Se despertó tranquilo, había dormido muy bien, encendió la luz, lo primero que vio fue el techo de su habitación luego sintió un perfume a rosas suave y algo abrazándole, giró la cabeza hacia la izquierda, viendo a su "hermana" dormido con la boca entre abierta, un hilo de saliva se deslizaba desde su boca hasta su mejilla su pelo estaba más despeinado y sus brazos le rodeaban abrazándole como si fuera uno de sus peluches, intento separarse quitándole los brazos, pero su hermana fruncía el ceño y se aferraba más a él, suspiro cansado y le empezó a mover suavemente la cabeza.
-Mel, Mel, despierta.
Esta solo dijo algo incomprensible y seguir durmiendo, en cierto modo le causaba ternura, su actitud infantil era muy enternecedora al menos para él, pero quería levantarse y ducharse, luego podrían comer y dormir otra vez, vio como la chica se removía y abría sus ojos viendo como sus ojos marrones se posaban sobre los suyos y una pequeña sonrisa en su rostro.
-Hola- dijo con voz adormilada.
-¿Y esta invasión a mi cama?
-No sé, quería dormir contigo.- respondió levantándose y abrazándola- hueles a chocolate…- dijo inhalando para sentir aquel olor.
-Y tú a rosas- dijo dándole un beso en la cabeza a su hermana- pero no es excusa para que me babees la cama- dijo mirando un pequeño charco de baba
-Meh me da igual.
-Bueno ahora suelta.
-Ño- dijo en tono infantil.
-Suelta.
-No quedo- dijo aferrándose más a él.
-Si suéltame.
-No porfi- dijo mirándolo con aquellos ojos de cachorrito.
-Agh no me mires así- dijo apartando la mirada.
Agarró a su "hermano" del mentón y le hizo mirarle.
-Okay tu ganas- se rindió ante aquella mirada.
La abrazó con fuerza aquellos ojos le recordaban a la primera vez que la vio, al principio no quiso simpatizar con ella, la ignoraba.
Aun se acordaba de aquello como si hubiera sido ayer.
Ya hace muchos años, cuando él tenía seis años, estaba en casa, esperando impaciente con su "padre" a su lado, había llegado hacía una semana a esa casa, aun no se acostumbraba a aquel ambiente feliz, tranquilo, familiar… Era extraño, aunque no quería desprenderse de eso y que nadie se lo arrebatara, oyó la puerta abrirse y de un salto se levantó del sofá, vio entrar a su otro padre o "madre" con una… ¿niña? Era una niña, un poco más bajita que él, más o menos de su edad, ¿exactamente igual que él? Se levantó y se acercó a la niña sin decirle nada, la miró de arriba abajo, sorprendido por el parecido entre los dos.
-Hola…- dijo tímida- soy Fernanda ¿tú eres mi hermano?- preguntó con mucha inocencia.
-Soy Fernando.- dije aun intentando procesar que delante de mí tenía a una chica exactamente igual que yo con casi mí mismo nombre.- y no, no soy tu hermano.- pude notar como mi tono se endurecía y como la mirada de la chica se tornaba extraña.
-Ok…- contestó ella mirando al suelo.
La tarde pasó con tensión en casa, la chica exploraba todo alrededor, se entretenía con muchas cosas, mientras yo me mantenía alejado de ella, respondiendo secamente todo lo que me preguntaba, aunque denotaba el entusiasmo y la alegría en sus ojos, yo solo pensaba en que ella me robaría a mi nueva familia…
Aquella noche llovió, yo pensaba que eso auguraba que las cosas no irían bien, pero si esa chica iba a robarme a mi familia lo iba a tener claro… Los truenos empezaron a sonar en la calle, yo me desperté al sentir unos golpes en la puerta, caminé despacio, adormilado, y abrí la puerta, refregándome un ojo vi a Melody, estaba abrazada a un peluche viejo de un oso, llevaba un pijama infantil que le venía grande y se podía notar entre la oscuridad sus ojos cristalizados, y el rastro de lágrimas que había recorrido sus mejillas.
