Los personajes de Katekyo Hitman Reborn! Pertenecen a la mente y mano maestra de Akira Amano, la autora de este fanfic no tiene derecho sobre ninguno de estos personajes, solo la trama de este fanfic.
Archipiélago Namimori, Isla central.
Sentado sobre la piedra más alta de un grupo de rocas clavadas a las orillas del mar un joven castaño de andrógina belleza miraba el oleaje de las aguas claras del sur que se desvanecía en un susurro contra la suave y blanca arena de la playa, los grandes y brillantes ojos de color castaño parecen dorados a la luz del sol cuando esta se refleja en ellos, la túnica que usa se mese con el viento y su cabello se mueve con un vaivén similar al de las aguas que admira. Se trata de Tsunayoshi, hijo de en medio y único hijo doncel de los regentes del archipiélago, al cual se le informo desde hace casi un mes que contraería nupcias con uno de los generales de las tierras del norte.
- Una cuenta de oro por tus pensamientos. - llamo una voz femenina desde la playa en un idioma que Tsuna conocía gracias a la influencia de su madre.
El castaño bajo la mirada en dirección de donde venía la voz y se encontró con la azul mirada y suave sonrisa de su hermana política.
- Aria. – llamo el castaño mientras se ponía en pie y bajaba del conjunto de rocas hasta quedar a la altura de la susodicha – Los sanadores te dijeron que descansaras. – reprendio con preocupación Tsuna mientras colocaba una mano bajo el abultado vientre de la ojiazul para ayudarla a cargar – El bebé quiere adelantarse y tú debes estar acostada. –
- Pero estoy taaaaan aburrida. – se quejó la futura madre al tiempo que junto a Tsuna giraban y comenzaban a caminar en dirección de la Villa blanca – Tu padre le está dando lecciones a mi marido para cuando se le nombre regente, tu madre esta con Fuuta dándole sus lecciones diarias y tu estas demasiado preocupado con todo el asunto del compromiso y de mi bebé demasiado emocionado por nacer, así que pensé en distraernos un poco y asegurarme de que tu lengua norteña este a tope. –
- Gracias. – dijo Tsuna con un sonrisa sincera en la lengua del norte, sus ojos adquiriendo un brillo suave – La verdad es que estoy algo nervioso, los preparativos de la fiesta de compromiso me han tenido distraído de todo el asunto pero ahora que todo está listo y el día se acerca no puedo evitar sentir un vacío en mi estómago. – confeso el castaño hablando en el idioma del norte, la practica nunca está de más.
Ahora fue la Aria la que sonrió empática.
- Recuerdo cuando Dino y tu madre fueron a recogerme al castillo de L´Arcobaleno. – la sonrisa de la ojiazul su ensancho y un brillo divertido llego a sus ojos – El pobre no dejaba de tartamudear y limpiarse el sudor de las manos, yo no estaba para nada mejor, temía que mis tíos, los generales, fueran a asustar tanto a tu hermano que este decidiría anular el matrimonio, mientras tanto tu madre y la mía no dejaban de cuchichear sobre lo adorables que serían nuestros hijos. – compartió la anécdota Aria mientras caminaban por los pasillos de la plaza central – Fue una locura. -
- Como es el norte? Como es el… el general? – pregunto con verdadera curiosidad el castaño a su hermana política, entre tanto preparativo y un bebé demasiado ansioso por nacer, Tsuna y Aria no habían tenido tiempo de platicar sobre nada.
- El norte es frio, incluso cuando es verano el viento carga un cierto tinte helado que te cala si no estás propiamente vestido. Los inviernos son oscuros y nevados, dan una cierta sensación de reflexión, como si la tierra entrara en una callada meditación. Las primaveras son coloridas la mayoría del tiempo y a mitad de la estación las lluvias esporádicas dejan un agradable aroma a tierra húmeda y flores frescas, y cuando la lluvia se detiene los cielos se llenan de arcoíris hasta que el sol se pone. Los otoños son ventosos y con las noches más bellas del ciclo*, no hay nubes y las estrellas y la luna iluminan la noche con su luz plateada. – describió Aria mientras ella y Tsuna avanzaban lentamente por las escaleras que guían hacia la Villa blanca. Tsuna escuchaba con atención las palabras de su hermana política y no pudo evitar el brillo nostálgico en los ojos de la pronto a ser madre con cada palabra que salía de sus labios – Y el tío Reborn…
Tsuna alzo una ceja cuando noto que Aria había hecho una pausa, tanto en su discurso como a mitad de las escaleras. La ojiazul achico sus ojos y llevo su mano derecha a su barbilla para sumirse en un ademan pensante, como analizando la manera en que debía describir al futuro prometido de Tsuna.
- … El tío Reborn es listo. – dijo Aria mientras asentía lentamente – Muy listo a decir verdad, y por lo mismo de que es muy listo a veces es muy difícil que admita que cometió un error aunque él mismo sepa que cometió un error y para cuando te das cuenta de que de hecho admitió un error él ya arreglo su error y entonces uno ya no tiene como confirmar que él tío Reborn cometió un error. – describió Aria con rapidez – Y si tienes la suerte de atraparlo en su error y de que él sepa que no hay forma de no admitirlo entonces es bastante probable que te amenace con un arma o que de hecho te golpeé o que cuando tu cometas un error el jamás te dejara vivir sin eternamente recordarte que cometiste ese error. –
- Eso suena bastante... – Tsuna se detuvo no sabiendo si era correcto decir la palabra que pensó.
