Chapter 3: Juntos
Nadie se equivocó cuando dijeron que la Limítrofe Estatal era una de las universidades dónde el trabajo debía ser la primera actividad de las mañanas. Las horas de descanso eran de dos jornadas, momento en que los estudiantes se dedicaban a hacer sus tareas o estudiar; por supuesto, ser importantes significaba más exigencia en cuanto a cualquier resultado.
A Isabella le encantaba los retos.
Desde que llegó, lograba alcanzar la cama con las justas antes de caer dormida, exhausta por las actividades que realizaba a primera hora de la mañana. Varias veces tuvo que retener el sueño por unos minutos para poder terminar de hablar con su mamá, cuya voz tenía un tono de preocupación, por lo que Isabella optó en ocultarle las veces que debió desvelarce para acabar un trabajo.
Las dos semanas que llevaba ahí también distraían su mente de Danville.
En especial de Phineas.
Su celular no dejaba de vibrar con mensajes del pelirrojo por todo los primeros 4 días lejos, pregúntandole como estaba y si le gustaba el sitio, más ello resistió el impulso de responderle y terminar escribiéndose todo el día, como cuando lo hacían a mitad del colegio. Los mensajes disminuyeron, solo siendo dos cada día.
Luego hace dos días no había ni uno.
Su compañera de cuarto le había preguntado si estaba bien, ¡por supuesto que lo estaba!, no era ya de su importancia si Phineas le mensajeaba o no, porque había decidido alejarse. Entonces...
¿Por qué le dolía tanto?
Todos saben que engañarse a sí mismo es una tarea casi imposible. En su caso, también era obvio cuando lo intentaba, diciéndose a sí misma que simplemente era los años de amistad que la mantenían triste.
¿Habría ya leído la carta? ¿No sentía lo mismo y decidió también ignorarla?
Deja de pensar en él, Isabella; se obligó mentalmente.
—¡Isabella!— llamó una vez. La joven alzó su vista para encontrarse a la directora de su facultad corriendo hacia ella.
—Buenos días, Señorita Stone, ¿puedo ayudarle?— ofreció amablemente.
Asintió.
—Sí; verá, acabó de llegar un estudiante a la facultad de arquitectura, y si no te molesta, tal vez podrías llevarlo a su edificio y mostrarle las instalaciones.
Isabella arqueó una ceja.
—Será un gusto, directora. Pero, ¿y los de su facultad donde están?
—Oh, ellos; Analía está ocupada con un papeleo y los demás no aparecen. Supuse que tú estarías dispuesta.
—Claro; ya lo alcanzo. ¿Dónde se encuentra?
—Al lado de la administración. Tiene una maleta naranja para que lo reconozcas— guiñó un ojo— muchas gracias, Isabella.
Sonrió.
—No es problema.
La mujer asintió y continuó su rumbo quien sabe donde. Isabella suspiró antes de comenzar a recoger sus cuadernos y papeles, fijando su mirada al cielo despejado iluminando todo el campus. Intrigada de quien sería el nuevo alumno, aunque no de su misma carrera, partió a su destino.
Podría hacer más amigos ahí.
Bajó la mini colina que había servido de atajo cuando tenía reuniones con los encargados de los arreglos para las votaciones. El edificio no quedaba a más dos otras edificaciones de la directiva. Una vez frente, paró el paso y miró en todos lados, buscando al chico.
Y lo vió.
Parado de espalda y con una capucha, a su lado una gigante maleta naranja. Isabella se acercó lentamente con nerviosismo, no sabiendo como empezar. Tomando aire, palmeó el hombro del chico, unos centímetros más alto que ella, aunque no se notaba mucho.
—Disculpa, la directora Stone me informó que necesitaba ayuda para guiarlo alrededor de la universidad. Mi nombre es Isabella...-
—García Shapiro, lo sé.
Isabella abrió los ojos.
—¿Cómo...sabes mi nombre?
—Porque nos conocemos— dio la vuelta y en ese momento Isabella soltó un grito de asombro— hola, Isa.
—¡Phineas!