-¿Qué quieres?- pregunté con tono seco y escueto.
-¿Pu-puedo do-dormi-mir- un pequeño hipo interrumpió la pregunta- contigo?
-No.
-Por favor…- dijo con tono suplicante y poniéndome ojos de cachorro, que consiguió ablandarme.
-Está bien…- dije a regañadientes.
-Gracias.- dijo feliz abrazándome.
-De nada…- dije acariciándole el pelo tímidamente.
Una pequeña sonrisa se plasmó en su rostro al recordar aquel momento, sintió nostalgia y miro a su hermana que le había liberado un poco del abrazo, dejándole un poco de movilidad, sonreí y me despegué un poco de ella y me levanté, necesitaba aquel baño, se levantó más tranquilo y vio en el ordenador una dirección y también ponía "vendido" al final su hermana había conseguido un buen lugar donde vivir, también vio una libreta sobre la mesa, se extrañó pero cuando fue a cogerla retiro la mano, la magia de esa libreta era grande y peligrosa ¿de dónde ha salido esto? ¿Es de Mel? No, nunca vi que trajera nada parecido, no se mejor lo dejo y me doy mi baño.
Caminó hasta el baño donde al final se dio un relajante baño pensando en todo lo que iban a vivir wow quedaba muy poco para irse, solo de pensarlo le entraban nervios e ilusión, después del baño salió en toalla envolviéndole la cintura, con la ropa interior puesta, sus ojos se abrieron acordándose del pequeño detalle de que su hermana seguía allí, por lo menos estaba dormida y no le podía ver con esa toalla, se la quitó, rezando internamente que su hermana no se despertara, solo de pensar a su hermana viéndole en aquella situación…
Un fuerte sonrojo, apareció en su rostro, agarró rápidamente la ropa y se encerró en el baño a cambiarse, a ver de pequeños se podían ver pero ¿¡ahora?! ¡NUNCA! Eran los dos más vergonzosos y por eso hasta que no pasaron unos minutos el sonrojo no descendió de su rostro, se cambió abrigándose y aun un tanto nervioso vio a su hermana, durmiendo con la respiración tranquila, como si nada pasará a su alrededor, que tierna….
En la noche, no se veían las estrellas en el cielo, ni la luna hacia su aparición, todo se encontraba en un profundo silencio y un chico moreno estaba en el tejado de su casa mirando el oscuro cielo, nunca le gusto la oscuridad, para él lo mejor era la luz, todo lo contrario, los dos tenían descendencias contrarias, los dos lo sabían aunque ninguno le dijera nada al otro, el chico suspiro ¿podré ser un bueno en el universo Marvel? ¿Mel será de los malos? Seguramente, ella es mala de nacimiento, aunque no creo que ella sea mala de verdad, bueno no sé, a veces pienso que no la conozco, aunque nos hayamos criados juntos somos tan diferentes… La quiero pero a la vez no me gusta su parte mala, intentaré que sea buena.
Volvió a observar el cielo nocturno, suspiró y bajo donde se durmió junto con su "querida hermana".
Hoy era el día, los dos "gemelos" estaban muy nerviosos, los dos rondaban por la casa, revisando todo, viendo que no faltaba nada, bueno sí que les faltaba algo.
-Mierda…- dijo Melody antes de salir corriendo junto a Fer- ¡Fer! Se nos olvidó contarle a pa' y a ma' que nos íbamos.
La cara de Fer palideció casi dos meses organizando todo y se les olvidaba lo más importante, el rostro de Melody se notaba nervioso.
-Tranquilízate- le dijo su hermano poniéndole las manos en los brazos- vamos a hablar por videoconferencia con ellos ahora y ya está todo saldrá bien ¿vale?
Melody se limitó a asentir e ir a por el portátil, lo abrió y entro a Skype donde entraron a un grupo donde ponía "Family" los dos se sentaron juntos, Melody se aferró a la mano de Fer intentando buscar algo de calma, el sonido de Skype empezó a sonar y después aparecieron dos imágenes en la de izquierda se veía un hombre aparentaba treinta años, tenía el pelo rubio y ojos miel, su piel un poco morena y una sonrisa, en la pantalla de la derecha se veía a otro hombre que aparentaba unos treinta cinco años, de pelo negro, ojos verdes oscuros y piel blanca, los dos sonreían contentos.
