—¿Sabes a quien no le gustas?
—¿A quien?
—A Ichimatsu nii-san. Te odia. Me lo dijo.
—¿Me odia? ¿Y eso?
—No lo sé, simplemente un día se me acercó y me dijo, «No me gusta Karamatsu. Lo odio.»
—Eso suena…
—Suena irrelevante, lo sé. No te preocupes, Karamatsu nii-san. De todas formas su aura espanta a las chicas.

La campana finalizó la jornada escolar y las puertas de los cursos superiores se abrieron, liberando a una horda de adolecentes agotados directo a los pasillos. Los que no lucían a medio morir cantando, caminaban hacia sus respectivos clubes, pero cuando pertenecías al club de "volver temprano a casa", era irrelevante el que te sintieras o no cansado.

El grupo de hermanos, como era costumbre, caminaba con direccion a casa inmerso en conversaciones banales. Cada uno conversando o con otro u otros. Todos intercambiando opiniones o anécdotas del día, cosas que si bien todos ya conocían, puesto que asistían en el mismo curso, a nadie ya interesaba o al menos tratan de aparentar que importaba. Todos lo intentaban, todos menos Ichimatsu. Preferible para él era el permanecer al margen y no manifestar sonido alguno con el fin de liberarse de alguna pregunta tonta, ya fuera por parte del menor, Todomatsu o del hermano mayor, Osomatsu.

Karamatsu, por otra parte, no podía sacarse de la cabeza la conversación que había tenido con Todomatsu en uno de los recesos, mientras ambos caminaban por los pasillos de los primeros años.
¿Cómo había sido que el tema de Ichimatsu había salido a flote? Karamatsu frunció el ceño, perdiéndose entre los comentarios de Osomatsu sobre lo virgen que estaba oliendo la ropa de educación física de Choromatsu y los gritos de este último.
Oh, Oh. Ya comenzaba a recordar. Fue debido a que ambos habían escuchado a un par de chicas del curso de al lado hablar sobre ellos. Una especie de lista de popularidad, ¿era eso? No era que le importara, bueno, solo un poco. No, no. No era importante, al menos él lo había dejado claro y mentido –groseramente– sobre ello. Pero Todomatsu se había impacientado debido a que una de las chicas de ese curso realmente le llamaba la atención. La chica en cuestión era linda, pero su amiga lo era más. En fin, volviendo a lo importante: la lista de popularidad. Todomatsu había estado hablando de ella con él y puntuando a sus propios hermanos en esta. Y el último había sido Ichimatsu. Todomatsu tajantemente lo había colocado en el último lugar, bajo de Choromatsu, debido a que este lucía como un delincuente, de esos violentos que te saltan encima una vez pasas por fuera de un callejón. «Ichimatsu podrá pasar la mayor parte del tiempo en callejones, pero de saltarte de improvisto, imposible», habían sido sus palabras en defensa de su hermano menor. Aquel hermano adorado que desde hacía dos años se había alejado de él de manera preocupante y no solo de su lado, del lado de los cinco, bueno, menos del de Jyushimatsu, con quien se mostraba cercano. Y pensar que alguna vez él mismo había ocupado ese lugar- pero olvidándose de lo que ya estaba irremediablemente roto, retomó el recuerdo de la conversación con Todomatsu. Él había discrepado con esa lista. Ichimatsu no podía estar en último lugar, de hecho, en su propia lista ninguno de ellos lo estaba y, cuando había reconocido que era imposible que un hermano fuera desagradable, fue cuando Todomatsu, sin misericordia alguna, le soltó la bomba en pleno rostro. «Ichimatsu nii-san te odia.»

Karamatsu volteó y observó a Ichimatsu, a tres pasos mas atrás del grupo. Su garganta estaba seca y dolía. ¿Pero que podía hacer? No era lo suficientemente valiente como para acercársele a hablar, aun si ambos fueran hermanos. Ichimatsu era un mundo aparte, uno que hasta ahora había dado por extraviado dentro de su propia galaxia. Pero ahora, sabiendo que Ichimatsu le odiaba, necesitaba remediarlo. Curiosamente no estaba en sus prioridades el saber porque le odiaba. No, eso no era importante, lo importante era remediar todo y cambiar su manera de pensar sobre él, su importante hermano mayor.

Llegaron a casa sin menores contratiempos y cada uno fue a lo suyo, pero descartando que algo de esos asuntos tuviera por nombre: tarea, porque de ser así no era importante. Para los comunes y corrientes no lo era, no así para los llamados Choromatsu, quienes ya estaban acabando tres de ellas.

—Adivina quien tuvo razón con lo del callejón.— Todomatsu había saltado frente a su nariz y él no pudo evitar soltar un alarido de espanto. Todomatsu rió por lo bajo y el rostro de Karamatsu se impregnó en rosacéo, mientras cubría una cierta revista de dudosa categoría por debajo del libro y cuaderno de matemáticas.