Ahí, parado sonriendo como si nada cuando era todo, estaba Phineas Flynn, el chico quien desde hace dos días no le enviaba ni un emoji por lo menos, frente a ella. Isabella no sabía si quería abrazarlo, golpearlo o ambas cosas.
¿Qué hacía aquí?
—Phi...¿estudiarás aquí?— preguntó.
—¿Qué crees?— dijo riendo.
La chica sintió sus mejillas calentarse.
—Me...— se detuvo, suspirando— me alegro que te decidieras.
Sin embargo Phineas conocía ese tono de voz.
—No estás feliz, ¿verdad?— dijo cabizbajo.
Pestañeó.
—¡No! Nada de eso. ¿Por qué lo dices?
Un suspiro de Phineas.
—Porque te conozco.
—Pero no es eso; en verdad no quiero decírtelo.
El chico posó su mano en el hombro de ella, sonriendo.
—"No quiero decírtelo en frente por miedo a un rechazo, a que nuestra amistad de años de acabe, a que me ignores o te rías. Significas el mundo para mi, desde siempre, pero para ti solo fui una mejor amiga; y no me quejo, porque estar a tu lado así sea de esa forma fueron los mejores tiempos de mi vida"— recitó, provocando que Isabella se tensara.
—La leíste...
—"Oír tu voz me dejaba en otro mundo, hasta en una de esas me llevaste volando en un unicornio. En el cumpleaños donde hicimos un juego con pistas, me puse a jugar con las palabras del video que tuve que editar. El baile de gala, fue mi favorito, bailar contigo y sentir como el mundo era de ambos. Tantos momentos.".
Con cabeza baja, continuó cuando sintió que Phineas la miraba.
—"Ahora inicia nuestro futuro como adultos, jamás cambió nuestro status de amigos. Necesito olvidarte, de cualquier manera"
—"Aunque no sea de importancia..."
—"Jamás te dejaré de..."
—"Amar"— dijeron al mismo tiempo.
Para ese momento ambos ya estaban abrazados.
—Mi carta...
—La encontré en el cajón de mi cómoda; buen lugar para esconderla, por cierto.
Se separaron.
—¿Viniste por eso?
Hizo una mueca.
—Algo así.
—Oh...— dijo con decepción.
Phineas se sobresaltó.
—¡No! No es lo que piensas. En realidad, mi decisión de estudiar aquí ya estaba hecha antes de que la encontrara— aclaró.
—Eso...es bueno.
—De no ser por los chicos, seguiría indeciso.
—¿Qué dijeron para que finalmente escogieras?
—Bien...— dijo sonriendo— dijeron que tú no jamás estarías enojada conmigo porque te gustaba.
Isabella volvió a abrir los ojos.
—Ellos...
Asintió.
—Creí que te había hecho algo y por eso había decidido no estudiar aquí, para no molestarte. Luego me explicaron todo, y cambié de opinión— la abrazó de nuevo— nada sería más hermoso que estar en la misma univesidad junto a la chica de quien me enamoré.
Sorprendida, se separó de golpe, más Phineas no la soltó.
—¿Tú...te enamoraste?— sintió lágrimas acumularse en sus ojos— ¿de mí?
Sentir sus labios junto a los de ella fue la confirmación.
—Solo de ti.
Sonrió, acariciando su mejilla.
—Aun quieres que te muestre el campus— preguntó.
—Después iremos por un café, ¿qué te parece?— asintió.
Phineas miró un lado y cambió su rostro.
—Lamento no haberte tomado en cuent antes, Isabella, yo pensaba que me veías como un amigo y por eso no avancé más. Y gracias a eso te hice sentir mal.
Una pequeña risa.
—Déjalo en el pasado, Phineas, todo Danville sabe que no eres muy bueno realizando lo obvio.
—¡Hey!
La ex exploradora corrió, Phineas tras ella.
Su vida sería la mejor, después de esperar.
FIN
Muchas gracias a quienes leyeron esta no-tan-linda historia. Dejen sus comentarios y espero subir otra historia en esta categoría pronto.
Dark
