CAPITULO 17

Un poco de diversión. La batalla se aproxima


Disclaimer: Naruto no me pertenece, todos los personajes e historia son creación de Masashi Kishimoto. Esta historia es de original autoría de Kanon21-5

Habían pasado dos días desde el "entrenamiento". Mañana por la noche llegaríamos a aquella aldea donde se suscitaría el encuentro.


Habíamos caminado todo el día y ahora los enanos dormían cansados…

¿Estaba haciendo lo correcto al llevarlos a la boca del lobo?

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Por más vueltas que le daba al asunto llegaba a la misma conclusión. Siempre que cerraba la conversación una parte de mi la volvía a abrir.

… giré el leño con fuego…

Y una vez abierto el tema llegaba al mismo destino, mi resolución no cambiaba.

Mi código ANBU me decía que debía dejar a los niños a cargo de otro miembro de la asociación, contactar al Hokage, dialogar con el consejo y tomar una decisión en conjunto.

… Gire otro leño…

Mi código humano me decía que, si yo implique a los niños en esto (aunque fuera no intencional), yo debía protegerlos y sacarlos de ellos.

¿Humano? ¿Desde cuándo no pensaba en eso? Probablemente ellos estuvieran mejor bajo el resguardo de otra persona mientras yo ajustaba cuentas pero, ¿No estarían mejor ellos conmigo?

Solté una risa ahogada.

Recuerdo que en una ocasión Tenzo me definió como "el ninja que revoluciona ANBU desde sus entrañas". Ahora entendí a lo que se refería, en mi equipo estaba estrictamente prohibido abandonar a un amigo por más difícil que fuera la situación (contrario a lo que dictaban las reglas)

Y ahora esos tres eran mis pequeños amigos.

… Gire otro leño …

Y no iba a abandonarlos.

Ahí estaba de nuevo, no importaba cuantas veces le diera vueltas a la situación, el fin era el mismo: Me sentiría más seguro y confiado si ellos estuvieran junto a mí vigilándolos.

… Giré otro leño…

El fuego ardía.

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Voltee a ver el cielo. Las estrellas habían cambiado de posición. La noche avanzaba.

—Onii san…

Una vocecita me llamó a mis espaldas.

—Mañana será un buen día. — le comenté mirando aún el cielo estrellado.

—¿Ah?

—Será soleado.

—¿Cómo puedes saberlo? — la niña se sentó a un lado.

—Por el cielo.

Ella me imitó mirando arriba.

—Las estrellas están muy brillantes.

—Cuando el cielo nocturno está tan despejado como el de hoy —le dije señalándolo — es muy probable que el día siguiente lo esté.

La niña hizo una expresión de asombro.

Pasaron unos minutos en silencio.

—Estas muy callada. — Observe — ¿Qué sucede?

—¡Onii san! ¿Estás diciendo que siempre estoy de parlanchina? Como sea, no podía dormir.

—Caíste como tronco, fuiste la primera.

—¡Estaba muy cansada! Caminamos todo el día, pero desperté y ya no pude dormir.

—Hum, ¿Qué te acongoja?

—¿Eh? ¿Qué es eso?

—Preocupar.

—¿Cómo sabes que algo me preocupa?

—Te conozco. — despeiné su cabello un poco.

Guardo silencio unos minutos.

—Tú.

—¿Hum?

Ella me miro a los ojos. —Tú me preocupas, Kakashi nii. — Habló con una madurez de alguien mayor y no de alguien de cinco años.

Por un momento no supe que contestarle.

—Descuida, no debes de preocuparte por mí.

—¿Todo estará bien? — Me preguntó con voz suave.

—Todo estará donde debería de estar, Sakura chan.

Ella me sonrió.

—Onii san, hay mucho peligro, ¿verdad?

Guarde silencio. Ella continúo de todas formas.

