Conquistando al futuro Rey de los Piratas.
Capítulo 2.
Tómatelo con calma.
Después de hablar con Robin al respecto, Nami se encontraba mucho más animada. después de todo no había porque tener miedo, bien era cierto que lo que ella quería con su capitán era una relación más cercana pero si eso no se podía dar no tenía porque tener miedo eso no la alejaría ni un centímetro de él, era Luffy después de todo, un chico sincero y amable que es incapaz de alejar a la gente de su persona, es como un imán de gente, una habilidad especial que el chico de goma tenía, no hacía falta hacer mucho esfuerzo para que la gente comenzara a seguirle el ritmo o a querer apoyarlo.
Habían llegado a una pequeña isla muy humilde con clima veraniego, un clima muy normal considerando que ya habían entrado al nuevo mundo; Jimbei les había dicho que en la dirección que su alocado capitán había decidido tomar encontrarían antes una pequeña isla donde podrían descansar antes de su nueva alocada aventura, y abastecerse de provisiones, esta era simplemente una pequeña parada antes de dirigirse a la peligrosa isla que marcaba el Log Pose cortesía de nuestro protagonista.
Nuestra querida navegante estaba desesperada por demostrar sus sentimientos ahora que los había descubierto así que en cuanto Luffy se hecho a la carrera decidió ir tras él, debía ser un trabajo sencillo para ella conquistar a un simple crío, después de todo ella era hermosa, provocativa y deseada entre el genero masculino; Mientras su engreída mente se daba ánimos seguía persiguiendo a su capitán, ésta pareciera que hubo olvidado el simple hecho de que nunca jamás en la vida, a pesar de su actitud, había salido con algún chico, claro después de todo desde su niñez había estado cautiva en la tripulación del malvado de Arlong, los cuales aborrecían a los humanos por lo que afortunadamente nunca le hicieron nada cuando a ella le llego el "regalo" de la pubertad. Así que, aquí teníamos a una pobre chica 100% confiada de su habilidad en conquista que en su vida jamás había coqueteado con nadie.
Caminando por la ciudad la peli naranja se dio cuenta que había perdido de vista a Luffy, después de todo era muy rápido, claro, era de esperarse si no fuera por lo menos eso no podría llegar a ser rey pirata, al darse cuenta de eso pudo darse el lujo de apreciar la bulliciosa isla, la cual estaba repleta de gente alegre, que recibía con gusto a los visitantes, danzaban, cantaban, era tan pequeño el lugar que todos ahí se conocían, eso le recordó a la chica su querido Cocoyashi, pensando inevitablemente en su hermana y Genzo ; ¿Cómo estaría su querida familia?, hace tanto tiempo que no los había visto, a decir verdad los extrañaba mucho pero últimamente no había pensado mucho en eso debido al lapso de dos años donde lo único que cruzo por su mente fue el rostro retorcido que de seguro había de tener su pobre e inocente capitán al tener que enfrentar solo la muerte de su querido hermano, pensar eso una y otra vez, en como habría de superarlo, en como tenía que estar teniendo pesadillas diariamente, en como desearía poder estar al lado de sus nakamas, era lo que siempre la estuvo torturando en esos dos años en esa pequeña isla del cielo donde entre más lo pensaba, más se esforzaba por seguir estudiando.
Al doblar por una esquina encontró una pequeña tienda de ropa, encontrándose con un atuendo sencillo que consistía en una blusa color verde que llegaba al ombligo y un short de mezclilla pequeño, no era la gran cosa pero le había gustado por lo que rápidamente se apresuro a comprarlo, por ser un lugar tan humilde no se atrevió a comenzar con sus perfeccionadas técnicas para regatear y simplemente lo compro, fue a probárselo escondiéndose entre unos cuantos árboles sin importarle si alguien la encontraba o no, después de todo esa actitud seductora era parte de si. Tal sorpresa se llevo al encontrarse con el chico del que hace horas atrás había aceptado amar, él había estado de un lado a otro correteando a un extraño escarabajo que quería capturar ya que cuando era niño su abuelo le había hablado de diferente tipos de insectos extraños y él siendo alguien que se maravillaba con casi cualquier cosa pues se había decidido a capturarlos si alguna vez se topaba con alguno, claro que no se esperaba que al hacerlo se encontraría con Nami en ropa interior color blanco con toques rosados.
