He aquí con un nuevo capítulo. A quien le gusten las parejas crack griten: Yoooo! Porque esta ficker nos viene a deleitar con un pairing inesperado pero que funciona bien en la historia. Sin más que decir enjoy the reading!
KND: Los Chicos del Barrio es propiedad de Mr. Warbuton por encargo de Cartoon Network Studios.
Ésta historia es un WI? del episodio "Operación: Q.U.I.E.T.O." y se mencionan eventos de "Operación: N.O.V.I.A."
Advertencia: pareja crack (Wally/Lizzie) y la boquita de Wally.
Nuestra no cita.
Writing operative:
Kaoru Black
Wally acaba de hacer puños sus manos al momento en que Lizzie interpreta muy bien la situación en la que se han involucrado, él nunca ha querido jugar con los sentimientos de la niña –a pesar de que la encuentre muy irritante– y que descubriese que todo éste tiempo no ha estado con su queridísimo novio, entiéndase Nigel, quien comprensiblemente necesita dormir. A pesar de que se lo ha contado, porque para todo el sector V el bienestar de su líder es un aspecto medianamente primordial, espera que no vaya a echarse a lloriquear cual niña que recibe una invitación para el concepto de su ídolo pop favorito. Ah, un momento, Lizzie es una niña. Qué carajo, tendrá que soportar a unas hormonales mocosas que hacen escándalo por nada: Lizzie, ahora; Abby, cuando descubra que todo salió espantosamente mal.
De reojo Wally ve a Lizzie, quien está mirando el suelo del restaurante elegante al que nunca ha querido ir. Todo ése romanticismo lo asquea a niveles que ni siquiera él mismo ha creído posible, Wally se pregunta cómo Nigel soporta a su pegajosa novia. Si al inicio de todo no hubiera tenido presente que es por una tercera persona, la habría mandado a volar de una sola patada. ¡Tanto romance es exasperante! Y más viniendo de alguien que no conoce el significado del espacio personal.
—Esto no se quedará así —Wally escucha el murmuro sombrío de Lizzie, quien levanta su cabeza y el niño se percata del brillo maligno que aparece en los ojos de la niña—. Nigel Uno tú me escucharás —sisea levantándose, dándole igual volcar la silla, acercándose a Wally y tomándolo bruscamente de la mano para salir sin haber ordenado ni un mísero batido.
—Escúchame —demanda irritado Wally, soltándose del agarre de Lizzie para sorpresa de ésta—. Si de verdad amas a tu novio, lo dejarás dormir—. Lizzie chasquea su lengua, disgustada. Wally contiene el impulso de jalarle las coletas—. Me importa un nabo lo que pase entre tú y él, pero estás incordiando a todo el sector V y, por consiguiente, a los Chicos del Barrio; así que o lo dejas tranquilo o me encargaré de que…
—Beatles —Para alguien que no está familiarizada directamente con los KND, él piensa que sabe varias cuestiones; como por ejemplo, su apellido—. ¡¿vas a pegarme?!—. Lejos de ponerse a lloriquear, como cualquier nena, da un paso hacia adelante encarándolo directamente, poniendo sus manos en su cintura y lanzándole una mirada fulminante. Si ése patético agente piensa que podrá intimidarla, está muy mal; no por nada Lizzie ha sabido lidiar con el temperamento paranoico y obsesivo de Número Uno—. Atrévete.
"Reitero lo dicho: me cae bien" piensa Wally, sonriéndole socarrón. Él tampoco es fácil de amedrentar "Cualquier nenita que no atine al llanto como primera opción para salir de sus problemas, me simpatiza. Ésta se parece a 86, por el fiero temperamento" Un ligero sonrojo aparece en el rostro de él y no pasa desapercibido por la chiquilla. Cuatro está más consciente de sus sentimientos hacia Tres, que de su reciente amorío por Fanny.
—Respóndeme —Con el humor que se carga, no está para soportar el aire soñador del pequeño mentiroso.
