GIRASOLES Y 18 CARTAS

CAPÍTULO IX

"GIRASOLES Y 18 CARTAS"

Cada vez se alejaban de la ciudad y se adentraban a un pequeño poblado, Alfred no tardó en reconocer dicho lugar, pues ya habia estado antes ahí, ese lugar donde fué refugiado un día, pero el auto no se detuvo donde creia que pararia, miró con asombro al ruso y se le quedo mirando con mucha duda hacia donde le llevaba.

-¿Dónde me llevas?- murmuró algo nervioso, mientras veia la ventana, aun se veia la nieve caer y el hermoso paisaje que esta dejaba a su paso.

-Ya te lo habia dicho, iremos donde nos vimos por primera vez, en aquel viejo árbol donde te escondiste de mi, justo donde iba asesinarte...ahí fue donde algo de ti me atrajo- dijo sin mover la vista del volante.

-¿A qué me llevaras ahí?-

-Calma, todo a su tiempo, ya pronto sabras-

-Mmm...-gruñó entre dientes sin decir ya más nada.

Al poco rato Iván detuvo el auto en un camino de terraceria cerca de la carretera, al ver que el albino descendió del vehículo con un bote de agua, Alfred, de igual forma, bajó de este y siguió los pasos del otro, que se adentraba al bosque, la naturaleza era bastante apaciguadora, pues parecia relajarse del estres causado por Iván, aunque no queria admitirlo, Iván era su amor.

Habían ya caminado varios metros cuando el ruso se detuvo, justo debajo de un árbol de gran grosor, se arrodillo a los pies de esta, dejo su bote de agua a un costado y con sus manos empezo a escavar en el lugar, Alfred miró asombrado lo que hacia y le cuestiono.

-¡¿Qué estas haciendo?!- le tocó el hombro y trato de detener esa descabellada acción.

-Busco mi caja, solo espera- siguió removiendo la tierra hasta dar con algo sólido, sonrió y sacó una caja pequeña ya vieja por el tiempo, se la entregó al rubio el cual la tomó en manos, el albino se lavó las suyas con el agua del bote y se las seco, aquella caja tenia un candado, el cual Iván sacó una llave de su bolsillo, la puso en el seguro y abrió esa caja.

Alfred no entendia nada de lo que estaba ocurriendo, asi que solo se limitaba a ver que estaba sucediendo, Iván sacó de aquel cofresillo cartas, eran varias, parecia contarlas en murmullo el ruso.

-Diesiocho...- dijo al final.

-¿Qué es esto?-

¿Qué es eso?, ¿acaso son cartas?- señaló el paqueta de cartas que traia ya Brangiski en sus manos.

-Esto..-las miró un instante guardando silencio, estiró el paquete de cartas hacia el blondo y esclamo con voz neutra- Te pertenece...son tus cartas-

-¿Mis cartas?, no entiendo...-

-Yo...te las escribí. Aun no crees que te amo, piensas que no es cierto, esto quizas compruebe que si, escribí eatas cartas cada año después de que nos alejamos, son 18 cartas donde te profeso mi amor, escritas con mi puño y letras, las redacte pensando en que algun dia las leerias, te lo dije...te dije que tenia algo que enseñarte y si al leerlas no crees en mi y mi amor, vete...pero antes dejame demostrarte que todo este tiempo sí pensaba en ti-

Alfred estaba helado, la impresion y saber de la existencia de esas cartas, eran sentimientos que no podia controlar. Las tomó en sus manos temblorosas, las cartas estaban ordenas, las más viejas parecian ser las que estaban de ultimo, sus labios temblaron y no pudo articular ninguna palabra, se alejoa unos pasos y se dispuso a abrir la primera, la anisedad por saber que decian cada una de estas parecia que quizas podrian encontentar a su alma y hacer perdonar a su corazón.

Iván vió las ansias del americano al leer la primera carta, asi que lo dejo a solas por un momento, dirigiendose donde estaba aquella cabaña, de la cual solo quedaba la fachada.

Jones por su parte leia atento esas letras, a pesar de ser un simple papel con letras, estas, decian lo que anhelaba oír...

"Dear Alfred... Ha pasado ya un año desde que te alejaron de mi lado...no se como es que aun sigo vivo por ello, te extraño tanto..."

"Te necesito...no hay dia que no piense en ti"

"Me pregunto si aun me amas como yo a ti..."

Abria la siguiente y leia las palabras de desespero al no estar juntos como "Te deseo...necesito tu calor amor..", "Te amo...", "No quiero casarme...pero si sigo solo soy capaz de ...muchas cosas... no soporto mas mi vida...", "¡Alfred aparece!...¿Acaso me has olvidado?", "Voy a tener un hijo...se llamará como tú...espero no te enojes...tú siempre seras el primero.", "Te soñe...seguias tan guapo como siempre...", "Han pasado ya diesciocho años desde que te alejaste de mi, trato de mantenerme vivo, te extraño y...aun te amo".

Había leido cada una y desde la primera el sentimiento le había ganado y ya sus ojos dejaban caer esas gotas de agua llena de emoción, ¿en verdad le habia amado de esa forma todos estos años?, tenia dudas aun, pero con cada palabra iba resolviendolas, "No se en que parte de Estados Unidos vives...¿por qué no me dijiste?", "Me gustaria que leyeras estas cartas ya son doce, no tengo una dirección para enviartelas", " Ayer estaba en areopuerto...iba a ir a buscarte...pero mi amiga me detuvo... no sabia donde ir, te amo mucho".