-Ah... Lo siento Nami - Dios tres pasos hacia atrás temiendo que la chica explotara como siempre y lo moliera a golpes - Ya me voy - Dijo sin darle mayor importancia e ignorándola completamente por un miserable insecto.
-Oye Luffy - Dijo llamando su atención antes de que éste desapareciera de nuevo. Luffy al escucharla volteo a verla con las cejas arqueadas y cara de reproche por detenerlo - ¿Qué opinas sobre mi "crecimiento" en estos dos años? - Dijo poniendo ambas manos tras su cabeza y posando sensualmente para el chico.
-… Bien - Dijo haciendo que la chica se emocionara levemente - Apuesto a que eres una mucho mejor navegante ahora shishishishi.
Nami se quedó completamente en blanco golpeándose mentalmente por no haber sido directa con ése atolondrado chico, ¿Es que acaso era estúpida?, era obvio que él no entendería indirectas, era un completo idiota en ese tema... Bueno, no solo en ése tema, Luffy era un idiota en general, pero se le quería.
-¡No, inepto! - Grito tan fuerte como pudo - Me refería a esto - Tocando sus pechos con ambas manos.
Luffy la observo por un buen rato, miraba su rostro, luego bajaba a ver sus pechos y volvía a su rostro, así sucesivamente tratando de asimilar lo que su navegante quería, comenzó a acariciarse la barbilla tratando de pensar, se meneaba de un lado a otro mientras su rostro comenzaba a tornarse una poco rojo debido al "gran" esfuerzo que significaba para su materia gris. Nami por su parte comenzaba a desesperarse de sobre manera, no era que estar en ropa interior frente al chico era algo que disfrutara, de hecho estaba muerta de vergüenza sin embargo al ver su indiferencia se había molestado demasiado, después de todo ella estaba consciente de su atractivo, le dañaba tremendamente el orgullo que a Luffy no le llamara ni aunque sea un poco la atención.
-¡Ah!... - Exclamo después de que lo ilumino la luz divina y pudo entender por fin.- Hancock las tiene más grandes.
Ok, ¡Eso era el colmo!, no solamente la había despreciado si no que la había comparado con esa desgraciada de Boa Hancock, a la peli naranja comenzó a hervirle la sangre, apretaba sus dientes tan fuerte que comenzaban a rechinarle, sus ojos se tornaron afilados, y un horrible aura negra comenzó a rodearla, sin poder evitarlo reacciono como era cotidiano y se lanzó a moler a golpes al pobre chico que inocentemente había respondido de ésa manera.
En la cubierta del Sunny se encontraba Roronoa Zoro el ex-cazador de piratas que se encontraba tomando una siesta sentado en la cubierta del barco bajo el calor del sol, era un clima bastante agradable, perfecto para relajarse, sin embargo él estaba un poco aburrido ya quería llegar al lugar escogido por Luffy ya que al igual que él prefería mil veces la sensación de adrenalina corriendo por sus venas cada vez que tenía que enfrentar una nueva batalla.
Se despertó al caerse debido a su posición y golpearse en la cabeza, abrió los ojos pesadamente, se puso de pie, se estiro, bostezo para luego mirar a su alrededor todo seguía igual, sin ningún cambio aparente, en otras palabras, aburrido. Solo él se encontraba en el barco supuestamente vigilando. Se levanto pesadamente soltando un gran bostezo mientras se estiraba para después echar un vistazo a su alrededor asegurándose de que todo siguiera en orden.
Ésa mañana después de haber sido la victima que tenía que quedarse a cuidar el barco debido a la tan famosa elección al azar por medio de palitos de madera de la cual él había terminado tomando el marcado había podido observar algo muy peculiar. Usopp y Chopper habían ido de turismo por la ciudad, el pequeño reno quiso acompañarlo en su búsqueda de posibles objetos útiles para el viaje, Franky había ido a comprar materiales de construcción además de Cola ya que era muy probable que tuvieran que necesitarla para escapar en caso de emergencia, Sanji había ido a comprar provisiones de comida, además de los ingredientes que usaría para la cena de esa noche, fue acompañado de Brook, algo normal ya que eran los dos pervertidos de la banda pirata, pero lo que había llamado la atención del peli verde no fue el hecho de que Nami hubiera decidido seguir a su capitán después de que éste saliera corriendo como siempre sin escuchar a los demás, después de todo ella siempre lo estaba regañando, golpeando, o intentando inútilmente que se comportara suponía que simplemente iría a fastidiarlo o a hacer otra cosa de bruja como solía hacer, fue más bien la arqueóloga de los mugiwaras quien llamo su atención ya que ésta de igual manera había empezado a seguir a la peli naranja, él pensó que siendo una nueva isla iría a inspeccionar, anotando quien sabe que tantos datos en ésa dichosa libreta que siempre traía consigo pero no que fuera a espiar, sabía que ésa mujer era endemoniadamente inteligente así que podía suponer fácilmente que se traía algo bajo la manga, realmente no le dio mucha importancia, era probable que solo estuviera dramatizando, así que después de recordar aquello decidió subir a su habitación para comenzar con su entrenamiento el doble, no, quíntuple de pesado que hace dos años, después de todo su entrenamiento con "Taka no me" no era suficiente, tenía que ser más y más fuerte cada día.
