Flashback: 4 años atrás

POV Inuyasha:

Habían pasado un mes desde que Kagome había sido dada de alta.
La pequeña Hikari había llegado a la casa para alegrarla y mi relación con Kagome mejoraba cada día.
Era hermosa, más de lo que ya sabia, tenía una sonrisa hermosa y una actitud muy fuerte.
Nos habíamos convertido de nuevo en muy buenos amigos, incluso mucho más que en el pasado.
Por las mañanas hacíamos el desayuno juntos para desvelarnos los en la noche con Hikari.
Hikari también era una niña muy hermosa, cuando se la entregaron a Kagome, esta lloro de felicidad e incluso no le importó que naciera con el pelo plateado, para ella era la más hermosa de todas.

— Bienvenida a mi lado — Eso fue lo que dijo mientas no dejaba de apretarla.

Y aquí estábamos, apoyándola como una familia, unas horas antes de presentar el examen afuera del campus al cual quería entrar.

Kagome no dejaba de mirar su libro, había pasado horas estudiando, se había vestido lo más rápido posible y aún así se veía bonita.

— Me rindo. — Dijo bajando el libro. — No voy a pasar. — Se tapo la cara con las manos y levante su cabeza para que me mirara.

— Tu puedes — Dije —: Te has esforzado mucho por esto, no te vas a rendir ahora.

Kagome nos miro, Hikari estaba dormida bajo las cobijas y yo estaba ahí, acompañándola en un momento de necesidad.

— Son muchos estudiantes. — Dijo, mirando la escuela y a los otros estudiantes que al igual que ella, estaban que se comían el libro. — Pero haré mi mayor esfuerzo.

La campaña sino, indicando a los presentes que era momento del examen, Kagome solo me miro, me dedico una leve sonrisa y entro al salón a presentar.

— Bueno, al parecer solo estamos tú y yo... — Le hable a Hikari, esta que ya se había despertado me miro con aquellos ojos cafés que solo Kagome tenia. — Eres muy parecida a tu mami ¿o no, princesa? — Solo me sonrió — Si, de tal palo tal astilla.

Y salimos de ahí.

Más tarde ese día, Kagome llegó con la noticia de que había sido aceptada, le llamamos a Sango, accedió a cuidar a Hikari y fuimos a celebrar.

La había llevado a un restaurante, no era elegante pero era acogedor y el ambiente era genial. Tenia una pista de baile, billar y una barra.

— ¿Todavía eres buena con el billar? — Le pregunte, ella solo asintió. — Podía derrotarte. — Me reto. — ¿Todavía sigues siendo tan malo?
— He practicado un poco. ¿Una reta? — Asintió y el juego empezó.

Entre risas, pláticas y alcohol gane el juego 7 veces.

— Es injusto. — Dijo Kagome. — Tu has tenido tiempo de practicar. — Oh vamos, si quisieras me podrías ganar. — Reí, amaba pasar el tiempo así con ella.

— Bueno... — agarró su copa de vino y lo alzó — Brindo por lo buen jugador, padre y hombre que eres. — Bueno... — Brindo por la buena estudiante, madre y una mujer bellísima que eres... Ah si, también por pasar a la universidad.

Kagome se sonrojó, nos acercamos y hicimos el brindis.
Poco después nuestras risas era lo único que invadía el restaurante.
Eran las 3 am y Kagome se había emborrachado, era muy divertido oír las cosas que se le ocurrían.

De repente una música lenta empezó y le ofrecí a Kagome bailar.

— No puedo, estoy demasiado borracha para tan siquiera bailar. — Dijo dándole el último trago a la botella. — Vamos, del piso no pasas. — Y sin más la levante y caminamos hacia la pista de baile. La agarre de la cintura y la atraje a mi, evitando que se callera. La música sonaba y sus pasos eran torpes. Y ahí estábamos, solos en la pista con sus brazos rodeándome el cuello y mirándonos como si no existiera nadie más aparte de nosotros.

— Siempre me han gustado tus ojos. — Dijo de repente Kagome agarrándome desprevenido. — Puede que este borracha, pero el sentimiento que tengo hacia a ti no desaparece ni con alcohol. — ¿Qué sentimiento tienes hacia mi, Kag? — Le pregunte, porque si no lo hacía quizás nunca lo sabría. — Hay Inu, Inu, aprovechándose de una pobre mujer embriagada. — Río y me sonroje, era cierto que había tomado la situación. — En cuanto a tu pregunta... No se, desde hace días no he dejado de notar que tienes una sonrisa hermosa, eres un excelente padre para Hikari y que te me haces extremadamente atractivo. Que quizás fui una tonta por no haberme fijado en ti antes y que mañana voy a culpar al alcohol por lo que estoy a punto de hacer.

No me dejo hablar cuando noté que me había atraído hacia su cara.

Me estaba besando.

Joder, soy el hombre más feliz.

Y ahí estábamos, dos personas con el corazón roto, bailando, besándonos como si el otro fuera a desaparecer, tratando de repararnos mutuamente.

Salimos del bar y fuimos hacia el departamento. Ayudé a Kagome a bajar y la lleve hacia su habitación.

— Inuyasha... — Kagome me miró cuando la acobijaba, parecía una niña pequeña con sueño. — Te amo.

Sonreí, como adoraba a esta mujer.

— Yo también te amo, pequeña. — Le di un beso en la mejilla. — Como la última vez, como hoy y como siempre. — Ya estaba profundamente dormida.

Al día siguiente, amaneció con resaca y no recordaba nada. Quién diría que fui feliz por algunas horas, ella me amaba y por fin, después de tantos años había probado sus labios.

Dos días después, ella se había ido.

¡Hola! Esta es la versión de Inuyasha sobre lo qué pasó los últimos días antes de que Kagome se fuera.

Y viéndolo desde su punto de vista es triste. :(

¡Casi 50 comentarios! TwwwwT ❤️

Quizás sean pocos, pero amo tanto que halla personas que se dedican a leer mi historia :'3

¡Los quiero!