—Nosotros, solo estamos en tu camino ¿no? Es decir, eres un ninja y nosotros unos niños que solo sabemos unos trucos. Sasuke kun ve esto como una oportunidad para crecer, Naruto como una aventura pero yo pienso que todo esto no es tan impresionante como parece.

La niña dibujaba círculos en la tierra con su pie.

Sonreí, Sakura siempre había sido la más observadora de los tres.

—No deberías preocuparte por eso, yo pienso que es mejor que ellos dos —señale a espalda nuestra donde Naruto y Sasuke dormían. —vean esto como una aventura y no como una misión suicida.

—Misión, ¿suicida?

Shit… estas eran el tipo de cosas que debía callar.

—¡No! ¿Dije suicida? Puf, ¡Para nada!

Negaba con las manos nerviosamente.

—Kakashi baka. — susurró la niña con reproche.

Entrecerré mis ojos. Esta nueva generación era muy irrespetuosa.

—Ya quiero que termine todo esto… — se abrazó a sus piernas. — Extraño a mamá y papá.

—Ellos estarán bien, Tenzo se encargó de eso. Volveremos pronto.

Pues esto era demasiado para unos niños…

Ella se levantó y se puso frente a mí. Al estar sentado sobre un tronco, quedamos a la misma altura.

—¿Onii san nunca tiene hambre? Si sigues así enfermarás. Come algo y duerme, ¿acaso tu mami nunca te decía eso? — Sakura me regañaba desde su posición. — Y no quiero oír reproches. — se cruzó de brazos. ¡Se veía tan tierna! — ¿Entendiste?

No hice más que asentir con una fingida cara de lamento.

—Así me gusta. — se acercó y me dio un abrazo. — Te quiero mucho, Onii san.

Un abrazo, eso era lo que necesitaba en estos momentos.

—Yo también te quiero, Sakura chan.

La rodee con mis brazos y ella me plantó un beso en la mejilla.

—Debo ir a dormir ahora.

Y corrió a acostarse.

Al poco rato noté que se quedó dormida.

Ella era tan impredecible…

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Habían pasado dos horas desde que Sakura chan durmió. Eran aproximadamente las 3:30 de la mañana y ya había ingerido algo de comida enlatada, ya saben, no quería que Sakura me regañara.

—Hace un lindo cielo. ¿Verdad, Tenzo?

Mi compañero se detuvo a unos pasos de mí.

—Hola, solo he venido a decirte las noticias de cómo va todo en la aldea. — se sentó a un lado mío, donde Sakura había estado horas atrás.

—No me has respondido.

—¿Qué?

—Sobre el cielo. Esta noche está muy estrellado.

Dejé de sentarme en el tronco y pasé a usarlo como almohada. Una vez recostado en el suelo y con mis manos tras mi cabeza, Tenzo contesto.

—Sí, es lindo. — luego me miró con preocupación. — Sempai ¿Has estado durmiendo bien?

—Dormito.

El suspiró.

—¿Qué ha sucedido? — Retomé el hilo de la plática.

—Nos ha ido mejor de lo que pensaba, sempai. Cuando estaba por salir de su casa, me encontré con Kurenai. Me encaró preguntándome todo lo que pasaba, y en fin, ella me contó que los ninjas de la aldea defendieron a la población logrando éxito, todos pensaban que era un ataque pero ella no. Kurenai me preguntó que sucedía, no supe que responderle pues ni yo mismo lo sé. Le dije que había tres niños que tu protegerías, pero que por el momento lo mejor era salir de la aldea hasta que las cosas calmaran. Solo fue cuestión de darle por el lado humano, ya sabes cómo es Kurenai, sorprendentemente ella propuso ayudarnos.

—¿Ayudarnos? ¿Cómo?

—Genjutsu. Crearía una ilusión tan grande y precisa que haría creer al Hokage, concejales y familia de los niños que ellos se encontraban en un simple viaje de excursión previamente autorizado.

—Increíble…

—Y hasta ahora, todo está tranquilo. Para los de la aldea solo fue un ataque más y para el Hokage todo está bien.

