Capítulo 22 Atardeceres
—¡No puedo creerlo! ¡El gran yondaime y su mujer han caído!
—La aldea es un desastre material y anímicamente…
—Ese zorro… ese maldito zorro….
Cuando el gran zorro de las nueve colas se había "esfumado" ya nadie se atrevía a cruzar aquel gran claro del bosque. Los dos cuerpos inertes provocaban terror a las personas y el llanto con fuerza de un recién nacido hacía eco entre las copas de los árboles.
Kakashi avanzó a paso lento haciendo crujir las hojas secas y las ramas quemadas.
Conforme más avanzaba más se escuchaba el llanto del bebé.
Y más resonaba el llanto en su corazón.
No otra vez…
Paró ante el cadáver de su maestro y el de su esposa ya fallecida.
Se inclinó hacia Naruto. Se hincó ante ellos y a modo de reverencia juró no perder de vista a su hijo. Con el bebé en brazos se marchó.
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—¡Bien hecho Lobo! Cuando el Yondaime me dijo que serías de gran ayuda en el escuadrón no pensé que podrías hacer estás cosas.
La voz de su capitán no apaciguaba su taquicardia.
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—Kakashi kun, ¿te gustaría venir a cenar con nosotros?
El chico solo bajó su cabeza.
—Habrá udon — agregó Kushina tan contenta y animada.
—Lo siento…— fue la respuesta en un murmullo.
—¿Quieres venir a cenar mañana? Por mi y por Minato está bien cualquier día.
—¿No me odias por haber matado a Rin?
Fue directo, así como su mirada. Kushina contempló los ojos vagos, profundos y caídos.
—No te odio, Kakashi kun.
Kushina decía la verdad pero el chico no le creía. Se lo tuvo que repetir por meses.
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—Kakashi kun, ahora somos solo nosotros dos.
—Supongo…
—No estés mas así…
—Rin, se supone que yo debería de reconfortarte…
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—¿Papá?
Sakumo no respondió.
—¿Papi?
Ya nunca más lo haría.
Minato trató de tomar el brazo del niño. Kakashi se dejo caer en el cuerpo inerte de su padre mientras lloraba.
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—Kakashi, amor, ¿Quieres jugar a algo?
Su madre le miraba con dulzura, era el atardecer y unos vagos rayos naranja iluminaban entre los árboles.
—Mami, ¿ya no correremos?
La mujer caminó hacia él. —No mi cielo — se quitó del cabello un listón marrón dejando su cabellera ónix suelta.
—Cierra los ojos un momento ¿quieres?
Y le cubrió los ojos con el listón.
Esa fue la última vez que vio a su madre.
—Te amo…
Y ese susurro fue lo último que escuchó de ella.
Los atardeceres siempre le han parecido tristes…
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Respiración agitada.
Bocanadas de aire.
Sonido constante.
Bip, bip, bip.
Bocanadas de aire.
—Se está estabilizando.
Pequeñas bocanadas de aire.
—Ha despertado, todo está orden.
Pasos alejándose.
Levantó mi espalda y quedo sentado en la camilla, acomodo mi máscara.
—Tuve que buscar por todo el hospital a la enfermera de siempre, algunas merodeaban buscando atenderte.
—¿Dónde están los niños?
—Morían por ver tu rostro, por suerte pude encontrar a la enfermera "de tradición". Se alegró un poco al saber de ti.
—¿Qué día es?
—Tu rostro sigue estando a salvo, sempai.
—Me duele la cabeza.
—Realmente tuvieron suerte. —Tenzo se levantó de la silla — Llegué justo a tiempo. Te salve el trasero de nuevo.
—Hum, está atardeciendo. — me perdí viendo por la ventana.
—Los niños están afuera —comentó Tenzo con tono de insinuarme algo — llevan ahí desde que llegaste. Sus padres aún no saben lo que pasó, creen que estaban en un campamento escolar. El Uchiha mayor cree que eso hará más fuerte a Sasuke, los del orfanato querían deshacerse de Naruto un rato y bueno, los padres de Sakura son algo distraídos. Han pasado dos días. Te sigo salvando el trasero.
—Tengo hambre… — fue todo lo que contesté.