- Infantil? – hablo Aria aventurándose a decir lo que Tsuna temía.
Tsuna asintió en silencio.
- Si, a veces el tío Reborn es algo infantil. – acepto con una sonrisa divertida Aria mientras volvía a avanzar por las escaleras, Tsuna entrelazo su brazo izquierdo al derecho de Aria para asegurarse de que no caiga por las escaleras.
- Es fuerte. – continuo Aria – Armado o desarmado sus oponentes caen como moscas, incluso entre los generales se dice que él es el más fuerte de ellos. También es muy estricto y disciplinado, los soldados bajo su mando pasan por complicados entrenamientos. Ahora que recuerdo tiene un aprendiz personal, un chico de tu edad, solo que él nació a mediados de primavera. – compartió Aria.
- Apuesto que para el general debe ser algo frustrante que lo comprometan con un chiquillo incluso más joven que su propio aprendiz. – comento con algo de amargura el castaño bajando la mirada.
Aria detuvo el andar de Tsuna, ya habían llegado al final de la escalera y estaban a las puertas siempre abiertas de la Villa blanca.
- Ya deberías saber que la edad no tiene nada que ver. Tú también eres fuerte y listo a tu manera Tsunayoshi, eres estricto en las cosas que consideras importantes y cuando el momento lo requiere eras más disciplinado y decidido que nadie. – Ariacoloco su mano libre bajo la barbilla del joven castaño y con delicadeza alzo su rostro haciendo que la mirada castaña-dorada chocara contra la azul de la pronto a ser madre – Eres amable y cálido, tu corazón y tu mente situados en los lugares correctos. – Aria acaricio la mejilla de su hermano político como lo haría una madre – Solo un completo estúpido no vería la bendición que es tenerte a su lado, y para tu suerte mi tío Reborn no es ningún estúpido. –
Tsuna alzo su mano libre, atrapo la mano que acariciaba su mejilla y le dio un ligero apretón.
- Gracias. – dijo con un brillo sincero y feliz el castaño reflejado en sus ojos, un ligero sonrojo decoraba su mejillas.
"Oh, querido tío. Juro al cielo, al mar y a la tierra que si hechas a perder esto yo misma te herviré vivo y te arrancare la piel con una daga al rojo vivo mientras hierves."
Dijo Aria en sus adentros al ver la hermosa sonrisa en el rostro de Tsunayoshi.
De pie en la proa** del barco un muchacho alto de corto cabello negro y gran sonrisa admira por un telescopio los bellos horizontes de las cálidas aguas claras del sur. Para el joven todo es diferente, el cielo apenas y tiene nubes pululando, las que hay son de un blanco brillante y de aspecto esponjoso, para nada como las grises nubes del norte que a veces tienen un aspecto amenazante, el sol es aún más brillante y cálido, la luz del sol del norte se filtra por las nubes y la calidez no están intensa hasta el verano, las esporádicas islas con sus colores intensos y aún más brillantes que las primaveras del norte, el joven no podía evitar sonreír maravillado mientras mira por el telescopio que le prestaron, entonces diviso una isla grande, las orillas de dicha isla cubiertas por flores rosadas de punta a punta.
- ¿Cuál es esa isla, Colonello? – apunto el joven en dirección de la isla de las flores rosas.
Un rubio de brillantes ojos azules le quito de las manos el telescopio y siguió la dirección que apuntaba el joven.
- Esa, Takeshi. – respondió Colonello cuando diviso la isla en cuestión – Es la isla de Cervello, kora. – añadió mientras le devolvía el telescopio al muchacho.
- La isla de las amazonas? Creí que eran mercenarias errantes. – dijo Takeshi mientras volvía a observar la isla por el telescopio.
- Lo son. Pero deben tener un lugar que funcione como base y donde puedan criar y entrenar a sus nuevas generaciones. Las flores que rodean la isla son venenosas y para colmo, carnívoras, las malditas escupen espinas recubiertas de una especie de mucosa venenosa que te liquida en menos de diez minutos, solo las Cervello saben cómo apaciguarlas y evitar que las ataquen, kora. – informo el rubio.
- Colonello. – llamo una voz calma detrás de ellos – No asustes al muchacho. – reprendio con ligereza el dueño de la voz. Un hombre de oscuros ojos y sonrisa tranquilizadora, su cabello largo que sostiene en una larga y fina trenza.
- Fon, me quitas mi diversión, kora. – se quejó Colonello.
- No me asusta. – agrego Takeshi – Todo lo contrario, me parece muy interesante. Jamás había salido del oscuro mar del norte, todo esto es muy excitante! – informo Takeshi con una emoción de niño pequeño brillando en sus claros ojos castaños.
- Al menos alguien se divierte. – se unió a la conversación una cuarta presencia.
Takeshi, Colonello y Fon dirigieron su atención al recién llegado.
- Miren quien decidió dejar de cosechar hongos y salir de su oscura esquina, kora. – comento mordaz Colonello mientras se recargaba en el barandal de la proa.
- Reborn, ya era hora de que salieras de tu camarote. – señalo Fon, su voz cargaba cierto toque de desaprobación ante la actitud de su amigo.
- Mi Lord. – Takeshi se inclinó ligeramente ante la presencia de su maestro.
