Este capítulo cuenta con la actuación especial de Yumiko Ichijouji a sus ocho años. Quería hacerlo más largo para detallar mejor la relación de este pequeño grupo pero eso me daba para otro fic en lugar de un capitulo así que… se quedó lo esencial.
A los 6 años, una amiga.
Ese día sus compañeros de salón estaban jugando un partido de futbol. Durante la hora que estuvo obligado a verlos jugar no comprendió que tenía de interesante perseguir un balón de la forma como lo hacían o porque los que no jugaban gritaban a cada rato.
Su silenciosa presencia era difícilmente notada, la única vez que le hablaron fue cuando le pidieron que se cambiara de asiento diciendo que estaba arruinándoles la diversión. Ante el comentario se mostró inexpresivo antes de tomar sus libros y marcharse sin que la profesora se diera cuenta. No pensaba seguir perdiendo su tiempo cuando las clases habían terminado, menos teniendo un rompecabezas nuevo para jugar en su habitación.
De camino a casa Tokomon paseaba a su lado saltando de vez en cuando entre las distintas estructuras que adornaban la calle. Eso era algo que le hacía sonreír, sonrisa que desapareció cuando escuchó los gritos de una niña en japonés.
Siendo que su familia actualmente era la única de Alofi que hablaba ese idioma hizo un pequeño desvió para asomarse al punto de trasporte, un lugar creado años atrás para que quienes usaban el Digimundo para viajar entre ciudades tuvieran donde llegar. Sin embargo dudaba que la niña de cabello largo y gafas cumpliera los requisitos para su uso.
– Quizás se equivocó de portal o se separó de su familia. – Comentó Tokomon deteniéndose al lado Mitsuki quien estaba a punto de continuar su camino cuando volvió a hablar – No parece que pueda hablar con los encargados del punto de trasporte y la información de los portales no se guarda. ¿Sabrá leer los mapas de las zonas? Eso es algo avanzado y si no sabe entonces será imposible que vuelva a….
Sin dejar terminar de hablar a Tokomon, Mitsuki giró sobre sus piernas entrando al punto de trasporte e ignorando deliberadamente la gran sonrisa en el rostro de su digimon. Cuando se acercó a ella notó que tenía un Poromon entre sus brazos que parecía estar dormido.
– ¿Necesitas ayuda? – Le preguntó haciéndola saltar de la sorpresa. Recordando cómo su papá enfatizaba en qué debía explicarse siguió hablando – ¿Quieres ir a algún lado? Puedo indicarte el camino.
– ¡Me entiendes! – Dijo la niña ligeramente más alta que él con una gran sonrisa en sus labios para buscar en los bolsillos de su pantalón un papel que le tendió – Estoy tratando de llegar aquí.
Tanto Mitsuki como Tokomon se quedaron mirando el uno al otro preguntándose quien era esa niña y cómo obtuvo la dirección de su casa.
….
Yumiko estaba contenta de haberse encontrado con Mitsuki y de que fuera tan amable de llevarla con el señor Takaishi. Conseguir que su mamá le diera la dirección resultó complicado pero cuando creyó que el mayor obstáculo estaba superado se encontró con el detalle que nadie la entendía. Conocía el método para regresar a su casa sin embargo debía cumplir con su objetivo antes de ser castigada por haberse marchado sin permiso. Rió nerviosa, segura de que ya debieron de haberla descubierto y tendría menos de una hora para que la fueran a buscar.
– ¿Por qué quieres hablar con mi papá? – Preguntó Mitsuki a su lado de una forma que le confundía. Su rostro indicaba curiosidad mientras su tono de voz mostraba indiferencia, aunque en lo poco que llevaban hablando siempre se había mostrado de esa manera y supuso que era normal en él.
– ¿Acaso no sabes lo que hizo? – Respondió dando dos brincos para quedar enfrente de él y detenerlo. Sus brazos se encontraban extendidos cuando siguió hablando – ¡Se supone que era un cuento sobre finales felices y Ahiru no tuvo el suyo! Tiene que haber otro libro u otro final, y lo voy a averiguar.
Mitsuki se quedó mirándola un momento para luego desviar su atención a Tokomon quien ahora llevaba a Poromon sobre su espalda. No estaba seguro de como reaccionar por lo que no lo hizo y continuó conduciéndola a su casa.
