Capítulo 4: Confesiones.
-¡Oh, pecho-plano, mi querida pecho-plano! ¿Me harías el favor de casarte conmigo, por favor? No puedo soportar el verte con alguien más, dándoos mimitos a solas... ¡declaremos nuestro amor y sumerjámonos en estas aguas turbulentas llamadas amor! Yo siempre estaré a tu lado aun si llegáramos a ahogarnos...
Black Star llevaba más de 30 minutos recitando aquella cursilada que se le ocurría sobre la marcha, tratando de chinchar y hacer rabiar a su amigo. El ninja se arrodilla ante una dama invisible, y, posando su mano derecha sobre su propio pecho dice:
-Aunque el destino no quiera vernos juntos, aun si nuestras almas no soportan la presión de esta dolorosa unión, aun si los dioses no aceptan nuestro compromiso (yo por lo menos NO lo consiento), tu y yo, pecho-plano, nunca nos...
Kid, quien en estos momentos se encuentra dormitando, aburrido de la cháchara del pedante técnico abre los ojos, en parte sorprendido por la interrupción del solemne discurso del mismo. Frotándose ambos ojos con las manos tratando de apartar las diminutas legañas acumuladas en sus cuencas fija su vista en el chico de pelo azul.
-¿Por qué paras, Black Star? Con lo cómodo que estaba yo en con mi siesta... ¿Sabes que trabajas mejor que un somní...?
Kid decide cerrar la boca, interrumpiendo su frase. No es nada extraordinario ver a Soul corriendo tras el irritante ninja, murmurando amenazas de muerte dirigidas al peliazul, pero por pura precaución decide cerrar el pico.
Soul ha logrado atrapar al molesto ninja, y ahora se encuentra detrás de él, sobre el suelo, sentado, sujetando por detrás a Black Star, reteniéndolo con las piernas aferradas a su cintura y con una mano tapándole la boca. El chico de pelo azul se ríe, y con el rostro algo rojo por la risa trata de escapar del agarre de su mejor amigo.
-¿Vas a quedarte quieto por fin, Bla...?- interrumpiéndose a sí mismo, Soul destapa la boca de Black Star, quien aprovecha la ocasión para escapar de los brazos del albino. Soul Eater se agarra la muñeca con la cual amordazaba a Black Star hacía tan solo unos instantes con una mueca de profunda repulsión-. ¡Qué asco! ¿¡Qué crees que haces?!
Black Star ríe mientras corre lo más lejos posible de la guadaña y le enseña con burla la misma lengua con la que lamió la palma de Soul.
-Black Star, Soul, ¿lograréis madurar algún día o seguiréis siendo los mismos idiotas por el resto de la humanidad?
-¡Nunca cambiaremos!- exclaman ambos como si los dos chicos se hubieran puesto de acuerdo en soltar la misma frase al unísono-. ¿Acaso dudabas lo contrario, Kid?
Con risas flotando por la pequeña habitación del colorido apartamento, los dos inmaduros chicos respondieron entre carcajadas a la pregunta de su escéptico amigo Shinigami.
Éste sonríe, observándolos con algo parecido al cariño. Al igual que no es extraño ver a la guadaña amenazar al técnico de pelo azul, es igual de común verlos riendo y tomándose el pelo mutuamente como si segundos antes no hubieran intentado matarse. Y Kid no sabe por qué, pero a veces se siente algo apartado cuando ve la fuerte relación de amistad que une a los dos chicos.
Son sus amigos, sí, pero eso no quiere decir que no los envidie de cierta manera. Especialmente a Soul, ahora que...
-Kid, ¿en qué estás pensando?- ríe Black Star-. ¡Estás en las nubes!
Death the Kid lo mira como si se estuviera preguntando qué hacían Black Star y él mismo aún allí, si ya no había nada que escuchar. Soul ya había contado lo que el lado cotilla de Black Star quería saber. De hecho, se lo preguntó así; sin tapujos, a lo que el ninja sonrió mostrando su dentadura y dijo, atrapando la cabeza de Soul bajo el brazo:
-Ahora vamos a darle consejos a este intento (fallido) de galán de cómo conquistar a su princesita soñada.
Con su usual fuerza bruta, el ninja obliga a Soul a sentarse entre él mismo y Kid, asegurándose de que no escapa.
-Primero- dice Black Star dirigiéndose a su amigo con una sonrisa, como si él entendiese del tema más que nadie-: Qué le vas a decir en el momento en el que te declares.
