"GIRASOLES Y 18 CARTAS"

CAPÍTULO V

"RECUERDOS 3"

Era el día acordado, en el sitio designado, a la hora que el determinó, pero él no aparecía, tenía una angustia grande y Alfred no llegaba.

Algo le había parecido curioso, Alfred le había citado en la plaza roja, eso le hizo pensar que, una, Alfred lo citó ahí por que era popular y conocido el lugar o Alfred le cito ahí porque ya había estado ahí. Hizo un poco de memoria, jamás había traído a Jones a Moscú puesto que no vivía ahí cuando lo conoció, el vivía en Kostromá. Tenía esa curiosidad ya, quería saber porque había escogido Moscú y la plaza roja, le había parecido perfecto el sitio pues vivía cerca, desde hacía 10 años.

Mientras la nieve caía sobre los arboles Iván se perdía en el mar del recuerdo, siempre exploraba esas aguas, buscando ese rostro americano que le fascinaba ver.

"El tren empezó a moverse, Alfred permaneció oculto en ese vagón, hasta que se detuvo en una pequeña ciudad. Al poco instante se acercó un hombre de mayor edad con un pequeño niño que al ver lo que Iván le había dejado en el vagón se sorprendió, el mayor se percato al instante que ese joven era americano, sus facciones más suaves y ese color de cabello, era un peligro si descubrían su verdadera nacionalidad. Ambos ayudaron al rubio a descender del vagón, amablemente le llevaron a su casa, Alfred había quedado maravillado con el ingles del hombre mayor que había sido maestro de Iván, y ahora su nieto aprendía hablarlo.

Le ofrecieron ropa, comida y resguardo, la casa del señor era pequeña, vivía solo con su nieto y tenían lo esencial para vivir; si Braginski había querido que ese americano sobreviviera era porque era especial. El hombre le conto que Moscú estaba cerca y que había una iglesia hermosa, le conto detalles del lugar donde estaban, algunas hazañas y lo afortunado que había sido por sobrevivir al los fríos terribles de la gran Rusia.

Cuando anocheció le dieron una cobija grande y gruesa para que pudiera dormir en el sillón, tuvo curiosidad acerca de Iván y le pregunto que relación tenían con este, a lo que le respondieron que eran simplemente amigos, que el padre de Iván había sido su amigo y velaba por su hijo desde que murió. Se acomodo en el sillón cubriéndose con la cobija, pensaba en él y temía que le hicieran algo por tratar de salvarlo, sin darse cuenta se había quedado dormido.

A la mañana siguiente se despertó algo tarde, el señor mayor le indico que no saliera de la casa sin un gorro, pues ese cabello rubio alborotado llamaba mucho la atención. La hora acordada para reencontrarse con el llegaba, pidió ayuda de cómo llegar a la estación le había mencionado, así fue como había logrado llegar a esa estación, pasaba desapercibido por la vestidura que traía aunque su estatura era baja a la promedio.

Los minutos pasaban y el ruso no llegaba, empezó a desesperarse, mas cuando la gente empezaba a llegar para recibir a sus familiares, era la estación del tren de los militares que regresaban y era de esperarse que policías estuviesen ahí, Iván no llegaba y su corazón palpitaba como loco, mas los nervios de que descubrieran que era americano y lo lincharan ahí mismo.

- Iván...¿Donde estas?-

Todos murmuraban felices, el tren se veía desde lejos, quizás Iván venia en el, se emociono y trato de acercarse a la orilla pero la gente empujaba así que decidió no tener contacto con ellos o verían que ni hablar ruso sabia. Miro el paisaje frente a la vía y distinguió una silueta que se apresuraba en llegar, no podía equivocarse, ese era Iván, su corazón dio un brinco al verle, él se acercaba bastante rápido, quería que se apresurara o no iba a poder cruzar la vía.

Su desespero por encontrarse con él le ganó, cruzó las vías corriendo antes de que el tren pasara, corrió hacia él tan rápido como pudo para estrecharlo en sus brazos, estaba tan feliz de tenerle de nuevo, una felicidad que jamás había experimentado. Iván estaba sorprendido y respondió al abrazo.

-También te extrañe Alfred- Observo el tren y se preocupo - Olvide por completo que hoy era el día en el que regresan los soldados a casa buscar provisiones, te expuse sin saberlo...-

-Me cuido bien, estas aquí, estoy aquí, ¿Estas herido?, te siento muy frio, ¿caminaste mucho?, debes descansar y comer, abrigarte, vamos- le ayudo a sostenerse.

- Espera...-le atrapo el cuello y le beso sus labios satisfaciendo sus ansias en ese beso- Mm...Necesitaba eso-

-Mm idiota, pueden vernos aquí y nos matarían a ambos-

-Prefiero morir junto a ti que no besarte-

-Hahaha...-"

Entre las personas que transitaban una silueta familiar apareció, el ruso se acerco presuroso hacia él mientras este caminaba sin ninguna prisa, admirando la arquitectura de ese país, Alfred no traía maleta, algo raro, solo portaba su gabardina marrón y una pequeña bolsa cruzada en su cuerpo.

-Pensé que no llegarías...-

-Tengo palabra...-

-Estoy feliz de que estés aquí- le limpio un poco de nieve de ese cabello.

-No me toques...-

-Mmm ...-frunció el entrecejo y suspiro- Tengo una duda...-

-¿Cual?- miro a su alrededor, esa ciudad era la misma que cuando la conoció por primera vez.

-¿Por qué escogiste Moscú?, ¿Sabías que vivía aquí?-

-No-

-¿Entonces?-

-Ahh...-inclino la cabeza y miro sus zapatos, alzo su mirada y la clavo a los amatista que tenía en frente- Hace diez años estuve aquí mismo parado...Iván-