Bueno en ésta ocasión recibí un poco más de comentarios de lo usual, eso me alegro, significa que se recibió bien el drama, jajaja, bueno, aprovecho para decirles que ya falta poco para que acabe con Punk Hazard por fin y pueda iniciar con más ideas propias, espero lo disfruten.

Capítulo 9.

Enredos.

Robin había estado teniendo un mal presentimiento desde que dejó la habitación, algo le estaba pidiendo a gritos que se quedara junto al espadachín desde el momento en el que se empezó a alejar, no sabía que era esa sensación de angustia, pero ya no lo soportaba, aunque fuera egoísta por esa vez regresaría.

Vio a Nami correr frente a ella, no podía decirle la razón por la que quería regresar, ya que la navegante era de las personas que más preocupada estaba por los pequeños, de manera que simplemente dejó de correr, ya después le diría que la perdió de vista. Regresó sobre sus pasos corriendo tan rápido como sus piernas le permitían, deseaba poder llegar lo más pronto posible.

Lo único que pudo observar al asomarse por aquella puerta que conectaba con la habitación, fue a esa mujer rodear el cuello de Zoro para después besarlo, pudo darse cuenta de los ojos desorbitados de éste ante la acción y deseo con todas sus fuerzas que éste la alejara, sin embargo lo único que recibió a cambio fue como la mirada del chico se suavizaba, eran unos ojos que demostraban una ternura que nunca antes le había visto poner. En ése momento algo dentro de sí se rompió, las palabras de Tashigi retumbaban en su cabeza una y otra vez.

- Yo tengo ventaja...

¿Ventaja?, ¿Realmente el parecerse a la amiga de la infancia del chico era una ventaja?, ella sabía a la perfección que el espadachín no era ése tipo de persona, él nunca compararía a una persona con otra, por lo tanto, eso solo podía significar una cosa. Esa mirada era completamente sincera, él sentía algo por esa mujer marine, y ella había tenido la desgracia de presenciarlo.

Giró una vez más sobre sus pasos, mientras intentaba regresar al lugar en donde se había apartado de la peli naranja, se sentía como una estúpida por haber vuelto, pero ya estaba hecho, ahora tenía que encontrar la forma de callar a sus sentimientos.


Nami se encontraba buscando de un lado a otro la dirección en la que su amiga se pudo haber ido, sin embargo no había rastro de ella. Corría por unos amplios pasillos los cuales estaban completamente vacíos, cosa que agradecía ya que de ésa forma no tendría que meterse en peleas con los subordinados de aquél hombre de gas. Sus pasos se hicieron más lentos cuando empezó a dudar en qué dirección debería de dirigirse ahora, miraba a su alrededor, observando cada mínimo detalle de aquél frío lugar, observando que había varios pasillos obscuros a los que no se atrevía a entrar.

De pronto sintió un escalofrío tras su espalda, causado por el presentimiento de que era observada, lo cual la obligo a voltearse para ver unos enormes ojos rojos analizarla de una manera escalofriante y lujuriosa a la vez. Ella se puso en guardia al instante, esos ojos eran tan profundos e inciertos, le causaban un horrible presentimiento, inmediatamente su corazón comenzó a agitarse debido al enorme temor que empezó a sentir.

Deseaba echarse a correr en ése mismo momento, algo le decía que tenía que salir de ahí de inmediato, sin embargo estaba congelada, podía sentir como esos enormes ojos rojos comenzaban a hipnotizarla.

- Tranquila, no te haré daño... - Habló una lúgubre voz ronca.

Ella de pronto sintió como sus sentidos se tranquilizaron, su cuerpo se sentía ligero, como si se tratara de una muñeca de trapo, y aquella voz la sedujo de una manera que no supo explicar. Una mano pálida le fue extendida invitándola a tomarla, y ella no había dudado en querer corresponder a aquél gesto; Sin embargo, se vio interrumpida cuando escucho la voz de Robin llamarla por el lugar por lo que volteó la mirada para ver como la peli negra corría a ella con el rostro deformado de angustia.

Aquello hizo que regresara en pleno sentido, volteó nuevamente hacia el lugar donde aquellos ojos habían estado con anterioridad pero ya no había nada, cosa que logró que su cuerpo comenzara a temblar, pero el abrazó aprensivo de su amiga la hizo reaccionar.