Usopp y Chopper se encontraban observando de tienda en tienda buscando mercancía, siendo engañados fácilmente por comerciantes que se aprovechaban de los visitantes queriéndolos extorsionar para sacarles cantidades exageradas de dinero por objetos basura que no valían ni la mitad de lo que aseguraban.
-¿Es verdad que ésta pulsera era del Rey Felipe II de España?
-¡Por supuesto joven cliente, es un antiguo tesoro que ha sido pasado de generación en generación a través de la familia pero sin embargo un día...
El comerciante seguía soltando falacia tras falacia mientras los ojos de ambos comenzaban a iluminarse, creyendo cada patraña que ése extraño soltaba. Usopp bajo la mirada encontrándose con un hermoso collar de oro con un dije en forma de corazón, por alguna razón al verlo pensó en su querida amiga Kaya y sin pensarlo mucho preguntó por él, aquél collar era de hecho una de las pocas cosa que no eran basura en ése lugar y que además era de buena calidad, el pelinegro termino por comprarlo, claro que se lo dieron más caro de lo que debía pero no le importo mucho.
-Disculpe joven señorita... ¿Sería tan amable de mostrarme sus pantis?
-¡Kyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!, ¡Un esqueletooooo! - Gritaba una chica horrorizada huyendo del lugar.
-¡Maldito Brook!, ¡¿Por qué demonios vine contigo?!, ¡Ahuyentas a todas las señoritas!
-Yo simplemente quiero ofrecerles mi corazón... Ah Aunque no tengo corazón Yohohohohoho
-¡Eres una molestia! - Gruñía Sanji con dientes de tiburón.
El rubio llevaba varias bolsas de papel donde tenía jitomates, pescado, cebolla y demás especias, mientras que el esqueleto del afro lo ayudaba con algunas otras, ése día había estado particularmente molesto, con sus repetidas bromas de esqueletos haciendo su mayor esfuerzo para exasperar a Sanji, fuera de eso no había pasado nada en particular, el cocinero había tenido nuevamente intentos fallidos de conquistar a una hermosa chica pero es que al parecer lo que él no lograba entender es que en el mundo de One Piece los chicos asexuales son los que tienen pegue, al ser un mujeriego parecía ser un repelente para chicas incluso siendo atractivo, él no podía decir que había estado realmente enamorado de una chica en particular, amaba a todas las mujeres, claro que su Nami y Robin estaban en la lista de "reinas", ya que a estas las tenía por encima de las demás, aunque si íbamos a categorías en la de "Diosas" estaba nada más ni nada menos que Boa Hancock, junto con Shirahoshi, ciertamente no estaba seguro en cual de las dos era más hermosa pero el saber que una de ellas estaba enamorada de su estúpido, hiperactivo, despreocupado, y asexual capitán seguía haciendo que le hirviera la sangre, no podía aceptar así de fácil que eso fuera verdad pero Luffy nunca mentía, era un chico tremendamente sincero así que no tenía de otra más que creer, ¿Por qué él siento tan guapo no tenía suerte con las chicas?, lo peor es que aún con los enormes celos que le causaba y lo mucho que se quejaba sobre aquél suceso seguía sabiendo que en el fondo no podía reprocharle nada al chico de goma después de todo a pesar de ser el que más se esforzaba por tratar de ocultar ése hecho lo respetaba mucho.
-Estúpido crío de goma - Susurro por lo bajo siendo ignorado por las tonterías que el esqueleto balbuceaba.
-Sanji-san ¿Quiere saber como es que los esqueletos cagan?
-¡Como si me importara! - Grito nuevamente con un gran vena saliendo en su frente.