Llevaban casi un mes de viaje desde que Luce "Señora del L´Arcobaleno", le informo a uno de sus generales, Reborn, que además es también su hermano menor, que se comprometería en matrimonio con el hijo doncel de los regentes del archipiélago de Namimori en el mar claro del sur, está de más decir que Reborn no lo tomo muy bien, subió casi a rastras al barco que su reina, y hermana, preparo para su viaje.
- El único que cosecha hongos aquí eres tú. – apunto Reborn en dirección del rubio – Apuesto a que sin Lal Mirch aquí para lavarte detrás de las orejas debes tener todo un cultivo de hongos venenosos ahí. – ataco verbalmente Reborn al rubio.
- Al menos tu humor ya se apaciguo, kora. – respondió Colonello notando a su compañero de armas ya más tranquilo.
- Si, bueno. Al mal paso darle prisa. – Reborn se encogió de hombros – A Aria parece irle bien con el hermano mayor, supongo que el que me toco no debe ser tan malo. -
- Tsunayoshi. – aclaro Fon – "El que te toco"… - repitió el de la trenza con aire irritado - … Se llama Tsunayoshi. Al menos deberías aprenderte su nombre, ya sabes, cortesía. –
- Si, viejo. – hablo Colonello – Es el hermano político de Aria y también hijo de la antigua dama de compañía de Luce, lo menos que puedes hacer es aprender algo con respecto a él, kora. –
- Se su nombre. – miro Reborn en dirección de Fon – Se su edad y sé que su aniversario de nacimiento en un día después del mío, ¿Qué más hay que saber?
- Con razón has tenido tantos amantes. – dijo Colonello mientras negaba – Ninguno te aguanta mucho tiempo con esa actitud, kora. –
Reborn miro mal a Colonello y el rubio le regreso la mirada.
- Falta mucho para llegar? – intervino Takeshi y cambio el curso de la discusión antes de que su maestro volviera a irritarse y acabaran con una pelea catastrófica que destruiría el barco.
La atención de los tres hombres fue dirigida al muchacho.
"Éxito" Canto Takeshi en su interior.
- Bueno, si ya estamos pasando frente a la isla de Cervello… - Fon tomo el telescopio de las manos de Takeshi y lo ajusto sobre uno de sus ojos para ver una nueva dirección - … uhm, si seguimos en línea recta llegaremos al archipiélago mañana antes de mediodía. – informo con un asentamiento de cabeza el de la trenza.
- Preparare un halcón sagaz para que envié el mensaje de nuestra llegada al archipiélago, kora. – informo Colonello mientras comenzaba a caminar en dirección de su propio camarote mientras entrelazaba sus manos detrás de su cabeza.
- Takeshi. – llamo Fon al más joven de su pequeño grupo – Puedes ir con el capitán e informarle, por favor. – pidió amable el hombre de la trenza.
El muchacho miro de reojo a Reborn y entendió que el de la trenza quería hablar a solas con su mentor. Takeshi volvió su atención a Fon y asintió, finalmente procedió a hacer como le pidieron.
- Tan feo me vas a regañar que hiciste que mi aprendiz se retirara? – cuestiono Reborn con aire cansado mientras miraba a Fon a los ojos.
El de la trenza tenía una mirada severa y su boca formo una fina línea, de entre sus ropas saco un pergamino enrollado y se lo extendió a Reborn para que lo tomara.
- Qué es esto? – volvió a cuestionar Reborn mientras tomaba el pergamino de las manos de Fon.
- Es una lista de datos sobre tu futuro prometido, Aria se la envió a Luce para que te la diera y aprendieras un poco más sobre el chico. No te la di antes porque estoy seguro de que si te la hubiese dado al principio la hubieras quemado o lanzado por la ventana de tu camarote. – explico el de la trenza con voz calma – Léela e intenta aprender un poco más de quien será tu futuro esposo, contrario de lo que crees Reborn hay muchas más cosas que solo nombre y edad. – concluyo su discurso Fon con seriedad antes de caminar en dirección de su camarote y el mismo prepararse para su llegada al archipiélago.
Reborn miro a Fon alejarse, cuando el de la trenza desapareció de la vista de Reborn este avanzo al filo de la proa y extendió su brazo sobre el barandal para dejar caer el pergamino, pero las últimas palabras de Fon resonaron en su mente y su conciencia le hizo regresar el pergamino al lado seguro del barco.
"Darle una leída no me matara." Razono el general en sus adentros antes de desenrollar el pergamino, la curiosidad tomando lo mejor de él.
Fon estaba en su camarote revisando los mapas del archipiélago de Namimori para planear como se adentrarían a la isla central donde serían recibidos en el muelle principal cuando la puerta de su camarote fue abierta de golpe y Reborn entro con paso rápido para luego volver a cerrar la puerta.
- Leíste alguna de las cosas que dice aquí? – cuestiono el recién llegado al de la trenza mientras extendía su brazo derecho y le mostraba de cerca el pergamino que Aria envió con los datos de Tsunayoshi.
- No. Es algo que Aria se tomó la molestia de hacer para ti, aunque considerando que fue Luce quien me lo dio para entregártelo no me asombraría si de hecho ella lo leyó, por? – dijo Fon.
Reborn le dio la lista.
- Léelo en voz alta. – instruyo Reborn antes de alejarse y dejarle a Fon la lista en sus manos.
- "Lista de Instrucciones y datos funcionales para entablar un contacto y/o conversación exitosos con Tsunayoshi." – leyó en voz alta Fon la bella letra de su auto proclamada sobrina – Que título tan especifico. – comento Fon.
