Antes de nada, perdón por el super retraso. Estuve de éxamenes y luego de viaje de estudios y no tuve tiempo. Ruego que me perdonéis.

Ahora que ya estoy de vacaciones, las actualizaciones volverán a la normalidad (espero).

En fin, dicho esto, os dejo leer.


Miró al suelo y vio un pétalo. Lo cogió y al levantar la mirada, un poco más adelante había otro. Lo cogió también y vio más. Siguió recogiéndolos hasta que ya habían dejado de ser pétalos sueltos para pasar a ser flores completas. Cuando cogió la primera, los pétalos cayeron al suelo de nuevo, pero a él no le importó. Continuó, continuó. Llevaba en las manos un ramo de flores color lavanda.

Paró al darse cuenta de que las flores se habían acabado y estaba delante de una puerta cerrada.

Consiguió coger todas las plantas con una sola mano y acercó la otra al pomo de la puerta y la abrió bruscamente. Detrás de ella estaba la criatura desenfocada con cuernos. Al verle, esta se le acercó e hizo ademán de cogerle la mano. El universitario le dejó hacerlo y el ser le dio un beso en ella, para después abrir la boca y arrancarle un par de dedos de cuajo de un bocado. La expresión del moreno era impasible. Oyó cómo masticaba sus dedos y cómo crujían sus huesos. De la sangre que salía de la amputación se formó un charco en el suelo, que poco a poco fue adquiriendo volumen hasta convertirse en una copia de sí mismo. Will miró fijamente a su clon, buscando diferencias entre ambos, siendo la única los cuernos de ciervo que salían de la frente del otro. La copia le dio la espalda y se acercó a la otra criatura, a la que primero besó, luego mordió y por último despedazó. El moreno tragó saliva. Los ojos negros de la criatura, sin luz, le miraban fijamente. Él se agachó para quedar a su altura y le rozó la cara difuminada con la punta de los dedos restantes. La cosa se movió levemente y emitió un gemido. Will levantó la mano con las flores y las dejó descansando en el pecho del ser. Las flores empezaron a crecer al estar en contacto con él y recubrieron el cuerpo moribundo de la criatura. El de ojos azules se levantó, volvió a abrir la puerta y salió por ella, dejando a su clon volviéndose líquido otra vez y derramándose por el suelo.

Cuando abrió los ojos, Beverly le estaba mirando, preocupada.

Tenía las manos entumecidas y notaba un sabor metálico en la boca. Se pasó los dedos por los labios y pudo notar cómo se los había mordido mientras dormía hasta el punto de hacerse sangre. Masculló algo y se levantó del sofá.

- Estoy bien.

- Will...

- Estoy bien.

Ella suspiró, le apretó el hombro suavemente y le dejó solo.

Se limpió la sangre en los pantalones y entró al baño. Abrió el grifo, metió la cabeza bajo el chorro de agua fría y cerró los ojos. Dejó que el agua fluyese y se deslizase por su piel, bajando por su cuello. Sacó la cabeza bruscamente, salpicando el espejo y, al mirarse en él, las gotas de agua cayendo le dieron una imagen que le recordó a un sueño. Cerró el grifo y el teléfono empezó a sonar. Will se puso una toalla en los hombros, para que el agua no gotease y cogió el teléfono.

- ¿Sí?

- Will.

Hannibal.

- Disculpa por no haber ido hoy a posar. Yo... no me encuentro bien.

- ¿Qué ha pasado?- un tono extraño en su voz, preocupación, tal vez.

- Dolor de cabeza.

- ¿Pesadillas?

Qué agudo.

- Sí, algunas.

- Ve a mi casa. Cenaremos allí.

No era una propuesta, pero Will decidió aceptar de todos modos.