¡Hola! Antes que nada, mis agradecimientos totales a las personitas que me apoyaron con un review y un buen comentario ¡Se les quiere!
Ahora, aquí les traigo la continuación de mi fic. Como ya les dije en el cap pasado, quería convertir el one shot en un fanfic de varios capítulos; como vi buenas respuestas me animé a continuarlo ;)
El fanfic se llamará "tres niños y un ANBU" lo sé… bastante original. Tratará de las aventuras de Kakashi con el equipo 7, antes de ser el equipo 7…. Osea de peques 3
En este capítulo les traigo otra experiencia de Kakashi ANBU y la adorable Sakura chan =) espero que les guste.
Disclaimer: Naruto no me pertenece, los personajes e historia son propiedad de Masashi Kishimoto.
CAPITULO II EL SERVICIO DE NIÑERA, TODO UN ÉXITO
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"Los niños son el reflejo de la bondad olvidada de los adultos"
Semanas después de lo ocurrido con aquella niña de ojos verdes, me encontraba cierto día subiendo las escaleras de la torre del Hokage. Sandaime sama había solicitado mi presencia con urgencia, así que, dos horas después del llamado, toque las puertas de la gran oficina haciéndome pasar momentos después.
–Hokage sama, ¿me ha llamado? – pregunté con todo el respeto que pueda tener.
El Hokage, quien no hiso ningún ademán de molestia por mi rechazo, me dijo a continuación.
–Kakashi, ¿Recuerdas la niñita que cuidaste semanas atrás? – yo asentí levemente con la cabeza. – Pues sus padres te han querido agradecer desde hace días el gran trabajo que has hecho, pero como estabas en una misión, los he llamado hoy.
Fue entonces cuando me percate del grupito de personas que se encontraban a un costado de la habitación. Un señor de mirada amable y una señora con carácter visiblemente fuerte pero con una ligera sonrisa se encontraban tomando con sus manos los pequeños hombros de una sonrojada niña.
La chiquilla nomás me vio, me empezó a preguntar con la mirada si podía venir conmigo. Yo, asentí ligeramente y la escuincla corrió hacía mí.
–¡Onii-saaaaaaaaan! Gritó mientras me apretujaba fuertemente mi pierna izquierda. Revolví un poco sus cabellos rosados mientras me miraba felizmente.
–Los padres de Sakura están muy agradecidos con tu trabajo, la niña se ha encariñado completamente contigo, así que han pedido de favor, que te asigne la misión de cuidarla estos dos días mientras ellos salen a un pequeño viaje de negocios. – habló el hokage entre pequeñas risas.
–¿Qué? – fue lo único que atine a decir. Ósea, ¿Qué? En que rayos estaban pensando, soy un asesino silencioso! No un "niñero" que cuida a niñitas mientras sus padres "hacen" un viaje. Estaba a punto de negarme cuando unas manitas jalando mi capa me llamaron la atención.
–Onii-saaan, nos vamos a divertir mucho. – y ahí estaban esos ojitos y esa carita suplicándome ¡maldita manipulación femenina!
–Sakura chan, yo bueno… – trate de negar de una forma sutil, pero las voces de sus padres me interrumpieron.
–Sabíamos que accederías, estamos muuuy agradecidos contigo. Eres un chico muy lindo y apuesto, te recompensaremos por esto. Cuida bien a nuestra pequeña Sakura… – el ajetreo de su madre alabándome por algo que no he aceptado me confundió. Su padre me puso una gran y pesada mochila en mi mano mientras me daba indicaciones como –Cuida que se duerma temprano, que no tome mucha agua antes de dormir , – y esa santa de cosas que no lograba atender.
Segundos después los padres de Sakura, quien aún se encontraba tomada de mi mano, desaparecieron tras la puerta.
–¡¿Qué?! – Suspiré – Hokage sama, esto es…
–Definitivamente eres un gran chico Hatake. Suerte con tu misión jeje – Oh no, incluso el líder estaba a gusto con mi sufrimiento.
Voltee a ver a mi pequeña amiga. Esta se encontraba viéndome atentamente con un pulgar en su boca. Suspire con resignación y me encamine con la pequeña hacía la aldea de Konoha.
Camine por la aldea con Sakura tomada de mi mano todo el tiempo.
–Sakura chan ¿quieres algo de comer?