- Sigue leyendo. – dijo Reborn mientras con su mano daba un ademan de continuación.
- Punto 1. Acercarse con cautela… - leyó Fon para luego alzar una ceja confundido - … ¿no realizar movimientos bruscos? Y entre paréntesis…
- Y negrita. – añadió Reborn.
- … Y negrita. – repitió Fon divertido – Hablo en serio tío Reborn. -
Fon miro a Reborn como no creyendo la primera cosa escrita en el pergamino.
- Se pone más interesante, sigue leyendo. – señalo Reborn.
- Punto 2. Le gustan los animales y… - Fon releyó la segunda parte de la oración. – …. Y le gusta a los animales? - Fon volvió a mirar a Reborn confundido.
Reborn se encogió de hombros.
- Yo tampoco lo entiendo. – admitió Reborn.
- Punto 3. No le gusta pelear, si él cree que puede solucionarse con palabras agotara todas sus alternativas antes de recurrir a la violencia. – asintió Fon mientras leía – Suena a que es un chico sensato. -
- Suena a que no sabe ni dar un golpe. – Añadió Reborn.
- Punto 4. – Leyó Fon eligiendo ignorar el comentario de Reborn – Cuando interactuando con el sujeto evitar superficies demasiado lisas o rocosas, no distraer mientras camina. – Fon alzo una ceja confundido.
- Lee la última. – indico Reborn.
Fon miro a su amigo confundido antes de volver su atención al pergamino en sus manos e ir directo al punto 5.
- Punto 5. Bajo ninguna circunstancia hacerlo enojar, y entre paréntesis, negrita y subrayado. – Fon miro a Reborn – Hablo muy, muy en serio tío Reborn. – finalizo su lectura el de la trenza antes de pasarle de nuevo el pergamino a Reborn – Eso fue interesante, por lo visto tu prometido es una persona bastante peculiar. –
- Extraño, diría yo. – agrego Reborn – No sé qué hacer con esto, Aria no me da ninguna pista. – se quejó el de patillas rizadas.
- Es mejor que nada, al menos ahora sabes un poco más de él. – dijo Fon intentando ver el lado positivo del asunto, una pequeña sonrisa decorando su rostro.
- Si tú lo dices. – fue lo único que atino a decir Reborn antes de darle otro vistazo a la lista.
El sol lentamente se alza por el horizonte al este del archipiélago, la noche y sus oscuros colores azules dan paso a cálidos amarillos, naranjas, verdes y turquesas, la luna se sumerge en el oeste y el sol da la cara para empezar un nuevo día. Más el nuevo día en el archipiélago de Namimori había empezado un par de horas antes de que él sol reinara en el cielo, la tarde anterior los regentes habían recibido un mensaje entregado por el halcón sagaz personal de Lord Colonello con el anuncio de su llegada para ese nuevo día al medio día, usualmente dicha visita habría sido tomada con cierta calma ya que el Lord es familia de la esposa del futuro regente del archipiélago, Lady Aria, pero esta vez causo un gran revuelo, y es que junto a Lord Colonello venia Lord Reborn de L´Arcobaleno, hermano de sangre de Luce "La señora del L' Arcobaleno" reina de las tierras del norte, gran general de L´Arcobaleno, "La sombra del norte", "Niño de sombras y muerte", "El amanecer oscuro", y su título más actual, prometido del hijo de en medio y único hijo doncel de los regentes del archipiélago de Namimori. Por eso es que todos están tan ansiosos y se levantaron tan temprano para asegurar que las festividades en honor de la pareja sean lo más cercano a la perfección, una equivocación de su parte sería una falta de respeto y traería vergüenza al adorable castaño que todos en la isla aman, no querían que su Tsunayoshi quedara mal en frente de su futuro esposo.
Y hablando de Tsunayoshi…
Avanzando por un pasillo vienen cuatro mujeres con paso ligero, al frente viene una dama menuda de corto cabello castaño y grandes ojos a juego, detrás de ella viene una mujer joven de cabello verde-azulado, un par de pequeñas e intrincadas trenzas iniciaban a cada lado de sus sienes y se unían en la parte trasera de su cabeza, sus ojos de un tono zafiro brillante, su prominente vientre siendo abrazado cuidadosamente con sus manos, detrás de ellas un par de mujeres de aspecto idéntico cuya única forma de diferenciarlas es el cabello pues una lo tiene lacio y la otra rizado, ambas de cabellos color chocolate oscuro que caían hasta el final de su espalda, ambas con brillantes ojos de oliva, ambas de piel bronceada. Llegaron al lugar que buscaban y se detuvieron, la dama al frente del cuarteto entonces dio ligeros toques a las puertas dobles de la habitación de su hijo.
- Tsu-Tsu~. – llamo con cantarina voz Nana a su amado hijo – Hemos venido a ayudarte a prepararte~. – anuncio la dama mientras esperaba fuera de la habitación.
No hubo respuesta.
- Uhmm. – Nana torció un poco la boca en una mueca y volvió a tocar las puertas dobles, esta vez con más fuerza – Tsunayoshi. – llamo de nuevo a su hijo.
Nuevamente sin respuesta.
- Tarta, Tatra. – llamo Nana a las dos morenas que la acompañaban para arreglar a su hijo.
