Bueno chicos antes de empezar les advertiré que de verdad estoy intentando hacer el resumen de Punk Hazard lo más corto que me es posible, pero es que se me dificulta demasiado describir menos, es algo que me vuelve loca. Por eso puede que en algunas partes me salte situaciones, ya que no son necesarias y simplemente quiero llegar a lo principal.
Capítulo 8.
Confusiones.
Al despertar se encontraban Luffy, Robin, Franky, Smoker, Tashigi y Law inmovilisados, los usuarios de la fruta del diablo, habían quedado indefensos ante las esposas de kairouseki, estaban dentro de una jaula, siendo observado por los líderes de Punk Hazard. Tal fue la sorpresa de Smoker al encontrarse con un rostro conocido entre los presentes; Se trataba nada más ni nada menos que de Vergo, el comandante del G-5 y su superior.
El shichibukai por su parte, estaba más que fastidiado, en cuanto se hubo separado de Chopper había resultado que Monet lo había estado vigilando todo el tiempo por lo que ya estaba enterada de su "traición", aunque ese no era el problema, pudo haber matado a la mujer y escapado sin ningún problema de no ser porque aquél hombre robusto que se hacía pasar por un marine cuando en la realidad era un pirata, se encontrara en la isla y no solo esto. Aquél hombre tenía entre sus manos su corazón, la razón por la que estaba en las manos de otro individuo es que, para infiltrarse en el laboratorio de Ceasar como espía, habían habido unos percances, ya que debido a que el hombre no le tenía confianza había tenido que firmar un "contrato" para entregarle su corazón mientras que el recibiría el corazón de Monet a cambio; Estaba claro que esa opción era una de las que, de ninguna manera, le hubiera gustado tener que enfrentarse, pero no le había quedado opción y lo peor es que ahora estuviera en posesión de Vergo, recuperarlo sería mucho más difícil de lo que imaginaba.
Law volteo a ver al cazador blanco, cuando vio que éste se encontraba plasmado en su lugar, claramente se veía que su cerebro no quería procesar lo que sus ojos estaban apreciando, a continuación dirigió su mirada a la chica marine, quien estaba igual de impresionada pero con una mirada más fiera que el anterior.
Luffy, ignorando por completo el ambiente, comenzó a hablarle como si en plena excursión se encontraran, luego se puso de nostálgico, a recordar los momentos en los cuales también había estado tras una jaula junto a "humitos" en Arabasta, a lo que Robin no pudo evitar soltar una leve carcajada recordando de igual manera aquello, siendo en ése momento ella una enemiga.
Smoker no tardó en callar al chico de goma, mientras comenzaba a exigir respuestas por parte de aquél traidor, pero lo que el albino no sabía es que Vergo no era un traidor, él desde un principio era un subordinado de Doflamingo y se había infiltrado en la marina hace ya 15 años en los que se dedicó a ascender de puesto.
Una extraña masa gelatinosa había comenzado a caer alrededor de Punk Hazard, Zoro, Sanji y Brook habían encontrado exitosamente a Kinemon, al lado del lago, y se encontraban examinando aquella extraña substancia. Al otro lado del lago, estaba lo que parecía ser un enorme monstruo de colores purpuras, quien estaba escupiendo hacia el otro lado de la isla partes de su cuerpo para poder cruzar sin necesidad de mojarse.
Zoro había cortado una de aquellas masas gelatinosas logrando que de estas saliera un humo venenoso lo cual les indico que eran, de manera que Sanji tuvo que actuar rápido quitándose al instante el abrigo, se lanzó dentro del lago dispuesto a buscar el torso del samurai que se encontraba en algún lado, dejando a Kinemon realmente sorprendido porque un pirata estuviera arriesgando su vida solo por algo tan simple como su "honor de hombre".