–¡Siii! Vamos por unos onigiris por favor.
Y así es como terminé sentado en la sección infantil, entre un montón de madres que miraban divertidas como sus hijos se caían, golpeaban, perdían o resbalaban en esos juegos infantiles.
–¡Onii san, Onii san! – me gritaba Sakura para que la viera hacer algo "sorprendente" como resbalarse o subir escaleras. Cosas sencillas, que para ella parecían increíbles. En más de una ocasión la encontré sonrojándose ante la mirada de un niño con cabello y mirada negra. Mujeres.
–Sakura chan, ven acá – le dije a la mocosa, inmediatamente ella acudió a mi llamado. Siempre ha sido tan obediente….
–Debemos irnos, empieza a hacerse tarde y todavía tienes que bañarte. – Por alguna razón, la niña nunca se percataba de la frialdad en mis palabras. Ella siempre me respondía con alguna linda sonrisa.
Salimos del restaurant y caminamos hacía mi departamento. La senté en el sillón mientras escogía algo de ropa para pasar las siguientes dos noches en la casa de la familia de la niña.
Tiempo después llegamos a su casa.
–¡Onii san, Oniisan! ¿Podemos jugar a la mesita del té?
–¡Onii san, Oniisan! Ven a jugar con mis muñecas por favor.
–¡Onii san, Oniisan! ¡Ven a jugar a los piratas conmigo!
¡¿Qué más quería esa chiquilla de m?! Jugué los más femeninos y vergonzosos juegos con ella, y ahora quería jugar a los piratas ¿Cómo podía ser una niña tan linda y violenta a la vez?.
Todas estas cosas me las preguntaba mientras era golpeado cruelmente por una niña de 5 años con un sombrero de pirata. Esa niña prometía ser una amenaza para los hombres en el futuro ¿Quién diría que una niña tan adorable golpeara tan fuerte?
Aunque bueno, tengo que ser honesto con ustedes. El juego de los piratas me gustó… shhh! Solo no le digan a nadie más… la verdad es que tenía muchísimo tiempo sin disfrutar tanto un momento. El correr por toda la casa con una barba artificial, perseguido por una niñita y su sombrero, esquivar muebles, almohadas, usar espadas de cartón y pistolas de agua, resbalar por el piso y ser recibido por los brazos de una niña diciendo "¡Te tengo, te tengo!", por alguna razón causo diversión en mí. Porque sí, después de tantos años, solté una risa verdadera.
Bueno, dejando los golpes de lado, contaré lo que pasó esa noche.
Como la vez pasada, la niña se quedó coloreando con sus inseparables crayolas en la mesita de la sala. Justo a las 8:15 le ayude a guardar sus nuevos dibujos y demás juguetes, le puse la pijama, le ayude a lavar de sus dientes algún resto de la ligera cena de pan tostados, y cargándola la lleve hasta su cama.
–Es hora de descansar, Sakura chan – le dije mientras la arropaba con sus sábanas.
–Onii san, ¿puedes prender la lámpara? Me suplico con sus lindos ojitos verdes.
–Claro Sakura chan, no hay problema– la prendí – Buenas noches.
Estaba a punto de levantarme y salir de su recamara, cuando su pequeña manita me detuvo.
–Onii san, ¿podrías darme un beso de las buenas noches?
En cuanto mi pequeña amiga soltó esas palabras, inmediatamente se me estrujo el corazón o no sé qué sentí. A mi mente vinieron aquellos recuerdos de aquellas noches cuando "onii san" me cuidaba, y yo le pedía exactamente lo mismo.
–Buenas noches Sakura chan… – me acerqué y le plante un pequeño beso en la punta de su nariz. La niña sonrió satisfecha y cerró los ojos. Antes de cerrar la puerta le di un último vistazo, y me fui…
Esa noche prometía ser diferente a la anterior, Sakura no me gritaba a cada rato con alguna excusa tonta así que podía leer mi nueva versión del Icha Icha sin ningún problema. Hasta que aproximadamente a las 11:30 de la noche, justo cuando estaba subiendo las escaleras para dormir en el cuarto de sus padres, escuche como Sakura tosía constantemente. Preocupado, abrí la puerta de su cuarto y me acerqué a ella. Notaba que respiraba difícilmente así que le cheque la temperatura, nada anormal.
