"GIRASOLES Y 18 CARTAS"
CAPÍTULO III
"RECUERDOS 2"
Este no iba quedarse con las manos cruzadas, no de nuevo, así que le siguió y cuando lo tuvo cerca le atrajo y le forzó a un beso. –He notado que te gusta ser forzado, así que ahora te forzare para que estés conmigo y no vuelvas a irte nunca, espero hayas entendido, ahora te llevare a un hotel, te hare el amor porque muero desde hace tiempo hacértelo, en mis sueños te hecho mío tantas veces, ahora no puedo contenerme más- le rodeó brusco la cintura y alzó su mano para pedir un taxi.
Alfred estaba algo atontado por el beso y la manera en que decía Iván las cosas, era una de tantas cosas que amaba de él. Subió al taxi por su propia cuenta, se quedó mirando a su costado sin saber ciertamente que hacia ahí, no podía evitar sentirse atraído por él, pero no podía sacarse de la cabeza que él tenía una esposa, un hijo, una familia. Cerró sus ojos intentando pensar en que lo que haría era por amor y no era el simple amante.
Bajaron del auto al llegar al hotel que había escogido Iván, uno muy lindo y caro, el ruso no iba a medirse con lo que respectaba Alfred y por si las moscas Iván había atado de la muñeca al rubio a la suya por si intentaba huir de nuevo. Entraron al lugar, donde le dieron la llave en recepción al albino y procedieron a subir a la habitación asignada, al estar ya ahí el americano se quedo viendo al ruso a los ojos, transmitiéndole su sentir, ese anhelo de años, de ser nuevamente uno. Poco el espacio fue nulo entre ellos, se tenían abrazado fuertemente mientras se devoraban en un beso, Iván tenía el control de ambos y así logró guiarse a la cama para sentarse y atraer al otro encima. Le acarició los muslos, mordisqueando sus labios, era el momento que había ansiado toda su vida, el gusto por ese hombre, algo que nadie le había dado. Lo acostó en la cama y le desvistió rápidamente, sus ojos exigían ver ese cuerpo desnudo junto al suyo, así que de igual forma iba desvistiéndose, al quedar a la par con él se acomodó entre sus piernas para que ambas intimidades se juntaran y pudieran estimularse con suaves frotes de sus cuerpos. El ruso marcó esa piel que a pesar de los años sabía igual que cuando la probó por primera vez. Los gemidos de Jones eran encantadores, animando a Braginski a seguir, a hacerlo suyo.
La tarde avanzaba como era de esperarse, así como se esperaba de esos cuerpos la unión, Iván se movía a toda prisa en él, ya habían estado así durante horas, pero parecían no saciarse ninguno de los dos, ¿Quién podría saciar en un par de horas lo que no hubo en años?, se gritaron amor mientras lo hacían, no podían callarlo más, a pesar de querer más sus cuerpos se agotaron, cuando el moscovita se vino dentro del rubio cayó rendido sobre de él, rieron felices y se abrazaron para descansar.
Esa vez, en aquella cabaña refugio del soldado ruso, Alfred fue quien abrió sus ojos primero y se dio cuenta de lo que había hecho, no estaba arrepentido, se sentía pleno, feliz, Iván lo tenía bien abrazado como si con ese abrazo jamás pudiera alejarse de su persona, la nieve se había ido y el hambre venido. Afuera de la cabaña un par de soldados americanos merodeaban el lugar, pues andaban en busca de sobrevivientes y de soldados eslavos para matar.
-Iván, despierta, hay alguien afuera-
-No hay nadie Alfred, duérmete un rato más-
-Acabo de escuchar a alguien afuera, y si no me equivoco son…-
La puerta se abrió de un golpe, cosa que hizo sentar al ruso desnudo y mirar a los rubios americanos que estaban apuntándoles con sus armas.
-¡JONES! Ven aquí, ya estas a salvo-
Extendieron su mano para que el joven se acercara y pudieran tenerlos a salvo.
-Cadwell, mata a ese idiota-
-¡No! Espera…-Alfred empujó al soldado Cadwell para evitar que disparara a Iván.