Aquel rubio no tardo en encontrar su objetivo con ayuda de su haki de observación, el torso estaba siendo devorado por un tiburón por lo que tuvo que apresurarse a golpearlo para que lo liberara. A continuación, tuvo que apresurar a salir de ahí, tuvo que sobre exigir un poco el cuerpo de su querida Nami, ya que de manera contraria, terminaría rodeado por el veneno que ya estaba palpable en el agua. Cuando éste salió y el samurai hubiera recuperado todas las partes de su cuerpo, se encontraba llorando de felicidad y gratitud con aquél hombre por haberse arriesgado así, por primera vez dejo su orgullo de samurai para agradecer a su salvador quien ya estaba enojado porque quería un abrigo pronto, se estaba congelando por haber entrado al agua y exigía fervientemente que Kinemon usara su habilidad de la fruta del diablo para hacer aparecer ropa, habilidad que por cierto él llamaba "magia".
Cuando todo estuvo arreglado, ya estaban totalmente rodeados de aquellos monstruos gelatinosos, estaban a punto de comenzar con el combate pero el samurai como agradecimiento dijo que se desharía de ellos probando así, por primera vez, su habilidad, la cual consistía en hacer cortes de fuego para después cortar el mismo. Cosa que llamó la atención de Zoro de inmediato, eso era algo bastante útil, no había visto algo como eso. Màs adelante lo interrogaría más a fondo, por el momento, tenían que escapar ya que el monstruo había pasado por fin todo su cuerpo al otro lado del lago, para la sorpresa de todos había un caramelo gigante en el lugar que la cosa purpura no tardo en comer, acción que provoco que su cuerpo comenzara a sufrir transformaciones, convirtiéndose así en gas.
Los mugiwaras y el samurai vieron impresionados, como los subordinados de su enemigo se transformaban en piedras cuando se vieron expuestos al gas. Esa fue razón suficiente para que comenzaran a escapar.
Después de una corta platica, en la que Law hablara de más revelando la identidad de Vergo y en la que se había revelado que Donquixote Dofflamingo era el hombre que se hacía llamar "Joker", Ceasar había ordenado por fin desacerse de ellos por lo que aún dentro de la jaula los comenzaba a sacar al aire libre para que tarde o temprano fueran alcanzados por el gas venenoso. Chopper había querido hacer algo para detenerlo pero se le había lanzado una piedra que estaba envuelta en un papel, en esta se le ordenaba no hacer nada, por lo que supuso que Trafalgar se la había lanzado.
Ya afuera, el shichibukai preguntó si había alguien entre los presentes que pudiera generar fuego, a lo que Franky contesto de manera positiva, razón de más para que el morocho sonriera satisfecho, tenía todo lo necesario para el escape.
Cuando el humo tapo por completo la jaula, Law se liberó de las esposas las cuales no estaban realmente hechas de kairouseki, simplemente había fingido. A continuación regreso a Smoker y a la mujer a su respectivo cuerpo para comenzar a hacer negocios, el morocho no tenía en realidad razones para matarlos, por lo que, después de hacerlos jurar que no hablarían de nada de lo que escucharon en la isla y de que no se meterían en su camino, corto sus ataduras. Después, todos a excepción de Franky quien se marchó del lugar para cuidar el barco, entraron en la seguridad de la guarida, en donde abrieron las puertas principales momentáneamente dejando así pasar a los subordinados del albino.
Nami y Usopp se encontraban bajo un montón de escombros, hace algunos minutos los había visitado Ceasar el cual resultaba ser un hombre de gas, el narizón había intentado detenerlos pero después de todo habían terminado derrotados y les habían robado a los niños. Como pudieron se levantaron, la chica estaba sorprendida por la resistencia que el cuerpo del cejas de espiral tenía y lo agradeció ya que si ella estuviera en el propio, lo más probable, es que hubiera muerto o por lo menos, habría terminado demasiado malherida.
Después, buscaron en los alrededores a Chahige, quien había resultado aún más lastimado por culpa de los ataques de la persona que él más admiraba, éste se encontraba ofendido, llorando, decepcionado, tenía unas ganas enormes de morir ahí mismo pero lo que no se esperaba es que ambas personas, a las cuales hace tan solo unas horas consideraba sus enemigos, se encontraran ahora prestándole ayuda para salir del lugar en el que se encontraba atorado. No se tardó en levantar, conmovido por la bondad de esos individuos, y a continuación salieron de la guarida notando de inmediato aquél humo purpura, obviamente no les pareció que fuera a ser algo inofensivo por lo que estaban por echarse a correr, pero afortunadamente el hombre lagarto los dejó subir a su lomo.