Dicha exigencia sirve para sacar a Wally de sus pensamientos, quien mira a su… eh… ¿acompañante? En otra circunstancia ya le habría dado sus pataditas pero, siendo realista, tampoco tiene la paciencia necesaria –no es que la haya tenido en algún momento– para soportar a una colérica Cinco, además que la noche es aún joven; quizá podrían divertirse en algún otro sitio, como el cine. Bufa exasperándose: lo que tiene que hacer por su sector.
—No te pegaré, Devine —dice cruzándose de brazos—, aunque tampoco permitiré que le estropees la siesta a Uno.
—Ni siquiera querías estar aquí —debate ella—, lo noté desde que te arrastré hacia el restaurante. ¿Por qué quieres ayudar a Nigel?
—Que se quede en se nos jodió la noche a los dos por razones diferentes —No le va a comentar, ni bajo pena de ingerir vegetales, lo que realmente sucede.
"Tiene razón" piensa Lizzie "Por una parte me gustaría dejar sordo a Nigel después de la rabieta que le haré por dejarme planta a la cita que no sabía que teníamos, por otra no quisiera verlo adormilado y que le pasara algo malo" Lizzie se muerde el labio. Para cualquier persona la decisión es tan obvia que no hay que vacilar, sin embargo, ella es un caso contrario: sus padres le dan todo lo que quiera, en el momento en que se le dé su real gana, sin discutirle; cuando empezó su noviazgo, se enteró que no todo el mundo haría todo a su gusto. Sin embargo, se ha esmerado en que siga haciéndose como a ella le encanta. ¿Es más importante su actitud egoísta que la salud del chico que dice que ama? "Si quiero que Nigel se quede conmigo, la de–decisión es o–obvia."
—Y bien, señorita mandona, ¿qué harás? —Wally pregunta sarcástico, hastiado de tanto drama sin sentido—. Si no te has dado cuenta, tengo cosas más importantes qué hacer que quedarme aquí por ti.
—Quédate conmigo —Qué manera de dar su resolución. Típica de Lizzie, la niña mimada.
—¿Te costaría pedirlo en lugar de andar mangoneando a todo el que te rodea? —Cuatro gruñe—. Qué joder, vale lo haré; sin embargo, yo también decidiré qué haremos—. Lizzie abre su boca, dispuesta a debatir—. ¡A callar! Soy un afectado, así que te aguantas.
—Decir «afectado» hace que entienda que estás mal de la cabeza —murmura malhumorada, ¿lamentablemente? Wally la escucha y por la paz opta por tragarse su objeción—. ¿Qué propones?
—Ir al cine —responde Wally tomando camino, dejándola atrás—, hay una nueva continuación de la película «La Invasión de la Fuerza Galáctica».*
Lizzie entorna los ojos, sólo con el título ya sabe que será de acción y todas ésas porquerías que vuelven locos, o más locos, a los niños. ¿Qué tiene de interesante ver cómo un par de guerreros se dan golpes, conduciendo una nave interestelar y sus allegados? Será por eso que no entiende el propósito de los Chicos del Barrio, que para ella son montón de buscapleitos sin nada más quehacer. En el fondo, sabe que está siendo levemente injusta con la organización terrícola de los Chicos del Barrio Galácticos. Vine supone que su instancia en la Tierra será larga, sobre todo cuando lidia con humanos que son insoportables.
—Indiscutiblemente ¡NO! —Se queda estática en su sitio, teniendo la fuerte convicción de no mover ni un músculo. Si estará en éste planeta, mínimo hará lo que ella quiera y no lo que un terrícola diga, de quien puede deshacerse en un santiamén. Vine abre los ojos estupefacta: acaba de tener un pensamiento como el del típico tópico que tienen ellos sobre los y las alienígenas; se siente asqueada después.
—Fastídiate —dice Wally con malos modos deteniéndose y volteándose, frunce el ceño. Lizzie reprime la risa que le dará: ha visto peores miradas que ésa, hasta siente un poco de lástima por él. Necesitará más que eso si quiere asustarla—. Aguanté ése restaurant aniñado así que es turno tuyo.