- Sí, mi señora. –
- Sí, mi señora. –
Respondieron ambas al unísono antes de lanzarse sobre las puertas dobles y darles una fuerte patada que no solo las abrió, también las despego de su marco. Las dos letales morenas se colocaron a ambos lados de la puerta y dejaron que Nana y Aria entraran a la habitación de Tsunayoshi, no había nadie. La cama estaba ya hecha y la ventana estaba abierta, sobre la cama un trozo de pergamino con una letra que parecían más bien garabatos elegantes, Nana se acercó, tomo la nota y la leyó en voz alta.
- Volveré a tiempo para prepararme, lo prometo. Tsuna. – recito Nana.
- Necesita tiempo para mentalizarse. – defendió Aria a su hermano político.
Tarta y Trata intercambiaron miradas preocupadas.
Las gemelas son tres años mayores que Tsuna y habían crecido junto al castaño, lo adoran como si fuera su propio hermano y la noticia de su compromiso las puso muy preocupadas por él, ellas saben que Tsuna es fuerte, pero alejarlo de todos los que ama y conoce no les deja un buen sabor de boca, siendo honestos, a las gemelas no les da muy buena espina esta idea de sus regentes, en especial por la cantidad de pretendientes que Tsuna deja con el corazón roto con esta noticia, serían las gemelas las que tendrían que hacer control de daños y evitar que esos idiotas suicidas hagan una estupidez frente al general Reborn.
- Tarta, Tatra. – llamo de nuevo Nana a las gemelas sacándolas de sus pensamientos – Por favor vayan y encuentren a mi hijo, debemos empezar a alistarlo o no estará presentable para cuando llegue su prometido. –
- Sí, mi señora. –
- Sí, mi señora. –
Asintieron al tiempo ambas.
Las gemelas sabían que Nana pudo haber enviado a alguien más calificado que ellas, un rastreador experimentado encontraría a Tsuna en menos de una hora, pero Nana sabe que las gemelas y su hijo aún tienen que decirse adiós, y Nana sabe que ella no es nadie para negarle eso a las gemelas que adoran a su hijo casi tanto como ella misma.
Les tomo una hora y media a las gemelas encontrar a Tsuna.
El joven castaño estaba en la punta norte de la isla central, al final de un bosque que terminaba abruptamente en un acantilado con vista a un par de islas demasiado pequeñas para que las personas las habiten pero que rebosaban de vida animal y vegetal salvaje, más allá se admiraba el claro horizonte donde cielo y mar se fundían. Tsuna estaba sentado al borde del abismo, su espalda recta y sus pies colgando en el acantilado, la brisa marina mecía su cabello y los rayos del sol reflejados en sus ojos le daban ese toque dorado a su mirada con el que conquisto a sus oponentes mucho antes de que su puño lo hiciera.
- Hola Tarta, hola Tatra. – saludo el castaño sin voltear en dirección de las gemelas, el haber crecido con ellas y compartir muchas veces los espartanos entrenamientos de su madre hicieron que Tsuna pudiera sentir la presencia de ambas chicas en casi cualquier situación y momento.
- Buen día, Tsuna. –
- Buenos días, Tsunayoshi. –
Saludaron Tarta y Tatra respectivamente al tiempo que se acercaron más al castaño y tomaron asiento detrás de él, la primera con las piernas cruzadas, la segunda tomo asiento de una manera más femenina con sus dos piernas dobladas hacia su lado derecho.
- Esta molesta mamá? – cuestiono Tsuna aun mirando al horizonte.
- Tu madre jamás se molestaría contigo por solo querer un poco de espacio antes de conocer al hombre con él que compartirás el resto de tu vida. – calmo Tatra, la gemela del cabello rizado, una sonrisa de hermana mayor decorando su rostro, un brillo gentil brillando en sus ojos.
- Más bien está preocupada. – hablo Tarta, la gemela de cabello lacio y que además es la menor de las gemelas, sus ojos tienen un brillo preocupado mientras miran la figura del castaño – Igual que todos en el archipiélago. – añadió.
Ante lo último dicho Tsunayoshi se giró y encaro a las gemelas.
- Voy a estar bien. – dijo el castaño con un tono que indicaba que lo que decía lo decía para convencerse más a si mismo que a los demás – Mamá y Aria, ambas nacieron y fueron criadas en el norte, de lo poco que recuerdo de la señora Luce ella también parece una buena persona, y los mercaderes que vienen de los mares oscuros del norte son muy amables, si acaso un poco bruscos pero sin duda buena gente. Estaré bien, el norte no suena tan mal. – consoló Tsuna a sus amigas mientras en cada una de sus manos tomaba una mano de Tarta y otra de Tatra.
- Te extrañaremos. – confeso Tatra con las lágrimas a punto de salir de las esquinas de sus ojos.
Tarta atino a asentir repetidamente con la cabeza mientras con su mano libre limpiaba las lágrimas que corrían por sus mejillas.
- También yo las voy a extrañar. – acepto Tsuna, las lágrimas también corriendo por sus mejillas.
Los tres amigos se abrazaron y se quedaron así por un rato.
- Te vez divino~! – clamo Tatra mientras se alejaba y admiraba su obra maestra.
En cuanto las gemelas volvieron a la Villa Blanca junto con Tsuna la madre de este y Aria habían preparado el atuendo y accesorios que el castaño usaría para el momento de llegada de su prometido. Nana y Aria prácticamente empujaron a Tsuna dentro de su habitación para comenzar a prepararlo, primero lo hicieron comer algo de fruta, arroz y pescado, de los cuales Tsuna comió unos cuantos bocados pues estaba demasiado nervioso como para tener hambre, luego lo hicieron tomar un baño, cuando termino su baño lo secaron y untaron con aceites aromáticos, lo vistieron y justo ahora Tatra había terminado con el ligero maquillaje que hacía que el castaño se viera como una ensoñación divina.