—Como se esperaba de Kurenai y su genjutsu.

—Debo irme, sempai. — Tenzo se levantó.

—Llévate esto, no lo necesitarás. — le extendí con la mano el rastreador que había escondido en mí. Él lo tomo riéndose.

—Lo descubriste.

—Siempre lo supe.

—Oye, sempai. Promete que no morirás. No me agradaría tener otro capitán. — comentó con gracia.

—Hum, no me gustan las promesas pero… si muero ellos estarán en peligro, entonces tú tendrías que avisarle a los de la aldea lo que sucedió.

A Tenzo le dio un tic en el ojo.

—Por eso estaré bien.

Suspiró.

—Tenzo, ¿no te has cansado de matar gente? — cerré los ojos. Solo escuche como él se removía en su lugar.

—Cada día.

—A veces uno se cansa de todo…

Minutos después, Tenzo se marchó.

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Si, dije sería un lindo día.

Soleado, caluroso sin sofocar. Los pajaritos silbaban, las mariposas volaban, los pececitos saltaban del lago con un ritmo alegre, el viento soplaba moviendo el pasto y las hojas de los árboles.

¡Ah! Era un día hermoso.

Lo era si ignorabas los gritos de aquellos tres.

—¡Sasuke! Teme deja eso.

—Dobe, es mío.

—Claro que no, es mío ¡De veras!

—Naruto, Sasuke ¿Podrían callarse? Intento dibujar.

Al principio fue sencillo ignorarlos. Sin embargo…

—¡Me estás enfadando Sasuke!

—¡Cállate Naruto!

Los gritos de aquellos eran más fuertes.

Deje mi lectura y me levanté.

—¡Basta!

Silencio.

—¿Acaso no pueden recoger su tienda de dormir en completa paz? Sakura chan ya lo hizo, por cierto bien hecho, pero ustedes dos no terminan, siempre es lo mismo.

—Amigo, Sasuke tomó mi almohada.

—No es cierto es mía.

—Hum… ¿puedo ver la almohada? — Los niños me la pasaron — ¡Esta es mi almohada! — suspiré. —Las suyas están justo ahí.

Ellos siguieron con la mirada a donde apuntaban mis dedos topándose con sus respectivas almohadas.

—¡Oh! Etto… gracias.

Fue todo lo que dijeron.

Terminaron de guardar sus cosas de dormir y entonces senté a los tres enfrente mío.

—Les quiero proponer algo. Si seguimos nuestra marcha llegaremos a nuestro destino en medio día, si quieren disfrutar del día y del lago podemos quedarnos unas horas más y llegaremos al atardecer. ¿Qué dicen?

Ellos se miraron entre sí.

—Nos estás proponiendo una mañana de diversión ¿no?

Asentí.

—Amigo… ¿Qué planeas?

—Nada Naruto, solo quiero que se diviertan un poco. — respondí con fastidio.

Ellos volvieron a mirarse y luego asintieron felices.

Rápidamente corrieron al lago. A Naruto y a Sasuke solo les bastó quitarse la camisa y el pantalón y se bañaron en bóxer. Sakura tuvo más pudor y me pidió que le buscara algún short corto y una blusa sin mangas, así lo hice y enseguida fue a bañarse.

He de confesar que dije una verdad a medias. Realmente quería que se divirtieran antes de llegar con DobleT, de alguna manera me sentía culpable por hacerles pasar todo este trago amargo, anoche Sakura me liberó de una carga al contarme que los enanos veían esto como una simple aventura… sin embargo ella estaba plenamente consciente del peligro. Sakura tenía tanto que perdonarme.

Vi como los tres se aventaban agua uno contra otro, enseguida Naruto y Sakura conspiraron contra Sasuke logrando hundir al Uchiha; sin embargo ese niño se vengó echándose encima de Naruto mientras la de cabello rosa reía.

Por un instante cruzó por mi mente aquella proposición que Sandaime sama me había hecho meses atrás.

