Más preparativos
La puerta de la casa era antigua, y por eso no podía abrirla, se le pasó una idea, volvió a agarrar el pomo de la puerta y le dio una patada haciendo que se abriera.
-Bien, ha funcionado, esto me lo anoto para la puerta de la habitación- se dijo así misma en voz alta mientras entraba en la vieja estancia.
Entro en la casa, apenas entrabas veías una gran sala, se podría decir que es un salón/cocina, todo estaba cubierta de polvo, los muebles estaban cubiertos por unas mantas, y el suelo rechinaba a cada paso que daba, caminaba y buscaba intentando encontrar algo, llego hasta una estantería grande, también cubierta por la manta, quito la manta, y vio aquella estantería vacía, guardó los libros en una caja hace mucho, y así se le hizo más fácil moverla.
Al moverla, detrás había una puerta, un poco tópico, pero su madre quiso poner la puerta ahí, así que no podía quejarse.
Abrió la puerta con facilidad, parecía que para esa puerta no había pasado el tiempo, seguramente habría algún conjuro, o al menos eso pensaba.
Entro en la sala de dentro, era una sala circular, de tamaño medio, solo una ventana, cubierta con cortinas, que filtraba un poco de luz, sobre un atril, donde reposaba un libro grueso, de tapa marrón y polvorienta.
Alrededor, todo tipo de cosas, un armario con prenda, dos baldas con ingredientes extraños, libros, un gran espejo y varias cosas más.
Aquella sala era fascinante, llena de todos aquellos objetos, que irradiaban aquella onda mágica, no sabría cómo explicarlo, estaba fascinada, sentía una especie de cosquilleo recorrerle el cuerpo y una sonrisa se formaba en sus labios, haciendo que se descubrieran también sus ojos morados.
Ella sabía quién era su madre, sabía porque guardaba aquella sala a tan buen recaudo, y sabía también porque con solo cinco años la abandonó en aquel orfanato, con su osito y aquel libro de historias.
La Tierra donde vivía estaba contralada por los magos y ángeles del consejo, hombres sabios, incapaces de morir a manos de nadie, excepto a manos de los suyos, con muchas técnicas bajo la manga; ellos decidieron hace mucho, controlar a las criaturas malvadas, como los vampiros, hombres lobos, brujos/as, demonios…
Y ahora supongamos que un hombre lobo, mata a un aprendiz de hechicero, este sería sometido a un juicio, y si le declaraban culpable, el hombre lobo sería desterrado a una zona oscura, una zona a la que podríamos llamarla "infierno", y allí pueden estar días, semanas, meses, años o toda la eternidad, según que haya hecho.
Si iban y mataban en la tierra, poseían o alguna cosa parecida, se les juzgaba, pero no tan severamente, allí la mundana vida de un humano, no importaba, tanto como si tuviera un mes u ochenta años.
Y ahora, explicado esto, podemos centrarnos en el tema importante, la historia de la madre de Melody.
Su madre, nació de madre y padre brujos, brujos poderosos, a los que muchos temían en antaño, y luego ya no, gracias a la normativa; su madre fue criada tanto en el ambiente malvado como el bondadoso; la tía de su madre, era un hada, buena, dulce y cariñosa, le enseñaba siempre las cosas bonitas, intentando dejar lo despiadado de lado y aquello hizo a la madre de la chica de los dos mundos.
Su madre ya tendría veinte años cuando sucedió una cosa, perdió el control, su novio con el que llevaba saliendo tres años y al que le había dado todo, desde el simple primer beso, hasta su virginidad, un día fue de visita y ya os imagináis lo que se encontró, ¿no? Allí lo vio, en la cama con su mayor enemiga, disfrutando del principal placer carnal, el sexo; llena de furia e ira, ataco a los amantes, matándolos, les corto el cuello a los dos, luego les arranco uno a uno los miembros y una mujer, la vecina, al oírlo, pensó que era una pelea de pareja, pero al oírlo el grito de Regina, llamo a la policía, que para cuando llego los dos ya tenían sus restos esparcidos y las manos de su madre manchadas de sangre.