Los de por si grandes ojos del castaño habían sido delineados finamente con una mezcla de carbón y aceite, sus largas pestañas y rizadas acentuándose alrededor del marco de su mirada. A sus labios les dieron brillo y acentuaron su natural tono rosado con un ungüento de bayas a base de savia, sus parpados y sienes habían sido espolvoreados muy ligeramente con un polvo que llego al archipiélago gracias al comercio con las costas volcánicas de Shimon***, era de un tono naranja-dorado que le daba un toque de luz al rostro de Tsuna.
Como vestimenta su madre le hizo usar una túnica más corta de lo que él está acostumbrado, las mangas eran anchas hasta la mitad de su antebrazo, el cuello amplio y en V sosteniéndose en los bordes de los hombros del castaño dejando ver su delicado cuello y su clavícula con facilidad, la cintura se acentuaba con un cinturón de cuero café con detalles en oro, las finas muñecas de Tsuna tenían brazaletes anchos de oro, su cuello adornado por un aro de oro con una gema color del fuego colgado de este, en la cabeza de Tsuna se había acomodado un tocado pequeño que colgaba sobre su frente, se trata de una cadena delgada de oro con pequeñas gemas color del fuego en forma de gota, los detalles alrededor de los bordes de las mangas y el dobladillo de la túnica eran en color oro, la túnica blanca y de una tela fresca, las sandalias del mismo cuero café con detalles en dorado.
- Guau. – atino a decir Tarta – Si el general no se enamora de ti a primera vista hay algo muy mal con él. – comento la morena mientras admiraba la belleza de su amigo – Sin ofender Lady Aria. –
- No te preocupes Tarta, concuerdo contigo. – calmo la pronto a ser madre mientras sonreía ante el adorable sonrojo nació en el rostro de Tsuna ante lo dicho por la más joven de las gemelas.
- Ehm, mamá, no crees que… no crees que la túnica es algo… corta? – cuestiono Tsuna a Nana mientras intentaba bajar un poco el dobladillo.
- Tonterías, querido. – Nana abanico con su mano en un además despreocupado – Te vez divino. – la sonrisa en el rostro de su madre hizo que Tsuna se sonrojara aún más.
- Sera mejor que nosotras también no vayamos a alistar, Tarta. – anuncio Tatra a su hermana menor.
Tarta asintió en respuesta y se paró de la cama de Tsuna donde había estado sentada con las piernas cruzadas.
- Recuerda, Tsunayoshi. – dijo la gemela de cabello rizado al castaño mientras tomaba una de sus manos – Solo relájate. – aconsejo.
- Estaremos ahí contigo, al igual que todos en el archipiélago, cuentas con nosotros. – dijo la gemela de cabello lacio mientras tomaba la otra mano de del castaño.
Acto seguido ambas morenas besaron el dorso de los dedos de Tsuna y luego se retiraron.
Tsuna vio a sus amigas alejarse y cuando estuvieron fuera de su vista dejo salir un suspiro cansado, le dolía la cabeza y sentía un nudo en el estómago.
- Lo que Tarta y Tatra dijeron es verdad, Tsu-Tsu. – señalo Nana al tiempo que ponía sus manos en los hombros de su hijo – Estamos contigo. –
- Todo va a salir bien. – agregó Aria desde su asiento en la cama del castaño.
Tsuna sonrió un poco más calmado luego de escuchar las palabras de su madre y su hermana política.
El archipiélago de Namimori es un terreno engañoso.
A primera vista tienes el conjunto de islas que forman al archipiélago, pero debajo de las aguas que lo rodean se encuentra un gran arrecife de coral causante de varios naufragios, también hay grandes rocas que sobresalen del agua en algunos puntos cuyas bases son cubiertas por las aguas y que han destruido barcos y los han anclado en su sitio por semanas, incluso meses y años, también hay corrientes encontradas que forman remolinos alrededor del archipiélago. Por eso durante los tiempos de guerra fue muy difícil para las fuerzas invasoras reclamar la pequeña nación, los guerreros del archipiélago son conocidos y expertos navegantes, son entrenados para sobrevivir entre las rocas que rodean al arrecife y atacar desde estas, mientras que las fuerzas invasoras se tiraban a las aguas para huir de la colisión los guerreros del archipiélago les apuntaban con flechas que nunca perdieron su blanco, los que sobrevivían eran dejados morir de hambre y sed, atrapados en sus barcos anclados sobre las rocas. Pero hay una zona libre del arrecife y sus puntiagudas y duras guardianas, una brecha al sur del archipiélago donde solo aquellos que se ganaron la confianza de los regentes en aquellos tiempos de guerra conocían.
Hoy en día esa brecha es la única entrada y salida al archipiélago para los barcos, es gracias a esa brecha que existe un mercado externo al archipiélago y es gracias a esa brecha que el gran barco que transporta a Lord Reborn y sus acompañantes llego a su destino.
