"GIRASOLES Y 18 CARTAS"
CAPÍTULO IV
"ESE JOVEN SUMISO"
Pasó la bella novia Madeline frente a él, estaba contenta, pues después de tanto tiempo, había logrado hallar a un hombre digno y casarse y aunque fuera un día de completa felicidad y fiesta Iván no tenía esa actitud pues un pesar en mente le agobiaba, ese era Alfred y el que pretendiera dejarlo. La fiesta era muy llamativa, lo normal en una boda americana, Maddy se veía reluciente, recordando el día de su boda y lo hermosa que Amelia había estado. Se puso a pensar en aquel día, en sus votos y en lo que había sido de su vida después de casarse, su hijo y los paseos en familia. Algo sacado de su realidad se quedo viendo a su esposa, la cual lucia demasiado hermosa y feliz, miraba a detalle a la dama y a quienes le miraban. En una ligera muestra de sus celos, se acerco a su señora esposa y la tomo de la cintura dándole un suave beso en los labios y mal mirando a quien osaba admirar la belleza que le pertenecía. Por un instante pensó en Alfred y lo que habían hecho, pero fue atraído por la risita coqueta y la simpatía de su mujer. Así, sin mucho ánimo fue a bailar con ella, ¿cómo iba a decirle a esa linda mujer que amaba a un hombre?, ¿cómo darle a entender que hizo el amor con otro?, como hacerlo cuando esa mujer solo le había dado amor.
Una gran punzada se encajó en su pecho, ahora sabía que estaba mal todo lo que hacía, engañarla, pero ese no era el lugar adecuado para decirle la verdad.
-Iván, luces muy guapo, te he notado distante desde que llegamos a Estados Unidos, me imagino que es el clima- hizo una pausa para rodear su cuello- Te amo-
No podía ser peor, ella dulce, por alguna razón se sintió atraído a esta y era su dulce forma de ser, además que el parecido que tenia con Alfred, rubia, ojiazul, a pesar de eso, ambos eran muy diferentes, ella una dama y él un hombre, Alfred amargado por los años y ella tan plena, sin contar que con ambos sentía placer.
-Es el clima, y si lo sé, también te amo, luces preciosa. ¿Sabes que recordé?-
-¿Qué?-
-El día de nuestra boda-
-Aww ¡sí!- empezó a reír y se acurrucó en su pecho- Soy la mujer más feliz del mundo, con nuestro hijo, todo es perfecto- se despego un poco y miro a su esposo- ¿y tú eres feliz?-
Esa pregunta y en un lugar así, donde una pareja unen sus vidas, era claro que la respuesta debía ser sí, pero ¿realmente era así?, inclinó su vista y parpadeo asintiendo la cabeza, iba a explicarle el porqué cuando la hermana de esta se acerco y se llevo a Amelia disculpándose con el esposo.
"¿Si soy feliz?"
Pasadas un par de horas la fiesta concluyo, Iván había pasado toda esta sumido en un mar de pensamientos acomodando sus sentimientos, recordando lo que Alfred había dicho, aunque las palabras de el dolían mucho en el sentido que no le aceptaría con su hijo, su cabeza daba vueltas y estaba mareado sin haber bebido mucho Vodka.
Al llegar donde se hospedaba su esposa e hijo se durmieron enseguida, el por su parte hallaba la forma de explicar que saldría a en la tarde y que no estaría, además, formulaba su gran historia para decirle la verdad a su esposa, pero no se sentía cómodo con la verdad.
Al día siguiente invento que iría a ver a un amigo, que se entero que vivía en Nueva York, con esa escusa logro salirse con la suya e ir a ver a su amado, a la hora acordada, al llegar vio que ahí estaba Alfred, con una cigarrillo y una cara perezosa, entre tristeza, furia, nada de aquel bello rostro de niño que moría de miedo en la nieve, parecía, derrotado, no entendía el porqué.
Jones, al percatarse que ya había llegado el albino, apagó el cigarrillo, esperó a que este se acercara y le plantó una mirada seria, no iba a hacerse ilusiones y esos orbes zafiro lo demostraban.
