Karasuma se despertó algo alterado, se levantó de su silla y revisó su teléfono para chequear la hora: 10:56 am.
Comenzó por despertar a Irina, quien se quejaba de su dolor de cabeza y se sacó los tacones dorados que llevaba.
No tenían ni idea de donde estaba el pulpo, pero empezaron a mover del hombro a los estudiantes antes de que se hiciera más tarde.
-¿Mh? ¿Qué pasa?- Maehara se rascó un ojo con una mano e intentó levantarse, pero al recordar a la chica que estaba sobre él, la agarró de la cintura, asustado, antes de que se le cayera -Despierta, Okano.
Ella se removió un poco en sus brazos y abrió un ojo primero, él alzó las cejas indicándole que se levantara de su regazo, y Okano se sonrojó y se apartó rápidamente, no sin antes llamarlo pervertido, sucio, mujeriego, y muchos más sinónimos.
Nakamura agarró su cabeza al igual que Yada, soltando un gemido de dolor cuando despertaron por fin. Kanzaki tenía su espalda adolorida, debido a la posición en que durmieron, y al correr la silla hacia atrás, un cuerpo se cayó contra el piso, y abrió los ojos aturdido.
-Kanzaki-san, bu-buenos días- Sugino se rascó su nuca mientras ella lo miraba sorprendida- ¿Dormiste bien?- Ella negó.
-¿Te quedaste dormido en el suelo, junto a mi silla?
-Pues sí- Se puso de pie- Estabas algo hiperventilada anoche, y quería asegurarme de que estuvieras... ¿Bien?
-Ay no, ¿Qué hice anoche?- Ella se alteró, aunque podría decirse que el alcohol no le afectaba mucho a estas horas, debido a esas veces en que se disfrazaba y salía en busca de diversión para despejarse.
-Nada fuera de lo común- Se sonrojó al recordar como ella le había coqueteado- Sólo te subiste a la mesa y gritaste un poco, sí, sólo eso.
Ella suspiró algo aliviada, pero no se lo tragó todo, sabía que había hecho más estupideces.
Megu Kataoka estiró sus brazos y peinó un poco su cabello, a la vez que llamaba suave pero firmemente el nombre de su compañero de clase.
-Agh, buenos dí... Dios, mi cabeza- Isogai se quejó al tiempo que se sentaba al lado de Kataoka.
-Buenos días- Se miraron y el silencio se formó entre ellos - Perdón por hacerte soportar mi peso, simplemente me tiré en lo primero que vi - Él sonrió al ver lo poco que quedaba de brillo en sus labios- No me culpes, estaba algo mareada, y estoy segura que tú también, estoy segura que levantaste mi vestido y te aprovechaste de mí.
Lo dijo todo sin rodeos, como siempre, a lo que él se sonrojó y se excusó diciendo que él no era ese tipo de hombres.
-Sabes que nunca haría eso - Le colocó un mechón despeinado detrás de su oreja- Soy un ikemen, después de todo- Se burló de él mismo, y rieron juntos.
Nagisa y Kayano se acercaron a ellos, ella a punto de desmayarse del sueño, hasta que entre los tres la ayudaron a sentarse en el sofá para que pudiera despertar bien.
Kataoka le quitó los zapatos y le soltó su verde cabello enredado, para luego amarrarlo de nuevo en una coleta alta, y darle un golpecito en la cabeza, para que reaccionara.
-¿Ella bebió tanto?- Isogai le preguntó a Nagisa.
-Ella me pidió un beso, si es que con eso te queda claro el estado en el que estaba - Le respondió nerviosillo.
Nakamura se acercó por atrás de él, con una sonrisa maligna tipo Karma, Kayano al verla finalmente se sentó derecha, preparándose para la ola de burlas por parte de la rubia.
-Así que... Un momento, no puedo hacer esto sin Karma- Y corrió a buscarlo.
O mejor dicho a despertarlo. Le movió el hombro rápidamente, con cuidado de no despertar a la chica en su hombro.
-Karma, abre los ojos, Nagisa y Kayano se besaron de nuevo, vamos a molestarlos- Le dijo y volvió a donde estaban los otros cuatro.