Por su parte Robin se encontraba sentada sobre una roca refrescándose un rato con el agradable aire que soplaba mientras pensaba en lo sucedido hace una media hora, no esperaba que Luffy hablara sobre los grandes pechos de Boa Hancock o que Nami se pondría a coquetearle de ésa manera.
Definitivamente si quería conquistar a ése niño la solución no eran los golpes, era bastante obvio que el pequeño lo había dicho sin rastros de lujuria ni para molestar a nadie, bueno, comprendía un poco a la peli naranja no había de ser muy agradable que la persona que quieres te responda de ésa manera pero había sido su culpa en primer lugar por hacer responder a Luffy sobre problemas que su cabeza no podía comprender. Después de haberlo golpeado el pobre se había levantado tratando de seguirla para exigirle una razón por el enojo a lo que ella se negaba a contestar, ella decidió tomar al chico por la muñeca sin que la chica viera para que pudiera dejarla sola si él la seguía probablemente Nami volvería a golpearlo y estaba segura que eso no era lo que ella quería, además por el bien físico de su querido capitán prefería evitarlo.
Robin le dijo que era mejor regresar al barco, aunque él se negó rotundamente al principio debido a que no entendía nada, además de que quería volver a buscar al dichoso escarabajo decidió aceptar, aunque quería seguir andando por la isla debía admitir que tenía algo de sueño ya que en la noche le había tocado su turno de vigilancia, así que regresaría a dormir y cuando despertara lo más probable es que Sanji ya tuviera la comida preparada. después de medio convencerse gracias a Robin de que el enojo de Nami no era nada más ni nada menos que otra rabieta de su persona y que pronto se le pasaría.
-Ahhhh, estúpido Luffy, uno esforzandose por llamar su atención para que mencione a esa... Esa perra... Ahhh, ¡Ni siquiera la conozco y ya la odio!
Gritaba Nami tratando de desahogar sus pesares, pateaba rocas y demás objetos que se atravesaran por su camino , demás de comenzar a maldecir a medio mundo.
En el camino se encontró a Franky que se encontraba haciendo uno de sus extraños bailes con unos niños que se había topado por ahí los cuales se habían acercado a él impresionados por ver a un robot de verdad, ella al ver eso simplemente chasqueo los labios de forma molesta y decidida a ignorarlo iba a irse del lugar antes de que éste volteara a verla, sin embargo no fue de mucha utilidad ya que inmediatamente escucho la ronca voz del hombre de metal llamándola para invitarla a unirse a la diversión, ella rolo los ojos y en un tono seco lo rechazo.
Franky al darse cuenta del mal humor de su compañera decidió decirle a los niños que por el momento la diversión había terminado y tenía que ir a atender "asuntos de adultos" los pequeños después de hacer un puchero se marcharon.
-¿Por qué la cara larga Nami? - Haciendo su típica pose mientras preguntaba.
-No es nada, simplemente quiero estar sola
-Vamos, si hay algo en lo que te pueda ayudar cuentas con mi Supeeeeeer, ayuda.
La chica lo observo por un buen rato pensando en si confensar o no, realmente no estaba en sus planes decirle a alguien tan extravagante como Franky sus problemas amorosos, después de todo no era nada discreto y no estaba segura si sabría disimular pero tal vez si le preguntaba otra cosa, algo que no fuera tan directo o simplemente pedir la opinión de un hombre sería suficiente.
-Franky... ¿Tú que crees que tiene Boa Hancock que hace que todos la amen?
-¿Mmm? - Volteo la cabeza hacia un lado extrañado por la pregunta - No lo se, ella es suuuuuuuuuuuuuuper seductora, no solo hablo solo de su cuerpo y facciones, he escuchado los rumores de que tiene una actitud totalmente provocativa y que seduce a los hombres con una sola mirada.
-Mmm...
-¿Acaso te gusta alguien?
-Ammm no... - Decidió mentir ya que si no fuera el caso comenzaría a sospechar - Simplemente lastima mi orgullo que ella sea considerada la más hermosa y no yo.
-Ohhh un nuevo sueño nace justo al lado de ser el mejor espadachín, Nami, la mujer más hermosa del mundo, esfuérzate por robarle el puesto a la shichibukai - Dijo para después irse del lugar bailando.
-¿La más hermosa?
