Notas de Autora: Jeje... hace tiempo que no actualizaba tan seguido, pero qué puedo decir, el que sean retos cortos ayuda mucho... además, como digo con frecuencia: No puedo pelear con mis musas.

La ira no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Arthur Schopenhauer.


MATANTEI LOKI RAGNAROK

Siete oportunidades de pecar

Capítulo 2 - Ira

Loki entró a la casa y fue recibido por su hijo menor.

—Bienvenido, Loki-sa… pero, eh… —había algo en el rostro de Loki que no estaba bien— ¿Qué le pasó?

Fenrir apareció en ese momento.

—Hola papá… —y notando lo mismo que su hermano menor, preguntó con preocupación— ¿Qué tienes?

—Nada —respondió con una gran sonrisa en su rostro y continuó su camino hacia la oficina.

Loki sonreía; estaba sentado en su usual silla con los codos sobre el escritorio y las manos bajo su mentón, viendo a un punto indefinido de la habitación pero sonreía, tenía una clara marca de una mano en su mejilla, pero sonreía…

Y el motivo de su sonrisa era esa misma marca que hacía arder su piel, o mas bien, la razón por la que había sido provocada.

Había logrado besar a Mayura y ambos lo habían disfrutado pero la realidad tenía que golpear a la chica tarde o temprano.

Ese momento llegó después de que sus labios se separaran y sus ojos se enlazaran en una conversación silenciosa que no duró mucho. Al siguiente instante ella lo había empujado y se había levantado dispuesta a marcharse.

Pero él, con un rápido movimiento, la sujetó del brazo izquierdo. Ella no ejerció oposición pero no volteó hacia él.

—Espera, Mayura —suplicó el apuesto dios.

Pero su rostro fue volteado a la fuerza hacia su derecha mientras un fuerte ardor invadía su mejilla izquierda. Mayura había dado un brusco giro con todo el cuerpo para pegarle una fuerte cachetada.

—¡Idiota! —gritó ella dejando asustado a Loki pues no tenía idea que una palabra como esa existía en el vocabulario de la chica misterio.

La había soltado pero ella no se marchaba.

—¡Eres un tonto, un mentiroso, un charlatán, un aprovechado! —gritaba mientras se lanzaba a darle golpes en el pecho— ¿Cómo pudiste mentirme todo este tiempo?

—Mayura, Mayura… tranquilízate —suplicó el ojiverde, no porque sus golpes le causaran daño, sino porque en sus ojos de rubí comenzaban a asomarse lágrimas llenas de ira.

—¡Tonto, tonto… TONTO!

Con suavidad, el dios abrazó a la chica y ella olvidó la rabia que sentía al respirar el sugestivo aroma que salía de su cuerpo y el calor tan agradable que le proporcionaba el abrazo. Lentamente fue dejando de forcejear hasta acomodarse en el pecho de aquel que hasta ahora había sido sólo su amigo, porque mientras era Loki-kun no podía ser algo más. Pero él ya no era Loki-kun, su cerebro tenía que asimilar que ahora era Loki-sama aunque su corazón le dijera que era simplemente Loki.

Mientras él se deleitaba con el perfume que emanaba de su piel, y con sus manos entorchaba una suave hebra del largo cabello de su asistente… no, de su amada. Porque la amaba, la veneraba, la deseaba como nunca había hecho con nadie.

Y lo que más deseaba era volver a probar el embriagante sabor de sus labios y escucharla suspirar entre besos.

Lentamente deslizó su mano hacia el mentón de Mayura y con suavidad le levantó el rostro para poder volver a sellar sus labios con esa pasión que había estado guardando durante mucho tiempo.

Porque sabía que la ira podía distorsionar las palabras que el corazón realmente quería decir.


N.A.: . Mi pecado es la lujuria… debo reconocerlo.

Juju… insertar cebollita que ríe ¿sádicamente? Querida Musa, no te vayas que estos retos están interesantes… ¡Orgullo es el próximo!