-Hola pa'- dijo Melody dirigiéndose al hombre de ojos verdes- hola ma'- dijo dirigiéndose al hombre de ojos miel.
-¿Qué pasa?- dijo Jasón, el hombre de ojos verdes
-¿Paso algo malo?- preguntó Nathan, el hombre de ojos miel.
-Bueno…- empezó Fer.
-Es que teníamos que contarles algo…- continuó Melody.
-¿Están saliendo?- pregunto Jasón alzando una ceja.
La cara de los "gemelos" era de sorpresa total, se habían puesto pálidos, intentando decir algo, separaron las manos.
-¿¡Qué?!- exclamaron los dos a la vez.
-¡NO!- exclamaron horrorizados y sonrojados.
-¿¡Tú eres idiota?!- le recriminó Nathan.- ¿¡cómo puedes decir semejante salvajada?! Bueno niños ignorando a vuestro padre contadnos, ¿qué queríais decirnos?
-Pues queríamos irnos de viaje- dijo Melody.
-¿A dónde?
-¿Por cuánto tiempo?- dijo Nathan mirándolos fijamente.
-Pues- Fer tomó aire- queremos ir al universo Marvel.
-Y como no lo han explorado tendremos que estar allí un año.- acabo Melody mirando sus manos.
Ahora las caras de sorpresa eran las de sus padres.
-Antes de que digáis nada- comenzó Melody tomando una actitud seria- vosotros no estáis mucho en casa, nosotros tenemos ganas de conocer y explorar, somos buenos estudiantes, se han acabado los cursos, será un año si es mucho tiempo pero los llamaremos e intentaremos verlos tanto en la vida real como en el ordenador, estaremos bien, si nos pasa algo los llamaremos de inmediato y les llamaremos al menos una vez por semana.
Cuando acabo su pequeño discurso y los tres hombres fijaron su vista en la niña, el más joven sonrió acariciándole el pelo, mientras los dos hombres del ordenador se quedaron pensativos, todo permaneció en silencio, durante unos veinte minutos, los hermanastros estaban tensos, esperando impacientes las respuestas de sus padres.
-Está bien, les dejo ir- dijo Jasón uniendo sus manos en gesto reflexivo.
-Vale, pero les visitaremos, no se libraran tan fácilmente de nosotros.- dijo Nathan señalados con el dedo.
-Ok ma'- la chica estaba a punto de levantarse para retirarse, pero su mirada cambio a una seria y miro a los hombres de la pantalla- ¿se puede saber a qué vino esa conclusión de que Fer y yo éramos pareja?- su mirada de "denme explicaciones ahora o acabaran mal" acobardo a Jasón.
-Cariño creo que me llaman para una reunión- dijo intentando irse.
-Quieto ahí- dijo con voz autoritaria Melody, cuando quería podía dar miedo, mucho miedo y el adulto se quedó en su sitio.
-Veras como estaban de la mano y nervioso- dijo Jasón intentando parecer despreocupado- fue una conclusión rápida.
-Me cambio de apellidos- dijo antes de darse la vuelta para irse.
-Melody te he comprado tres peluches y dos osos- dijo Jasón captando la atención de la menor.
Se giró y miro pensativa su padre.
-Está bien no haré nada- si era cuestión de berrinches a Melody se le pasaba con algún peluche nuevo, si era materialista solo un poco.
-Bueno nos iremos dentro de un rato, les avisaremos de todo, los queremos mucho- dijo Fer tranquilo.
-Adiós chicos los amamos- dijo Nathan antes de cortar.
-Adiós los quiero mucho que Melody no se rompa nada por el camino- se despidió Jasón.
-¡EH!- exclamó pero antes de poder exclamar nada su padre corto la llamada- no es mi culpa que no les caiga bien a los bordillos- dijo inflando los mofletes.