Iemitsu, Nana, Dino, Aria, Tsuna y Fuuta estaban de pie en el gran muelle principal de la isla central, el único muelle al que la brecha tiene acceso directo, la familia regente está de pie mirando como lentamente el gran barco de madera oscura y diseño norteño se acomoda de manera horizontal y paralela al muelle para dejar bajar a sus ocupantes. Detrás de los regentes están sus cinco más fieles y confiables guerreros, sus nombres son Lancia, Genkishi, Gamma, Oregano y Romario. También estaban Tarta y Tatra, ambas cerca de Tsuna, entre sus bonitos ropajes tenían escondidas sus dagas favoritas por si se requerían. Detrás de estos se encontraban una multitud conformada por diversos habitantes del archipiélago, todos curiosos por ver al hombre que se casaría con el castaño más adorable del conjunto de islas.
El barco al fin termino de moverse y un puente de madera fue colocado en el espacio que quedo entre el muelle y el barco.
Tsuna sintió como el nudo en su estómago se retorció ansioso y por relejo tomo la mano de su hermano menor, Fuuta alzo la mirada y vio el brillo nervioso en los ojos de Tsuna, los ojos de Fuuta se llenaron de decisión y le dio un ligero apretón a la mano de su hermano mayor, Tsuna bajo la mirada y su vista choco con la de su hermanito.
- No te preocupes. – susurro Fuuta y le mostró a Tsuna sus manos entrelazadas, él pequeño no iba a dejar solo a su hermano en esto.
Tsuna sonrió agradecido y asintió, sus nervios apaciguándose, luego volvió la vista al barco.
El primero en descender fue un hombre de largo cabello negro y que lo traía trenzado en una larga y fina trenza que rodeaba sus hombros, usaba una especie de saco de tela ligera de color rojo con detalles en un rojo más oscuro y que le llegaba hasta la altura de los tobillos, las mangas eran hachas y terminaban a mitad del dorso de sus manos, se podía notar el pantalón de color blanco y usaba unas zapatillas sencillas de color rojo oscuro, sus ojos eran oscuros y un brillo curioso los decoraba, su sonrisa era ligera y le recordó a Tsuna la sonrisa de un zorro intentando parecer inofensivo para las gallinas.
El segundo el bajar fue un rubio ojiazul que desbordaba energía, sus pasos eran firmes y decididos, sus ojos fijos al frente, su espalda recta, usaba una chaqueta color verde, los dos últimos broches sueltos dejando ver su camisa con cuello alto de tela ligera y de tono claro. Su pantalón era un tono más claro que la chaqueta y las botas de cuero oscuro estaban algo gastadas, su sonrisa está llena de confianza y la forma de sus ojos le recuerda a Tsuna a un halcón sagaz cuando pesca su comida.
El tercero fue un joven alto de piel apenas bronceada y brillantes ojos de un tono castaño claro, su corto cabello negro estaba revuelto por el viento y su sonrisa era grande, pero Tsuna pudo ver el brillo nervioso que gobernaba su mirada, el muchacho, que Tsuna supo de inmediato se trataba del aprendiz de su futuro marido, usaba una especie de túnica corta que se amarraba por el frente de tela ligera color azul oscuro, debajo de esta sobresalía el cuello alto color azul pálido, sus pantalones ligeramente holgados de color café claro, sus botas de piel oscura de veían viejas pero bien cuidadas.
El último en bajar fue un hombre alto, erguido a tope de su altura, usaba un bonito sombrero oscuro cuya ala cubría del sol la mitad de su rostro y le daba a su portador un aire enigmático y peligroso, Tsuna noto que a cada lado del rostro de esta persona un par de rizadas patillas rebotaban ligeramente, la gabardina oscura que trae puesta estaba abierta y dejaba ver la camisa blanca cuello está abierto hasta la altura de la clavícula, un cinturón de tela roda su cintura manteniendo sus pantalones de tela negra en su sitio, sus botas son tan oscuras como su gabardina y brillan de lo bien cuidadas que están.
Los cuatro que descendieron del barco se colocaron en una línea frente a la familia regente, el hombre del sombrero frente al padre de Tsuna. El hombre de negro se quitó el sombrero y dio una cordial reverencia en dirección de Iemitsu.
Tsuna miro curioso el rostro descubierto del hombre.
- Lord Iemitsu. – saludo el del sombrero antes de erguirse de nuevo, su acento apenas perceptible en sus palabras.
- Lord Reborn. – Iemitsu dio un ligero asentimiento de cabeza en dirección del mencionado.
Los ojos de Tsuna se abrieron de más al descubrir que el hombre del sombrero y gabardina negros era su prometido, un ligero sonrojo apoderándose de sus mejillas.
Tarta silbo por lo bajo y Tatra se cubrió la boca para evitar una exclamación indebida, los cuchicheos por parte de los curiosos en la audiencia no se hicieron esperar.
- Tío Reborn~! – canto feliz Aria en la lengua norteña mientras extendía los brazos en dirección del hermano de su madre, la tensión rompiéndose por completo.
- Cielo, mar y tierra, eres una bola. – sentencio Reborn en su lengua natal antes de darle a su sobrina un abrazo, la pronto a ser madre le dio a su tío un rodillazo por lo que dijo – Dino. – asintió en del sombrero volviendo a la lengua del sur en dirección del esposo de su sobrina.
- Tío Fon! Tío Colonello! – Clamo Aria luego de terminar de abrazar a Reborn e ir inmediatamente a abrazar a los susodichos – Cielo, mar y tierra, Takeshi cuanto has crecido. – saludo amable Aria al aprendiz de Reborn.
- Usted también ha crecido mucho. – noto Takeshi mientras miraba el vientre de Aria.
- No te pases de listo, niño. – amenazo Aria.