Y el pelirrojo al despertar, lo primero que hizo fue una de sus sonrisas traviesas al ver que Manami dormía plácidamente en su hombro, el cual estaba algo adolorido por la posición en que estuvo durante toda la noche.
Llegó a pensar que sería un pecado despertar a la portadora de esa cara tan pequeña y suave, su cuerpo estaba acurrucado en el torso del muchacho, y creyó que con tan sólo tocarla ella se destruiría.
Pero de todos modos lo hizo, tocó su frágil mejilla y le susurró.
-Okuda-san, despierta, me estás acalambrando el hombro.
No culpemos al chico por ser un mata pasiones, por favor.
Ella frunció un poco el ceño y emitió un sonidito con su boca, abrió los ojos lentamente y se encontró con los mercurio que la miraban con ternura.
-Oh- Se sonrojó- Lo siento Karma-kun, me quitaré enseguida.
-No, un momento- Él la detuvo de salirse de su agarre y le ordenó su flequillo. Luego se apartó.
Okuda por supuesto que se sonrojó a más no poder, como su vestido. Recargó su espalda recta en el respaldo del sillón y bostezó, mostrando sus paletas, luego rascó su ojo derecho.
-Pareces un gatito, Okuda-san.
-¿Sigues borracho o qué? – Ella le respondió riendo un poco, se sacó los tacones y lo miró echarse hacia atrás con las manos detrás de su cabeza, como siempre lo hacía.
–No, pero te lo dije, tú sigues igual de linda – Se puso colorada de nuevo y miró hacia otro lado.
Cuando Rio volvió con lo demás, Kayano ya había hecho de las suyas y se escapó al baño, según Isogai. La rubia corrió a buscarla, encontrándola peinando su cabello nuevamente.
–Bien, te lo voy a contar todo, pero lo haré cuando estén unas más, no quiero tener que repetir la historia mil veces – Kaede suspiró derrotada, asumiendo que tendría que contárselo a Okuda y Kanzaki, y seguramente Karma también le pediría explicaciones.
Desde que Nagisa le había salvado la vida (literalmente), había estado tratando de seguir con su amistad como antes y empeñándose en no mostrar emoción cuando él se le acercaba o apenas le rozaba el hombro. Gracias a sus dotes de actriz, ha logrado hasta el momento pasar desapercibida frente al chico.
Pero durante el tiempo que llevan siendo amigos, Nagisa podía asegurar que ya la conocía lo suficiente como para decir que a veces ella colocaba caras raras y le salían unos pequeños tartamudeos, él se sintió culpable, al pensar que Kayano aún se sentía incómoda cuando estaba con él, a pesar de que él ya se había disculpado, comenzó a pensar que un beso hubiera sido mala idea.
Pero borró toda idea relacionada con eso cuando ella, en su estado alcohólico, le confesó que le había gustado y seguía eternamente agradecida de sus labios (o su lengua, tal vez), y le pidió con la voz temblorosa por el licor que lo hiciera de nuevo.
–Y pues así fue – Nagisa les contó lo que pasó al trio ikemen de la clase.
Ellos se quedaron pensativos por un momento, hasta que Maehara explotó en carcajadas.
– ¿Pero qué hiciste? ¿Ni siquiera la tomaste de la cintura o algo así? – Se limpió una lágrima falsa.
– ¡No es mi culpa no saber de esas cosas! Tu si sabes porque tienes tantas chicas hasta para que te vayan a comprar a la panadería, pero ni siquiera puedes controlar a Okano-san.
–Eso fue un golpe bajo, bastardo mujeriego – Karma le palmeó el hombro mientras Isogai trataba de no reír.
–Cla-claro que puedo – Maehara se defendió. Él sabía que Okano sentía algunas cosas por él, y él también admitía que había algo en ella que le atraía. Quizás sea la forma en que lo golpeaba, y lo linda que se ponían sus mejillas cuando se enojaba con él.
Lo difícil atrae, pero a él lo imposible de ella le encantaba.
Se sintió tan poderoso cuando ella lo jaló de la corbata y le dijo cosas sin sentido, prácticamente confesándose, sintió que ya tenía a quién quería en la palma de su mano. Pero también sintió algo distinto, quería tratarla distinto a como trataba a las demás, protegerla, mantenerla cerca, y sentirse aliviado al saber que estaba ahí, con él.