-¿Jones estas de su lado?, si es así te mataremos a ti por ¡traición!-
-Lo lamento Cadwell, teniente Turner- en un abrir y cerrar de ojos se armó de valor y desarmó a Cadwell para dispararle a él y luego a su teniente privándoles de la vida.
-¡Alfred!- corrió a abrazar al menor -¿Estás bien?, ¿Por qué lo hiciste?- le sacudió y le miró a los ojos – ¡Arriesgaste tu vida!, ¡eso no lo vuelvas a hacer nunca!-
-Porque no quiero perderte, no quiero que te pase nada nunca Iván, maté a mi teniente por ti-
-Alfred…- le besó su frente- Te voy a sacar de aquí…vístete, tengo otro uniforme eslavo aquí, póntelo-
Se vistieron y se dispusieron a salir de la cabaña, Iván miró al jovencito y le ayudó a peinar esa escandalosa blonda cabellera, hermosa de ese color amarillo como los girasoles.
Le puso en sus hombros pues sabía que no podría correr si algo pasaba después de haberlo hecho de tal manera, al tenerlo bien asegurado emprendió a irse con el joven.
Caminó con este sobre sus hombros, tenía que llevarlo a salvo en algún lugar, aunque no pudieran verse por un tiempo corto. Iban hacia la casa del ruso. Donde tenía planeado dejar a Alfred ahí en cuidado de unos vecinos mientras terminaba la guerra. En eso un escuadrón del ejército rojo estaba en el camino, tenía que pasar sin ser vistos. –Cúbrete Alfred-
-Okey- se cubrió todo el rostro para que no lo vieran.
Corriendo el mayor riesgo de su vida, en ese entonces, Iván avanzó entre los soldados de su escuadrón y para despistar a los demás indican en ruso que traía a un compatriota herido, y es que Jones actuaba bien pues no se movía y parecía que de verdad estuviera mal. Iba ya acercándose al lugar donde podía estar a salvo el americano, pero en eso un par de tenientes miraron al eslavo, era demasiado extraño que él ayudar a otros, pues todo mundo lo conocía por lo malo y frio que era con los demás, así que su bondad era de pensarse.
-¿Qué soldado es quien traes en la espalda?, responde- le hizo una pregunta seria.
-Al soldado Lavrov señor- era el primero que se le cruzó en la cabeza, pues tenía la compleción pequeña equivalente a Jones
-Déjame ver su rostro- pretendió tomar la cabeza del occidental para mirarlo.
-No señor, esta desfigurado, va a llevarse una mala impresión- dio pasos hacia atrás, sabía que le habían pillado
-No me interesa, Braginski, déjame ver el rostro del soldado Lavrov-
Ahora no tenía otra opción, bajó a Alfred al suelo mientras este seguía con la cara tapada, al descubrirlo rápidamente los tenientes se llevaron sorpresa al ver un Estadounidense pisando su territorio central.
-Este no es Lavrov, ¡Mátenlos!-
-No lo creo- Braginski tenía un as bajo la manga, mientras sus superiores veían al joven este ya había cargado sus armas y disparado al primero, el segundo estaba a punto de dejar salir la bala pero lo empujo y en un forcejeo logró ganar y apretar el gatillo justo en la mandíbula de su teniente.
-Se lo dije Señor- comentó burlándose para incorporarse- Hay que irnos ya, no tardaran pronto en venir, ¡ven!- tomó con fuerza la mano del joven para jalarlo y empezar a correr por la nieve y adentrarse más a un espeso bosque.}
Ninguno recuerda ya cuanto corrieron aquel día, solo recuerdan la razón del porque Iván huía de su propio ejército, simplemente era proteger la vida de Alfred que se había vuelto lo más prioritario en su persona.
Cuando por fin pudieron llegar a su destino sin ningún percance, exhaustos y bastantes agitados, Iván lo guió a lo que parecía unas vías del tren y se podía observar un viejo vagón que aún estaba en uso, cargó al blondo y lo subió resguardándolo con algunos pedazos de tela que se encontraban tirados dentro.