Takeshi solo atino a rascarse la nuca en un además nervioso mientras sonreía incómodo.
- Ha pasado mucho tiempo. – se unió Nana a la conversación usando su lengua natal – Ninguno de ustedes vino a la boda de Dino y Aria así que es refrescante verlos otra vez. –
- El cabello corto te sienta, kora. – elogio Colonello a su vieja conocida.
- Me alegra ver que goces de buena salud, Nana. – saludo Fon.
- Nunca me he sentido mejor, Fon. – respondió Nana al de rojo – Pero no recorrieron un largo camino solo para hablar conmigo, están aquí por mi Tsunayoshi, por favor permítanme presentarlo. – anuncio Nana al tiempo que Tarta y Tatra le daban a Tsuna un empujón desde el lugar donde se había quedado petrificado luego de descubrir quién era su prometido.
Tsuna casi se cae de no ser por los rápidos brazos de su madre que lo sostuvieron y lo colocaron en el centro de la reunión familiar para que todos lo vieran. El castaño tenía la mirada clavada en el piso y un sonrojo ligero decoraba sus mejillas.
- Este es mi hijo, Tsunayoshi. – presento Nana volviendo a la lengua sureña – No tienes nada que aportar, querido? –
- M-mucho g-gusto. – logro pronunciar el castaño apenas, sus ojos aun clavados en el suelo, debido a los nervios olvido que debía decirlo en la lengua del norte.
De repente en su zona de visión un par de botas negras se pusieron frente a él, los ojos de Tsuna se abrieron aún más cuando recordó que eran las botas que usa su flamante prometido. Una mano se posó en la barbilla de Tsuna y con delicadeza hizo que alzara su rostro, castaño-dorado se encontró con un intenso color café tan oscuro que casi era negro, los filosos ojos de Reborn se clavaron en los brillantes de Tsuna y el castaño no pudo evitar perderse en el abismo de aquella mirada, el corazón de Tsuna comenzó a latir rápido y podía sentir sus mejillas arder ante la intensidad de la mirada del general.
Entonces en un movimiento rápido el general se puso en cuclillas y alzo el dobladillo de la túnica de Tsuna sorprendiendo a todos, una inspiración colectiva y sonrojos avergonzados no se hicieron esperar. Tsuna tenía los ojos desorbitados en cuanto cayo en cuenta de lo ocurría.
- Yo sé que los donceles tienen una belleza andrógina y todo eso, pero por un momento pensé que de verdad eras una chica, por lo visto me equivoque, no cabe duda que eres todo un chico. – mascullo Reborn para sí.
Takeshi desvió la mirada de donde su mentor revisaba las partes íntimas de su nuevo prometido, un sonrojo avergonzado decorando sus mejillas.
Fon se golpeó el rostro con la palma de la mano y ahora negaba quedamente con su mano aun cubriendo su cara en vergüenza.
Colonello miraba a Reborn con los ojos desorbitados no creyendo lo que ocurría.
Y Tsuna…
Tsuna tenía la cara roja, roja, roja… de rabia.
Reborn noto un ligero temblor que nacía del cuerpo de su flamante prometido y dejo de mirar bajo la túnica para mirar de nuevo el dulce rostro de Tsuna, sus ojos oscuros se abrieron de más al notar que aquel cálido castaño-dorado había sido cambiado por un intenso color naranja-ambarino que quemaba como una llama salvaje.
- Pervertido! – grito Tsuna en la lengua del norte para asegurarse de que Reborn entendiera el mensaje y con un movimiento tan rápido como un látigo el castaño le dio un puñetazo en la mandíbula a su prometido que apago todas sus luces.
Fon, Colonello y Takeshi tenían los ojos desorbitados y las bocas desencajadas cuando vieron que Reborn se quedó tirado y sin mover un solo musculo en el muelle.
Dino le pasaba a Iemitsu con disimulo una bolsita llena de monedas de oro.
Fuuta, Nana, Tarta y Tatra seguían a un muy molesto Tsuna que avanzaba con facilidad entre la multitud de personas pues estas se abrían solo para dejar pasar al castaño, ellas sabían que estar frente a un Tsuna malhumorado puede acabar muy mal.
Aria se golpeó el rostro con la palma de su mano y comenzó a negar ligeramente mientras su mano aun cubría su cara en vergüenza.
"Por qué me moleste en hacerle una lista?! Que parte del punto 1 y el punto 5 no es entendible?!" Lloro Aria en su interior.
Una sonrisa lentamente comenzó a florecer en los sorprendidos rostros de Colonello y Fon, el último alzo una de sus manos y cubrió su sonrisa educadamente.
- No lo envuelvan, kora! – exclamo Colonello en la lengua sureña con un acento casi imperceptible mientras alzaba la mano para anunciar su petición como si de un niño pequeño se tratara – Nos lo llevamos así! –
Al lado de Colonello, Fon temblaba ligeramente intentando controlar sus muy mal escondidas risillas en dirección de su inconsciente camarada.
"El ciclo*".- Nos referimos al transcurso del año. El inicio del ciclo es el primer día de primavera y el último día del ciclo es el último día de invierno.
"Proa de un barco**".- Parte delantera de un barco, lo que al avanzar va cortando las aguas en que navega.
"Las costas volcánicas de Shimon***".- Territorio situado en las costas al sur del gran continente, rodeado por una cordillera de volcanes inactivos, la tierra es fértil y prospera. Una vez cruzas su cordillera de volcanes llegaras a las Estepas de arena.