- ¿Robin? - Habló dudosa, nunca en su vida había visto a la chica mostrarse tan vulnerable, no desde el acontecimiento de Enies Lobby.

La mujer negaba con la cabeza, indicándole que no quería hablar por el momento, ella suspiro, para después comenzar a darle consuelo a la arqueóloga acariciando de manera cariñosa su cabeza mientras se daba consuelo también a sí misma; Mirando al techo metálico, Nami se preguntaba dos cosas, la primera era sobre su querida amiga que se encontraba llorando a mares mojando su hombro derecho, y la otra, era intentar averiguar que rayos era aquél ser que acababa de aparecer de la nada.


- ¡¿Qué rayos haces?! - Preguntó Zoro mientras la alejaba, cuando por fin hubo recuperado la cordura.

- ¿Qué tiene de malo?, ¡No me rechazaste!

- Eso fue porque... - Bajó la mirada al recordar a su querida amiga de la infancia. - Tienes el mismo rostro que Kuina. - Respondió de una manera un tanto fría al momento que recordó el rostro de la arqueóloga.

- ¡Eso es cruel! - Reclamó mientras unas gruesas lágrimas comenzaban a mojar su rostro.

Roronoa no tenía ni la menor idea de que es lo que debía de hacer en un momento como ése, no es que fuera la primera vez que besaba a alguien, !Por supuesto que no!, !Él no era Luffy!, sin embargo, tampoco le gustaba hacer, solo porque sí, aunque no había sido su culpa; Fue Tashigi quien se le abalanzo encima, ¿Quién hubiera creído que esa marine era tan aventada?, el ver el rostro bañado de lágrimas de la mujer solo había logrado angustiarlo de sobre manera, detestaba ver a las mujeres llorar y más si era por su culpa. Pero él le había dicho antes lo que sentía por la arqueóloga de su tripulación, pero lo que había recibido eran comentarios hirientes de que ésta no le correspondía.

Comenzó a rascarse la nuca de manera nerviosa, mientras desviaba la mirada hacia otro lado con un leve sonrojo en las mejillas, ya que, a pesar de que lo negara solía ser un tanto sensible en cuanto a esos temas. Después de todo lo único en lo que solía preocuparse continuamente era en entrenarse para las batallas que se presentarían de un momento a otro.

- ¿Por qué no puedo ser yo? - La pregunta de la peli azul hizo que volviera a verla a los ojos a lo que ésta continuo. - A ella le gusta Mugiwara, deberías intentarlo con alguien más.

- Creo que estás olvidando que soy un pirata y tú una marine.

Aquello dejó a la chica callada, desde que Robin la retara anteriormente había dejado de pensar con claridad. Se había olvidado por completo de su situación ante la sociedad. El amor era cruel, agarraba a cualquiera sin prejuicios, lo cual lograba traer más que problemas.

- Si yo te dijera, que olvidaras lo que sientes por mí simplemente porque no te correspondo, ¿Lo harías? - El silencio de la mujer fue suficiente para responderle. - ¿Lo ves?, no puedes decirme que olvide lo que siento si ni tú puedes hacerlo. Es cierto que no me agrada mucho la idea de tener que verla con mi capitán, pero... Si es Luffy, está bien. - La mirada de curiosidad de la mujer hizo que comenzara a reír por lo que continuo. - Tal vez lo entenderás si llegas a conocerlo mejor.

Zoro estaba dispuesto a marcharse del lugar, ya no deseaba quedarse más ahí y mucho menos después de haber rechazado de ésa manera a la chica, pero tuvo que detenerse al escuchar algo cayendo al piso, al voltear vio a la mujer desplomada en el suelo lo cual le recordó las heridas que había sufrido en su enfrentamiento con la mujer arpía, por lo que algo fastidiado la cargo colocándola en su hombro para después comenzar a correr en dirección a sus nakamas... O por lo menos lo intentaba.


Chopper había realizado ya el calmante para los pequeños, con la información que había robado del laboratorio de Ceasar, en el camino se había encontrado con una de las niñas, Mocha, a quien ya le había administrado el antídoto, éste ya le estaba explicando las razones por la que no podía permitir que sus amigos siguieran ingiriendo los dulces.