-¿Y quién te ha dicho que me voy a declarar a ella?
Black Star lo mira con seriedad.
-¡Eso sería de cobardes, Soul! Algún día deberás contarle a Maka lo que sientes; si no, ya verás como poco a poco las cosas se complicarán cada vez más hasta que te ahogues en tu propia soledad.
-Qué melodramático te pones...- murmura su amigo.
El Shinigami no dice nada, simplemente inclina ligeramente la cabeza, con un gesto que Soul identifica como decepción o cansancio ante las palabras del chico ninja. Realmente, eran pocas las veces en las que él había interrumpido a sus amigos. Ese día no parecía especialmente hablador, cosa que a el albino no se le pasa por alto, pero por alguna que otra razón decide ignorar ese hecho.
-A ver, repasemos- dice el ninja, dirigiéndose a Soul-. ¿Qué cosas le gustan a Maka? Tú mejor que nadie lo debes saber, ¿no? Al fin y al cabo eres tú quien está enamorado, digo yo.
-Mmm... Bueno, pues los libros, le gustan mucho los libros...
-Anda, ¿de verdad? ¡No me había dado cuenta!- lo interrumpe Black Star con voz irónica-. Dime algo que no sepa ya, lumbreras.
-Oh, bueno, a Maka le encanta hablar de su madre, estudiar, leer, sobresaltar por encima de todos, pelear y recolectar almas junto con su arma. Cosas de una chica normal, supongo.
-¿Desde cuándo ir por las calles de la ciudad llevándose almas con una guadaña gigante es algo normal, Kid?
-Desde siempre, Black Star. Tú también vas por ahí armado con una espada y nadie te dice nada- le contesta Death the Kid con tranquilidad, atrayendo las miradas sorprendidas de sus amigos-. En el hipotético caso de que debiéramos señalar con un dedo a la persona la cual ha creado más destrozos en Death City, desde luego no sería a Maka Albarn a la que yo destacaría, realmente- sentencia, mandándole una mirada significativa al chico del clan de las estrellas. Por el rabillo del ojo puede ver a Soul aguantándose la risa, pues el albino sabe de sobras que el hijo del Shinigami lleva toda la razón.
-Bu... Bueno, volvamos a lo que nos incumbe hoy...
Soul, quien a duras penas podía soportar la risa cuando su amigo de tres franjas blancas dijo aquello parece estallar en carcajadas en ese mismo instante, interrumpiendo una vez más al peliazul.
-Black... Black Star...- apenas puede controlarse. De la pura risa, ahora se encuentra tumbado en el suelo, con una mano golpeando en suelo frenéticamente, y con la otra agarrándose el estómago, que le empieza a doler de tanto reír. Cuando por fin se calma un poco, ve que sus amigos lo miran; Kid con expresión algo confundida y Black Star con el rostro algo colérico.
-¿Se puede saber de qué te ríes, Soul?
Soul abre la boca, pero nada más ver la cara de su amigo peliazul vuelve a estallar en carcajadas sin motivo aparente.
-Es que...- Soul decide esperar un par de minutos más para calmarse. Después mira a Black Star a los ojos y le dice con una sonrisa-: Es que si tú, mono descerebrado, llegas al extremo de intentar cambiar de tema... es que definitivamente no tienes argumento alguno para combatir- se detiene un rato para poder observar la expresión del peliazul. Aun cuando ve que su rostro se vuelve cada vez más y más rojo de la ira, decide continuar hablando. Craso error, pésima elección-, lo que demuestra más aún lo simio que eres...
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-¿Estás bien, Soul? Eso no tiene muy buena pinta...- murmura Kid al lado del albino, lanzándole una mirada preocupada-. ¿Te duele?
-Un poco, pero no te preocupes. No es la primera vez que lo hace, y créeme; se ha contenido.
-Bueno, por lo menos a ti te lo ha hecho en un lugar en el que puedes taparlo con la ropa...- sonríe-. Yo no tuve esa suerte.
-¿Mmm...? Parece que están hablando de cosas sucias, chicos- comenta Black Star acercándose a ellos, a lo que ambos chicos le dirigen una mirada furiosa.
-Que te den- murmuran ambos chicos con desprecio. Soul se baja la manga de la camisa, ocultando el moratón violáceo, y Kid deja sobre el suelo las vendas que sostenía en ese mismo instante. Inmediatamente, ambos se lanzan contra el ninja.