¿Has considerado ser maestro? Las nuevas generaciones aprenderían mucho de ti.

En ese momento me reí con sarcasmo y negué ante su pregunta. ¿Qué tenían que aprender de mí? Un sensei es un ser digno de ser seguido como modelo, justo como Minato sensei lo fue para mí y Jiraiya sama lo fue para él. No poseía el tacto y compasión de Kurenai, tampoco la energía y vitalidad de Gai, mucho menos la paciencia de Iruka.

Pero ahora esa pregunta se repetía en mi mente, y esta vez no supe dar una respuesta.

—Kakashi san, ¿se bañará con nosotros? — El Uchiha estaba a unos metros de distancia.

Miré el lago donde los otros dos me esperaban ¿Por qué no?

Con un short y una playera sin mangas me adentré al agua. El tacto tibio relajó mis músculos que no dejaban de estar contraídos para atacar el instante. El agua enfrió mi cabeza y me permitió pensar con claridad las cosas, y bueno; los constantes empujones, peleas y encimadas de los niños me hacían pensar que talvez la situación no era tan mala después de todo.

—¡Amigo! ¿Me puedes cargar?

Y sin esperar respuesta se subió a mis hombros. Lo cogí de los pies y entre risas por parte del rubio lo lancé al agua. Un clavado perfecto.

—¡Ahora yo! ¡Ahora yo! — Gran error, si ustedes quieren atarse a unos niños hagan con uno de ellos algo extraordinario, luego todos querrán que hagas lo mismo y nunca te soltaran.

Hice lo mismo con Sasuke.

Y luego con Sakura (con menos fuerza, no quería que se golpeara).

Los miré reír. Definitivamente ellos estaban mejor conmigo.

En una ocasión una de las playeras que habían dejado tiradas fue arrojada por el viento al agua. Simplemente fui nadando hasta ella y la lleve de regreso a la orilla para que se secase.

—Kakashi san, ¿puede enseñarme a nadar?

Sasuke me miraba demasiado emocionado, ese niño solía poner demasiado interés en cosas que le llamaran la atención.

Inmediatamente el rubio y la cerezo se pusieron en su plan competitivo y me vi en la necesidad de enseñarle a tres enanos a nadar.

No fue un asunto difícil ni nada del otro mundo, en menos de media hora ellos ya andaban un tanto libre en la parte honda del lago (siempre bajo mi supervisión, claro).

¿Cómo? Sencillo. Se dice que los humanos tenemos el instinto de supervivencia muy marcado, realmente todos sabemos flotar, lo que pasa es que cuando un inexperto es lanzado al agua se "ataranta" y el mismo provoca su ahogamientos. Tras unas lanzadas a la fuerza, los niños aprendieron a flotar y valerse por sí mismos en el agua, incluso Sakura se aventuraba a patalear y hacer unas cuantas brazadas. Gracias padre y tu forma ortodoxa de enseñarme a nadar.

Después de eso terminaron agotados y hambrientos. Me encargué de sacar algunos pescados y después de darle una plática a Naruto y Sakura sobre el por qué comer pececitos no nos convertía en personas malas (irónico tomando en cuenta que desean ser ninjas…) los comimos.

—Sakura chan — comentó Naruto dándole un mordisco a su pescado — eres muy buena nadando ¡de veras! Seguro serás una ninja muy hábil.

El rubió le guiñó el ojo ocasionando un rubor en la pelirosa.

—Tsk, son habilidades que todos debemos tener, nada del otro mundo.

El orgullo de Sasuke y su continua obsesión de ser reconocido por alguien (actitud que cambió después de la muerte de su hermano, en fin) hizo que Sakura se "hiciera chiquita" ante la expresión del Uchiha.

—Teme, no digas esas cosas envidioso, de veras.

En ese momento empecé a ponerles atención.

—No es envidia. No es nada del otro mundo.

—¡Sakura chan hizo algo bueno y tu la haces sentir mal!