Lizzie suelta un respiro de resignación al percatarse que no conseguirá nada de lo que ha planeado desde ayer, ¿por qué no? Quizá algo bueno saldrá de esto, a lo mejor Wally no es tan pesado como ha asumido luego de la fracasada cita en el restaurante francés de la ciudad, cuyo nombre no recuerda.
—Vale —accede empezando a caminar hacia él, quien al ver ésa acción continúa con su camina. El único pensamiento que pasa por la mente de Lizzie, segundos después de éste hecho, es: "Terrícolas"—, pero tú comprarás lo que comeremos.
Cuatro entrecierra los ojos sabiendo que, de tener una arma, hace rato que la habría usado en contra de la novia de Uno.
—Yo me encargaré de meternos a la sala. La película es para mayores de quince años, no nos dejarán entrar.
—¡No me meteré por la fuerza en una sala! —Se escandaliza al instante, aterrorizada por la sugerencia. ¿En qué estará pensando?— ¿Qué dirán de mí si se enteran que rompí una regla?—. Lizzie susurra casi tartamudeando, temiendo que cierta alíen lo use como un tag en un futuro –no muy– lejano
—Me importa un comino tu reputación y si quieres comer, te comprarás no sé qué; yo tengo mis propios medios para conseguirlo —Wally dice incrementado el hastío de Lizzie, quien empieza a recordar una conversación que tuvo con su superior antes de ser enviada a la Tierra en el que su superior le dio una orden de no atacar a un terrícola por más desesperante que sea.
Así que se contenta murmurando:
—Medios de dudosa procedencia.
Fantástico. Sencillamente fantástico, todo va de mejor en mejor. En primer lugar, su novio se ha visto suplantado por la versión más insoportable, pedante, orgullosa y adicta a la acción que ha tenido la desgracia de conocer; en segunda, su «cita» la arrastra a un problema del que, con muchísima suerte, saldrá airosa; tercero, tendrá que pagar. «Pe», «a», «ge», «a», «ere». Pagar. ¿Quién hace eso en una velada romántica, que de lo segundo no tiene ni sus luces? Cuarta, irá a una película de acción y ni siquiera entrará como la gente normal; y quinta… En el instante en que piensa en ésa la dirá, momentáneamente se quedará con cuatro.
Esperen un segundo, ¿«Cuatro» no es el seudónimo KND de Wally Beatles? Oh, fabuloso. Qué rabia. Todo le tiene que recordar a ése pesado de Wally Beatles; cuando termine todo su suplicio, se asegurará que Nigel no vuelva a faltar a sus obligaciones como el novio de Elizabeth «Lizzie» Devine, también conocida como Número Vine, o «Vine» para acortar.
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"Es increíble que siga aguantándola" piensa Wally observando cómo Lizzie se niega, desde el suelo y rotundamente, a invadir propiedad ajena "Es peor que Tres cuando bravuconean a sus preciados y sosos Simios Arcoíris."
—Yo buscaré mi forma para ir a la sala para que veamos tu película —dice Lizzie alejándose y entrando por la salida de emergencia—. Te veré en los asientos de atrás, Beatles.
—Como quieras, Devine.
Siendo lo más sigiloso que Wally Beatles puede ser, desenrosca dos pares de tornillos y entra por el ducto de la ventilación; gatea teniendo precaución de no hacer el más mínimo ruido ya que, a base de las misiones, ha aprendido que una mejor forma de atacar a tu enemigo sin que lo sepa es que no sepa que está ahí hasta que haya asestado el golpe. Wally se pregunta a sí mismo qué parte de eso no le ha entrado en la cabeza a Tres, quien en todo momento hace algo para que termine estropeándose.
Las paredes van comprimiéndose más y más mientras él avanza, Wally se siente frustrado ya que no ha conseguido llegar a ninguna parte. ¿Qué tan largo los adultos hacen el ducto? Asume que lo averiguará pronto… o no, tras varios minutos que transcurren ve luz debajo de él; emocionado, se tira desde la altura, luego de quitar lo que lo interpone entre él y su amada película continuada, y cae sentándose en uno de las sillas.