-Cuídate, no dejes que nada malo te pase, vagón saldrá en un par de horas, es de un anciano con el que me llevo bien, te llevara a la ciudad central, ahí haz todo lo posible por sobrevivir, te estaré esperando en la estación mañana en la tarde, sé que es muy pronto para decirlo pero, creo que me enamoré de ti-
-Yo también, aunque no sé cómo es eso, pero creo que yo también te amo, ¿que pasara contigo?, ¿estarás bien?, no quiero que te suceda nada-
-Tranquilo, esta es mi tierra, aquí el que más peligra eres tu- le besó su frente y se alejó un poco.
-Espera…- se aproximó a este y le dio un beso en sus labios –No sé qué pasó exactamente en esa cabaña, pero…realmente me gusto-
-Estaré deseando más de lo que paso en la cabaña…uhju-
-Hahaha..okey, see you-
-Доскорого! (da skórava)- Se dio la vuelta alejándose de ahí para que no sospecharan que había dejado ahí.
El primero de despertar fue Alfred, al oír que alguien caminaba por los pasillos de la habitación, volteó a ver y ahí estaba Iván abrazándole tan fuerte como si fuera a querer irse y el estuviese deteniéndole. No pudo evitar sentir emoción al cerciorarse de que estaba con el de nuevo, tocó la mejilla ajena suave mientras le daba pequeños besos en sus labios.
-Iván, despierta, tenemos que hablar- En lo único que pensaba Jones era en que estaba mal lo que hacían y que fuera como fuera no podría estar con él ya mas a causa de su hijo y familia.
-No, aun no, ¿Cuál es la prisa?- devolvió aquellos besos dados previamente.
-Tienes un hijo…-
-¿Y?, eso no es impedimento o ¿sí?- empezó a moverse en la cama
-Sí lo es, no quiero, no lo permito, no me agrada la idea-
-Pero, amo a mi hijo- se sentó en la cama mirando al rubio que aun yacia en decúbito.
-Ese eres tú, no yo-
-No puedo creer lo que dices Alfred… osea, eres tu o mi hijo ¿no?
-Esto se acabo Iván, quédate con tu familia, con tu hijo y olvídate de mi esto fue lo último-
De nuevo y como era de esperarse el ruso se negaba a esa idea, ya había sufrido mucho como para dejarle así sin más.
-Alfred dame una oportunidad para demostrarte cuanto te quiero y que jamás dejare de quererte, mañana se casa la cuñada-
-Mmm..- hizo una mueca el rubio y se levanto de la cama para ponerse su ropa, se quejo al agacharse por una punzada en su espalda pero continuo – ¡Date cuenta de que es lo que pasa¡ no es tan fácil, no te haría caso, destruiría una familia, no Iván, tu pudiste hacer una familia, yo no-
-Alfred, solo te pido que vayas a Moscú te enseño una cosa y si tu decisión es dejarme lo aceptare aunque viva el resto de mi vida amándote-
-Amas a otra persona, podrás con vivir con ese amor- se acomodo su pantalón y procedió con su camisa.
-¿De quién hablas?-
-De tu hijo- continúo vistiéndose y calzarse.
-Alfred, te lo suplico, por amor a Dios, hazme caso, mañana te hablo para que te compre tu boleto de avión a Rusia, ves lo que tengo que enseñarte y ahí decides si te quedas a mi lado o no, de todos modos ya le fui infiel a mi esposa hoy e iré a decírselo, a decirle que pude encontrarte y tenerte conmigo, que me divorciare de ella y viviré para amarte así no te tenga- se levanto hasta acercarse a él e hincarse de rodillas –Es estar muerto en vida sin ti… al fin empecé a vivir completamente hoy, no es justo que seas así, se bien que me amas y yo a ti-
-Levántate, mmm solo hasta Moscú y ya..¿sí?- se toca los ojos y se aleja de el- Hay Iván, a pesar de todo esto me alegra que hayas podido hacer una familia…- se seca las pequeñas lagrimas de sus ojos y asiente- Te esperare en la misma estación pasado mañana, misma hora, para escucharte y ponernos de acuerdo, yo cumpliré si tu cumples, es verdad, yo aun te amo-
-Te cumpliré, lo prometo-
-Cállate …nos vemos – se le acerco donde estaba y le dio un beso fugaz en los labios para tomar su billetera y salir de esa habitación.
-До скорого! (da skórava)- melancólico lo dejó ir, tenía mucho miedo de que este decidiera no estar con él nunca más.
