El orgullo no tiene sabor, ni color, ni tamaño, y sin embargo es lo más difícil de tragarse. Autor desconocido.
MATANTEI LOKI RAGNAROK
Siete oportunidades de pecar
Capítulo 3 – Orgullo
Perdido en sus pensamientos, Loki mantenía su sonrisa confiada a pesar que después del segundo beso, Mayura volvió a empujarlo y se marchó corriendo.
Pero él sabía que volvería, la tenía en la palma de su mano. Nunca nadie se había resistido a él y Mayura Daidouji no sería la primera en hacerlo. Tenía a todas las Aesires, Vanires, Valquirias y cualquier ser femenino de Asgard bajo sus pies, no era posible que una frágil humana se resistiera a sus habilidades de seducción.
Tocó la piel afectada de su mejilla que palpitaba y ardía, y tocó sus labios que ardían de otra forma; ardían por el deseo de volver a probar el suave y dulce sabor de los labios de la pelirosada.
Al mismo tiempo, Mayura subía la larga escalera que conducía a su casa del templo y observaba la mano con la que le había pegado la cachetada a Loki.
«Loki-kun… no, tengo que dejar de llamarlo así. ¿Por qué me mintió¿Por qué no me dijo antes que él era… Kami-sama?»
Y cayó en la cuenta de todas las pistas que habían estado en sus narices todo este tiempo, el porqué sus ojos se habían vuelto rojos y por qué creyó que aquel dios había cumplido su deseo…
Es que en verdad se lo había cumplido, él había regresado por ella, porque ella se lo pidió.
Sonrió. La felicidad la invadió al descubrir que ella había sido capaz de retener a ¡un dios!
Pero no por eso su enojo disminuyó. No, seguía enfadada con él por mentirle, por guardarle el secreto tanto tiempo y habérselo dicho de esa forma…
El sonrojo subió en su rostro. No podía negar que aunque la sorpresa le había resultado muy grande y difícil de asimilar, había disfrutado mucho de la forma en que lo había descubierto.
Se había negado a aceptarlo, pero hacía tiempo que sentía algo más que un cariño filial por aquel niño que, aunque su cerebro lo negara, comenzaba a parecerle atractivo y a causar sensaciones dentro de ella que antes desconocía.
¿Por qué se lo había ocultado tanto tiempo? Se habría ahorrado muchas auto-reprimendas por quererse convertir en una corruptora de menores.
Definitivamente, él tenía que venir a pedirle perdón. Se merecía que ella le hubiera dado la cachetada por haberla hecho sufrir tanto tiempo.
A la semana después de aquel día, Mayura no se había aparecido por la agencia. Loki comenzaba a pasársela de mal humor y muchas veces se desquitaba con sus hijos.
Por su lado, la pelirosada también sufría de algo parecido y la persona que se convertía en la víctima de sus ataques de mal humor era cierto dios obsesionado con el trabajo.
—¡Que ni crea que voy a ir después de lo que me hizo!
—Pero Mayura… —Narugami sabía que era inútil argumentar con ella, después de todo había estado muy enfadada con él mismo después que le contara que también él era un dios y sólo había ganado su parcial perdón después de prometerle que le traería noticias sobre Loki.
Porque Loki había sido muy claro con Narugami, ella había sido quien se había marchado sin darle oportunidad a decir nada, ella debía ir a pedirle perdón por lo que había hecho.
Y Narugami trataba de arreglar las cosas entre los dos porque si Loki seguía con ese terrible humor que arrastraba por días un día terminaría por prohibirle que pisara su casa y se perdería de las sabrosas comidas que el chico serpiente sabía preparar.
Una semana más pasó y los afectados del mal humor de esos dos ya estaban más que hartos de tener que soportarlos por lo que decidieron juntarlos a la fuerza. Ninguno de los dos estaba feliz de haber sido arrastrados –literalmente- a aquel sitio neutral pero tan lleno de recuerdos para ambos, el parque donde habían conversado el día que Loki casi se va.
Y allí estaban, parados el uno frente al otro sin verse siquiera, esperando que el otro hiciera el primer movimiento mientras los minutos pasaban.
Loki miraba a Yamino que no dejaba de ajustar sus gafas como signo de desesperación. Mayura suspiraba a cada minuto mientras veía a Narugami hacer malabares con su espada para pasar el tiempo. Volteó ligeramente hacia Loki para que su silueta se dibujara en la esquina de su rostro. Pero él había dirigido su mirada completamente hacia ella y la descubrió espiando provocando que ella se sonrojara y volviera a desviar su mirada. Él rió y ella volteó como reacción.
Al cruzarse sus miradas parecía haberse roto una gruesa barrera que ambos había estado construyendo y una sonrisa se dibujó en ambos, sin embargo seguían sin decir nada.
Estaba hipnotizada por las hermosas esmeraldas que la miraban con ternura pero que de pronto mostraron un dejo de picardía y la recorrieron de arriba abajo y de vuelta para luego guiñarle un ojo. Ella se sonrojó y agachó la mirada, abochornada por saberse atractiva para él. Separó los labios para decir algo y volvió a ver directo a los ojos de Loki, pero el sonrojo aumentó y las palabras se le atoraron en la garganta, atinando únicamente a sonreírle.
Demonios, se veía hermosa, cómo su largo cabello bailaba con cada movimiento de su cabeza, el hermoso color que adornaba sus mejillas, su encantadora sonrisa y esos labios tan apetitosos que lo invitaban a besarla. Al diablo con el orgullo, debía besarla, lo deseaba más que nada y no se lo perdería un día más. Avanzó hacia ella y la sujetó entre sus brazos uniendo sus labios con desesperación.
Al diablo con el orgullo, ella también deseaba eso, que él la tomara, que le infundiera su calor con cada caricia de sus labios, que volviera a recorrer su silueta con sus manos, que le enredara el cabello cuando quisiera profundizar el beso…
Y tragarse el orgullo no resultó tan amargo entre la dulzura de sus besos.
Notas de autora: Presiento que las voy a cansar con tanto beso, pero el próximo capítulo no va a ser una excusa para hacer que estos dos se besen.
Cuelgo el capítulo hoy otra vez porque me desaparezco el fin de semana, regresaré el lunes.
Próximo capítulo Codicia
