¡Hey! ¡Aquí estoy otra vez! Antes de nada, ¡muchas gracias por los comentarios! ¡Me alegra mucho que os esté gustando esta historia :D! Dicho esto, os dejo seguir leyendo. Ciao!
Habían pasado tres semanas desde la cena y en ese periodo de tiempo, Will había ido a cenar a casa del otro varias veces más. Se estaba convirtiendo en un hábito. Casi todos los martes, después de posar para él, iban caminando hasta casa del pintor, preparaban la cena juntos (a veces, cuando eran platos sencillos) y comían mientras charlaban. El moreno nunca había pensado que acabaría sintiéndose tan cercano al otro, sobretodo teniendo los problemas que tenía para socializar.
En ese momento, Will se dirigía al estudio, con una pequeña sonrisa en la cara. Estaba contento de poder tener a alguien a quien poder llamar amigo, aparte de Alana.
El hecho de haber pensado en ella pareció invocarla. El de ojos azules se fijó en que estaba en la puerta del estudio de Hannibal, con una expresión extraña en la cara. Aquella expresión le dio un mal presentimiento. Se acercó a ella como se acercaría a un animal gruñendo, con mucho cuidado.
- Alana.- intentó formar una sonrisa.
- Will.- respuesta seca. Él tragó saliva. Está cabreada.
- ¿Qué te trae por aquí?
La estudiante de psicología enarcó una ceja.
No está cabreada. Está muy cabreada.
- Tú. Y Hannibal.
- ¿Querías decirnos algo? Podemos subir y hablar los tres y...
- No.
Cabreadísima.
- Mira, Alana, si he hecho algo para enfadarte...
- No eres solo tú.- dijo y enseguida se calló. Lo sabía.- Es... tu relación con Hannibal.- ella frunció el ceño.- Últimamente pasáis mucho tiempo juntos. Apenas hablamos y él ya casi no me llama desde que empezaste a modelar.
- ¿Quieres que hable con él sobre ti o algo? Podría preguntarle si le parece bien que hagamos una sesión los dos...
- Will, déjalo, puedo hacer esas cosas por mí misma. Lo único que quiero decir es que estoy harta de que me ignoréis. Me he presentado aquí varias veces y no me abre nadie la puerta.
- Creo que eso deberías hablarlo con él, no conmigo... Además, yo no te ignoro, simplemente he estado muy ocupado con los exámenes y por las tardes he tenido que trabajar.- suspiró- Mira, no quiero perder la amistad que tenemos por una cosa así.
- Yo tampoco, pero parece que no queréis tener a nadie más alrededor.
El moreno tragó saliva. Pensó detenidamente lo que iba a decir. Entendía el porqué del enfado, pero sentía que Alana no estaba siendo justa con él. Pronunció la frase, aún a sabiendas de que podría hacer que se enfadase más, pero el hecho de saber casi con exactitud que estaba en lo cierto le impulsó a hacerlo.
- ¿De quién estás celosa, Alana?
La otra abrió mucho los ojos, sorprendida.
- ¡No estoy celosa!
- Sí lo estás, aunque puede que no te des cuenta. ¿Estás celosa de que esté pasando más tiempo con Hannibal que contigo? ¿O es porque quieres acercarte más a él y yo te entorpezco el paso?
Mierda, creo que me he pasado.
Ella le miró. Su rostro se estaba volviendo rojo y cuando ella alzó la mano, no le dio tiempo de esquivar el golpe. Alana levantó la cabeza y se fue, dejando a Will solo, tocándose la mejilla dolorida. El hombre suspiró.
- Ya está. Ya la he cagado.
El moreno no entró en el estudio. En vez de eso, cambió de rumbo y se perdió entre la multitud.