-Jajaja eso ya lo sabemos pero bueno solo queda una hora para irnos así que empecemos a caminar.
Salieron de casa con las maletas, en la calle había gente caminando, otros volando, otros flotando con algún objeto mágico, otros utilizaban escobas, pero el transporte normal era las alfombras mágicas, estaban de moda y preferían caminar antes de coger un coche o moto porque no les gustaba contaminar el planeta, la naturaleza era algo que cuidaban y a veces cuando habían ido a la Tierra, ya que fueron varias veces, podían notar el extraño olor del aire, el humo de las fábricas y vehículos, podían notar como la naturaleza cada vez estaba peor, y las aguas más sucias, por eso la Tierra no era uno de los destinos que la gente solía visitar una vez cada año.
Caminaron tranquilos, solo tenían que invocar luego sus maletas ya preparadas y listo, ventajas de la magia, el camino fue tranquilo, los dos estaban conversando de tonterías también pensaban en todas las posibilidades de cosas que podían pasar, cuando su hermano saco un tema que no llego a gustarle a la chica.
-Bueno yo voy a ir al instituto, tú también, ¿no?- preguntó mirándola.
-No quiero- respondió tranquila.
-Tienes que ir.
-Nadie me obliga a hacerlo además ya acabamos el instituto de aquí y no quiero aguantar otra cárcel.
-Venga Melody, estará bien y veras a Peter.
-Me da igual lo podría ver por la calle ya que lo tendremos enfrente.
-Melody- dijo con ese tono de regaño.
-No me vas a obligar.
-Pues vale, decidirán nuestros padres.
Fer sacó su móvil y abrió el Skype, los dos miraron el móvil, cuando la llamada fue contestada lo que vieron les costaría algún psicólogo, a Fer, a Melody no; allí estaba su padre Jasón sin camiseta con su "madre" Nathan encima de él, gimiendo mientras su padre le lamía los pezones, la boca de su padre subió hasta encontrarse la de su "madre", los dos estaban paralizados en la mitad de la calle, intentando decir algo.
-OMFG- exclamó Melody a punto de sangrar por la nariz.
-TRAUMA FOR EVER- dijo Fer con las manos temblando y con el rostro totalmente rojo.
Melody agarró el móvil mientras los dos adultos reaccionaban y el rostro de Nathan se teñía de rojo como el de Fer, ¿la diferencia entre ellos dos y un tomate? Ninguna, Melody y Jasón sonreían, Jasón porque era un desvergonzado, Melody porque era fujoshi, Jasón se abrochó un poco la camiseta y Nathan se vistió bien.
-¿Q-qué querían ni-niños?- preguntó Nathan aún sonrojado.
-Un psicólogo- dijo Fer con los ojos como platos.
-Volver a ver eso y tener una cámara.- dijo Melody sonriendo.
-Fer te pagaremos un buen psicólogo, Melody te comprare una cámara pero no creo que vayas a volver a ver esto.
-Eso dijeron hace un año- protestó Melody.
-Lo que queríamos preguntarles no era eso.- empezó Fer intentando borrar aquel recuerdo de su mente.- es que le digo a Melody que tiene que ir al instituto allí pero ella dice que no quiere así que decidís vosotros.
Los dos adultos intercambiaron miradas y luego "miraron" a los niños.
-Irás- dijeron los dos mientras Melody los miraba con cara de "ya no soy vuestra hija".
-Y otra cosa, ¿¡quién contesta una llamada mientras está haciendo "eso"?!- exclamó Fer.
Los dos se habían ido a una calle donde no había nadie, y nadie se fijó cuando el chico exclamó aquello.
-Fue sin querer, fue mientras…- Nathan le tapó la boca.
-No lo digas, bueno niños adiós los amamos- dijo antes de cortar.
Los dos sabían que sus padres no tenían remedio, siguieron caminando tranquilamente por las calles, hablando mientras Mel le metías más traumas a su hermano hablándole de yaoi y antes de darse cuenta estaban allí…