Nami pensó en lo que había dicho su extraño nakama, ¿El secreto estaba en la actitud?, no estaba segura pero tal vez y solo tal vez para conquistar a Luffy tenía que actuar de manera cariñosa, seductora y complaciente, después de todo siempre se la pasaba golpeando al pobre, eso no le daba muchos puntos, muy bien, estaba decidido a partir de ya comenzaría su primer proyecto para conquistar al chico, en primer lugar dejaría de ser agresiva.
Zoro pudo sentir con su haki la energía de dos personas conocidas regresando al barco pertenecían a Luffy y Robin, se asomo por la ventana de su habitación pudiendo ver como la chica tenía al peli negro agarrado de la muñeca, a la cual por estar tratando de convencerlo de que no fuera a buscar a su navegante se le había olvidado por completo que lo había estado sujetando, Luffy al no importarle en lo más mínimo el contacto no había dicho nada.
-"¿Vuelven solo ellos dos?" - Se preguntó mentalmente mientras buscaba con su haki a Nami sin embargo ésta se encontraba más lejos. Bufó por lo bajo y siguió con una nueva repetición de abdominales sin poderse sacar de la cabeza la imagen de Robin sujetando al chico.
Luffy como había pensado anteriormente quiso irse a dormir, no sin antes decirle a Robin que lo soltara, ésta al darse cuenta se sonrojo levemente y se alejo. Cuando él se hubo marchado decidió ir a la cocina a prepararse un café ya que Sanji aún no regresaba para después poder leer un buen libro, entrando a la cocina escucho algo de movimiento proveniente de la parte superior del barco adivinando de inmediato que el peli verde debía de encontrase entrenando, sonrió al pensar en él y pensó que no sería mala idea llevarle un aperitivo a su habitación, se encontraban solos y por lo que veía el rubio se tardaría un poco más en llegar así que no estaba de más aprovechar la oportunidad, de todas maneras Nami aún no regresaba. Preparo algo sencillo, una montaña de sandwiches cortados en forma de triangulo, después los puso encima de una charola junto con una botella de sake, un vaso, además de su taza de café, ella también había preparado unos cuantos para ella la diferencia es que los de Zoro eran salados y los de Robin dulces para acompañar junto a su café. Subió las escaleras observando al hombre parado de manos mientras subía y bajaba sosteniendo una pesa con los pies exageradamente grande.
-¿Qué haces aquí, mujer? - Preguntó sin voltearla a ver.
-Luffy está dormido y ya que estamos solos en el sunny pensé que sería buena idea compartir un poco de tiempo mientras comemos de estos sandwiches.
Zoro no dijo nada, podría haberla rechazado rotundamente por estar interrumpiendo sus entrenamientos pero a decir verdad se moría de hambre y un pequeño descanso no estaría mal, además de que sería demasiado grosero rechazar su invitación después de que ya había preparado los sandwiches, así que después de hacer una extraña maniobra para poder ponerse de pie sin ser aplastado por la pesa, se sentó junto a la oji azul y sin más comenzó a comer.
-¡Oh!, ¡Trajiste sake, genial! - Dijo sin poder evitar sonreír de lado apresurándose a tomar directamente de la botella ignorando por completo el vaso que ésta se había molestado en traerle. -Ah... ¿Tú también querías sake?
-No, yo prefiero esto - Levantando su taza de café para después darle un sorbo.
