Kagome no podía articular palabra, todo su cuerpo tembló, sintió una corriente tan extraña pero deliciosa, después de eso ella se desmayó, todo su mundo se tornó de color negro y solo escucho voces que gritaban su nombre...

CAPITULO 1 (Planeando su futuro)

Inuyasha no podía dormir después de lo sucedido, debería no importarle la salud de esa muchacha pero algo dentro de él hacía que se preocupara por ella, cuando Kagome se desmayó, la sostuvo para que no se estrellara en el piso, enredándose con los dobleces de su vestido y haciendo maniobras para que el cuerpo de la muchacha cayera encima suyo y no sufriera mayor daño, pero en su mente se cuestionaba el porqué de su proceder, si es verdad que le gusta adular a las jóvenes, ser un caballero con ellas para luego meterlas en su cama, pero jamás había sentido el instinto de proteger a alguna como lo hizo hoy con Kagome, ni siquiera por su amada Kikio, esto le molestaba demasiado aunque a decir verdad con Kikio jamás había tenido ningún suceso en el que ella necesitara de su protección y estaba seguro que si sucedía algo así con ella él la protegería, debía estar afectándole el viaje como para ponerse a pensar cosas tan tontas y era mejor dejar el asunto por la paz.

Mientras tanto un hermano muy preocupado descansaba en el sillón cerca de la cama de su joven hermana, recordaba cuan débil es Kagome, cuando su madre Nahomi estaba embarazada de su hermanita tuvo muchas complicaciones y el doctor de la familia Mioga Yamatori le había informado a su padre que la vida de su madre y hermana estaban en peligro, cuando al fin su madre pario a la pequeña Kagome el cordón umbilical estaba enredado en su pequeño cuellecito y su madre había perdido la conciencia estaba muy débil, todos pensaron que no sobrevivirían excepto su padre, él se mantuvo con la esperanza de que su mujer e hija se iban a salvar porque decía fervientemente que los Higurashi eran como rocas que ni el viento ni el agua podrían derrotar y así fue, después de unos meses las dos se recuperaron aunque Kagome sufre de asma y tiene problemas con su presión arterial, cuando se emociona mucho o se pone nerviosa la presión arterial baja y se ve envuelta en desmayos o mareos como lo ocurrido en la casa de los Taisho, el doctor ya la examino y nos advirtió que Kagome no debería sobresaltarse tanto porque eso agravaría su condición.

Kagome estaba abriendo poco a poco sus ojos, no recordaba lo que sucedió pero pronto a su mente llegaron imágenes que la hicieron despertarse por completo, se sentía como una tonta se emocionó tanto con las sensaciones que Inuyasha provoco en ella que termino desmayándose.

Hermana al fin despiertas nos tenías muy preocupados - dijo Miroku acercándose y dándole una caricia en la cabeza.

Me siento muy avergonzada, ¿Por qué soy tan débil? - Interrogo a su hermano.

No eres débil pequeña solo un poco inmadura - respondió Miroku con una sonrisa en sus labios, no debería molestarla pero él sabía que con eso ella cambiaría de humor.

Eres un tonto, como me dices eso - arremetió Kagome haciendo un puchero muy infantil que ocasiono la risa de su hermano - ¡No te burles! – exclamo la muchacha y le arrojo una almohada a la cara.

Conque quieres pelear pequeña, veamos quien gana – y los dos comenzaron a darse de almohadazos provocando unas enormes risas entre los dos.