–¡Ay, Hinata-chan! ¡Eso es tan atrevido de tu parte! – Kurahashi gritó emocionada, al tiempo que Okano le tapaba la boca para que los demás no supieran de qué hablaban.
–Yo pienso lo mismo, me esperaba que Maehara hiciera alguna tontería, pero a tí de verdad te afectó el alcohol, eh – Yada se río, y también se quejó por su dolor de cabeza.
Ella simplemente bajó la cabeza, con su cara ardiendo. Se arrepentía de algunas cosas, pero de otras definitivamente no.
Okuda la miraba admirando su valentía para acercarse tanto a un chico, estaba toda sonrojada al escuchar la historia de la gimnasta, y se preguntó si alguna vez tendría el coraje para tocar el brazo de algún chico.
Pelirrojo.
–¿Y tú, Manami-chan? ¿Dormiste bien? – Las cejas de Kurahashi subieron y bajaron sugiriendo algo más – Supongo que tu no tendrás que comprarle otra corbata a Karma.
Okano la regañó para que dejara de burlarse de ella.
Okuda pensaba que no podía quedarse con esto para ella para siempre. Ella ya les había comentado una vez que Karma era un buen tipo, tal vez demasiado travieso, pero en el fondo era amable (cuando quería) y humilde (una vez a las miles).
O tal vez era sólo así con ella, lo que hizo que Manami no supiera cómo sentirse respecto a eso, así que llegó a la conclusión de que sería bueno tratar de expresarse un poco y pedir algún consejo de sus amigas.
–Él me dijo que era linda.
Dijo en un susurro, y todas quedaron en silencio.
Y explotaron en risotadas que hicieron que Manami se sintiera aún más confundida.
–¿Eso es malo? ¿Debí haberle dicho que él era lindo también? – Rieron más fuerte y ella agradeció que Nakamura no estuviera ahí. Ella era la perdición de muchos.
–Okuda-chan– Yada comenzó – Ese es el primer paso para comenzar algo más que una linda amistad. Debes estar contenta, no es nada malo, al contrario, pienso que es muy raro que alguien como Karma te diga eso.
-Sí, siéntete agradecida de esas palabras, porque tal vez él vaya en serio.
¿Que vaya en serio? ¿Estaba ella preparada para algo más? Se levantó de su silla y les agradeció a las tres por escucharla.
Fue en busca de Kayano y la encontró hablando con Fuwa.
–Oh, Manami.
–Tengo que contarte algo – Hablaron las dos las mismo tiempo y luego de unos segundos rieron, Fuwa las dejó para que hablaran y ambas salieron hacia el jardín
principal.
Desde el otro lado de la sala, Hayami besó la mejilla de Chiba rápidamente, luego de que él le preguntara si todo iba a acabar ahí.
La verdad es que un par de días antes de la fiesta, ellos habían tenido una discusión, y nadie se había disculpado con el otro, y Rinka estaba muy arrepentida, porque fue su culpa y no había hecho nada por arreglar las cosas.
–Perdón – Ella le había susurrado cuando se estaba quedando dormido la noche pasada. Su orgullo siempre fue algo grande, típico de una tsundere, como la llamaba Okajima.
Pero Hayami sabía que se había pasado, así que agarró valor e intentó disculparse de nuevo. Pero Chiba la interrumpió al momento que ella abrió su boca.
–Lo sé, sé que lo sientes, y acepto tus disculpas – Él le sonrió de manera confortadora, y ella quiso abrazarlo y jurarle que no volvería a hacerlo.
–Puede que aún éste algo ebria, pero siento que te quiero – La mayoría de la clase ya sabía que estos dos se atraían, pero ellos no querían aceptarlo, simplemente decían que eran compañeros de tiro, que habían salido algunas veces a ver armas de juguete.
Chiba se sorprendió un poco, no era común ver muestras de afecto por parte de Hayami, así que se acercó a ella y chocó sus labios durante menos de un segundo.
Ella lo sintió como un golpe en la boca y ni siquiera le dio tiempo para cerrar los ojos, porque él ya se había apartado. Pero por el sonido emitido supuso que fue un beso, o un simple roce de labios.