—¡VIVA! —Wally grita recibiendo diversas quejas de los más cercanos; los ignora y centra su atención en la pantalla. Frunce el entrecejo cuando observa a los protagonistas besándose, en definitiva ha entrado a la sala equivocada; cuando se dispone a irse entra una niña, casi adolescente, con un cono de helado que está a medio derretir. No hay ningún adulto detrás de ella, la sonrisa traviesa que tiene en su rostro le da a entender que ha hecho una travesura— Como si fuera a interesarme.
La pequeña desconocida se sienta a la par de él, disfrutando del postre que ha saber de dónde lo ha sacado; al ver la película entorna los ojos, se gira hacia Wally y le dice:
—¿Cómo te llamas? No te he visto en la primaria —Wally se pone nervioso, como alguien lo descubra lo echarán del cine y no ayuda que ésa esté intentando hacer conversación. ¿No le han enseñado a mantener la boca cerrada?—. Soy Minna —dice sonriéndole, la primera impresión que tiene de Minna es que agradable… e ingenua.
—Soy Wally —Si Minna no dice su apellido, tampoco él. Además «Wally» es un diminutivo, no correrá ningún riesgo por el momento; la última vez que ha entrado al cine no terminó bien que digamos. Fin de la discusión—. Y si no me has visto es porque suelo irme de clases o no entrar—, explica. Lo cual en parte es verdad.
Minna sonríe claramente complacida por lo que acaba de escuchar.
—Qué orgullosa estoy —Minna se limpia una falsa lágrima que cae por uno de sus ojos, Wally evita mostrarse divertido por eso—. Sólo falta que le des un dolor de cabeza al profesorado y te amaré.
—¡No me toques! Vaya, soné como 363 —Wally se queja y se asquea ante la sola de recibir el beso de una niña pre adolescente—. Y a ésos imbéciles les jodo la existencia.
Minna ensancha la sonrisa.
…
—¡A la izquierda! ¡Que a la izquierda! —Lizzie se lleva una mano a la frente—. Qué inútil.
—Ese guerrero espacial es más patético que Excuseitor —dice el Conde Tundácula sentado a la par de Lizzie y concordando con ésta. Luego la mira mejor y, cuando la comprensión llega a él, deja los popcorn en su silla—. A las niñas malas que entran sin permiso a una función para mayores de edad…
—¡Ése es! ¡El que usa una capa! ¡Atrápenlo! —El juez, que ha mandado a Tundácula una vez a prisión, ha entrado seguido por los guardias del cine; el Conde palidece notoriamente—. ¡Ésta vez no escaparás de mí!
—¡Yo no soy Tentáculo, digo, Tundácula! —No, por supuesto que no lo es. ¿Quién creería lo contrario? Es evidente que quien usa una capa negra, con una mano levantada en dirección a una pequeña y la voz de ultratumba… Es en serio ¿cómo sería el mismo Tundácula que le ha hecho imposible? Serán imaginaciones de él—. Si fuera el verdadero Tundácula no compartiría mi tiempo con una niña que se ha portado mal, trayéndola al cine. ¿A que sí, pequeña?
El Conde le manda una mirada a Lizzie que dice: Olvidaré lo que has hecho si corroboras mi versión o bien ha podido ser un Vamos, me encanta ésta película, ayúdame.
—Hay un personaje que se viste como el Conde Tundácula —dice Lizzie enviándole una mirada de advertencia al Conde, para que no la contradiga—, y es bastante obvio que los grandes fanáticos hacen cosplay.
—Pareces sincera —Es lo último que dice el juez antes de irse junto a su séquito. A la lejanía Lizzie alcanza a escuchar un: ¡Te atraparé sádico murciélago aunque sea lo último que haga!
Vine se asegura que, lo que sea que ha hecho el Conde, no debe ser nada bueno. Nada de lo que hace es así, ¿para qué engañarse? Pero ¿irritar a las autoridades?