—Callejón… Eh… Si…

—La lista de popularidad, Karamatsu nii-san. ¿Eh? ¿Qué es eso? — Con rapidez, Karamatsu barrió con ambos brazos todo objeto sobre la mesilla de centro. Llevó todo a su regazo y se encogió de hombros como si el estómago le doliera.

—¿Qué de qué?— Sonrió resoplando, acomodando un mechón de oscuro cabello con aquel gesto cool. Todomatsu se sentó finalmente a su lado e ignoró la revista cochina que su hermano mayor ocultaba entre sus piernas.

—La lista. Último lugar.— Mostrando su celular a su hermano mayor. Karamatsu pudo leer en la pantalla el nombre de Ichimatsu por debajo del gaijin de intercambio, cuyo nombre hacía recordar al puesto de pizzas cerca del local de hamburguesas.

—¿Eh?— El mayor de ambos tomó el aparato y con el pulgar presionó un par de veces el botón de bajar. Allí lucia una foto borrosa adjuntada de Ichimatsu. Serio como siempre, mirando a la nada.

—Las chicas no tienen mal gusto, al menos es lo que pienso. Estoy en tercer lugar, no me extraña, aunque no puedo creer que en el primero esté Jyushimatsu nii-san. Siempre tan popular. ¡Oh! Pero mira, mira. Aquí, estás en el cinco, Karamatsu nii-san… Ay, que mal, no es una buena foto, para nada.— Todomatsu hablaba y hablaba, pero no era como si estuviera un cien por cierto ignorándole. Se trataba de un sesenta, porque los otros cuarenta estaban ocupados por pensamientos sobre lo groseras que podían ser las mujeres al opinar sobre una persona que no conocían. Apretó el link con el nombre de su hermano menor y fue redirigido a una página de blog. Allí habían un par de comentarios anónimos sobre Ichimatsu, pero el que más le llamó la atención, por no decir que le hinchó las pelotas realmente, fue el siguiente: "A pesar de que los seis de tercer año lucen igual, este es él que menos me gusta. Da miedo. Si estuviera sola caminando por una calle oscura y le veo caminar en frente, corro de vuelta. No me arriesgo. Miedo. Tiene el peor aspecto de los seis."

—¿Karamatsu nii-san?— Todomatsu se acomodó en su puesto y observó la mano derecha de su hermano. Por un momento estuvo seguro que el semblante de Karamatsu se había tensado, ¿eso era… Enojo? ¿Eh? Pero, tal como aquel pensamiento apareció, desapareció cuando le vio sonreírle como siempre, mientras le entregaba el aparato móvil . Tonterías de él, Karamatsu, su torpe hermano mayor, jamás se molestaba, ni mucho menos por una mal foto tomada.

En silencio, lo ojos de Todomatsu trazaron cada movimiento dado por Karamatsu. Este se levantó, caminó frente a la puerta y salió de allí, dejando al menor de los seis solo.

No demoró nada en encontrar a Ichimatsu. Aún vestía el oscuro uniforme y ambos brazos colgaban desde el ventanal. Escuchaba música al parecer, porque cuando abrió la puerta del cuarto sintió un extraño ruidillo en el ambiente. A Ichimatsu le tomó un momento notar su presencia y cuando lo hizo, volteó, destapando una de sus orejas. Sus cansados ojos se despegaron del cielo y fueron a dar de pleno con el rostro serio de Karamatsu.

—¿Qué?

—Ichimatsu. Quiero decirte que no importa si me odias, yo jamás pensaré que eres de los que les saltan a las personas cuando cruzan callejones o que tienes el peor aspecto de los seis. De hecho, si pasara por una calle oscura y te viera caminar de frente, directo a mi, no correría de vuelta, pasaría por tu lado, porque eres totalmente común y corriente para mi — Ichimatsu le miraba con ojos desorbitados, sus labios intentaron abrirse, pero Karamatsu continuó— ¡Es mi más sincera opinión sobre ti!— Y dicho esto, salió de la habitación tal como llegó. El auricular del oído derecho de Ichimatsu se soltó y cayó directo sobre la superficie acolchada de color verde.

Al día siguiente, luego del incidente y sin haber podido intercambiar palabras con Karamatsu sobre lo que había pasado, Ichimatsu caminaba solo, como acostumbraba, por el pasillo de los terceros años, cuando observó un tumulto de muchachos observando "algo". Como ya era sabido, ignoraría todo aquello y pasaría directo a su salón, pero unas cuantas risillas y comentarios a medio morir con su nombre le obligaron a girar la cabeza y observar lo que al resto le parecía tan interesante; un enorme y brillante cartel en medio del tablón de anuncios.

"Lista de popularidad de Matsuno Karamatsu, tercer año, clase M"

1.MATSUNO ICHIMATSU, ADORADO HERMANO MENOR. THE BEST LITTLE BROTHER EVER! *Imagen adjunta de Ichimatsu durmiendo de manera adorable y muchas estrellas, brillos y demases*

Todos voltearon para observar a Ichimatsu, todos observándolo, pero él ya no se encontraba en aquel plano. Su alma volaba lejos del plano terrenal, pero pronto regresaría, muy pronto... para cometer fratricidio.