–¿Por qué? – Ella se rozó la zona con la yema de sus dedos, incapaz de creer cualquier cosa.
–Porque yo también siento que t-te quiero – Dijo nervioso y ella soltó una risita. Y se abrazaron, haciendo las paces.
-Bitch-sensei, ¿Tiene alguna aspirina? - Kayano entró con Okuda a la cocina del lugar (Kanzaki no necesitaba una), Irina estaba conversando con Karma, Okajima y Nagisa, ''deleitándose'' con la historia del pervertido y su noche con Kurahashi (aunque suene mal). Nagisa no quiso contarle lo qué pasó con Kaede, sólo provocaría que a Okajima le sangrara la nariz por enésima vez y Karma se riera y saliera en busca de Nakamura.
-Nagisa tiene, ve con él - Karma le sonrió y Kayano se puso rojamente colorada, Nagisa le susurró un pequeño Karma-kun, Okuda soltó una pequeña risa y el pelirrojo se dirigió a ella - Yo tengo una para tí, ven conmigo.
Salió de la cocina y unos segundos después ella lo siguió, con la cara ardiendo (y no causa de dolor de cabeza).
-Así que aquí estabas, despreciable ser, irresponsable, inmad... - Karasuma siguió enumerando adjetivos negativos hacia Koro-sensei con Irina a su lado cruzada de brazos - Espero que hayas estado en un estado de ebriedad cuando la idea de darles alcohol pasó por tu cabeza, cabeza la cual te voy a arrancar - Sacó una pistola y un cuchillo, la rubia lo detuvo antes de que pudiera disparar.
-Siento mucho lo que pasó, Karasuma-sensei, pero la verdad no me arrepiento mucho - Irina murmuró un qué asqueroso - Me tenía preocupado la idea de que estuvieran reteniendo todo lo que sienten, y anoche se liberaron un poco y pues... - Karasuma le disparó.
-¡Son niños, maldito pulpo! No te metas es sus vidas privadas, es cosa de ellos hacerles caso a las hormonas o no - Estaba furioso, y Koro-sensei de verdad se sintió mal
Tal vez el quedó sin amor una vez que Aguri se fue se su vida, e intentaba buscarlo en sus queridos estudiantes. Tal vez no quería que luego de un tiempo ellos se quedaran solos, como él. Tal sólo quería verlos felices, como cuando practicaban el asesinato.
-Está bien, Karasuma-sensei - La voz de Isogai se escuchó, y apareció junto a Sugaya, Takebayashi, Maehara y Okajima - Déjelo pasar esta vez.
-Koro-sensei, discúlpese y prometa que no lo volverá a hacer - Kataoka habló desde el otro extremo con Kurahashi, Nakamura, Yada y Okano.
-Nosotros realmente nos divertimos - Nagisa se rascó la nuca, con Karma, Kayano, Sugino, Kanzaki y Okuda junto a él.
Sensei lloró y con su velocidad mach 20 los agarró a todos y los abrazó con sus tentáculos, se disculpó y también agradeció que lo dejaran fantasear por unos momentos.
Maehara trató de alejarse un poco del agarre de su profesor, pero pasó a tocar un trasero, que respondió con un gritito.
-Quién acaba de tocarm... ¡Maehara, bastardo pervertido, sucio, aléjate de mí! - Okano corrió unos pasos lejos de él, y todos rieron, mientras el rubio la perseguía tratando de disculparse.
Bueno, me había pedido una segunda parte, y la verdad lo pensé bastante antes de hacerlo, porque en realidad no soy buena creando historias muy largas (lo he intentado, créanme), pero aquí lo tieneeeeen, la primera parte recibió mucho amor y espero que ésta también tenga apoyo *corazón*
En esta intenté enfocarme en el análisis de las relaciones, qué piensan el uno del otro y blah blah. También traté de mejorar mi redacción, y creo que me quedó bastante bien (creeeeeo).
Bueno y eso es todo, muchísimas gracias por darse el tiempo de leer mis mierdas. Estaré pensando en una tercera y final parte, así que déjenme sus reviews para motivarme
Besos, los adoro.