Después de unos minutos de estar corriendo, vieron a lo lejos a sus nakamas escapando de igual manera, estos extrañamente estaban encima de un dragón pequeño color verde lo cual era por demás desconcertante. Estaban a punto de ser alcanzador por el gas pero cuando les llamaron pudieron trasladarse de manera exitosa al lomo de Chahige. Estaban ya bastante cerca para alcanzar la entrada pero esta estaba cerrada; Aunque eso no fue problema para los dos espadachines, quienes hicieron un corte limpio en ésta logrando entrar, cosa que hizo enojar al G-5 ,al dejarlos expuestos a que la substancia entrara al laboratorio, por lo que sin hacerse esperar, empezaron a sellar la puerta logrando hacerlo apenas por poco.
Al estar todos a salvo, la primera en reaccionar fue Nami, quien comenzó a gritarle a Trafalgar para que la regresara a su amado cuerpo de mujer. El hombre la miró fastidiado, pero aun así obedeció para fastidio de Sanji quien quería quedarse así de por vida.
La chica, más aliviada por haber recuperado su sensual cuerpo, buscó con la mirada al capitán pero éste se encontraba hablando con Robin a quien le había pedido que le hiciera un favor. Iba a llamarlo pero comenzó a correr, recordándole de ésa manera que se encontraban en pleno campo de batalla y que no era momento para alegrarse por tonterías. Aquello se le confirmó cuando escuchó al cabeza de musgo gritarle al capitán.
- ¡Luffy, tómate esto enserio, esto es solo el inicio del Nuevo Mundo!
El chiquillo lo observo por unos instantes, notando esos ojos llenos de determinación con los cuales su segundo al mando le regañaba, de manera que solo pudo soltar una de sus relucientes sonrisas para después contestar.
- Sí, lo siento, ¡No volveré a perder!
Smoker y Law se fueron en busca de Vergo, mientras que Luffy se fue en busca de Ceasar, para poder cumplir con su misión. Las puertas que conectaban un sector con el otro estaban comenzando a cerrarse, los marines estaban intentando detener a los piratas, sin embargo no tardaron mucho en darse cuenta de que las puertas los dejarían encerrados, además de que fue su querida Tashigui quien les había ordenado escapar, porque el enemigo tenía intención de dejar entrar el gas.
Después de un momento por fin se hicieron paso, los mugiwaras junto a su nuevo acompañante: Kinemon, volvieron a aprovecharse de la situación montándose una vez más en el lomo de Chahige para que éste los pusiera a salvo mientras ellos... Pues bueno, se ponían a jugar cartas, tranquilamente, cosa que había fastidiado nuevamente al robusto hombre por estar siendo explotado de aquella manera. La peli azul por su parte, estaba bastante animada con el solo hecho de que Zoro no la hubiera visto en un cuerpo ajeno, suerte que por desgracia nuestra querida Nami no había tenido en su momento, sin embargo, se había decepcionado al instante cuando el chico ni siquiera le hubiera dirigido la mirada.
A pesar de lo que ella le había dicho a la arqueóloga de los mugiwara, lo cierto es que ella también desconocía mucho sobre el tema de su amiga de la infancia fallecida, la única razón por la que ella se enterara de aquello era porque su rostro era idéntico a aquella persona, lo cual a contradicción de lo que había querido presumir, resultaba ser algo muy malo, ya que al ser parecida a aquella persona que había sido importante para el espadachín, éste solía repelerla constantemente.
