Karamatsu ni tuvo que doblar su cabeza para notar la mirada fija de Ichimatsu sobre su persona. El espejo era buen canal de comunicación en esos momentos, ya que sin el, Karamatsu no hubiera notado jamás que Ichimatsu le observaba una vez perdido en la superficie reflectante. Bien, pero ahora, ¿cómo sería capaz de romper con el hielo y hacerle saber a Ichimatsu que él sabía que le observaba en ese momento? ¿Y por qué de decírselo? ¡Estaba incomodándole! ¿Eh? ¡Tan complicado! No, sonaba tonto. ¿Y si Ichimatsu se engrifaba y terminaba por pararse y marcharse, como era mas que seguro haría? No podía apostar a esto, no cuando el ambiente era cómodo entre ambos. Karamatsu pensó que estaban solos, pero corriendo el espejo de mano por sus ojos, notó que Todomatsu estaba semi echado en el suelo jugando con su celular. Si hablaba, Todomatsu oiría y sería mil veces peor. ¡Tan incómodo! No deseaba que su hermanito menor se marchara tampoco, de hecho, se sentía bien con ambos hermanos menores a su alrededor, uno atrás de él, él otro adelante. Pero, pero. Ahora era Ichimatsu quien se le estaba tornando incómodo porque no dejaba de mirarle con esos ojos vacíos, o que pretendían serlo. No, Ichimatsu fingía estar vacío, pero dentro de él, seguía siendo un muchacho sensitivo y preocupado de antaño. Oh, Karamatsu pensó en el Ichimatsu de primaria, cuando ambos tenían quince años y se llevaban de maravilla. Que buenos tiempos. Incluso juró que estaba observando a ese Ichimatsu y no al Ichimatsu que ahora le observaba con ojos de pescado, pero no, "Este Ichimatsu es el mismo Ichimatsu que solía seguirme a todas partes", pensó. "Este Ichimatsu es Ichimatsu y punto", se convenció.
Sus ojos rodaron hasta llegar frente al rostro de Todomatsu, allí, frente a él, sonriéndole. Rápidamente observó el espejo y vio a Ichimatsu mucho más interesado en él, bueno, en ellos, que hacía un momento. Sudó en frio porque sintió que su espalda se derretía por culpa de una fuerza abrazadora amante de gatos.
—Karamatsu nii-san~— Todomatsu le llamó, juntando sus labios y sonriendo de una manera que un hermano mayor no puede resistir si viene de un menor. Ignoren el hecho que Totty no posee alma, el bastardo sabe como persuadir y encantar, al menos eso para Karamatsu es un hecho.
—Totty, dime ¿qué puedo hacer por ti, my little buraza?— Karamatsu sonrió naturalmente, cerrando sus ojos y apretando los labios en una sonrisa gallarda. Abrió sus ojos y enfocó el rostro de Ichimatsu, cubierto en una densa aura oscura, con sus ojos inyectados en sangre, observándole. Estuvo a punto de chillar, tirar el espejo a la mierda y correr como alma que lleva el diablo, pero no lo hizo. Stay cool, Great Karamatsu, su mantra, Stay cool. Y repitió esto hasta que Totty le respondió. El rosado hermano menor se sentó mas cómodo a su lado, dejando su mentón descansar sobre sus brazos cruzados, mirando a Karamatsu fijamente, aunque a la misma vez como si no tuviera el mínimo de interés en él. Muy propio de Totty, el encantador de ingenuos.
—Estoy aburrido.— Dos simples palabras que lograron captar su total atención y olvidar que detrás de él, Ichimatsu estaba a unos pelos de saltar sobre él y asesinarle. No tan drástico, ni exagerado, bien, pero si lucia como si quisiera hincar sus dientes en su magnifico pescuezo. Como si de un desarreglado león preparándose para cazar a un grácil ciervo se tratara.
—Bueno, my Little…
—También estoy aburrido.— Ichimatsu habló fuerte y claro. Totty miró a Karamatsu, Karamatsu miró a Totty y ambos observaron a Ichimatsu. Karamatsu tuvo que voltear, por supuesto.
Ichimatsu, abrazando sus rodillas, observaba fijamente hacia un punto no específico. Karamatsu no lo notó, pero Totty frunció el ceño y tragó amargo. Totty sabía que estaba sucediendo, no era estúpido, pero tampoco dejaría que Ichimatsu pretendiera el ganarle de esa manera tan infantil.
—Karamatsu nii-san~
—Me aburro.
—Kara…
—ME ABURRO, ME ABURROOO.
—¡ICHIMATSU NII-SAN!
—¡¿AH?! ¿ESCUCHO ALGO? No, no escucho nada.
—¡Ichimatsu nii-san, ¿que esta-
—¡DIJE QUE NO ESCUCHO NADA!
—¡AH!
—¡AH!
Karamatsu, en medio de ambos niños malcriados, inmersos en una competencia de quien grita mas fuerte, simplemente se desconectó, de levantó y salió de allí en silencio. Buscaría paz en otro lugar, concluyendo que algunas veces la felicidad puede venir con defectos. GRANDES Y ADORABLES DEFECTOS.
—Ah, se fue.— Ichimatsu abrió sus ojos, notando que Karamatsu ya no se encontraba en la habitación. Recargó nuevamente su mentón sobre sus rodillas y centró su vista en aquel punto que, hacía un momento, le resultó tan interesante.
—Eres un inmaduro y egoísta, Ichimatsu nii-san….— Totty tomó aire, notando de igual manera la ausencia de su hermano mayor. Infló sus mejillas y expulsó el aire cuando estas chocaron con sus brazos, sobre la mesa.
—No más que tú, Totty.
—…Queriendo solo para ti a Karamatsu nii-san…— Ichimatsu no dijo nada, calló.
Tal vez era bastante bueno ocultando sus emociones y pensamientos, pero no así el color rojo que se impregnó tanto en su rostro, como en sus orejas.
Totty bufó, "Estúpido gato gordo y tsundere", pensó cerrando sus ojos, mientras escuchaba el típico sonido de "nuevo mensaje" proveniente de su celular y perdía total interés en todo el asunto.