Los jadeos de la pequeña se hacían más constantes, así que corrí hacía la cocina, sala, cuarto o cualquier otro lugar donde sus padres pudieran haber puesto una notita diciendo "Sakura está enferma, dale tal medicamento…" pero nada. Incluso revise todo el botiquín en busca de algún fármaco pero mi resultado fue el mismo.
Resignado, regrese a la habitación de Sakura, ella se estaba despertando. Somnolienta, me decía que tenía mucha sed. La envolví en sábanas y la cargué hasta la cocina. Al tocar su mejilla noté que estaba muy helada, mas de lo común. ¿Cómo podía dejarla sola? Mi instinto me decía que estuviera al pendiente de ella. Tenía el claro presentimiento de que algo malo pasaría. Y fue así…
–Sakura chan ¿puedes mostrarme los dibujos que estabas haciendo?
–Onii san, tengo mucho sueño ¿Por qué no quieres que duerma? – preguntaba entre bostezos la confundida niña.
Obviamente no le diría que estaba preocupado por su salud, ¡Bastante preocupado! A decir verdad, así que solo le respondí con un:
–Porque quiero ver tus obras de arte, Sakura chan– esbozando una sonrisa.
Claro que logre entretenerla enseñándome todos sus dibujos de su familia, sus flores, sus primeros amigos. Pasaron como 1 hora de crayolas en mis manos pintando a la pequeña Sakura. Debo de admitir que esa niña dibuja mejor que yo… para el final de nuestro momento, Sakura comenzaba a hacer un dibujo de nosotros dos juntos, en medio de un bosque con muchas muuuuchas flores. Ella estaba a punto de terminar su bella estampa cuando me dijo esa oscura frase entrecortada.
–Onii san… no, no pue… puedo respirar – soltó sus crayolas y me miraba con esa cara aterrada y sus ojitos vidriosos. La niña respiraba con bastante agitación, como si cada bocanada de aire le costara la vida. Viéndola así, estirando su manita para que la ayudara vinieron a mí los recuerdos más terribles de mi pasado.
¿Cómo podría decirme que no podía respirar? ¡Si solo estaba coloreando! Un extraño instinto protector se avivó en mí, la extraña sensación de miedo ante la amenaza de perder a alguien, me inundó.
Con rapidez tome a la nena en mis brazos mientras la envolvía con la sábana, ya iba abriendo la puerta cuando desesperada me llamó.
–Onii san, por fa… vor, mis crayolas, mi dibujo…
Tomé las cosas de forma brusca, cerré sin candado la puerta de su casa y con ella en mi regazo, salte por las casas de Konoha.
No supe cuánto tiempo paso, pero enseguida me encontraba a las entradas del hospital de mi aldea, justo en ese momento me encontré con mi amigo rubio, el niño en cuanto me vio quiso saludarme con esa efusividad que le caracteriza "ahora no, enano" fue lo único que alcance a decir. El inmediatamente capto un poco lo que pasaba. Naruto podría ser un tonto, pero él sabía que algo iba mal.
Subí las escaleras con Sakura temblando y jadeando en mis brazos. Llegué hasta la sala de urgencias y me adentré a ella ignorando cualquier reclamo de civiles por adelantarme a la fila.
–Por favor, un médico. Tengo una niña de 5 años con dificultad para respirar. – le pedí a la enfermera, casi suplicando.
La muchacha rápidamente llegó hasta a mí y destapo a Sakura. La pobre se encontraba roja del esfuerzo y me miraba con esos ojos vidriosos que tanto temía.
–Ven por este lado. – me respondió la enfermera en tono serio. Ella se apresuró a caminar hasta un consultorio, allí dentro se encontraba un doctor que me quito a Sakura de mis brazos, luego de que la enfermera le dijera algo en voz baja.
La pequeña Sakura me miró asustada, yo le sonreí mientras le susurraba un "todo estará bien", ella estiro su manita tratando de alcanzarme. El doctor susurró un "espere afuera" y cerró la puerta.
Me la arrancaron.
Me separaron de ella.
¡Pero si esta noche estábamos jugando!
¡Pero si esta maldita noche me había obligado a usar un sombrero de pirata!
Ceno todo lo de su plato, se portó bien, le leí un cuento, me leyó un cuento.