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-... Y yo le dije que no, por supuesto. Y él me preguntó "¿por qué?" con los típicos ojitos de corderito degollado. Deberíais haberlo visto. Me dio bastante pena el pobre chico. Y yo le contesté: "Verás, chico, no soy yo, eres tú. Eres cansino, aburrido y, bastante tonto, la verdad. Lo siento."
Elizabeth Thompson finaliza su monólogo, al tiempo que las risas llenan la habitación de la chica. Su hermana, Patricia, se sujeta el estómago mientras ríe, mientras que Tsubaki simplemente suelta una débil risa.
-¿Qué te pasa, Maka-chan?- pregunta Patty con su usual tono infantil, al darse cuenta de que la chica parecía distraída, como si no estuviese atenta a la conversación; como si su mente no estuviera en aquella habitación-. Estás como ausente.
Maka sale de sus pensamientos al oír la voz de la rubia. Sonríe de forma dulce, como si intentase tranquilizar a la chica y responde con voz suave:
-Oh, no pasa nada, Patty. Es solo que últimamente...- la chica se interrumpe de pronto, como si se lo hubiera pensado más detenidamente y no quisiera dar más información-. No es nada, Patty- sonríe.
Patty la mira extrañada. Es curioso ver cómo las facciones infantiles de la pistola se contraen en una expresión confusa.
-Déjala, Patty- interviene su hermana mayor-. Maka- dice muy despacio su nombre, alargando las vocales, haciendo que la palabra de cuatro letras aumente su duración unos cuantos segundos más de lo usual. Alza la barbilla y la mira con ojos traviesos, como los de un niño que acaba de realizar una travesura, o que está a punto de cometerla-, no sabía que eras el tipo de chica que se pierde en sus propios pensamientos. ¡Oh!- exclama de pronto, fingiendo asombro. Le lanza una mirada pícara a la chica de las coletas, quien nada más percatarse de la mirada de Liz se estremece, aun sin saber por qúe exactamente-, no estarás pensando en chicos, ¿verdad?
Sus palabras realizan el efecto deseado, y tanto Patricia Thompson como Tsubaki Nakatsukasa se vuelven en dirección a la chica de cabello rubio.
- ¿Cómo?- exclama Maka Albarn, sorprendida por las ocurrencias de la muchacha. Luego ríe nerviosa-. ¡Te equivocas, Liz! ¿Cómo se te ha ocurrido semejante idea?
Pero sus amigas habían dejado de escucharla hacía rato.
-¿Tu crees, hermanita?
-Absolutamente.
-¿Y harán eso?
-Te refieres a viajar a África a cazar y montar jirafas gigantes, ¿verdad?
-¡Claro!- exclama su hermana menor entre risas-. ¿Qué va a ser si no?
Liz suspira.
-No creo que Maka-chan estuviera pensando en esas cosas, Liz...
-Las apariencias engañan, mi querida Tsubaki. ¿Acaso no viste el otro día como él la miraba? ¡Parecía que quería comérsela con los ojos! ¡Definitivamente él está enamorado de ella!
-Tampoco era para tanto- dice Tsubaki, tratando de quitarle hierro al asunto-. Es cierto que le lanzaba mirada ocasionales de vez en cuando, pero decir eso es muy exagerado, Liz.
-¡Tonterías!- replica la chica. Gira con brusquedad la cabeza, sacudiendo su liso pelo rubio-. Tú lo viste, ¿no es cierto, Patty?
-¡Afirmativo!
Maka las mira, moviendo la cabeza como si estuviera en un partido de tenis, alternado miradas en dirección a las tres chicas. Cuando finalmente se atreve a preguntar de qué están hablando, Elizabeth es la primera en responder.
-¡Pues de quién va a ser! ¡Del chico que no paraba de mirarte antes de ayer en la cancha de baloncesto!
La niña de las coletas sonríe con esa sonrisa que todos soltamos cuando nos hablan de algo de lo que no tenemos idea, pero que hacemos para intentar salir del paso como pudiéramos.
-Eh... ¿y de quién hablan?
Tanto las caras de Elizabeth como Tsubaki muestran una expresión de ligera sorpresa contenida, al contrario de Patty, quien no se molesta un solo segundo en controlar sus emociones.
-¿No te diste cuenta, Maka-chan?- suelta de pronto Patty-. ¡Así que realmente estabas prestando atención a ese gordo libro que traías!- ríe-. ¡Creía que solo lo habías traído de arma, como me dijo Soul-kun!
