4 años después: -Narra Inuyasha-
Estacione mi auto en el estacionamiento del apartamento, la junta se había robado mucho más tiempo de lo que necesitaba y justo lo que necesitaba era llegar tarde.
Agarre la bolsa de regalos del maletero y el gran pastel de oso que había ordenado y entre al elevador, hoy la pequeña Hikari cumplía 4 años. Los mejores 4 años que ella llego a mi vida.
Entre al departamento para encontrarme con la mirada fulminante de mi madre. Izayoi era una mujer que se veía joven a su edad, era fuerte y su mirada lo era por igual; Sacaba los macarrones con queso que tanto le gustaba a la pequeña Haki.
— ¿Qué horas son estas de llegar, Inuyasha Tashio? — Me regaño, me sentí como un niño pequeño y le hice un puchero.
— Perdón, madre. La aburrida junta me robo tiempo de más y no pude salir a tiempo. — Dije Colocando los regalos y poniendo las velas al pastel.
— Tienes suerte de que Sango se llevo a los niños al parque, sino lo hubieras arruinado todo. — Siguió regañándome mientras inflaba los globos — ¿Ya son 4 años?
— Así es. — Sonreí, el tiempo se me va pasando tan rápido junto con esa niña que me había robado el corazón. — Mi princesa se lo merece todo. — Dije mientras miraba las cajas de regalos.
— Es cierto, es una niña maravillosa. — Mi madre sonrió, adoraba a Hikari tanto como yo — ¿No has sabido nada de… ella?
— No. — Dije, estaba acostumbrado a esta sensación de vacío cada vez que alguien la mencionaba. — No sé cómo nos pudo dejar así, se veía tan emocionada como yo de tenerla. — Sentí como de repente empecé a llorar, ya no eran lágrimas a causa de mi amor perdido, eran de coraje, de pensar que se fue egoístamente sin pensar en nosotros. — Hace 4 años que se fue y lamentablemente tengo a su pequeña clon que adoro tanto. — Sonreí lastimado.
Mi madre solo se levantó de la mesa y me dio un gran abrazo, solo le correspondí y llore en su hombro tal cual niño pequeño, como todos los años en los que me permitía ser débil.
— No se cuales hayan sido los motivos para que se fuera. — Dijo mi mamá — Pero sé que quizás ella no los quiso dejar a propósito, te quería y la quería a ella.
— No hay motivos suficientes para dejarla, yo no importaba. — El enojo empezó a volver. — Ella me había roto el corazón tantas veces que ya no me dolía, ojala me lo hubiera hecho a mí, pero no a ella.
— Tienes razón, hijo mío. — Dijo con tono tierno. — Pero Hikari tiene un padre que la adora y no necesita de nadie más para ser feliz. — Me sonrió. — Mereces ser feliz.
Alguien toco la puerta y me levante para abrir, me topé con un oso gigante levantado por unas pequeñas piernas con botas.
— ¿Sabes que ese oso es más grande que tú? — Sonreí ante la escena, la chica que acababa de entrar dejo el oso y me saco la lengua.
— Cállate, por lo menos no llego tarde a la fiesta de mi hija. — Me dio una mirada irónica y me agarro de la camisa para agacharme y me planto un gran beso que me dejo una sonrisa. — Buenas noches, plateadito.
— Buenas noches, Antoniette. — Me abrazo y reí ante su estatura, parecía una niña pequeña ante mí, traía su largo cabello pelirrojo con un moño azul, un vestido sencillo, unas botas largas que hacían juego. — Te ves hermosa.
Antonie solo se sonrojo, me gustaba esta chica; había estado en los momentos que más la necesitaba.
— ¿Dónde está la cumpleañera? —Pregunto cambiando de tema, Antonie adoraba a Hikari y Hikari la adoraba a ella. Había sido su figura materna y le agradecía por eso.
— Ya casi debe de llegar. — Dije — ¿Quieres tomar algo?
— Un café por favor. — Dijo pegándole un moño al oso — Señora Izayoi ¿ya le dije que su hijo es un gran padre? — Miro el lugar — Yo hubiera querido tener una fiesta así en mi infancia. — Mi madre y ella rieron, suspire porque se llevaban bien.
— No lo soy, solo quiero que mi princesa tenga todo. — Dije a la defensiva, ¿Qué tiene de malo?
De repente unas voces se oyeron por el pasillo. Apagamos todo y la puerta se abrió, las luces se prendieron y entre todos gritamos "¡Sorpresa!"
Hikari, que llevaba un vestido color rojo que le había regalado su tía Sango y traía su cabello plateado agarrado en una trenza, grito de la emoción Y corrió a abrazarme.
— Feliz cumpleaños, mi niña. — Dije correspondiendo el abrazo, esos pequeños brazos me agarraron el rostro y me planto un beso en la mejilla.
— Muchas gracias, papi. — Dijo. — Eres el mejor.
— Tú eres la mejor. — Le dije. — Gracias por llegar mi vida en estos 4 años que estas junto a mí. — Le correspondí el beso en la mejilla
— Valla, valla cuanto amor… ¿No hay un abrazo para mí? — Antonie interrumpio el momento y Hikari solo sonrió, se separó de mí y abrazo a Antoniette. — Gracias, Anto.
— Que linda, Feliz cumpleaños hermosa. — Le acaricio la cabeza y Hika solo hizo un gesto de enojo. — Ve a divertirte con tus amigos, aquí cuidare a tu papá. — Me miro y Hikari asintió, dejándonos solos.
— ¿Y no hay amor para mí, Gran papá oso? — Sonreí y la abrace, dándole un gran beso en la frente para bajar a sus labios.
— ¿Inuyasha? — Esa voz, la fiesta se había paralizado al ver a la gran figura que ya hacia parada en mi puerta.
— Kagome… — Dije sin aliento.
Ultimo episodio del año... D: /3
¿Les esta gustando? Ojala que si.
Pasen felices fiestas 3 Feliz año nuevo, feliz navidad, feliz re calentado jajaja xD 3
Gracias por leer mis historias feas. :c 3
Hasta el 2016! 3
