¡Hola! Antes de nada, perdón por el retraso. Estuve el fin de semana fuera y no pude publicar, ¡pero aquí está~! Ahora, os dejo leer.


La gente dice que el asesino siempre vuelve a la escena del crimen, y, esta vez no fue una excepción.

Nadie sabía que el culpable estaba allí, o, al menos, no todavía.


A Will le había sorprendido que Hannibal conociese a Jack. Era curioso lo pequeño que podía resultar el mundo. Su profesor conocía a la persona que le contrataba para posar para sus dibujos. Su profesor era, a su vez, un ex- agente del FBI y, en ese momento descubrió que la persona que le contrataba había sido psicólogo y ambos habían colaborado en varios casos en el pasado.

Habían estado hablando durante unos minutos sobre el crimen y después, cada uno había seguido su camino. El moreno había vuelto a su piso con los perros, se había tumbado en el sofá y había decidido que aquel día no iría a clase. Pasó lo poco que quedaba de mañana intentando dormitar, sin conseguirlo y acabó pensando en el artista. Pensaba demasiado en él. Tenía curiosidad. Quería conocerle. Saber cómo pensaba. Will era capaz de imaginarse y comprender la forma de pensar de otras personas, sin embargo, con el lituano era distinto. Sacudió la cabeza, cogió el móvil y marcó el número del otro sin pensárselo dos veces. Pero no le dio a la tecla de llamar. No lo hizo. Dejó el teléfono en la mesita otra vez y se pasó la mano por la cara. No iría a clase, pero se pasaría por el estudio. Quería disculparse por lo de la noche en la que apareció borracho, ya que aún no lo había hecho. Suspiró. Nunca más. se repitió por enésima vez. Estuvo viendo la televisión hasta que Beverly volvió, un par de horas después.

- Supongo que no has ido a clase, ¿verdad?

Él negó con la cabeza.

- ¿Te encuentras mejor?

- Sí. ¿Qué le has dicho a Alana?

La de pelo negro no contestó y Will no volvió a preguntar. Él movió las piernas y ella se sentó. Uno de los perros pequeños se unió a ellos y Beverly jugueteó un poco con él.

- He visto a Crawford y a Hannibal.- dijo el moreno.

Su compañera de piso lo miró.

- He sacado a los perros un rato y me los encontré.- omitió el detalle del escenario del crimen.

- ¿Se conocen?

- Al parecer sí. Colaboraron en algunos casos cuando Hannibal era psicólogo.

- Hannibal era psicólogo.- Will desvió la mirada- ¿Eso hace que te sientas incómodo?

- No me psicoanaliza en voz alta, como hace Alana. Así que no.

Beverly sonrió y volvió a ponerse en pie.

- Voy a hacer la comida. ¿Quieres algo específico?

- Lo dejo a tu elección, chef.- sonrió el de ojos azules.

- Si quieres, puedes ir poniendo la mesa y echándole la comida a los chicos.

Como respuesta, el otro se puso en pie y salió de la sala, seguido por sus compañeros caninos.

Cuando Beverly se quedó sola, suspiró. Estaba preocupada por él y esperaba que Hannibal fuese alguien en quien Will pudiese confiar. El de ojos azules volvió, esta vez solo y ella le cogió del brazo y se lo estrechó con cariño.

- ¿Pasa algo?- preguntó.

- No es nada, tranquilo. Solo que me alegro que mi compañero de piso favorito esté haciendo nuevos amigos.

- A veces me tratas como a un crío.

- Pero lo hago con cariño.

- Lo sé.- sonrió, y le devolvió el apretón.

Finalmente, entraron a la cocina.