Nota: será mejor que leáis los anteriores capítulos porque he hecho algunos cambios que seguramente tengan cierta relevancia en el futuro.

La torre que se alzaba ante ellos, o como muchos lo veían un simple edificio, tenía forma cuadrada pero aunque a simple vista solo se viera un edificio de treinta plantas, parecido al de unos oficinistas humanos, dentro encerraba muchos secretos, los secretos de los portales…

En aquella estancia al entrar, entrabas en otro lugar, que nadie sabe situar en un mapa, dividido en varias torres, las cuatro torres formaban un cuadrado, estas flotaban a metros del suelo, y eran de color negro, la primera era (para que lo entendáis) una administración, donde se tenía a gente controlando las entradas y salidas de los portales, que al día eran miles y solo en esa ciudad, se revisaba el contenido de las maletas para asegurarse de que estas no contuvieran nada fuera de lo común, porque ya se habían dado muchos casos de contrabando mágico a otros países o mundos. En la torre de enfrente se situaba la llamada "biblioteca de los portales" donde la gente archivaba y escribía toda la información sobre portales ya explorados en esta sala solo podían estar los autorizados y tenía una gran barrera mágica para que nadie pudiera entrar a menos que estuviera autorizado. Justo a la derecha de esta se situaba una torre, que llenaba a todos la cabeza de dudas, algunos especulaban que esa torre no servía para nada, que estaba hecha por mera estética, otros decían que si no había cuatro torres los portales de la torre restante no funcionaban, otros dicen que en esa torre se prueban nuevos portales y se exploran, muchas especulaciones giraban alrededor de esa torre. Y la última torre era la que albergaba todos los portales que se encontraban en uso, portales que podían llevar de una ciudad a otra, de un país a otro o, claro está, de una dimensión a otra, pero en esta situación paso algo diferente, algo que nadie esperaba…

Los gemelos observaron el edificio, ilusionados, emocionados, nerviosos, con la adrenalina corriendo por sus venas, se posicionaron delante de la puerta de madera de roble y la abrieron, dentro lo único que se veía era una cegadora luz, no se podía distinguir nada; los gemelos respiraron profundamente y cruzaron la puerta, sumergiéndose en aquella luz blanca que los cegó, sintieron nauseas al ver como si todo girara debajo de sus pies y después la luz se fue desvaneciendo poco a poco, dejándoles un poco más de visión, pero en sus rostros se plasmó la sorpresa al ver que no estaban en la gran explanada verde de cielo azulado y con las cuatro torres negras que rompían la tranquila estética de aquel paramo.

Se encontraban los dos sentados en el suelo, estaban en una sala de paredes blancas, de techo alto y abovedado por donde entraba un poco de luz solar, el suelo estaba dividido en dos partes, una parte de color blanco y otra de color negro, en el centro del suelo había un dibujo de una luna unida a un sol, del lado de la luna estaba Melody, sentada y un tanto aturdida, del lado del sol, su hermano más despierto que ella; una mesa en forma de semicírculo se extendía delante de ellos, era de color blanco, mezclado con negro, hacia la derecha unos tronos blancos donde estaban los representantes de todos los seres buenos y de la derecha todos los representantes del mal; los gemelos podían notar como las auras del bien y el mal no luchaban para superponerse una sobre la otra, se mantenían estables, como si tuvieran una tregua con los otros, podían notar los ojos curiosos de los presentes posados sobre ellos dos que aun conmocionados se encontraban procesando donde estaban.

-Levantaos, no hace falta que sigáis sentados en el suelo.-dijo una voz cálida, perteneciente al ángel Mikael, el mayor representante del bien.

-Sí, no tengáis miedo no os pasará nada.- dijo Flora la representante de las hadas con dulzura.

Fer se levantó, acomodándose bien, aunque un poco acongojado por las miradas clavadas en él; a Melody le costó más, al levantarse sintió que todo se movía bajo sus pies y las piernas le temblaban, las piernas le fallaron y estuvo a punto de caer al suelo de nuevo, pero Fer tuvo tiempo de sujetarla y no dejarla caer, pero apenas sus manos tocaron la piel de la chica los dos sintieron un fuerte ardor en el lugar donde las manos estaban posadas, los dos con cara de extrañeza y susto se separaron rápidamente, Fer se miró las manos mientras Melody rozaba con los dedos la zona que aún le ardía.

-Bueno chicos.- dijo Mikael mirándolos.- será mejor que os mantengáis separados.

-No-nosotros…- intentó decir Fer aún en shock.- arde…- consiguió articular mirándose las manos.