Una mano con un par de pulseras colgado tapa la boca de la menor de las Thompson al notar que en la frente de la técnico de guadaña se empieza a marcar una vena furiosa. A pesar de ello, Maka sigue sonríe con los ojos cerrados, controlando sus emociones la perfección. Ya hablaría con su compañero cuando llegara al apartamento, pero sus amigas no tenían por qué ver su cólera.
Tsubaki, ajena a todo, tira de la manga de su amiga, que se gira hacia ella, borrando todo rastro de enfado en su rostro.
-¿Qué ocurre, Tsubaki?
La chica de la coleta morena le hace un gesto a su amiga indicándole que se acerque. Tsubaki le murmura algo al oído, muy bajito, pero que sin embargo hace que los ojos verdes de su amiga se abran ligeramente, sorprendidos.
Cuando Tsubaki se aleja del oído de la chica, apartando sus labios de la oreja de su amiga la mira con un cierto deje de sorpresa, pues seguramente esperaba alguna otra reacción por parte de la rubia.
-Maka-chan...- dice con cautela-. ¿No estás... sorprendida?
Maka voltea la cabeza con suavidad, dirigiéndole a su amiga una mirada de empatía.
-Claro que me sorprende, Tsubaki, es solo que... bueno, yo ya me había dado cuenta de que...
Liz suspira, encogiéndose de hombros con una sonrisa resignada en los labios.
-Dios, si ese chico no sabe ocultar sus emociones...
Todas ríen, Maka algo cohibida, pero risueña.
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Ya ha anochecido y las calles de Death City están únicamente iluminadas por la luz de las farolas. Aun así, Maka Albarn trota feliz, dando pequeños saltitos de alegría camino a su casa.
No sabe por qué está tan feliz, realmente, lo que sus amigas le habían contado, las miradas de él el otro día en la cancha de baloncesto, la atención que él la proporcionaba... Debería estar aterrada, pues Maka Albarn nunca fue una de esas chicas a las que se le dieran bien lidiar con los sentimientos de los chicos, a diferencia de Elizabeth...
Una risa cantarina pasa desapercibida por las oscuras calles de la ciudad. ¿En qué está pensando? Claro que Maka sabía que él estaba enamorado de ella, ¡y desde mucho tiempo atrás! Ella nunca fue una persona en extremo observadora, pero nadie podría pasar por alto las claras indirectas del chico. Aun sabiendo eso, Maka nunca se le había acercado en demasía. Tímida, pues quizá pensaba que aquellos pequeños gestos que le hacía el chico eran solo imaginaciones suyas... Si le hubiera preguntado una cosa así a la cara, si ella se le hubiera declarado y se hubiera equivocado hubiera quedado como una estúpida, ¿no?
-Soul, ya estoy aquí- dice nada más abrir la puerta del apartamento, con un tono aún cantarín. No recibe respuesta, aunque tampoco la esperaba, honestamente. Cierra la puerta detrás suya y se adentra en la casa. Normalmente su compañero se encuentra encerrado en su habitación, con los audífonos puestos a todo volumen, incapaz de escucharla-. Soul, ¿qué le ha pasado a la puerta? ¿La has intentado atravesar o algo así? ¿Estás bien?- bromea. En condiciones normales se habría enfurecido y le hubiera gritado al albino en busca de una respuesta, y más valía que fuera creíble, porque si no... pero ese día Soul tenía la suerte de que su técnico se encontraba de un inusual buen humor.
La chica de las coletas se asoma por el marco de la puerta, sonriendo. Cual es su sorpresa al darse cuenta de que su amigo no está solo.
Kid es el primero en notar su presencia, girándose y saludándola. Ella le dirige una mirada risueña, dulce. Antes siquiera de que ella pueda devolverle el saludo y preguntarle el por qué de las gafas de sol que lleva puestas Soul habla:
-¿Cuánto tiempo llevas ahí?
Ella aparta la mirada del Shinigami para responder a su arma. Aunque su respuesta era una clara broma, se extraña un poco al ver como Soul parece algo cohibido ante las palabras de ella.
-Soul, ¿qué...?
Él la interrumpe con algo de brusquedad. Acto seguido agarra a Maka por uno de sus brazos, apartándola del ninja y el dios de la muerte.
-Ven aquí, necesito decirte algo.
Ella se trata de resistir al agarre de la guadaña.
-Espera, tengo que...