El gas comenzó a llenar la habitación lo cual hizo que la mujer se pusiera atenta nuevamente, preocupándose por la seguridad de sus subordinados, recordándose a sí misma la promesa que le había hecho a Smoker por protegerlos, razón por la cual se estaba quedando atrás asegurándose que todos estuvieran evacuando de manera adecuada, sin embargo dos de sus subordinados al ver que su querida capitana no estaba dispuesta a salir, a menos que todos estuvieran a salvo, se apresuraron a tomarla en sus brazos, para lanzarla hacia la habitación segura a solo instantes de que la puerta se cerrara; Ella no pudo más que observar como sus subordinados quedaron hechos piedra con unas enormes sonrisas por haber podido salvarla, cosa que lo único que provoco es que su corazón se rompiera en esos instantes, lo cual provoco que unas enormes lagrimas resbalaran por sus ojos.
El G-5, de igual manera, había comenzado a llorar ante el acto heroico de sus compañeros, el cual los había inspirado a proteger con mayor esfuerzo a su querida capitana, ella no quería moverse del lugar, seguía en estado de impresión. Los mugiwara por su parte, estaban igual de impresionados ante lo que acababan de presenciar, sin embargo al ser Chahige quien los estaba llevando no se detuvieron en ningún momento. Zoro vio a la chica de lentes de reojo, observándola por primera vez en aquel estado que demostraba fragilidad, era bastante lógico teniendo en cuenta sus razones para estar así, él simplemente había soltado un pesado suspiro, no es como que a él tuviera que importarle, pero desde que ésta le había estado siguiendo desde Loghetown no es como si le fuera realmente indiferente aquella muchacha, sin embargo él no era alguien que solía dar consuelo a los demás debido a su enorme orgullo, de manera que, intentando olvidarlo, se recostó intentando echar una siesta.
Smoker y Luffy habían llegado ya a la puerta tras la que era probable que se encontraran los objetivos de cada uno, Ceasar Clown y Vergo, después de un momento en que el chico de goma estaba intentando recuperar el aliento, por fin se decidieron a entrar, sin embargo los únicos que se encontraban presentes eran el científico y la mujer arpía, cosa que altero al albino; Éste ignoró por completo cuando el mocoso que le acompañaba se hubiera lanzado contra su objetivo a secuestrar, simplemente intentaba pensar en donde podía estar el pirata que se había estado haciendo pasar como un oficial de la marina por tanto tiempo, logrando así después de unos instantes, tener una sensación de entre rabia y preocupación al adivinar que seguramente habría ido tras sus subordinados, por lo que inmediatamente regreso sobre sus pasos.
Lo que el "cazador blanco" más temía es que sus hombres se enteraran de que aquél hombre al que tanto respetaban, se tratara de un traidor, él quería evitar por sobre todas las cosas que se encontraran, para así evitarles aquél sentimiento amargo, pero lo que no se esperaba es que estos ya lo tuvieran enfrente, atacándolos, sumergiéndose en una nueva batalla, mientras la pobre de Tashigi lloraba.
Luffy por su parte, no había podido pelear gran cosa con Ceasar debido a que Monet le había detenido, haciendo puros ataques para ganar tiempo, había puesto enormes capas de nieve para que éste no pudiera escapar, sin embargo, éste intentando salir de otra forma, había roto el piso, en el cual quedó un hueco que dirigía a un vacío, de manera que empezó a caer a lo que la mujer había dicho que era la ruta hacia el depósito de basura, del cual no podría escapar.
Zoro, Nami, Robin y Chahige, ya se encontraban de vuelta en la habitación en donde habían recogido a los niños, Sanji se había regresado tras mencionar algo relacionado con una "damisela en peligro", nadie le había tomado realmente importancia a sus palabras ya que después de todo se trataba de un rubio extraño. Usopp y Brook se habían ido a buscar unas esposas de kairouseki para poder capturar al usuario de logia, mientras que Kinemon los había acompañado buscando de ésa manera a su hijo. Ahora el siguiente obstáculo se encontraba frente a ellos, aquella mujer que tenía extremidades de ave en su cuerpo, de ojos color dorado y cabello verde, la cual después de haber perdido a mugiwara, no había perdido tiempo en irse hacia ellos.