-Claro, sois elementos contrarios, aun no sabéis controlar lo suficiente vuestra magia para tocaros.- dijo Sombra, el representante de los vampiros.- ¿o es qué no lo sabíais?

-Si lo sabíamos o al menos yo, pero no sabía esto…- dijo Melody hablando por primera vez.

-Yo también lo sabía.- consiguió articular su hermano.

Antes de que los representantes la voz de Melody volvió a resonar por la sala.

-¿Por qué estamos aquí?- preguntó, sabía que no te enviaban delante del consejo por qué sí.

-Muy fácil niña.- dijo Scarlet, la representante de las brujas.- nos hemos enterado de vuestro "viajecito".

-¿Acaso está prohibido viajar a otras dimensiones?- preguntó Melody cortando a la bruja de ojos de fuego.

-No, pero hemos visto varias cosas en el universo Marvel.- empezó el gnomo Wilbur- que nos parecen inadecuadas.

-¿Inadecuadas?- dijeron los dos a la vez.

-Veréis.- dijo Mikael llevando la voz en aquella conversación.- el bien y el mal lo representan los superhéroes y los villanos pero no es un bien o un mal tan controlable como el de otras dimensiones, cuando un superhéroe y un villano luchan las consecuencias suelen ser devastadoras, agravando gradualmente el poder del mal hasta que llegue el momento donde el mal se superponga sobre el bien y el universo de Marvel se destruya.

-¿Por qué se destruiría?- preguntó Fer con curiosidad.

-Porque cuando el mal se superponga sobre el bien, después de un tiempo el bien dejará de existir y el bien no puede existir sin el mal o el mal sin el bien, por eso el universo Marvel acabaría destruyéndose poco a poco o de repente.- finalizó Lucio, el representante de los demonios y del mal.

-¿Cómo en la Tierra?-inquirió Fer mirando con ojos expectantes.

-Bueno en la Tierra todo va un ritmo muy lento pero si.- dijo Wilbur acariciándose la barba blanca.

-¿Y qué tendríamos que hacer? ¿Y por qué nosotros?- ahora la curiosidad de Fer se había acrecentado y sus ojos llenos de ilusión lo delataban.

-Vuestra tarea sería fácil.- dijo Grim, el representante de los elfos, con aquella voz repulsiva y enseñando esos colmillos que decoraban su boca como dientes.- tendréis que equilibrar la balanza.

-Para que lo entendáis, tendríais que ayudar a los héroes e intentar desbaratar los planes de los superhéroes, ayudar a los afectados de las batallas…- Flora siguió pensando en cosas que decir.

-Y es fácil porque os hemos elegido.- corto Lucio al hada parlanchina.- sois descendientes de los elementos creados hace mucho tiempo, tenéis el mismo poder que unos puros aunque no lo seáis, sois las representaciones del bien el mal de antaño, y sabemos que seréis perfectos para este trabajo.- Lucio tomo aire y una sonrisa se formó en su rostro.- pero aún no sabemos una cosa que creo que a todos nos tiene intrigados, ¿por qué queréis iros al universo Marvel aun a sabiendas de que es peligroso y que pasareis un año allí?- los ojos de todos estaban clavados en ellos, intentando ver en sus mentes los planes que tenían preparados.

-Pues nosotros queríamos ir para demostrar unas teorías que tenemos nada más.

-¿Solo unas teorías?- preguntó Piedra, el representante de los nigromantes.- no se viaja por unas teorías que sepa.

-Son teorías/debates que tenemos los dos, y queremos demostrar quién tiene razón.- habló Melody después de un buen rato.

Transcurrieron unos minutos de silencio, en el que los representantes se mantenían callados y pensativos, intentando descifrar en que debatían esos gemelos, aunque pensaban que no podía ser nada peligroso por lo responsable que era el Light.

-Interesante…- Mikael clavó la mirada en los dos gemelos.- creo que hemos acertado en nuestros representantes.- dijo más para los de la mesa que para ellos.- ahora tendréis que llevar esto.

Un pequeño brillo iluminó el cuello de los gemelos y los dos vieron como un collar colgaba de sus cuellos, Melody llevaba una gargantilla negra en la que colgaba una media luna de color plata; Fer llevaba un collar blanco, con un sol de color dorado colgado.

-¿Para qué es?- dijo Melody mirando el collar, agarrándolo entre sus dedos.

-Para ayudaros en vuestra tarea.- dijo enigmática Scarlet.- creo que es hora de que os vayáis, tenéis que viajar.

Antes de poder decir nada, los dos vieron como un fuerte brilló que los cegó les cubrió por completo, sintieron un mareo peor que el de antes, sintieron un fuerte dolor de cabeza y como si su cuerpo se prendiera fuego, profirieron unos gritos de dolor antes de que la oscuridad los inundará por completo.