Se interrumpe a sí misma cuando oye la voz de Black Star dirigiéndose a Soul. Esas eran acaso palabras de... ¿ánimo?
Le resulta confuso, y posteriormente gracioso cuando oye la voz de su amigo echándolo de la casa a gritos.
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-Qué malas pulgas tiene ese chico...- murmura Black Star cruzado de brazos, sentado junto a Death the Kid, fuera de la vivienda de sus amigos-. Y eso que le he ayudado en todo...
-Mmm... No sé, Black Star, ¿desde cuando el no parar de chinchar a tu mejor amigo se considera ayuda?- le recrimina el chico de las gafas de sol con la mirada perdida.
-¡Ya está bien, Kid!- estalla el peliazul, asustando al chico-. ¿¡Se puede saber qué demonios te pasa hoy?! ¡Fuiste tú el que sugirió la idea de ir a visitar a Soul, arrastrándome, ¿y luego actúas como si no te importara tu amigo?!
-Black Star, no es...- dice con típica serenidad desde el suelo.
-¡No, Kid! ¡No has abierto la boca en toda la tarde! ¡¿Y luego me recriminas a mí?! ¡Yo por lo menos he tratado de ayudar a Soul, a diferencia de ti!- le interrumpe, agarrándolo por los hombros y zarandeándolo con furia-. ¡¿Se puede saber qué te sucede?! Soul es tu amigo y por fin el muy maldito va a declararse a la chica de la que ha estado enamorado durante largo tiempo, ¡¿acaso no te alegras por él?!- suelta los brazos de su amigo Shinigami para agarrar sus mejillas con brusquedad, estirándolos, haciendo que el chico suelte quejidos de dolor-. ¡Eres tan egoísta! ¡Actúas como un enamorado resentido!
Las gafas de sol caen al suelo debido al movimiento, y es en ese mismo momento en el que Black Star suelta los mofletes de su amigo lentamente. Una solitaria lágrima baja por las mejilla derecha del chico obseso con la simetría, quien trata de quitársela de encima con la mano, fingiendo que se frota las mejillas doloridas antes de que el ninja la vea.
-Así que es eso...- susurra lentamente, mirando al Shinigami a los ojos y con los labios entreabiertos por la sorpresa-. Tú estás enamorado... ¿de Soul?
-¡De Maka, imbécil!- lo corrige el dios de la muerte rabioso y con algunas lágrimas en sus ojos amarillos-. ¡No hagas bromas sobre eso, peliazul hiperactivo!
El ninja se sorprende un poco ante la molestia de su amigo y su tono de voz, acallando de pronto su furia.
-Pero...-Black Star calla de pronto, mirando fijamente a su amigo. Algunas lágrimas caen del ojo derecho de Kid (el que no está amoratado), aunque de los labios del chico no sale sollozo o quejido alguno. Solo lágrimas-. Kid...- murmura el chico bajito, pasándole el brazo por los hombros a su amigo-. Tío...- susurra el ninja, apoyando la cabeza del hijo de Shinigami-sama en el hueco entre su cabeza y su hombro, tratando de consolar a su amigo, quien está demasiado cansado como para oponerse-. Amigo, estás bien metido en la friendzone.
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Buenas a todos, sé que ya era hora de subir finalmente el desenlace de este fic. Y... bueno, ¿qué os ha parecido? He tratado de alargar lo máximo este capítulo, a que es el último de a saga, aunque creo que no es suficiente excusa como para retrasarlo durante un mes, ¿no? XD
Espero que os haya gustado, o por lo menos sorprendido. Realmente me sorprende de que nadie me hubiera comentado nada, ni siquiera una insinuación sobre las intenciones de Kid, pues fui dejando algunas referencias sobre él, pero bueno...
¿A que pensábais que el que se quedaría en la temida zona del amigo sería la guadaña albina? ¡Pues no! Bueno, para empezar, debemos comentar de que a mí, por lo menos me gusta bastante el KiMa, así que quería darle algo de mi toque a esta historia. De todas formas tampoco es como si hubiera cambiado el SoMa de la historia, aunque he de decir que este fic iba más enfocado a la comedia, pero bueno...
Por si hay confusión, el chico del cual hablan Patty, Liz y Tsubaki es Kid, no Soul. Me gustaría alargar un poco más las notas de autor, pero son las tantas de la noche y mi cerebro no está tan espabilado como antes.
He visto a una patada de personas despedirse de esta formas, así que...
Matta ne~
