Citación

Después de un honroso segundo lugar en las nacionales, marcando la despedida de los alumnos de tercero de la banda, se entró en un tiempo de relajación, que no sería muy largo para los chicos que continuaban en secundaria ya que, luego de decidir quién sería su nuevo presidente y los nuevos líderes de las secciones, se concentrarían en ensayar para dar un concierto de bienvenida para los nuevos alumnos. Pero una alumna no podría disfrutar de esa relajación.

Reina estaba sola en su casa, Mio estaba trabajando como usualmente lo hacía. La trompetista disfrutaba de esos tiempos a solas, donde podía dejarse llevar por sus pensamientos mientras practicaba con su instrumento, pero esta vez no hizo eso. Ella quería pasar algo de tiempo con Kumiko, por lo que ese día estaba haciendo planes para una cita. Debido a los ensayos y al estrés causado por el divorcio de sus padres (en especial por los ataques de Ryotaru), ellas dos no habían tenido un espacio para sus actividades de pareja más allá de algunas conversaciones durante los pocos ratos libres que tenían y algunos detalles que se daban mutuamente en ocasiones especiales. Tras unos momentos de meditación silente, la pelinegra fue a la computadora y buscó algo interesante entre las películas que estaban en cartelera en ese entonces. Vio un título que le llamó la atención y llamó a su novia para juntas a verlo. Luego, escribió a su madre para avisarle de sus planes.

A la hora acordada, las dos chicas se encontraron en la entrada de la sala. A pesar de ser algo de última hora, ambas iban arregladas para verse. La película que vieron fue una independiente que contenía suspenso y un toque de romance. Finalizada la película, la pareja se dirigió a un parque cercano donde tomaron unas sodas mientras observaban a las otras personas pasar, incluyendo a un joven matrimonio con su pequeña hija.

—Kumiko, ¿crees que podamos llegar a formar una familia? —preguntó Reina.

—¡Eh! ¿¡Quieres que formemos una familia!? —exclamó sorprendida Kumiko.

—No veo por qué no. Es normal querer formarla con la persona que amas.

—¿No crees que estamos un poco jóvenes para algo así?

—Obvio que sí, pero ese es mi deseo para las dos. —Kumiko sonrió al escuchar estas palabras.

—Yo también quiero eso, Reina, pero es bastante difícil. No sabemos qué nos depara el futuro y qué jugarreta pueda intentar tu progenitor para separarnos. Además, es muy difícil lograr que una pareja como nosotras sea reconocida como una unión marital.

—Siendo difícil es que vale la pena intentarlo, Kumiko, las Hirasawa son una familia legalmente constituida. Kousaka está tras las rejas y Manabe-san está reuniendo las pruebas necesarias para que se quede ahí por mucho tiempo. —Estas palabras lograron tranquilizar a la eufonista, que ocasionalmente tenía pesadillas con el momento en que Ryotaru le apuntó con un arma.

—¡Vaya coincidencia encontrarnos aquí! Parece que tuvimos ideas similares, Kumiko y Reina-san —dijo Hazuki, que llegaba junto a Shuuishi al mismo parque.

—Eso creo. Parece que es un buen día para salir en pareja— dijo Kumiko, pero no había terminado de hablar cuando unas grandes gotas comenzaron a caer. Los cuatro jóvenes corrieron a refugiarse en una cafetería cercana. Con la torrencial lluvia que inesperadamente había aparecido, ellos no tenían más opción que sentarse a esperar a que esta cesase.

Al mismo tiempo, en otro punto de la ciudad, Nodoka estaba metida en su lectura, preparándose para cualquier intento de Ryotaru por justificar sus actos. No era la primera vez en su carrera que ella defendía a una mujer víctima de maltrato, pero la orientación sexual de Mio era una novedad. Legalmente no había nada de malo en eso, pero la homofobia de Kousaka era un punto que no podía pasar por alto. De hecho, podría ser un punto a su favor.

"Sapphire y Kohaku Kawashima, criadas por una pareja heterosexual. Hazuki Katou, criada por una madre soltera. Yuki Hirasawa, criada por una pareja lésbica. Tres formas distintas de crianza que han demostrado tener resultados similares. Todas tienen niveles intelectuales acordes a sus edades. Además, Yuki no ha dado muestras de tener la misma orientación sexual de sus madres. Todo eso juega en favor de Mio. Ryotaru Kousaka, hagas lo que hagas, todo juega en tu contra" pensó la abogada mientras caminaba alrededor de su oficina para estirar sus piernas. En eso, su asistente golpeó la puerta para entregarle la correspondencia. Al revisarla, notó una carta enviada desde el juzgado a cargo de Seihiro Ogasawara.