—¿Qué haces aquí? —Lizzie pregunta por lo bajo, no queriendo ser el centro otra vez.
—Busco a una Chica del Barrio que me quitó mi helado que le iba a comprar a ése vendedor —explica el Conde—. Entré a ésta sala buscándola, me atrapó la trama de la película y me quedé aquí. Creo que alguien la llamó: Minna Chase en una ocasión—. El aire del Conde se ensombrece—. Le daré a Minna una buena tunda por cleptómana.
"Por la información que he recolectado, sé que «Minna Chase» es el verdadero nombre de Número 12. ¿Por qué lo robaría?" Vine sacude su cabeza "Eso es problema de los KND de la Tierra, no mío. Aunque últimamente ése científico loco ha estado creando varias recetas para helados, quizá sea una que consiguió hacer medio bien. O sólo quería fastidiar al Conde. O lo robó y en el proceso fastidió al Conde."
—La encontraré.
—¡Señor Jefe! ¡No sabía que nos reuniríamos! —Excuseitor, tan inoportuno como de costumbre, entra de improvisto y se gana la mirada iracunda de todos en la sala—. Al final entré.
"La seguridad en éste cine es pésima" piensa Lizzie decepcionada con los humanos y su seguridad "Todos entran colándose y nadie hace nada por evitarlo, los terrícolas tendrían que mejorarlo."
—¡Sáquele las hilachas, Excuseitor!
—¿Es que no pueden estar en silencio medio minuto? —Chad pregunta, siendo corroborado por Steve y un no tan paciente Mauricio— Y Excuseitor o te sientas y te callas, o te vas.
—¿Y si no hago ninguna?
—Entonces te echaré yo.
—Chad, déjame oír —regaña Mauricio con la paciencia a su límite—. Y luego te vienes a quejar que no mantienen la boca cerrada—. ¿No enoja cuando quiere ver algo en la gran pantalla y media sala cuchichea como si no hubiese un mañana? Pues así se siente Mauricio.
—¡Siéntate, Excusado! —Le grita Steve a Excuiseitor para diversión del Señor Jefe—; concentrémonos en la acción. ¡Sí! ¡Dale una derecha de gancho!
"¿Es que todos los villanos de la ciudad están aquí?"
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—¡Y NO VUELVAN!
Es el bramido que escuchan de uno de los guardias de seguridad al que han dejado cubierto por un montón de palomitas, nachos con salsa súper picante y demás botanas que ambos han metido de contrabando. Tanto Minna como Wally se carcajean ante el infortunio de los adultos.
Minna, cuando consigue calmarse, le pregunta a Wally.
—¿Y te has divertido, Número Cuatro?
Los ojos del niño se abren en shock.
—Tranquilízate —Minna le resta la importancia al asunto—, soy Número 12; por eso te reconocí, Cuatro—. Wally le gruñe sonoramente. Minna ha hecho que se preocupase innecesariamente—. ¿Qué hacías en una película romántica? No sabía que eras esa clase de niño —añade pícaramente.
Wally hace gesto de querer vomitar.
—Se me jodió la noche a mí y a una pesada —relata Wally para diversión de Minna—, así que, inesperada y afortunadamente, tomamos caminos separados. Ella posiblemente esté viendo la película a la que quería entrar—. Segundos después se acuerda de un pequeño detalle—. ¿A quién le robaste?
—De tu interés nop es —contesta haciendo énfasis en la «pe» de «nop»—. Tengo que irme, mis padres llegarán y si no me encuentran en la cama estaré castigada.
Wally sonríe entretenido. Ha sido la mejor noche que ha tenido en la vida: si bien no ha empezado como él ha querido, ha acabado bien al final.
…
—Me has dejado esperándote —se queja Lizzie cuando son las cinco y media de la mañana, Wally nuevamente contiene el impulso de darle una buena patada—, y ni siquiera te has dignado a disculparte conmigo.