El peli verde por su parte, se encontraba bastante aburrido, pelear con una mujer no es precisamente lo que se esperaba, él quería divertirse un buen momento en una batalla épica en su regreso después de entrenar por esos largos 2 años, y no es que dijera que las mujeres eran débiles, esa no era la razón, simplemente no era de su agrado pelear con ellas, tal vez porque desde niño su único objetivo había sido Kuina, de manera que cualquier otra mujer no podía tomarla realmente enserio, él había combatido con la mejor y ahora ésta, no se encontraba ya en ése mundo.
Miró un momento a sus espaldas, sus nakamas estaban aterradas, razón por la cual estaba más que obvio que quien tenía que derrotarla sería él... Como siempre.
Con un ademán con la cabeza les indico que continuaran con su camino para que de ésa forma pudieran ir a buscar a los mocosos y de una buena vez salir de aquel lugar, ellas no tardaron en obedecer. El hombre dirigió su mirada a su nuevo oponente, sin embargo, éste había desaparecido, cosa que no era ningún problema teniendo en cuenta que él era poseedor de haki. Cerró los ojos, para localizar a la arpía, comenzando a correr inmediatamente en dirección a Nami con mirada asesina cosa que asusto de sobre manera a la mujer, quien ahora tenía a un demente extremadamente fuerte persiguiéndola. Después se tranquilizó, al darse cuenta de que él solo la había protegido de un ataque sorpresa.
- ¿Por qué atacas a los débiles? - Preguntó Zoro.
- Es la ley de la naturaleza después de todo.
Ése comentario había hecho enojar en gran medida a la peli naranja por lo que se armó de valor para atacarla con uno de sus ataques de calor y, como Monet era una mujer de nieve resultó realmente efectivo el causarle daño, de ésa manera había logrado comprobar que no era tan débil como creían, ella también había entrenado, ella también era una integrante de la banda de los sombreros de paja; Claro, lo que no se esperaba es que al hacer aquél ataque imprudente lo único que había ocasionado es que el odio de la mujer aumentara e intentara un nuevo ataque para asesinarla, ataque en el cual se salvó gracias a la ayuda de su querida amiga Robin.
Todo paso en un instante... Robin había atacado a Monet para proteger a la chica, sin embargo ésta no se había tardado ni un segundo en liberarse, logrando al momento atravesar el hombro derecho de la arqueóloga con un objeto punzante. Por suerte, la herida no había sido hecha en alguna parte vital, por lo cual no era grave, sin embargo fue lo suficientemente profunda como para atravesar toda la extensión de piel logrando que ésta comenzara a sangrar de forma inmediata.
Roronoa había observado todo en cámara lenta, logrando al instante que su cuerpo comenzara a emanar una rabia similar al de una bestia, sus ojos se afilaron, mientras que su semblante oscureció. ¿Por qué siempre insistían en querer atacarla a ella?, en la isla del cielo, Enel la había atacado logrando que se desmayara, en Enies Lobby, ése desgraciado de Spandam la había dejado completamente herida y él no había podido destazarlo como hubiera querido, también ése pulpo desgraciado en Shabondy había querido envenenarla, y ahora ésa desgraciada.
En un impulso se lanzó al ataque, sin importarle que se tratara de una mujer, ella había logrado apenas a medio esquivar el ataque, sin embargo, la había alterado demasiado ya que de ser por unos cuantos milímetros le hubiera podido hacer una herida de muerte. Robin por su parte observó cómo su querido espadachín, una vez más, la protegía, como en tantas ocasiones solía hacerlo, razón suficiente para que se quedara unos momentos embelesada observándole.
Nami entendía la emoción de su amiga, pero ése no era el momento para emocionarse... Aunque ella lo había hecho de igual manera con su capitán cuando había sido secuestrada, pero ¡Ese no era el caso!, tuvo que jalar a Robin del brazo para que ésta reaccionara y comenzaran a correr hacia la salida.
La arqueóloga, sin embargo, cuando salió pudo notar aquél brillo de odio en aquél hombre, no era la primera vez que notaba la forma en la que se molestaba cada vez que la atacaban, siempre era él quien la defendía, siempre era él quien se enojaba. Eso aunque intentaba no emocionarse, le daba algo de esperanza, de que, después de todo, él pudiese llegar a sentir algo por ella, que realmente no era tan indiferente, que tal vez realmente pudiera llegar a considerarla algo más que una compañera; Ella quería pensar eso, ¡Deseaba pensar eso!, porque de ésa manera podía sonreír, de ésa manera podía dejarse llevar por su imaginación, de ésa manera podía ver un rayo de esperanza.
