Hola amigas y amigos lectores, hoy tenemos banda sonora

Rydeen: youtu. be/Z5jyEphbGo4

Himno de la Infantería de Marina: youtu. be/qFEigTi1Cmg

Noche de Paz: youtu. be/GZQSx1XkJVg

Obertura de Guillermo Tell: youtu. be/hWHfUwfiGoc

Danza de la Luna Creciente: youtu. be/FDv4DyMzMzM

Comenzamos

Concierto de navidad

El salón de música de Kitauji, aquel que durante el año presenció discusiones, rumores, lágrimas y sudor de los integrantes de la banda sinfónica, ahora se llenaban de música. Las notas de la Danza de la Luna Creciente resonaban en sus paredes, siendo testimonio de la innegable mejoría de los jóvenes. Noboru sonrió cuando la música se detuvo, nuevamente el resultado obtenido le daba la razón a su particular forma de enseñanza.

—Bien, ya están listos para mañana. A pesar de nuestras diferencias, hemos hecho un gran equipo de trabajo. Espero que, el siguiente año, sigamos viendo esa gran mejoría que han tenido este año —dijo el profesor, dando así por terminado el ensayo.

Tras ordenar el salón y guardar sus instrumentos, los alumnos empezaron a abandonar la institución rumbo a sus respectivos hogares. Kumiko, Reina, Sapphire, Hazuki y Shuuishi iban juntos a la estación del metro. Estaban físicamente cansados, pero con la alegría de saber que sus esfuerzos estaban dando frutos y que, al día siguiente, decenas de personas verían y escucharían esos frutos. La tubista, la eufonista y la contrabajista conversaban amenamente entre ellas, mientras que la trompetista y el trombonista iban en silencio. Mientras la joven Kousaka escuchaba lo que su novia y sus amigas conversaban, el joven Tsukamoto tenía la mente dispersa. En los últimos días, por su mente pasaba el recuerdo de la confesión de Hazuki en el festival Agata, así como las conversaciones que ambos habían tenido durante el año. Ciertamente, ella lo había tratado bien y siempre ha sido amistosa. Al voltear a mirarla, vio que sonreía al abrazar a Sapphire.

—Te gusta, ¿verdad, Tsukamoto? —preguntó Reina, llamando la atención de sus acompañantes. Hazuki se sonrojó, al igual que Shuuishi, que guardó silencio.

—¡Lo sabía, Hazuki-chan! He visto que ustedes dos pasaban más tiempo juntos que antes. ¡El amor es tan hermoso! —exclamó Sapphire emocionada.

—¡No malinterpretes las cosas, Sapphire (Kawashima)! —Pidieron al tiempo la tubista y el trombonista.

—Midori —corrigió la contrabajista.

—Kawashima, pareces feliz de que entre ellos haya algo —intervino Reina.

—Soy una enamorada del amor, Kousaka-san —afirmó Sapphire.

—Se nota, Midori. Recuerdo que tú animaste a Hazuki a declarársele a Shuuishi en el festival Agata —dijo Kumiko.

—Sí, pero también sufrió mucho cuando él me rechazó —añadió Hazuki.

Shuuishi se sintió mal al escuchar esto. A pesar de no ser tan cercano a la joven Kawashima, saber que ella también fue afectada por haber rechazado a la tubista hizo que la culpa invadiera su mente.

—Kawashima, lo siento. Lamento que te afectara tanto lo sucedido aquel día —suplicó el trombonista.

—No te preocupes, eso ya quedó en el pasado. Lo que importa ahora es el presente —respondió la contrabajista con una gran sonrisa.

—Además era algo que podía suceder. No podemos cambiar los sentimientos de las otras personas —agregó Hazuki—. Tsukamoto-kun, a ti te gusta Kumiko. Cuando me di cuenta, quise ayudarlos a que comenzaran a salir; pero Kumiko y Reina-san se hicieron pareja...

—Katou-chan —interrumpió Shuuishi—, gracias por intentar ayudarme con Kumiko. Espero poder compensarte algún día.

—Gustar y amar no es lo mismo —intervino Reina—. Gustar es demasiado superficial y puede ser pasajero. Amar es profundo y permanente. Una relación donde solo se gusten fracasa más fácilmente que una donde hay amor entre ambas partes. Hazuki-san, lo que hiciste al querer ayudar a Tsukamoto con Kumiko es una prueba de amor hacia él. Quisiste ayudarlo a ser feliz, aunque tú no fueras la fuente directa de esa felicidad. Te admiro por eso.

Las palabras de la trompetista hicieron que la tubista se sonrojara. Kumiko se sintió identificada con lo dicho por su pareja, ya que quiso en algún momento ayudarla con Taki-sensei, hasta que sucedió el asunto del divorcio de los padres de la pelinegra.

Al día siguiente, Kumiko se despertó temprano, incluso antes de que su despertador sonara. Estaba nerviosa por la presentación de esa tarde. Tras un rápido duchazo y ponerse el uniforme, la eufonista fue a la cocina. Creía que su madre aún no se había levantado, así que se sorprendió al escucharla hablar por teléfono.

—¿En serio aceptan?... ¡Genial!... Creo que a Kumiko le gustará conocerla... Anoche hablé con ellas, seguro vendrán... Bien, nos vemos en el auditorio.

—Buenos días, mamá —saludó Kumiko al ver que Akiko colgaba.

—Buenos días, Kumiko. ¿Lista para esta tarde?

—Eso creo, aunque no puedo negar que estoy nerviosa.

