¡Hola! Aquí os dejo otro capítulo. ¡Espero que os guste!
Después de haber cenado con Lecter, ambos habían estado hablando tranquilamente, con una copa de vino en la mano (un vino que el universitario supo solo con probarlo, debía ser caro), sentados en una gran sala de estar. Al principio, el moreno se había sentido un poco fuera de lugar, rodeado de tanto lujo, sin embargo, el otro se había esforzado por hacer que se sintiese como en su propia casa (aunque, obviamente, sin llegar a hacer nada que pudiese considerarse de mala educación). Hablaron. Dios, hablaron tanto, sobre tantas cosas. ¿Quién diría que no eran amigos de toda la vida? Pero en realidad, era el más joven el que hablaba. El otro solo escuchaba, escuchaba y asentía y cuando el de ojos azules dejaba de hablar, le daba más tema de conversación. La única razón de aquello era que Hannibal era una persona curiosa. Sentía una curiosidad genuina por Will Graham y con cada cosa nueva que aprendía acerca de él, más interesante le parecía. El tema derivó a las relaciones sociales. A Alana.
- ¿Cómo conociste a Alana?- preguntó el rubio.
- En el instituto, íbamos a la misma clase. Creo que fue la primera persona que hizo un esfuerzo por intentar conocerme.
- ¿Cuál es exactamente tu relación con ella?
Will le miró, sorprendido.
- Bu- bueno. Somos amigos, aunque...
- ¿Te gustaría ser algo más?- en los ojos del lituano apareció un brillo extraño.
- No. Sí. Joder, no lo sé.- dejó la copa de vino vacía sobre una mesita y se pasó manos por la cara.- A ver, no me importaría ser algo más. Quiero decir, es muy guapa, y muy inteligente pero creo que su forma de ser no es compatible con la mía.
- ¿Por qué crees eso?
- Está estudiando psicología. Siente curiosidad por cómo funciona mi mente y, aunque ella no quiera, me acaba psicoanalizando. Y no me gusta que me psicoanalicen.
Un silencio un algo incómodo se apoderó de la sala.
- ¿Y cuál dirías que es nuestra relación, Will?- se atrevió a preguntar.
- Al principio quería mantenerlo en lo profesional, sin embargo, has acabado por parecerme interesante.- confesó, sin saber muy bien por qué, probablemente culpa del vino.
- Me alegra que me consideres interesante.
- Lo eres. Aunque apenas sé nada sobre ti. Dime... ¿tienes familia?¿Hermanos?
- Tenía. Una hermana, Mischa.
- ¿"Tenías"? ¿Qué le pasó?
- Murió hace bastantes años.
- Lo siento mucho.- el moreno se arrepintió de haber sacado el tema.
- Ya lo he superado, pero gracias.- sonrió- ¿Otra copa?
Will negó con la cabeza y se fijó en la hora por primera vez en toda la noche. Eran pasadas las doce.
- Creo que debería volver ya a casa. Mañana tengo clase temprano.
- ¿Quieres que llame a un taxi?
- No, prefiero caminar.
- De acuerdo.- el universitario recogió sus cosas y se dirigió a la puerta, acompañado por su anfitrión. Se despidieron y el moreno puso rumbo a su apartamento. Llegó un cuarto de hora después, empapado por una lluvia repentina y lamentando no haber aceptado el taxi. Abrió la puerta, intentando hacer el menor ruido posible para no despertar a su compañera de piso, que por lo que se podía ver en la penumbra, se había quedado dormida en el sofá del salón abrazando a uno de los perros, probablemente esperando a que él llegase a casa. Will sonrió y le pasó una manta por encima. Consiguió llegar hasta su habitación sin pisar a ninguna de sus mascotas y se cambió de ropa. Finalmente, metido en la cama con el pijama puesto y el pelo seco, se quedó mirando al techo durante un buen rato, sin ser capaz de dormirse.
Por si alguien tiene curiosidad, la compañera de piso de Will es Beverly Katz porque es un personaje que me gusta bastante y creo que los dos son buenos amigos. Así que sí, va a aparecer de vez en cuando :D.