Se oyó un suspiro cansado por parte de Tenzo.
—Oigan, ¿podemos entrar? Estamos impacientes ¡de veras!
Unas vocecitas murmuraron tras la puerta de la habitación. Tres sobras se vislumbraban a contraluz.
—Llevan ahí desde el momento en el que ingresaste.
Solo miré las sábanas.
Tenzo se dirigió hacia la puerta y le abrió a los niños. Estos entraron corriendo al cuarto diciendo cada quien temas de conversación distintos. Se subieron a la camilla y me preguntaban cosas como "estás bien" "te estábamos esperando".
—Basta niños, demasiado alboroto para un hospital — les dije calmo.
—¡Estás bien amigo!
—Sí, si, Naruto. Deja de gritar que estamos en un hospital.
—Usuratonkachi — masculló Sasuke.
Naruto estuvo a punto de reclamar a gritos pero Sakura interrumpió.
—¡¿Pueden calmarse?! — Volteo hacia mí con calma — ¿Estás bien, Onii san?
—Shh, — susurré — Estoy bien.
—Luces cansado.
—Solo un poco, Sakura chan.
Los niños sonrieron frente a mí, estaban bastante cómodos sentados en mis piernas arrugando un poco la sábana.
—¿Cuándo saldrás? Debemos tener otra misión ¡De verás!
—Ya estamos listos, Kakashi san. — Sasuke y Naruto morían por tener más aventura, ambos para probarse a sí mismos supongo, uno para derrotar la soledad y el otro para alcanzar a su hermano mayor.
Estaban emocionados.
—Escuchen niños… — trate de sonar suave sin embargo mi voz salió un tanto tosca — No habrá otra misión "super especial".
Los tres me miraron confusos.
—Deben volver con sus familias, regresara la academia y ser niños sin sobre saltos hasta los doce años.
—Pero somos un equipo ¡De veras!
—Kakashi san, ¿lo hemos hecho mal?
Negué suavemente.
—Lo han hecho muy bien.
En ese momento pude sentir una mirada un tanto penetrante por parte de Tenzo, sí, estaba doblegado ante tres enanos.
—Pero… — dijo Naruto con gracia y a modo de berrinche,
—Esto no debió haber pasado. — les dije con autoridad.
—Pero salió bien, onii san.
—Pero pudo salir mal, Sakura chan.
Los tres niños se miraron entre sí. Los dos varones le dieron la palabra a la niña.
—¿Cuándo tendremos la próxima misión, onii san?
Sus palabras se perdieron entre el silencio de la habitación y mi nula respuesta. Tras casi medio minuto de expectación Tenzo habló.
—Es hora de irnos, sus padres creen que volverán al atardecer.
Los tres me miraron cohibidos.
—Onii san… — habló Sakura queriendo decir algo.
—Si — me resigné — pueden abrazarme.
Y los tres me estrujaron casi al mismo tiempo.
Cuando se separaron de mí los detuve un poco más.
—Niños, gracias.
Les sonreí.
Me sonrieron.
El sharingan giró haciendo su trabajo.
Ellos cayeron inconscientes en la cama.
El sharingan giró haciendo su trabajo.
Borrándoles la memoria.
… —No creí que de verdad hicieras esto. — Tenzo se acercó.
—Sempai, no has salido de una cuando ya te metiste en otra. No debes usar el sharingan cuando estás en recuperación.
—Lleva a los niños con sus padres.
—¿Qué?
—Diles que han vuelto sanos y cansados del campamento, será fácil, ya les borré todo lo pasado y les inserté algunos recuerdos. — comenté desinteresado.
Tenzo me miró a punto de objetar.
Por algo no lo hizo. Se llevó haciendo algo de malabares a los tres niños.
Estaba atardeciendo, los atardeceres siempre le han parecido tristes.
N/A: Una parte de mí no quería llegar a este punto y atrasaba lo más que pudiera la escritura/publicación del fic.
Montones de gracias, siento que poquito a poquito progreso en la escritura (aunque sea poquito). Les quiero contar que en mis prácticas estoy con nenes de segundo grado de primaria, me muero de amor:3. Seguiré contestando sus mensajes por mp, saludos!.