¿Cómo es que terminamos en el hospital?
¿Cómo es que mi pequeña le robaba suspiros a la vida?
¡Pero si esta noche estábamos jugando!
Me recargué en la pared y me deje caer al piso. Sentado, esperaría hasta que el doctor saliese. Después de todo, soy el maestro de la tranquilidad ¿verdad?
–¿Amigo?
–Naruto… ¿Qué haces aquí?
Debí suponerlo, mi amigo rubio no se iría sin saber que pasaba. Estaba en cuclillas, mirándome con sus grandes y curiosos ojos azules.
–Humm me he raspado la rodilla un poco ¡pero ya estoy bien! – Orgulloso, mostraba su rodilla –pero, ¿Estas bien? – preguntó preocupado.
–Claro Naruto, solo vine a traer a una amiga que se sintió mal. – le dije revolviendo sus cabellos.
–Bueno… ¿vendrás a visitarme hoy? – me preguntó con sus ojos brillantes.
–Hoy estaré al tanto de mi amiga, pero descuida, mañana podré ir contigo.
–¡¿De verdad?! ¡Muchas gracias amigo! – el torbellino naranja se levantó de un salto y se alejó corriendo por los pasillos…
A los minutos salió un doctor, me levanté y enseguida comenzó a hablarme en lenguaje de doctores con cosas y términos que no entendía completamente. Me entregó una receta con todas las indicaciones que debían de saber sus padres y me hiso pasar a la habitación.
Mi pequeña se encontraba acostada sobre una enorme cama para ella, tenía un suero en su mano y el cabello despeinado.
–¡Hey! Miren quien está aquí, su joven y apuesto príncipe ha llegado, su majestad. – bromeaba la joven y amiga enfermera, Sakura chan soltó una risita de diversión. –Si yo estaba segura que Kakashi no te había hecho daño, él es un gran chico ¿no? – la enfermera soltó una mirada cómplice a Sakura, ocasionando que esta se sonrojara.
–Kakashi san, 5 minutos. La niña necesita dormir. – dicho esto, la joven salió.
…
–El doctor dice que tengo algo como… asma o no entendí muy bien, dijo que mañana saldré de aquí.
–¿Ves Sakura chan? Te dije que todo estaría bien. – le respondí despeinando aún más su cabello, sonriéndole.
–Onii san, tengo algo para ti. – me dijo después de unos momentos, visiblemente emocionada.
–¿Qué sucede, Sakura chan?
–Debajo de las sábanas aquellas… está un regalo para Kakashi onii san– me dijo bajando la voz, apenada.
–¿Hum?
Destapé el regalo, era otro de sus dibujos…
–Aún no está terminado, quería acabarlo aquí con mis crayolas pero… moría por entregártelo…
Estaba yo, y estaba ella, ¡era el mismo dibujo de la noche! Pero le había agregado algo, yo lucía diferente.
–Y bueno, espero que le guste. Realmente estoy muy agradecida con usted, porque onii san estuvo jugando conmigo, además… – Sakura hablaba y hablaba con ese deje de nerviosismo…
Sakura chan me había agregado una gran capa, en honor a lo pasado esta noche. Eso me convertía en una persona importante para Sakura chan, y eso la convertía en una persona importante para mí….
–Arigatou, Sakura chan. – y la abrasé, y le bese la frente. Y le sonreí tras la masara.
Y ella me miró. Y ella se sonrojo. Y sus ojos brillaron. Y su boca me sonrió.
Realmente no sé cómo, pero esa chiquilla logró alterar mis nervios y preocuparme, esa chiquilla arrancó una ternura desde lo más escondido de mi corazón.
–Descansa, buenas noches.
Le despeine los cabellos una vez más, di la media vuelta y salí de la habitación.
Después de cerrar la puerta observe de nuevo su bella lámina.
Y tras la puerta pude escuchar un…
–Buenas noches, onii san…
-o-o-o-o-
¡Hey! ¿Qué tal les ha parecido? Este capítulo lo escribí en un arranque de inspiración, perdón si tiene alguna falla n_n'
Recuerden que la esencia de este fic son los capítulos cortos, planeo terminarlo e capítulos más.
Dejen review 3
Siguiente capítulo, Kakashi y el pequeño tornado naranja de Konoha!
Kanon 21-5