Cada oración, expresaba el amor y el dolor de Iván al no estar a su lado. Concluyó con cada carta, su rostro estaba lleno de rubor y sus lágrimas no dejaban de brotar, el tiempo y la distancia habian sido los peores enemigos en sus vidas y el destino su mejor aliado, pegó las cartas a su pecho y corrió hacia él, aquel gesto tan lindo de escribirle cartas cada año le había convencido de que Braginski jámas lo olvido.

-¡Iván!- habló al tenerlo cerca -Iván yo...-

El ruso le tomó la barbilla y la levantó para encararla, le cubrió sus labios con un dedo, aun no terminaba de enseñarle las cosas. -Guarda silencio...esto aun no termina..-

-¿Hay más?..-

-Así es...- le acarició las mejillas y le retiraba cada una de esas gotas y le sonrió algo timido, después de todo, estaba abriendo su corazón -Sigueme..- le tomó de la mano y lo guiódentro de las ruinas de esa cabaña ya deshecha por los años, el americano enseguida reconoció ese lugar, y como hacerlo si fue donde ambos se habian hecho uno y el lugar en donde se habían enamorado, amor nacido del simple deseo carnal.

Al llegar a la puerta posterior de la cabaña, el ruso la abrió con cautela, se oyó el rechinido de esta y Alfred vislumbró un hermoso paisaje amarillo. Caminó con cuatela hacia ese pequeño campo de girasoles, tenia la boca abierta, puso el paquete de cartas dentro de la caja y la dejó en el suelo para adentrarse a las flores y bailar al ritmo del viento con ellas, una sonrisa enorme dejó ver en su rostro.

-Soy tuyas Alfred...cada girasol te pertenece...es la flor que me hacia acordarme de ti, siempre bella, llamativa, amarilla y altiva con el sol, si tenias dudas de mi amor, aqui esta...te amo, te amado todos estos años y de téstigo tienes, estos girasoles y diesciocho cartas, donde te profeso todos estos años el amor que te tengo...hice cosas que quizas no debí, pero jamas deje de amarte-

Estaba enamorado, Alfred vivia amando a ese hombre y aunque todo este tiempo desde que se encontraron trataba de alejarlo, la realidad es que anhelaba estar a su lado, siempre había soñado con volverlo a ver y amarse.

Ahora el estaba ahí, de nuevo podia ver esos ojos amatista hablando con sinceridad, se aproximo a este, lo observó con detenimiento, después de aquellas cartas y ese bello plantío de girasoles ¿cómo decirle que no le amaba?. Con delicadeza tomó entre sus manos esas mejillas niveas, que ante su propria piel se veia demasiado clara. Suave y con toda ternuridad le acarició su naríz, los párpados, el cabello y sus labios.

-Te amo...no lo negare, pero, aun tienes familia, un hijo lindo muy parecido a ti, una vida llena de dicha, yo no podria darte lo que ya tienes, una vida estable...hijos..- bajó su rostro y pegó su coronilla con el mentón del ruso. -Te amo tanto que ...te dejare ser felíz con tu familia, Iván, tú felicidad es lo que más deseo...-

-Si eso es cierto, ¿por qué piensas que seré feliz con Amelia y mi hijo?-

-Porque...-guardo silencio, no tenia respuesta concreta para esa pregunta.

-Lo único que quiero ahora para ser felíz es estar a tú lado, también quiero mi hijo, peor necesita a su madre y ella a él-

Levantó su cabeza asombrado por esas palabras -¿Estas diciendome que estarias dispuesto a dejarlos por estar conmigo?-

-Si, no voy a estar unido a una mujer a la que ya engañe y no amo, es injusto para ella y para mi, a mi hijo no lo desampararé-

-God!...no estoy seguro, ah...- Alfred se sentia extraño, asustado por lo que podria pasar. Nervioso y hasta temblando fue tomado de la cintura por el albino, acercandolo a su cuerpo y confrontando esa cara-

-¿Estás seguro de que me amas?-

-Si...si lo estoy-

-¿Entonces a que le temes?-

-A ...que...tú hijo no te quiera por dejar a su mamá por mi culpa- inclinó su vista, temia a que su amado perdiera a su hijo por su amor.

-Alfred...- suspiró -Tarde o temprano Frederick tiene que saberlo, aun quizas no es tiempo y lo que el decida lo respetaré, también quiero ser felíz con quien amo, Amelia fue y es una excelente mujer pero ella sabia que te amaba y se lo dije siempre...aun así acepto. Además, esta mañana le dije todo, de lo nuestro-

-¡Iván!- exclamó aun más con sorpresa -¿Qué dijo?, no...mejor no me digas-

-No lo acepto muy bien, pero se que me entendera-

-¿Te divorciaras?-

-Si...si lo haré, así me aceptes o no-

Aun se sentia mal por aquella mujer que perdía a su esposo. En nada aquello se comparaba con los 18 años que vivio sin él, pegó su mejilla a la ajena y se abrazó a su cuello. Ya le había prestado a su amor diez años, no iba a darsélo ya más.

-Te acepto..., Iván te acepto..., Iván te amo..., Iván te extrañe...todos estos años te extrañe mi amor, te desee, lloré por ti...Iván...jámas deje de amarte-

-Yo también Alfred- al fin pudo tomarlo bien de su nuca y cintura para poder besarlo de una manera apasionada, al fin iba a ser suyo y nadie jámas los iba a separar.

Después de tanto tiempo, tantos años alejados uno del otro, ahora podian verse a la cara y decirse lo mucho que se amaban, ni el tiempo ni la distancia habia apagado ese amor que nació desde que sus ojos se miraron.

Ambos sonrieron, después de mucho, iban a ser felices juntos.