Tenyu estaba discutiendo algunos negocios con Inu-no en su despacho, el padre de Inuyasha había ido con la intención de saber más acerca de Kagome porque era una señorita muy hermosa y supo detectar inmediatamente la amabilidad de esta, él tenía esperanzas de que su gran amigo aceptara casar a su hija con Inuyasha y que así este sentara cabeza, reconocía que su hijo podría llegar a ser insoportable, frio e incluso grosero y sería un camino muy duro que Kagome debería recorrer para que los dos crecieran juntos y formaran una familia. Claro que esto no lo planeaba desde un comienzo, él no conocía a la hija de su amigo, pero si quería encontrar una jovencita que fuera capaz de domar a la bestia que tiene por hijo y se dio cuenta que ayer Inuyasha fue amable con ella al principio creyó que este la seduciría y le haría daño, cosa que no le dio mucho gusto, esta pequeña no se merecería recibir ningún mal, era tan inocente y amorosa que si algo la lastimaba tan profundamente como un corazón roto estaba seguro que ella no lo soportaría, pero después de ver como su hijo la protegía cambio de parecer ya que Inuyasha jamás se había comportado así con otra señorita ni siquiera con la señorita Kikio Takenagua que por más insistencia de su hijo jamás consentiría alguna relación entre esos dos, esa mujer era una interesada y frívola, no sabía porque Inuyasha no se daba cuenta de eso por eso lo obligo a dejar Francia y esperar que el la olvidara y con la ayuda de Kagome lo lograría.

Después de tratar los asuntos de negocios con su amigo Tenyu.

Inu-no le pregunto - ¿Cómo está tu hija Kagome? – Tenyu respondió – Mucho mejor su hermano se quedó con ella y ya despertó, salieron a caminar, a Kagome no le gusta estar tanto tiempo encerrada. Es muy activa y suele meterse en problemas, por eso Miroku tiene que andar tras de ella viendo que no se lastime o le hagan daño. Agradécele una vez más a Inuyasha de mi parte por haber protegido a mi hija.

Inu-no asintió y Tenyu prosiguió- ayer me comentaste que tu hijo perdió la cabeza por una jovencita llamada Kikio Takenagua y que tu regreso a Londres era debido a que lo querías alejar de ella.

Asi es amigo, sabes que respeto mucho a las mujeres y sin lugar a duda la señorita Kikio Takenagua es muy hermosa pero desde la primera vez que la vi me dio la impresión de que fingia su amabilidad – le contesto Inu-no.

No he de negar que tú tienes muy buen ojo para esas cosas amigo, pero que piensas hacer si Inuyasha no te quiere obedecer – dijo Tenyu.

Llegue a la conclusión de que no me queda otra más que casar a mi hijo con una buena muchacha – dijo Inu-no y entonces añadió – Kagome sería una esposa excepcional, es amable y paciente con los demás.

Pero también terca y enamoradiza, no me gustaría que alguien le hiciera daño a mi pequeña – cuando Kagome había cumplido los 18 años, la había presentado a la sociedad para que encontrara un buen esposo, pero él eran tan egoísta hasta el punto de no aceptar que ningún muchacho la cortejara como era costumbre en esa época y no podría seguir siendo así, sabe que algún día su pequeña se enamorara y tendrá que irse a formar su propia familia pero ni él, ni su esposa estaban preparados para esa situación.

Debe tener muchos pretendientes, tu hija sin duda alguna es una mujer muy bella – Inu-no interrumpió sus pensamientos. – Lo sé y déjame decirte que a todos los he echado a patadas de mi casa – dijo Tenyu y rieron juntos.

Amigo nos conocemos desde jóvenes, sino no sería capaz de pedirte esto, pero me gustaría que Kagome se casara con mi hijo Inuyasha – dijo Inu-no con la voz ronca que caracterizaba a los Taisho, su viejo y buen amigo lo miro y luego respondió – Inuyasha es un buen partido pero tendrá que demostrarme que es un buen hombre y que ama a mi hija para acceder a tu petición de lo contrario también lo echaré a patadas – esto lo dijo en tono serio.

Tenlo por seguro que así será yo mismo me encargare de enseñar a mi hijo como los Taisho enamoran y hacen feliz a una mujer. – dijo Inu-no con seguridad.

Permite que los dos se conozcan y se traten más, permite que mi hijo la corteje – pidió Inu-no.

Así será amigo, accederé a tu petición con la condición que te he dicho, permitiré que se lleguen a tratar más y si los dos están de acuerdo mi hija Kagome será la futura esposa de tu hijo Inuyasha – para finalizar esta charla los dos se miraron a los ojos y se dieron un fuerte apretón de manos, Tenyu todavía dudaba, pero que mejor que casarla con un Taisho no solo por su fortuna, él no era ningún interesado y tampoco su hija, pero conocía muy bien a esa familia y sabia de lo que eran capaces de hacer por hacer feliz a su mujer.