—Tranquila, hija. Todo saldrá bien —dijo Akiko con una sonrisa que tranquilizó a Kumiko.

Minutos después, Kumiko se dirigía a Kitauji. Había quedado con Reina, Sapphire y Hazuki en ensayar un poco antes de las clases. Durante el viaje, pensó en la llamada que su madre sostuvo antes del desayuno y sonrió ante la posibilidad de volver a ver a las Hirasawa. Era probable que asistieran, tal como lo hicieron en el concierto de caridad de octubre, donde las conoció. La eufonista estaba tan sumida en sus pensamientos que no notó que Hazuki había abordado en mismo tren y se había sentado a su lado.

—¿Pensando en Reina, Kumiko? —preguntó la tubista, sorprendiendo a la castaña.

—Ah, no. Solo en que existe la posibilidad de volver a ver a las Hirasawa —respondió Kumiko.

—¡Sí, ellas vendrán! Mamá dijo que era probable que también venga Yuki.

—¡Genial! Realmente me gustaría conocerla.

—Créeme, esa chica es genial. Siempre está animada e irradia alegría por donde vaya.

Hazuki y Kumiko continuaron hablando el resto del recorrido.

Las clases se hicieron largas para los alumnos. Al ser el último día de clases en el año, muchos no veían la hora de salir a pasar las fiestas de fin de año con sus familias. Pero los integrantes de la banda sinfónica tenían otro motivo. Cuando finalmente las clases terminaron, empezó el traslado de instrumentos hacia el auditorio. Mientras los chicos (y Hazuki) cargaban lo más grande y pesado, las chicas se encargaban de más pequeño, organizar las sillas, los atriles y las partituras.

A las 6 en punto de la tarde, las puertas del auditorio se abrieron al público. Poco a poco, familiares, amigos y público en general iban ingresando y acomodándose en los lugares. Mio, Ritsu, Mugi, Shigeo, Kohaku, Akiko, Kentaro y Mamiko aguardaban en la entrada de Kitauji a que las Hirasawa llegaran. La menor de las Kawashima notó a tres figuras femeninas corriendo hacia donde ellos se encontraban.

—Perdón por la tardanza. Yuki-nyan tuvo que hacer una parada técnica de última hora —dijo Yui al llegar.

—¡Yuika-san, no des detalles! —exclamó una joven pelinegra que la acompañaba.

—Perdón, Yuki-nyan —imploró la castaña.

—Vaya, haz crecido mucho, Yuki —señaló Ritsu con una sonrisa.

—Gracias, Ritsu-san —dijo la joven ligeramente sonrojada.

—Señores Oumae, señores Kawashima, Mio-senpai: les presento a Yuki Hirasawa, nuestra hija —anunció Azusa, poniendo sus manos en los hombros de su hija.

—Es un placer conocerlos —aseguró la joven haciendo una reverencia. Ella físicamente es prácticamente idéntica a Azusa cuando tenía su edad, pero tiene el cabello largo hasta los hombros.

Tras unos minutos de espera, las luces del auditorio se apagaron, indicando que el concierto estaba a punto de dar inicio. Unos instantes después, el sonido de un silbato interrumpió el silencio que reinaba. Este sonido daba inicio a Rydeen, la pieza que interpretaron en el Sumfest. Lo interesante es que la música comenzó a sonar antes de que el telón se levantara, mientras, los 55 integrantes de la banda que se presentaron en las regionales de Kansai, guiados por Asuka, entraron marchando por la puerta principal del auditorio mientras tocaban. Al acercarse al escenario, el telón subió, revelando al grupo Monaka (los que no pasaron la audición), que tocaban junto a los marchantes desde sus sitios.

Tras terminar la pieza, con los chicos ubicados en sus respectivos lugares, Noboru entró en el escenario, siendo aplaudido por el público. Tras una venia, el profesor giró hacia sus alumnos e indicó el inicio del Himno de la Infantería de Marina. Esta era la primera vez que la tocaban en público desde que Taki-sensei asumió la guía de la banda. Y nuevamente esta pieza sirvió para que los chicos notaran la gran mejoría que tuvieron en el año. El aplauso de los asistentes al evento fue más que merecido.

La siguiente pieza interpretada, acorde a la fecha, fue Noche de Paz, usando los arreglos de James McFadyen. En esta interpretación, Kaori fue la trompetista líder. Esta versión era de las favoritas de Asuka, al tener interesantes arreglos para los bajos. Esta interpretación conmovió a varios espectadores, incluso hasta las lágrimas.

La siguiente pieza fue la Obertura de Guillermo Tell, donde, al igual que en el concierto de caridad, los diferentes movimientos dieron el protagonismo a varios instrumentos. La última pieza del día fue la Danza de la Luna Creciente, la pieza que les permitió avanzar a las nacionales. Al ser interpretada por todos los integrantes de la banda, se sintió con más fuerza. Los del grupo Monaka lograron alcanzar el nivel de sus compañeros en poco tiempo, lo que definitivamente dificultará tomar decisiones en caso de una nueva audición. El público ovacionó al finalizar el concierto, lo que hizo sonreír a Noboru y sus alumnos al hacer la venia para retirarse.

Continuará...

*Yuika-san: combinación del nombre de Yui con la expresión oka-san, madre en japonés. Al tener dos madres, Yuki llama así a Yui para diferenciarla de Azusa.

Chobits3: ¿por qué te cae mal Shuuishi? Es un buen chico

Gracias por leer, see you.