A sus padres les condenaron hace tiempo ya, al "infierno", por eso decidió no seguir sus pasos y después de un largo juicio, la desterraron, para siempre al "infierno".
Jurando que no se enamoraría más, entro en aquella parte excluida de todo, con la compañía de sus padres.
Pero el destino le tenía otro futuro preparado, concretamente, dos años después.
Un día, tranquilo, vio como a través de la verja, los vampiros habían atrapado a uno de los guardias, se notaba que era inexperto y su madre, aún bondadosa, acudió e iluminando a los vampiros con un pequeño rayo de luz que había guardado antes de entrar, consiguió liberarlo.
Y allí empezó a estar las tardes su madre, hablando con el guardián al que había rescatado, y poco a poco fue cayendo en las afiladas garras del amor.
Un día, completamente enamorada, ella y el guardián, planearon una huida, y así poder estar juntos, la huida, resulto exitosa y pasado un mes, los dos escondidos en aquella casita, decidieron dar un paso y buena, hacer el amor.
Pero, una semana después, se enteró, estaba embarazada, una vida crecía en su interior, y al contárselo a su novio, él se puso "feliz", para a la noche posterior, irse de allí a hurtadillas huyendo de la chica, dejándola sola y con aquella pequeña vida creciendo en su interior.
Muchas fueron las veces en la que pensó en renunciar, en abortar, en volver al "infierno", en tener a la niña, y dejarla sola, pero no podía.
Nueve meses después, tuvo a Melody, estuvo oculta durante cuatro años y medio, pero su búsqueda aumento, por el rumor de su pequeña niña, y claro, sabía que iban a dar muerte a su hija y a ella apenas las vieran, así que, decidida, un día agarró a la niña y entre las sombras, la dejo en la puerta del orfanato, mientras ella se entregaba y la mataban.
Melody se miró en el gran espejo, en aquel espejo se reflejaba su verdadero yo, un calco de su madre, el pelo morado caía hasta casi la cadera, sus ojo negro con la pupila morada tapado por varios mechones y su otro ojo morado con la pupila negra al descubierto, se miraba también la ropa, aquella ropa negra, una falda, una camiseta mangas corta, una chupa de cuero y unas botas.
Su parecido con su "hermano" era una casualidad, porque su madre le cambio los rasgos, antes de salir, para que no vieran de quien era hija.
Ella desde fuera y cuando la conocías parecía una niña muy buena, tierna, dulce e inocente, ¡todo fingido!
Era nunca rechazó el mal, sabía que venía de un familia malvada, y le encantaban aquel tipo de cosas, amaba la sangre, las torturas, el terror…
Ella no quería deshacer encantamientos, contrarrestar maldiciones, etc
No, ella quería provocar todo aquello.
Sus ojos se fijaron en todo, buscando lo correcto, había páginas en blanco en el libro, que con una luz para ver tinta invisible se podía ver, y su madre le contaba su historia, su familia y ahora mismo lo más importante, de donde y para que servían aquellos objetos.
Vio en una pequeña mesita al lado del espejo, un pequeño espejito, contaba que su madre lo robo del museo un día y nunca se dieron cuenta porque lo remplazo por otro, y en el cajón de la mesita había una varita, la de su madre que se la regaló su tía, luego cogió el libro marrón de aspecto antiguo y por último, una libreta, de tapa de cuero con el dibujo de una mariposa en el centro y un lápiz; esto no sabía si era verdad, pero decía en el libro, que su madre se lo compró a un brujo en el mercado negro y que podía cumplir todo lo que querías, pero solo en ciertas ocasiones, no podías hacer que dos personas se enamoren, solo intervenir en varias acciones, no podías hacer que te dejaran de buscar, solo hacerte invisible.
Suspiro, aquello era suficiente, le gustaría seguir allí viendo todo, pero no podía ser, si no su "hermano" saldría a buscarle y encontraría eso, y no se podía permitir aquel error.
Salió, escondiendo la puerta detrás de la estantería y volviendo a salir de la casa, al estar fuera noto la fría brisa que empezaba a hacer que sintiera las mejillas frías y la nariz, se acomodó la chaqueta y lo pensó.
Ella ya no era la chica reflejada en aquel espejo…