-Es enserio Iván, quiero terminar esto de una vez-
-No lo entiendo, me amas y te amo, ¿por qué no quieres estar conmigo?-
Hizo una expresión de fastidio, se le nubló la vista, sus labios fueron fruncidos, algo estaba reprimiendo y se limito a responderle- Porque no me amas-
-¡Que dices!, no tienes idea de cuánto te amo, de que había soñado con este rostro tuyo y que la mejor noche de mi vida fue contigo hace un día-
-No Iván, esto no es amor-
-¿Porque piensas eso?-
-Tengo mis razones- metió sus manos en sus bolsillos y se talló la nariz, al verlo detenidamente se podía notar las ojeras y la nariz seca.
-Te ves fatal, ¿qué te paso?, antenoche no estabas así, ¿qué sucedió Alfred?-
-Que te importa Iván, si vine hoy aquí es para decirte que me dejes en paz y continúes tu vida-
-No respondiste mi pregunta-le tomo de los hombros y lo sacudió exigiendo la verdad -Respóndeme...-
-Me drogue mucho ayer..., eso es todo, no tengo que darte explicaciones de lo que hago o no-
-¿Por qué lo hiciste?, te prohíbo que vuelvas a hacerlo!-
-No tienes derecho...-
-No me digas que no tengo derecho, te amo y tengo el derecho-
-Claro que no, ¡no eres nada mío!, nada...eres de esa mujer que hiciste tu esposa y eres padre de ese niño, tu de mi no eres nada, nada- le dio un empujón para alejarlo.
-Iras a Rusia, si no quieres te golpeare y te meteré al avión, si es necesario en muletas, pero te quiero ahí, tengo que enseñarte algo...-
-Me niego...-
-¡Solo hazlo maldita sea!...Alfred- le alzo la voz.
-Si voy, ¿me dejaras en paz?- pregunto.
-Si no te convenzo, te dejare en paz, lo prometo-
-Está bien- sonrió un poco-Te veré en la plaza roja en 10 días a partir de hoy-
-¿No iras conmigo?-
-Claro que no, iré solo, te doy mi palabra, así como tú me diste la tuya- le miro a los ojos.
-Alfred...- susurró.
El rubio sacó su teléfono y lo miro, ensanchó sus labios un poco mirando la hora y volvió a ver al albino- Ya vinieron por mí, te veo en Rusia, donde todo empezó- caminó dos paso hacia la salida e Iván le detuvo del brazo
-¿Con quién te vas?- serio le cuestionó.
-¿Eso qué?, suéltame- se movió brusco buscando separarse de ese hombre.
-Creí que iríamos al hotel-
-Creíste mal, eres un hombre casado- contesto.
-¿Te vas a acostar con esa persona?-
-Jajaja ¿Y si es así a ti qué?, tú tienes una mujer en tu casa ¿y te digo algo?, no, así que déjame en paz o no voy a Rusia-
-Alfred, recuerda que te amo y que me duele ver en lo que te has convertido y lo que haces, extraño a ese joven sumiso que eras-
-En cambio a mi me agrada en el hombre de familia que te has vuelto y ese joven murió hace diez años- cerró sus ojos un poco para poder dejar salir lo que estaba reprimiendo, Braginski al verle llorar supo que debía dejarle ir por el momento, sabia del odio que Alfred le tenía y aunque no era justificable, entendía que si estuviera en su posición le hubiera desecho el alma si él tuviera una familia.
-Te esperare...ve, te lo suplico o te volver a buscar 18 años mas si es posible-
Asintió sin voltearle a ver y camino hacia la salida, el americano iba en silencio se alejaba a prisa, solo, había tenido que mentir para no ir a un hotel y ser poseído por él, aunque le amaba con toda su vida no podía hacer eso mas.
El ruso solo lo miro irse sin poder hacer mucho para detenerlo.
Si Iván aun seguía con esa mujer y si nunca la había engañado antes debía quererla mucho y le daba rabia pero nunca iba a separarlos, tanto le adoraba para dejarlo ser feliz sin ser la causa de la misma. Desapareció entre la multitud, sin ilusión, sin ganas de nada ya.