Nami había regresado al barco pero todo estaba tan silencioso que le hacía preguntarse si de verdad había alguien o ése inútil de Zoro estaría haciendo el vago de nuevo tirado por alguna parte del barco, no tuvo muchas ganas de ir a investigar así que sin más decidió ir a su habitación a recostarse un rato, tenía que descansar un poco. Subió las escaleras entrando al cuarto de chicas y sin más detalle se recostó en su cama dejando salir un suspiro, se estiro un poco mientras miraba hacia el techo de la habitación, algo aburrida pensó que sería bueno dormir un poco así que, ya que estaba acostumbrada a dormir de lado rodo a su izquierda para acomodarse mejor, pero grande fue su sorpresa al encontrar a un chico moreno de cabello negro, con un cicatriz en su mejilla durmiendo a su lado, era nada más ni nada menos que Monkey D. Luffy quien estaba demasiado distraído como para darse cuenta de que había entrado a la habitación equivocada y se había dormido en donde no debía. Ella iba a soltar un grito de sorpresa pero decidió callar ya que no quería despertarlo, después de todo se veía hermoso durmiendo, quería observarlo un poco más. Sus pestañas eran realmente más largas lo que pensaba, nunca se había parado a mirar fijamente su rostro, sus rasgos se habían endurecido un poco luego de ése tiempo de estar separados, su piel tostada se veía demasiado apetecible, sin poder evitarlo su mirada bajo a su pecho desnudo al cual no lo cubría absolutamente nada ése chaleco, con sus dedos comenzó a acariciar la herida en forma de cruz que el desgraciado de Akainu le había ocasionado en la guerra, se sentía áspera y extraña, luego bajo más la mirada viendo su perfecto bien formado abdomen, la banda amarilla que siempre llevaba atada a la cintura se encontraba botada por el piso, así que podía ver ampliamente sus abdominales y una pequeña parte de su cadera sonrojándose inevitablemente; Volvió la vista nuevamente a su rostro, los mechones de cabello se pegaban levemente a su rostro debido al sudor causado por el calor que hacia en la isla además del tiempo que había estado correteando por ahí, nuevamente se atrevió a aventurarse y comenzó a acariciar su mejilla, tocando de igual manera la cicatriz de su muñeca, desde que lo conoció había tenido la intriga de como se la había hecho, y por último se quedó observando sus delgados labios los cuales estaban levemente abiertos con un pequeño rastro de saliva que salía de estos, su mente la llama a gritos, le decía que lo besara ahora, en ése mismo momento que tenía la oportunidad, pero ella quería que si algún día besaba a Luffy fuera con el consentimiento de éste, pero por otra parte, si la rechazaba esa sería probablemente su única oportunidad.
Después de quedarse pensando un rato en si hacerlo o no, sus deseos terminaron por ganarle, comenzó a acercarse lentamente a los labios del chico, la respiración de él era suave, tranquila, podía sentirla al estar a escasos centímetros de él, además podía oler a la perfección la fragancia de su querido capitán, como era de esperarse olía a carne y a agua salada debido al mar dejándose embriagar por su aroma varonil por un momento se decidió a proceder, ella acerco aún más su cuerpo al de él rozándolo levemente lo que le ocasiono una descarga eléctrica debido a tantas emociones que pasaban por su cuerpo difíciles de describir pero en pocas palabras era felicidad, finalmente sus labios se rozaron, Nami pudo darse el lujo de cerrar los ojos esperando el tan ansiado momento.
-Nami-swaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan, Robiiiiiiiiiiiiii¿iiiiiiiiiiiiiiiin-Chwaaaaaaaaaaaaaaaaaaan, estoy de vueltaaaa, ¿Qué desean comer los dos dulces bizcochos de mi corazón?
-Yohohohoho, Estamos de vuelta.
-Supeeeeeeeeeeer, ustedes también acaban de llegar.
Ah... Era de esperarse después de todo aún no era el momento adecuado, ta vez Oda-sama le decía que aún no era el momento de estar con su capitán, o que no se aprovechara de un pobre chico inconsciente del amor cuando intentaba echar una siesta, sí, tal vez simplemente tenía que ser más paciente, ¿Seductora como Boa Hancock?, había sido una tonta por siquiera cruzársele por la cabeza ella no era Boa Hancock, ella era "La gata ladrona" Nami, y aún si Luffy se sintiera mínimamente atraído por aquella sichibukai se encargaría de robárselo como todo el dinero y tesoros que había robado antes, si, esa tarde tal vez se había apresurado demasiado al posar en ropa interior para un chico, incluso ahora de pensarlo la llenaba de vergüenza e intriga, Robin se lo había dicho, no tenía porque apurarse, con estar al lado de él era suficiente, si su destino era estar juntos entonces se encargaría de conquistarle poco a poco, tal vez algún día Luffy se sintiera atraído a su persona y entonces ella podría enseñarlo todo lo que él desconoce.
Continuara...
Bueno hasta aquí el capítulo de hoy, que bueno que pude terminarlo me costo un poco, son las 2:33 de la mañana y yo subiendo mi capítulo a fanfiction xDD espero les haya gustado.
Agradecimientos.
Ishurii: Que bueno que te haya gustado mi historia, espero poder subir el siguiente capítulo rápido y gracias por el consejo que me diste no me había dado cuenta que no había específicado que era una historia LuNa.
Roronoalau: Gracias por mandarme a favoritos a decir verdad hace mucho que no escribo por eso me alegro que te haya gustado, y respecto a tú pregunta no estoy segura de cuanto vaya a durar, eso depende de mi inspiración.