Mientras corría, un recuerdo fugaz de aquella mujer de lentes se le cruzó por la cabeza, lo cual hizo que un naciente mal presentimiento la recorriera, quiso por unos instantes quedarse junto al espadachín, deseo con todas sus fuerzas hacerlo, pero sabía que no podía dejarse ser débil ante sus sentimientos en una situación como ésa. En ése momento se encontraban en el Nuevo Mundo, tenía que cumplir con su tarea, ¡Los niños estaban primero!
Sanji había estado peleando con Vergo, quien a poco estuvo de intentar matar a aquella hermosa mujer de cabellos azulados, después, habían corrido por todo el bloque C, en el cual encontraron un dragón derrotado, supuso que sus amigos lo habían provocado por lo que no le importo, sin embargo unas explosiones causadas por el daño de aquella batalla habían causado que el gas nuevamente comenzara a entrar por la habitación por lo cual, nuevamente, tenían que correr por su vida, cosa que ya estaba comenzando a fastidiarlo.
Los integrantes del G-5 eran una verdadera molestia, corrían como niñas, razón por la que él había tenido que empezar a moverlos a patadas para que no murieran ahí, no quería volver a ver llorar a aquella preciosidad, sus acciones siempre eran guiadas por su caballerosidad, sin embargo por alguna extraña razón ellos agradecidos habían comenzado a actuar como si fueran sus subordinados, lo cual agregaba un nuevo fastidio a su rutina.
Después de haber podido cruzar exitosamente la puerta, se habían encontrado con el cabeza de alga, éste les había indicado la dirección en la que sus bellas damas se habían ido por lo que no tardo en seguirlas no sin antes, sangrar por la nariz al ver a Monet, claro estaba... Si no hacía eso no podría llamarse así mismo Sanji.
Cuando por fin se largaron, resulto ser que la capitana se había quedado en el lugar, ya había desenvainado su espada y se encontraba preparada para luchar. Roronoa obviamente se había apresurado a quejarse, ya que él tenía algunas cuentas pendientes con esa molesta arpía.
- ¡Tú no puedes derrotarla porque subestimas a las mujeres!
Ése comentario había hecho que su orgullo creciera, por lo que fastidiado se sentó al lado de la enorme puerta que tenía que cuidar con tal de evitar que la enemiga se fuera a seguir a sus nakamas. Si lo que ésa mujer quería es morir, pues entonces le concedería su deseo, él no se metería nunca en la pelea de un espadachín; Además, en ése tiempo, la gente se había hecho con la costumbre de molestarlo, así que no estaba mal observar un poco, después de todo, también tenía curiosidad de cuanto había logrado progresar esa tonta de lentes.
El resultado había sido algo decepcionante, después de hacerle pelea por unos instantes, ahora ésta tenía los colmillos de la mujer peli verde encajados en su hombro el cual se estaba congelando. Ella sabía que si se separaba de un jalón le arrancarían el brazo por lo que se aferró al cuello de la contraria, ésta comenzó a morder con mayor intensidad para que la soltaran pero Tashigi no cedía. Al final fue Zoro quien terminó derrotándola, éste simplemente se encargó de aterrarla lo suficiente para después dejarle a la capitana hacer el golpe final, cosa que hizo que ésta comenzara a quejarse por seguir "subestimando" al género femenino, logrando que él tuviera que hacerse el sordo para no tener que aguantar sus quejas, ¡Siempre tenía quejas!, ¿Por qué no podía dejarlo tranquilo?, ésa mujer era una completa pesada, una acosadora, una loca de las espadas, y para colmo su rostro era idéntico al de Kuina.
- ¿Por qué siempre hablas como si fueras mejor que yo? - Se quejaba la chica.
- Porque lo soy... - Respondía indiferente.