Sentí un ruido y por instinto le tiré una telaraña al despertador, pero me di cuenta de que no era el despertador lo que me había desvelado, abrí los ojos con pesadez, sentía todo mi cuerpo cansado, los ojos pesados y el cuerpo algo adolorido, me froté los ojos con las manos y fijé mi vista en el despertador, estaba cubierto por una de mis telarañas, me costó, pero moví mi mano y agarré el despertador, mirando la hora.

-Las seis de la mañana…- dije con pesadez, aun me quedaba una hora de sueño por lo menos.

Seguía escuchando el ruido en la calle, muy lentamente me levanté de la cama y observe el exterior, vi un camión, era grande y blanco donde ponía "mudanzas mágicas" en azul, pude ver dos personas salir fuera de la casa y poco más, al ver que solo era una mudanza me aparté de la ventana y me volví a dormir, cayendo instantáneamente en un profundo sueño.

Ahora sí, era el despertador, con su irritable bip, bip, el que me despertaba; me froté los ojos con las manos, y miré la hora, tenía tiempo de sobra.

Me levanté con pereza y caminé hasta el cuarto de baño, donde me di una ducha que consiguió que se me fuera un poco el sueño, me puse una toalla atada a la cintura y en mi cuarto me puse dos cosas cualquiera, una camisa blanca con una camisa azul abierta, con unos vaqueros y unas zapatilla, claro está, con mi traje de Spiderman por debajo.

Bajé tranquilo, aun un poco cansado, pude ver a mi tía May haciendo tortitas y olor era delicioso, como siempre.

-Buenos días Peter.

-Buenos días.- me senté en la mesa, mientras la tía May me ponía el plato con tortitas con sirope y mantequilla delante.- tiene muy buena pinta.- agarré el tenedor, saboreando con gusto las tortitas.

-Es mejor que tomes un buen desayuno, es la comida más importante del día y tienes que ir con energía al instituto.- mi tía May siempre tan atenta, nunca cambiaría.

-Gracias.- dije con la boca llena de tortitas.

-¡Peter! No hables con la boca llena.- me regañó, riéndose.- pareces un niño.

-Lo siento.- agarré una servilleta y me limpié la boca, levantándome de la mesa, había dejado el plato vacío.- Me voy, no quiero llegar tarde.- le di un beso en la mejilla a mi tía antes de salir fuera de casa, oyendo un "adiós Peter" y algo más.

Aquel día parecía tranquilo, el cielo estaba despejado, caminé tranquilo, sin pensar en los criminales que hoy atacarían Nueva York o de la gente que intentaba adivinar mi identidad secreta, o de los regaños de Nick Fury o de J. J y sus insultos hacía el hombre araña, solo pensaba en los típicos problemas de los adolescentes, los exámenes y también mis amigos, desde que soy Spiderman y estoy en S.H.I.E.L.D me he alejado mucho de Mary Jane y de Harry, pero me he acercado más a mis compañeros de equipo…

Dos veces más alejadas me sacaron de mi ensoñación, mi sentido arácnido se disparó de repente, me giré pero alguien choco conmigo, tirándome al suelo.

-Au.- una voz femenina se quejó.- lo siento mucho.- una chica morena, de pelo negro hasta la mitad de la espalda, de ojos chocolate con un lunar en la mejilla izquierda, llevaba una sudadera de Spiderman con unos vaqueros rotos y unas zapatillas negras, con una gargantilla negra con una media luna.

-No pasa nada.- dije levantándome y tendiéndole la mano para ayudarla.

-¡Melody!- otra voz sonó y un chico, exactamente igual a la chica, con un jersey marrón con una camisa blanca por debajo, con unos pantalones de vestir y unos zapatos arreglados, con un colgante de un sol colgado del cuello.- ¡te dije que no te fueras corriendo! Le has hecho daño a...- me miró.- ¿cómo te llamas?

-Peter, un placer.- dije sonriéndoles.

-¡Le has hecho daño a Peter!

-¡Si ni se ha raspado la mano! Estas paranoico, niño seguridad.

-Tiene razón, no ha sido nada.- dije intentando tranquilizar al chico.

-Está bien…

-¡Ves!

-¿Cómo os llamáis?- pregunté curioso mirando a los dos, que suponía que eran gemelos.

-Yo me llamo Melody, ya le has oído gritarlo a mi hermano.

-Y yo Fernando pero puedes llamarme Nando si quieres.

Lo que no sabía era lo que me esperaba junto con aquella pareja de extraños gemelos.