¡Feliz año nuevo! Aquí estoy, con la última parte de Carboncillo, ¡espero que os guste!


Con un golpe fuerte y seguro, separó con el cuchillo la mano del brazo e hizo ademán de tirarla a la basura, pero se detuvo en el último segundo. Podría cocinarlo y hacer golosinas para los perros. pensó y la apartó. Miró fijamente el cadáver de su víctima, pensando en cómo decoraría lo que sobrase. Continuó cortando y sonrió. Y que no se me olvide comprar las flores para Will. Al pensar en él, se acordó de la botella de vino que le había traído para la cena de la noche anterior y decidió abrirla. Se lavó las manos y quitó el corcho. Sacó una de sus mejores copas, echó un poco y se la acercó a la nariz. Como ya le había advertido el otro, no era muy bueno, pero al artista le parecía un detalle bonito. Bebió un poco, dejó la copa a su lado y continuó con lo que estaba haciendo.

Ah, ¿qué debería cocinar hoy?


Sé que ha sido un capítulo cortísimo, (no me peguéis, porfi), pero creo que es un buen cierre.

¡La próxima vez que nos veamos, será en Vino!

¡Hasta la semana que viene!