El hombre estaba dispuesto a marcharse del lugar, ella estaba bastante malherida, lo cual era casi gracioso tomando en cuenta lo tanto que había presumido hace unos momentos, sin embargo no había hecho comentario alguno. Se había visto tentado a preguntar si se encontraba bien, o le dolía demasiado, pero una vez más, su ser orgulloso fue más fuerte por lo que se quedó callado, dándole la espalda al instante.
- Oye... - Habló suavizando su tono de voz logrando de ésta manera tener la atención completa del mayor ya que eso no era para nada normal.
- ¿Qué quieres, mujer?
- A ti... ¿Te gusta esa mujer?
- ¿Ah?, ¡De qué demonios hablas ahora!
- Nico Robin... ¿La quieres a ella?
El hombre la miró como si de una loca se tratara, obviamente no había podido evitar el sonrojo inminente en sus mejillas, sin embargo eso no era algo que debiera importarle a ésa mujer, después de todo era su vida privada, ellos dos no tenían nada que ver, simplemente estaba siendo una mujer chismosa. Estaba a punto de contestarle que se metiera en sus asuntos, sin embargo, pudo ver la seriedad inusual con la que ésta le miraba, razón por la que no pudo contestarle de aquella manera grosera.
- Sí... ¿Y qué?, ¿Algún problema?
El semblante de Tashigi cambio al instante, pudo sentir una opresión en el pecho, mientras que todas sus esperanzas se veían rápidamente reducidas, la respuesta había sido más directa de lo que hubiera querido. Tal vez en el fondo lo sabía, después de todo, era imposible que Roronoa sintiera algo por ella, solo se habían visto en contadas ocasiones y en todas ellas se la pasaban peleando; Además, ella era una honorable marine, sabía que lo que sentía estaba mal, si el Vicealmirante Smoker se enterara, seguramente la regañaría o le diría que tiene que olvidarse de esos débiles sentimientos, sin embargo y aun así, había querido intentarlo... No... ¡Aún quería intentarlo!
- ¿Por qué?
- ¿Ahhhhhhh?, ¿Enserio vas a seguir preguntando, mujer entrometida?, ¡Eso no tiene nada que ver contigo!
- ¡Tengo que ver! - Gritó fuertemente callándolo al instante - ¡Por supuesto que tengo que ver!, ya que yo... Desde Logetown... Me... Me... Fije en ti. - A medida que iba contestando, su tono de voz iba bajando, provocando que fuera un poco complicado que el chico escuchara, sin embargo lo hizo, logrando sorprenderse en gran medida, abriendo los ojos enormemente mientras comenzaba a sudar frío, definitivamente nunca se hubiera esperado eso, todo el tiempo pensó que ella lo odiaba.
- ¿Es broma, verdad?
- ¡Claro que no, idiota!, ¡Yo no bromearía con eso! - Volvió a gritar aún más frustrada y avergonzada. - Y es frustrante ya que yo soy una marine y tú solo un sucio pirata. Un sucio, mal oliente, grosero, orgulloso y creído pirata.
- Oi, oi, oi. - Decía mientras movía la mano de un lado a otro en un gesto para reclamar.
- Y aun así te has fijado en alguien que ya tiene los ojos puestos en su capitán...
Zoro se quedó callado ante lo último, ¿Ella también lo había notado?, todo ése tiempo, siempre había tenido la cabeza llena de dudas, ya que él estaba casi seguro de que a quien Robin quería era nada más ni nada menos que a Luffy, y ahora se encontraba otra persona confirmando sus miedos con una tremenda sinceridad que lograba herirlo en cierta manera, sin embargo trataba de no demostrarlo, poniendo una cara de falsa seriedad con la que intentaba ocultarlo.
- ¿A qué te refieres con eso?
- Vi la expresión en su rostro, cuando pensó que mugiwara se encontraba en peligro, su rostro se deformo, su rostro palideció, sus ojos se desorbitaron, perdieron brillo, ¡Y parecía que se quería echar a llorar!, ¡Eso es suficiente prueba!