—"Respetada Nodoka Manabe. Por medio de la presente me permito solicitar su presencia y la de su defendida, la señora Mio Kousaka, el día 28 de marzo del año en curso en el tribunal del juzgado 23 penal de Kyoto para dar inicio al juicio contra el señor Ryotaru Kousaka y por la patria potestad de la joven Reina Kousaka". Bien, por fin comenzamos la fiesta —dijo la mujer con una sonrisa.

Mientras tanto, en la mansión Kawashima, Mugi estaba sentada al piano, improvisando un poco para desestresarse. Ser la comandataria del imperio empresarial más importante de Japón no era algo fácil y le era complicado mantener su carácter calmado ante tantas decisiones que debe tomar. A esto se le suma la gran responsabilidad de ser madre dos hijas, una de ellas adolescente. Shigeo es una enorme ayuda en ese aspecto, pero él también tiene las mismas obligaciones con la empresa. Por eso, cada tiempo que ella pueda tener libre lo dedica a su amado instrumento. De repente, uno de sus mayordomos entró en la habitación donde se encontraba, interrumpiendo su práctica.

—Izumi, sabes perfectamente que no me gusta ser interrumpida cuando estoy aquí —reclamó la rubia.

—Lo lamento mucho, Tsumugi-sama, pero acaba de llegar esta carta del juzgado 23 penal de Kioto —replicó el mayordomo, entregándole la carta a su señora. Mugi la abrió con algo de susto, pero, al leerla, ese sentimiento desapareció y una sonrisa se dibujó en su rostro. En la epístola se le citaba como testigo por el caso contra Ryotaru.

De vuelta a la cafetería, mientras los jóvenes esperaban que la lluvia terminara, conversaban entre ellos sobre la banda, especulando sobre quién podría ser el nuevo presidente y quienes los nuevos líderes de secciones tras la graduación de los alumnos de tercero. Hazuki hizo notar que, al haber tan pocos alumnos de segundo, cabía una gran posibilidad de que algunas secciones fueran dirigidas por alumnos de primero. Entonces, Shuuishi propuso que Reina fuese la líder de las trompetas. La joven Kousaka se rehusó, no porque no quisiera serlo, sino por respeto a Yuko. A pesar de ser mejor trompetista que ella y de sus diferencias personales, la respetaba como senpai. De todos modos, la pelinegra continuaría siendo la solista, a menos que otra talentosa alumna de nuevo ingreso llegase y rivalizara con ella.

Al caer la noche, la trompetista regresó a su casa. A pesar de que el encuentro con Hazuki y Shuuishi y la lluvia no estaban en sus planes, fue una tarde agradable, como cada momento que pasaba con Kumiko. Una vez dentro de su residencia, fue a saludar a su madre, que ya había llegado de su trabajo. Pero, al hacerlo, notó algo extraño en ella. Al preguntarle lo que le pasaba, Mio le entregó una carta a su nombre: una citación para que testificara en contra de su padre. La sonrisa que se formó en el rostro de Reina contrastaba con el nerviosismo de su madre, por cuya mente pasaba cada artimaña que Ryotaru podría hacer para, no solo salir de prisión, sino también quedarse con su hija.

—Todo saldrá bien, mamá. Confía en Manabe-san, ella sabrá qué hacer contra él —dijo Reina para tranquilizar a Mio.

—Confío en ella, hija. Pero, tras 20 años conviviendo con Ryotaru, no puedo evitar pensar en lo que pueda hacer para separarnos —aseguró la exbajista abrazando a su hija.

Entre tanto, en la celda una prisión, Ryotaru también había recibido la citación para el juicio, lo que pasó por alto. Aún tenía en su mente el momento en que su hija reveló que tenía novia, segundos antes de que él fuera arrestado. En ese momento, sintió como si hubiese sido derrotado; su única hija prefirió la "perversión" de su madre. Pero aún no perdía la guerra. Desde que se casó con Mio, tuvo la intención de "corregir" su "desviación", aunque fuese a las malas. Después de todo, era por su bien. Una chica como ella está "condenada" a ser discriminada por la sociedad conservadora a la que el trompetista pertenecía. Gracias a su trabajo con la filarmónica de Kioto (por el que estaba constantemente viajando por todo el país), ni la exbajista ni la pequeña Reina pudieron tener mayores relaciones sociales, lo que favorecía a su plan. Después de un tiempo, conocieron a la familia Taki, con quienes Kousaka entabló una fuerte amistad, radicándose definitivamente en la ciudad. Ryotaru no supo en qué momento sucedió, pero Mio volvió a tener un carácter más fuerte hacia él, como antes de que Reina naciera. Esto aumentó sus discusiones e hizo que él recurriera a la fuerza física para mantenerla "bajo control", pero no funcionó como esperaba, lo que desencadenó su situación actual.

Continuará...


LeptumsajiDdraig: sí, pobres. Pero el tiempo no se detiene.

Gracias por leer, see you.