-[[O]]-

Siete bajas.

Siete bajas no lo es tanto. No cuando se tiene un ejercito de ellos.

Siete hombres.

Siete miembros ANBU.

Siete compañeros.

Siete bajas.

Tomé un mayor impulso en esa última rama que me hiso elevar alto, sobre las copas de los árboles del bosque.

Por un instante respiré.

Pero la cruel gravedad me atrajo de nuevo.

Siete bajas.

Y no dejaba de pensar en ello…

—¡Capitan! Va demasiado rápido, no tenemos prisa por llegar, además la lluvia está arriazando— Me gritó uno de mis compañeros sobrevivientes.

Salimos diez.

Volvimos tres.

Siete bajas…

Paré en seco y voltee a verlos, aun con las máscaras pude sentir su ligero titubeo.

—Llegaremos a Konoha en un par de horas. — Fue todo lo que contesté.

Reanudamos nuestro viaje.

Pero ellos no lo sabían, no, no lo sabían.

Al menos yo sí tenía prisa.

Al menos yo quería huir cuanto antes de aquel bosque, de aquellos gritos, de aquella sangre.

Siete bajas… y no pude protegerlos.

¿Cómo pude acaso haber pensado en ser líder de un grupo de enanos? Sí no puedo proteger a mis camaradas con las mismas habilidades que yo ¿Cómo pude haber pensado en proteger a tres vidas que dependieran de mí?

Siete bajas.

Voltee a ver mis manos, de nuevo eso que tenía tiempo sin pasar.

Apreté mis puños.

Apreté mi paso.

Tenía que salir en cuanto antes de aquel bosque.

Llegamos poco antes del anochecer. La aldea estaba siendo sometida a una gran y estrepitosa lluvia.

Ni un solo trueno.

Pero bastante agua, bastante viento.

Nos registramos en la entrada y caminamos sin prisas a través de las calles solitarias y acompañadas de ramas de la lluvia.

Íbamos en silencio.

—¿Hermano?

La voz de uno de mis compañeros llamó mi atención. Mis dos colegas se detuvieron mientras uno caminaba a paso rápido hacia un destartalado tejado.

—¡Hermano!

Un niño le contestó. Era pequeño, de uno años. Titiriteaba de frío.

—¿Qué haces aquí? — mi compañero se quitó la máscara ANBU dejando caer sus largos cabellos negros.

—Pues… — el niño temblaba. — estaba entrenando y la lluvia me sorprendió.

—¿Y mis padres?

—Papá en una junta, mamá salió a ver a alguien. — El niño dudó un poco.

Mi compañero suspiró resignado. Cargó al niño.

—Ven, te llevo a casa. — le sonrió.

El infante sonrió coloreando sus mejillas de un color carmín.

He de admitir que en un primer momento me sorprendió lo bien que se llevaban como hermanos.

Esa noche saltamos por los tejados hasta la casa de mi compañero y su hermano. Mi otro colega de nombre Kinoe venía conmigo.

La verdad es que no quería tener que enfrentarme tan rápido a explicar el porqué de las bajas en mi equipo.

Y Kinoe parecía entenderlo también.

Llegamos a casa de los hermanos y nos invitaron a pasar y tomar un poco de té.

Kinoe aceptó amablemente.

Yo sinceramente no me sentía ajusto en ese lugar. Había salido de un infierno interno para toparme con otro.

Con un infierno peor.

—Hatake san es su nombre, ¿cierto?

La voz del niño interrumpió mi contemplación al cielo gris y lluvioso.

—¿Cómo sabes de mí? — pregunté.

—Mi hermano mayor ha hablado mucho de usted.

Por un momento deje de observar al cielo y miré al niño curioso. Este me observaba ligeramente sonrojado a través de su flequillo.

—Él dice que es un gran líder y no deja de alabarlo. — continuó el infante ahora mirando al frente.

Me quité la máscara ANBU que comenzaba a sofocarme.

—Es un placer conocerlo, Hatake san. — hizo una ligera reverencia frente a mí. — Siempre he querido conocer a alguien digno de la admiración de mi hermano.

Ok, eso me sorprendió.

—Espero poder conocerlo por mucho tiempo y aprender algo de usted. — agregó apenado.

Yo, que hasta ese momento no había dicho una palabra, le contesté.

—No hay mucho que aprender de mí…

El niño me miró. Sonrió.

—Le digo que mi hermano le admira, Hatake san.

Se reverenció de nuevo y se marchó.

Aquel niño era extraño. Su mirada era segura pero insegura a la vez, sus ojos grandes y curiosos, su sonrisa inocente y gustosa de conocer al mundo. Sí, era muy diferente a Naruto y un poco similar a Sakura chan.

Naruto no era respetuoso como este niño, pero tampoco ese niño era "respetuosamente confianzudo" como aquella niña.

Él era muy diferente a aquellos dos.

Seguramente se llevaran bien…

Esa noche mientras regresaba a casa Kinoe me hablo de aquellos hermanos.

Me dijo que me aprendiera bien sus nombres. Que serían grandes en el mundo ninja.

Uchiha Itachi era el nombre de mi compañero ANBU.

Uchiha Sasuke era el nombre de aquel niño…

-[[O]]-


N/A: ¡Hey, hey hey! Lamento mucho mucho la demora! T-T culpen a la escuela :c lamento también el no comenzar con lo "bueno" pero tengo que escribir bien las relaciones antes de que llegue el desarrollo de la historia! :D

Debo admitir que Sasuke no es mi personaje agraciado ni nada, pero adoro al pequeño Sasuke :3 ¡De veras! *-* bueno bueno, mil gracias a todos por sus leídas y comentarios o