Sauske estaba a punto de responder cuando intervine.

—¿Acaso ustedes no pueden estar sin pelear? Sakura aprendió algo muy rápido y con el tiempo ustedes lo harán ¿ya? — Añadí con fastidio.

Los tres bufaron y siguieron comiendo.

Terminaron no mucho tiempo después. Dejé que los enanos reposaran antes de partir. Realmente no había mucha prisa en llegar.

Antes de irnos pude percatarme de una habilidad en Sakura de la que sacaría bastante provecho. A ella siempre le habían gustado las flores, durante nuestro día había recolectado varios pétalos y flores que caían del árbol cercano a nosotros.

La niña se acercaba a la orilla del lago y dejaba una flor en el agua, con movimientos suaves la conducía hasta que llegaba a otro montoncito de flores, hacia todo aquello con tal paciencia que resultaba placentero verla.

—Si haces lo siguiente se irán más rápido. — le dije poniéndome en cuclillas a su lado. Toque con la palma de mi mano el agua y expulse una ligera cantidad de chakra llevando al pétalo y flor a su recorrido. — ¿Ves?

Ella me miró sorprendida.

—Onii san ¿Cómo has hecho eso?

—Expulso un poco de chakra, en la academia ninja te enseñaran a manejarlo.

—Chakra, es la energía vital que recorre al ser humano. Si te concentras un poco — imitó mis movimientos, posando su mano. — Lo lograrás.

Sorprendentemente logró expulsar chakra de su palma, tan sutil que apenas movió suavemente la flor sin despedazarla.

—Lo has hecho muy bien — revolví sus cabellos — sigue intentándolo hasta que llege con las demás, es tu última flor ¿verdad? Hazlo con suavidad e intensificando poco a poco, trata de no romperla.

Ella miro decidida e hizo lo que le pedí. Conforme el pétalo de flor se alejaba de ella intensificaba la cantidad de chackra sin embargo lograba mantener el flujo de éste de una manera casi perfecta.

—¡Lo hice! — me miró contenta. — ¿Qué tal estuvo, Onii san?

Y ahí lo noté, no solo era la inteligencia de Sakura, también era capaz de controlar y aplicar su chakra de una manera sorprendente para su edad.

—Eso estuvo muy bien.

Le guiñé el ojo.

Ella se sonrojó.

—Nee, amigo vámonos ya.

Y en unas horas llegamos a la pequeña aldea oculta de la Luna.

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Identificarnos a la entrada fue sencillo, solo les bastó con ver mi máscara de lobo y notar que tres niños se escondían tras mis piernas. Ingresamos a la aldea guiados por un guardia.

Los tres mocosos pasaban su vista por la aldea que parecía sacada de un relato medieval. Callejuelas y callejones, techos y bardas pintorescas, suelo adoquinado y fuentes de agua por aquí y por allá. Los transeúntes nos miraban curiosos, todo transcurrió en silencio.

Llegamos hasta un gran edificio de piedra y nos hizo pasar. Mis sentidos ninja se encontraban al máximo.

Nos llevaron por pasillos hasta una habitación. Era muy elegante, piso alfombrado y 4 camas a nuestra disposición. Juguetes por aquí y por allá y un gran librero al lado derecho.

Nos dieron la indicación de que DobleT había asignado las órdenes de descansar.

Al día siguiente sería el enfrentamiento, y estábamos listos.


N/A: ¡Hey, hey hey! ¿Cómo están? Este capítulo me ha salido mas largo de lo esperado, pero está bien ¿no? :D estoy muy ansiosa por escribir el siguiente capítulo. Adelanto: ¿quieren acción? La tendrán ;)

Kakashi ha estado indeciso sobre la protección de los niños, pero ahora está seguro de que ellos estarán bien con él. Además, puede estar seguro de que en la aldea las cosas están mejor de lo esperado.

Nos leemos en el próximo capítulo. Gracias a todos por sus comentarios (L) Me despido.

Kanon21-5