Cada palabra no hacía más que destrozar aún más al espadachín, era algo de lo que hubiera preferido no enterarse, saber las sensaciones que Luffy causaba en ésa mujer lo lastimaba. Pero lo más frustrante es que a quien le dirigía esos sentimientos era a su capitán, a su querido capitán al cual respetaba, por el cual estaba dispuesto a dar su vida, a quien le era completamente devoto y fiel, a quien le había jurado su lealtad y a quien apreciaba como al hermano menor que nunca tuvo. Se trataba de alguien a quien de ninguna forma querría hacerle una escena de celos, sabía que cualquier chica podía llegar a fijarse en él por su personalidad, como por ejemplo la emperatriz pirata Boa Hancock, la mujer más hermosa del mundo, ¿Acaso faltaban más pruebas?, no es que no tuviera confianza en sí mismo, él siempre se la pasaba alardeando de su propia persona, sin embargo, a lo que iba, es que si Robin llegaba a tener sentimientos por alguien más, como por ejemplos el cejillas, él obviamente ya hubiera reaccionado , sin embargo si se trataba de su capitán no le entraban ganas ni de reclamar.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando sintió los delicados, rosados y suaves labios de la mujer posarse sobre los suyos. Ésta se había aprovechado de la oportunidad para ponerse frente a él, al momento que le rodeaba el cuello con sus delicados brazos para después hacer aquello que había deseado por tanto tiempo, sacando todos esos sentimientos que había suprimido hasta el momento. Zoro por su parte, no había podido más que volver a abrir los ojos de manera desorbitada, sin poder todavía reaccionar ante lo que estaba ocurriendo, quiso separarse al instante, quiso tomarla de los hombros para alejarla y reclamarle por hacer eso sin su permiso pero al observarla pudo ver de nuevo ese jodido rostro que era idéntico al de su querida Kuina... Al de Kuina quién había amado tanto en su momento, al de su amiga fallecida a la que se la pasaba extrañando día y noche, fundiéndose en sus recuerdos, por la cual se había convertido en cazador de piratas y a continuación en pirata, la razón de su ambición, la mujer que hace tanto había deseado encontrar, sabía que estaba mal ver en otra persona a su querida amiga, pero... Ni siquiera Roronoa Zoro era tan fuerte como aparentaba, de manera que simplemente se dejó llevar, perdiéndose en su propia imaginación, imaginándose que se trataba realmente de ella, dejándose convencer que se trataba de uno de sus tantos sueños.
Sin embargo, lo que nadie se esperaba, es que la arqueóloga de los mugiwara hubiera decidido regresar, después de todo al no poder quitarse ése mal presentimiento, y de ésa manera pudo observar a aquella mujer abalanzarse hacía su chico... Pero eso no había sido lo que la había lastimado, si no el hecho de que el chico no hubiera hecho nada para separarse.
-Kuina... - Susurro demasiado bajo, tan bajo como para que solo Tashigui escuchara, cosa que provocó que su corazón se partiera al adivinar de quién se trataba, sin embargo... Si ésa era la única manera en la que podía tener a Roronoa... Si esa era la única oportunidad que iba a tener en la vida de tener algún tipo de contacto con él... Entonces, no daría marcha atrás y lo disfrutaría el tiempo que durara, dejando así en aquél lugar a dos mujeres destrozadas por dentro.
Continuara...
Agradecimientos:
Tomo-chan: ¿Querías algo que no fuera relleno?, ¡Pues aquí tienes!, xDDD, me hubiera gustado ver tu expresión cuando leíste la última parte del capítulo.
Anonima-Traumada: Y en éste también relate demasiado :/ últimamente no he podido evitarlo, mi cabeza me ha dado demasiadas ideas que se me dificulta describirlo con pocas palabras, espero eso no signifique una molestia, jejeje.
Luffy Ketchum: Mmmm tú idea suena interesante, ya veré si la aplico, pero primero tengo que terminar éste fanfic y Mugiwara Boys, porque los dos ya de por sí me tienen ocupada. xDD Pero sí, sería buena idea, después de todo como puedes notar, ¡Me encantan los triángulos amorosos!
