unas enfermeras la colocaron en una camilla y ella desapareció detrás de la puerta.

Me perdí en la enfermiza sala de espera ¿Qué haría ella muriera? ¿y si la bebe muere también? no quería perderla de nuevo, había sufrido tanto por ella y el día en que me dejo criar a esa niña como mía, estaba loco de la felicidad. Me di cuenta que estaba amaneciendo cuando un doctor pregunto:

¿Parientes de la señorita Kagome? — Pregunto un señor chaparrito, traía lentes grandes y una bata para cirugía.

— Soy solo yo. — Me apresure a decir, traía el corazón a mí.

— La señorita Kagome esta grave, pero ha entrado en modo de parto. Trataremos de estabilizar su estado pero lo más probable es que solo podremos salvar a alguna de las dos. ¿Señor Tashio a quien de las dos quiere salvar? — Ahí estaba, mi mundo se había roto. ¿Sacrificar a Kagome? No podía, no tenía fuerzas, pero… ¿sacrificar a la bebe que tanto queríamos? Ella no tenía la culpa de que su padre no la quisiera, pero conmigo no le faltaría nada, fue el último deseo de Kagome y aunque me partiera el alma, lo iba a cumplir.

— Sálvela a ella, doctor, salve a mi pequeña Hikari. — Dije, el doctor solo asintió y solo pude desmoronarme en la silla.

Señor Tashio. — Desperté, me había quedado dormido.

¿Qué pasa doctor? — Dije, tenía miedo. El doctor solo bajo la cabeza y negó. No podía ser.

Lo lamento. — No, no. — La bebé perdió la vida primero, no pudimos salvarla a tiempo y se ahogó con el cordón umbilical, Kagome perdió la vida poco después. — Lo lamentamos, Señor Tashio.

El mundo se me caia, las había perdido a las dos… a las dos personas que yo amaba.

Una mano cálida me sacudió, desperté con una sombra, era una mujer muy bella, traía un gran y hermoso cabello pelirrojo, un vestido claro le caia sobre el cuerpo y solo me miraba con ternura y me dedico una sonrisa muy bella.

— Quizás no sepa por lo que estás pasando, pero se que eres muy fuerte. — Me beso la frente y volví a caer dormido, entonces ¿Era cierto? ¿Ya no estaban?

Sentí una patada muy fuerte que me despertó de golpe, Sango me miro de una manera fulminante y me sobre el golpe. ¿Qué diablos había pasado?

— ¿Qué diablos haces dormido cuanto tu hija acaba de nacer y tu "Prometida" esta estable? —´¿eh?

Miroku, mi mejor amigo también me miraba con desaprobación — Eres un mal padre Inu. — Negaba con la cabeza mientras agarraba la mano de Sango. — ¡Ve que estas esperando!

Sin tiempo de contestarles, corrí hasta la habitación de Kagome (Con regaños de 1 doctor y 2 enfermeras) y ahí estaba, la imagen que vi me dio tanto coraje que desee que Seshomaru se muriera.
Kagome traía moretones en todos lados, una pierna rota, una venda en la cabeza y los labios morados. Estaba seguro que ese maldito no sobreviviría. Pude notar también los vendajes de la cirugía y me pregunte donde estaba ella.
Me senté en la silla y tome su mano. Estaba fría, toda ella estaba fría y respiraba tan lentamente. Era fuerte, era resistente y me prometí protegerlas a costa de todo.

KAGOME:

Poco a poco fui abriendo los ojos y una luz blanca me deslumbro… ¿Habre muerto?

Un dolor horrible me recorrió por todo el cuerpo, sentía el cuerpo pesado y no podía moverme.
No pude sentir a mi bebé pateando y cuando pude visualizar bien me encontraba en una habitación blanca y un cuerpo no dejaba de soltarme la mano.

Inuyasha…

Como si lo hubiera despertado levanto su cara y se me quedo mirando.

— ¿Tan mal estoy? — Trate de reír pero dolía, Inu solo me abrazo. Me dolía todo pero no me importo, deje que me abrazara y trate de levantar los brazos para hacer lo mismo. Senti el hombro mojado y me di cuenta de que estaba llorando en silencio.

— No me vuelvas a dejar nunca. — Sonreí y sin dejar de soltarlo acaricie su cabello.

Lo prometo, Inu.

Tarde pero seguro xD Disfruteeen! 3