—Devine nadie te obligó a venir —dice Wally sorprendiéndose a sí mismo de tener tanta tolerancia con ella—. ¿Y de qué te quejas? Te ha encantado la película que no vi.
Lizzie perdiendo toda la paciencia le da un coscorrón a Wally, que aturde a éste.
—Esto no hubiera pasado si Nigel estuviera aquí —grita crispada—, y no me hables en ése tono.
—«No me hables en ése tono» —repite burlón—. ¿Crees que te escucharé?—. Da un paso hacia delante, Lizzie imita la acción.
—Ésta es la peor no cita que he tenido en toda mi vida —dice ella; su gesto se suaviza recordando el pequeño show que han dado los villanos en la sala—. Bueno, quizá, no tan mala; hasta me he divertido.
Wally, sin proponérselo, sonríe.
—Nuestra no cita ha sido… pasable, ¿cierto, Devine?
—Sorpresivamente pasable, Beatles.
…
Hace más de una hora que Uno se ha marchado hacia la Base Lunar y Abby agradece que la migraña, que ha tenido desde la noche anterior, esté desapareciendo. Nigel no tiene el sueño tan pesado ya que se despertó por un sonido insignificante: la voz de Abby. Y eso le quitó toda la paciencia a Cinco. Inhala y exhala repetidamente para serenarse; mínimo, piensa Abby, que Cuatro consiguió mantener alejada a Lizzie por el resto de la noche. No es un gran consuelo.
—¿Adónde estará Cuatro? —Tres pregunta a Dos, quien se alza de hombros sin apartar su vista de la revista que se ha comprado ayer—. Estoy segura que debió haber vuelto hace horas, ¿y si se lastimó y necesita nuestra ayuda?
—Tranquila, Tres. Cuatro sólo fue a distraer a Lizzie —dice Abby desinteresada—. Y si pasó lo que tú dices, que dudo que sea así, estarán bien. ¿En qué problema pudieron haberse metido?—. Abby entorna los ojos; ambos son perfectamente capaces de defenderse a sí mismos, de una manera u otra. No tienen que preocuparse por eso—. ¿Qué significa esa mirada, Dos?
—A lo mejor se quedaron se quedaron dándose besitos y abrazos —propone Hoagie juntando sus dedos para imitar a un par besándose, con sonidos incluidos—. Lizzie y Cuatro se aman, se besan y se van a casar.
—¡Dos! Lizzie es la novia de Uno —regaña Kuki mirándole con el entrecejo fruncido, que pierde todo rastro de intimidación: sostiene un oso Simio Arcoíris—. No pasará.
—Entonces ya debería haber vuelto —Dos insiste en defender su argumento—, pero como no ha pasado sólo hay una razón comprensible—. Y sigue haciendo la onomatopeya del beso.
"Si Cuatro no se atreve a decirle a Tres que la ama, es imposible que en una noche vaya a llevarse bien con la niña más romántica que Abby conoce."
—Preguntémosle cuando vuelva —Tres no cederá fácilmente, ella sabe que Wally no le quitaría la novia a Uno—. ¡Eh! ¡Ahí está!—, menciona emocionada, sabiendo de antemano que ella no se equivocará.
—Sé que te has enamorado de Lizzie, no tienes que negárnoslo —dice Hoagie acercándose a Cuatro, quien se queda confundido sin saber cómo debatir la enorme idiotez que su amigo acaba de decir—. Lo sabía. «Quien calla, otorga», ¿cierto, Cinco?
—Cinco no sabe de qué está hablando Dos —contradice la aludida.
Dos hace un puchero. Acaba de ser «traicionado» por su amiga.
"Qué lindo" Cinco conoce las ventajas de usar una gorra y una de ella es: si se sonroja, únicamente tiene que bajar la cabeza y nadie lo notará "A Cinco le gustaría decirle a Dos que lo a…"
—No. Soy. Ni. Seré. El. Novio. De. Devine —Wally dice lentamente, sacando a Abby de sus pensamientos, suponiendo que así le entrará en la cabeza a Dos, quien para ser un genio a veces dice estupideces—. Que se te quede grabado en ése cerebro de pájaro que tienes. ¡No me enamoraría de una niña como ella!