– ¿Sabes? Me he dado cuenta de que no has sonreído – Comentó Yumiko volviendo a colocarse enfrente de él. En esta ocasión tenía el ceño fruncido y los labios apretado – Si te estoy molestando solo dilo. Quizas te interrumpí cuando ibas a reunirte con tus amigos y…
Siendo honesto consigo mismo, Mitsuki no sentía el deseo de separarse de ella como cuando estuvo con sus compañeros de clase. Incluso ahora que veía su casa a unos metros de distancia no quería que su conversación terminara por lo que la interrumpió para dejar eso en claro.
– No tengo amigos y no eres molesta.
Yumiko se quedó en silencio al escucharlo para luego sonreír ampliamente. Nunca había conocido a alguien tan expresiva como ella. Incluso la idea de reír estando a su lado no le parecía inútil, aunque cuando intentó cruzar la calle y lo detuvo para explicarle su plan no estuvo seguro de que le agradara la idea.
– ¿Por qué debemos escabullirnos en nuestra propia casa?
Vocalizó Tokomon su inquietud a lo cual Yumiko se quitó su sombrero para ponérselo en su Poromon afirmando que así sería más divertido. Entre más le contaba sobre su plan, menos sentido le encontraba pero al verla seguir a su lado cuando normalmente otros ya le dejaban hizo que terminara aceptando ayudarla.
– ¡Bien! – Gritó Yumiko levantando una mano entusiasmada para luego mirarlo con una sonrisa teniéndole la mano – Entonces eso significa que vamos a ser amigos.
Mitsuki torció la boca. Era la primera vez que alguien le decía eso y no estaba seguro de cómo reaccionar. Prefirió limitarse a tomar su mano en silencio para dar inicio con el plan.
….
Habían pasado dos meses desde la publicación de su primer libro y Takeru todavía no podía creer que en realidad lo hubiera hecho. Había escrito un libro para niños que estaba siendo bien aceptado. Nunca creyó que pudiera hacerlo, sobre todo tras el incidente con los huevos años atrás.
Estaba comenzando a pensar en que podría ser su siguiente publicación cuando escuchó el ruido de vidrio quebrándose. Levantándose de un salto del sofá le indicó con la mirada a Patamon que se pusiera alerta y sigilosamente se dirigió al cuarto que acondicionó como su lugar de trabajo abriendo la puerta con lentitud. Una vez que pudo ver lo que sucedía adentro dejó escapar un suspiro entrando a la habitación.
– ¿Qué están haciendo?
Preguntó sintiendo más curiosidad que enojo al ver a una niña que reconoció como la hija de Miyako y Ken usando su computador con Mitsuki a su lado. El ruido que escuchó al parecer provocado por Poromon y Tokomon quienes dejaron caer la lámpara de su escritorio.
Al final Takeru fue capaz de devolver a Yumiko y Poromon a su casa decidiendo que el castigo que recibirían por parte de Miyako sería suficiente. El hecho de que hubiera hecho ese viaje únicamente porque no entendió el final de su libro hizo que volviera a cuestionar su capacidad para comunicarse con niños.
"Quizás debería intentar cambiar mi público objetivo... o cambiar de profesión"
Pensó poniéndose a recoger los trozos de vidrio del suelo notando que Mitsuki seguía silenciosamente en la habitación. Su expresión estaba en blanco aunque con los años aprendió que cuando tenía dudas bastaba con mirar la de Tokomon para saber lo que pensaba.
– ¿Quieres algo? – Preguntó Takeru sentándose en espera de la respuesta. Era el tipo de preguntas que su hijo demoraba en responder, a veces incluso sin ser lo primero que dice lo que realmente quería decir.
– ¿Podemos visitarla cuando vayamos con los tíos?
La petición lo tomó por sorpresa y deseaba saber porque quería estar con Yumiko sin embargo la forma como Mitsuki movía su pie derecho le indicaba que él mismo no estaba seguro de ello. Takeru aceptó con una gran sonrisa al ver que su hijo finalmente parecía querer hacer una amiga.
¡Tiempo de explicación!
Cuando decidí mudar a Takeru a otro país lo hice no teniendo uno en mente sino unas caracteristicas (diferencia horaria con Japón entre tres y cuatro horas; idioma oficial distinto al japones o ingles; ser un país/ciudad/pueblo pequeño y no muy conocido; tener o estar cerca de un aeropuerto) y justo cuando creí que no lo encontraría y terminaría inventándolo me encontré con la isla Niue cuya capital es Alofi (bueno, la diferencia horaria es de 20 horas pero sigue en rango).