—¡Cuatro no está bien que la trates así!
—Cállate, Tres —Cuatro bufa, después mira a Cinco—. ¿Y Uno consiguió dormir ayer?
El semblante de Abby se vuelve súbitamente sombrío.
—Cinco no quiere hacerle daño a Cuatro.
"Mujeres, ¿quién las entiende?" Wally prefiere irse a su habitación, lejos de todo el drama que ha hecho el resto del Sector V "De… Lizzie sólo me agrada, es simpática cuando la conoces. Creo que somos amigos ahora."
Al pasar por una de las ventanas, antes de llegar a su destino, observa a Lizzie sosteniendo un cartel; dice:
¿Tendremos otra no cita, Wally?
En toda respuesta, Wally asiente con la cabeza.
Lizzie se marcha sonriente hacia quién sabe dónde.
Qué manera de iniciar una amistad. Y ambos están de acuerdos con eso.
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—Aunque ame a Nigel, no me deprimiré por haber… terminado con él —murmura Lizzie tratando que sonase creíble.
Wally se queda en silencio. ¿Qué hacer en cuestiones amorosas? ¿Cómo animarla? Él es posesivo con quienes aprecia, independiente que llegue a amarlos o no, y se esmera por su bienestar; hace varias semanas que Lizzie ha entrado en ésa categoría. Y cuando se enteró de su fallido noviazgo, la buscó hasta que la encontró. Wally sabe que Lizzie es una niña muy fuerte, se lo ha demostrado en más de una forma pero conociéndola…
—Si lloras, le daré una paliza a Uno por ingrato —Cuatro truena sus nudillos.
—No lo hagas —Pide la niña, sus ojos un poco lacrimógenos—. No es culpa ni mía ni de él; son cosas que pasan.
A veces actuar como si ya hubiese pasado por la misma situación no ayuda, ni con los consejos que en ocasiones son completamente inservibles; una simple acción puede marcar la diferencia, dar a entender todo lo que quieres decir, sin embargo, que no se encuentra cómo mencionarlo. Por ahí se dice que las acciones valen más que mil palabras, ¿cuán cierto será? Eso la gente lo descubre tarde o temprano, si es que se decide correr el riesgo. ¿Vale el esfuerzo? A veces sí, a veces no. Todo depende de cómo se lo tome.
Wally acaba averiguándolo cuando le toma la mano, para darle esa sensación de confort; a pesar de tener una mueca en su rostro, evita quejarse para no estropearlo. Es probable que sea un poquito insensible, que sus amigas del KND se quejen al respecto; hasta él sabe cuándo tiene que intervenir. Importando poco o nada que le guste o no. Se convence a sí mismo que no es tan malo, si Lizzie devuelve el gesto no parece tan sentimental. ¿Cierto? ¡¿Cierto?!
Wally desea que nadie que conozca pase por ahí, en ese parque, mientras estén en esa posición.
Tiene una reputación que mantener, le duela a quien le duela. Y una niña, por muy amiga suya que sea, no la estropeará.
«El verdadero amigo es aquel que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte.»
– Leon Wein –
¡Número K reportándose! La idea vino después que me pregunté: ¿qué pasó en la cita entre Uno (Wally) y Lizzie? Y así acabé escribiendo esto. Con la insinuación de mi pareja favorita (Wally/Fanny) y un par canon (Wally/Kuki y Hoagie/Abby).
Excuiseitor fue al cine después de su último intento fallido de invadir la base del Sector V. Ése juez es el que el Conde tundeó (¿esa palabra existe?) una vez en Operación: T.U.N.D.A.
A falta de conocer el nombre de Número 12, le puse Minna Chase. Me aburriría de poner tanto "Número 12" por aquí y por allá (además, originalmente, no iba a incluirla pero tuvo su participación).
*Parodia de Starship Troopers (película) de Paul Verhoeven.