La pequeña lloraba aterrada, en ningún momento pensó que podría morir en ése lugar, la única razón por la que le habían pedido ayuda a los piratas era porque querían volver a ver a sus padres, pero nunca pensaron que estaban en peligro. Aquél pensamiento le traía recuerdos acerca de los momentos que habían pasado con sus captores, en los cuales estos los trataban de muy buena manera, dándose cuenta de lo falsos que eran, eso la hizo sentir una enorme rabia y decepción, ¿Cómo podrían confiar en las personas ahora?

Observo como el reno se reverenciaba ante ella, mientras lloraba, él se encontraba igual de frustrado por no haberlos encontrado antes, por haberlos dejado llegar a ésa situación, lo único que él podía hacer era jurarles que se encargaría de curarlos, que su capitán se encargaría de liberarlos. Aquello hizo que Mocha volviera a sonreír, después de todo había gente horrible en el mundo así como también había gente maravillosa como esos piratas.

La niña se echó a correr en dirección a la Biscuit Room en dónde se encontraban los dulces, le había prometido al pequeño doctor que no dejaría que nadie volviera a comerlos, mientras éste se esforzaba por detener a los niños.


Luffy había tenido una larga caída la cual no le mato porque estaba hecho de goma, miró por los alrededores, todo indicaba que ése era el depósito de basura. Él miraba hacia arriba, intentando adivinar cuanto tiempo le tomaría poder regresar, el gruñido de su estómago lo hizo darse cuenta del hambre que tenía, el almuerzo que Sanji les había preparado no había sido suficiente.

Algo fastidiado intentó ver si había algo que valiera la pena por ahí, viéndose como un indigente, sin embargo no había suerte, todo era repugnante en ése lugar, en esos momentos estaba detestando tener buen olfato.

Se sentó sobre un gran tubo metálico mientras intentaba poner sus pensamientos en orden, lo cual resultaba ser bastante difícil ya que nunca podía concentrarse sin haber comido algo antes, de un momento a otro la imagen de su navegante ya se encontraba rondando en su cabeza, lo cual lo desconcertó por unos segundos. En ése momento se encontraba completamente solo, todo estaba en silencio por lo cual le facilitaba a su mente comenzar a divagar.

Recordó la pregunta que su navegante le había hecho con anterioridad. Él no sabía a la perfección a que es lo que se estaba refiriendo con "sentir algo especial por una chica", no lo había pensado realmente hasta ahora, y dado que tenía un momento para pensar, lo aprovecharía.

No tardó demasiado en acordarse de aquella ocasión, cuando él tenía 14 años y su hermano ya había cumplido los 17, en ése tiempo él ya estaba planeando lanzarse al mar en cualquier momento, sin embargo Ace tenía algo que lo angustiaba y que tenía que dejarle en claro a su despistado hermanito antes de marcharse.

Flash Back.

Ace y Luffy corrían por las extensiones del bosque como habían hecho ya tantas veces en la infancia, se encontraban entrenando, sería la última vez que podrían hacerlo antes de que el mayor se lanzara en su aventura, antes de que se convirtiera en pirata y comenzara a hacerse de un nombre para que después la marina comenzara a perseguirlo, entre esos por supuesto su abuelo Garp, quien era seguro que la próxima vez que viera tendría que escapar antes de que le diera una buena golpiza.

El pecoso ya no se burlaba de la habilidad de goma del menor, para ser sincero él había modificado su actitud demasiado de cuando era tan solo un mocoso, desde la ocasión en que un oso gigante casi mata al pequeño. En ése momento se había odiado por su actitud orgullosa y arrogante, por poner barreras entre el menor, Sabo siempre había sido quien les ponía un límite, quien controlaba la relación entre los 3 y evitaba que se mataran mutuamente. Por eso cuando éste murió hubo un momento en que Ace y Luffy se la pasaban constantemente peleando, claro que esas peleas eran causadas por la poca paciencia que el pecoso tenía, sin embargo desde que esa arrogancia casi mata a su tesoro, se propuso a ser mucho más amable y considerado, Makino-san también le había ayudado mucho en eso, ya no era tan gruñón, siempre llevaba una sonrisa en los labios un tanto burlona.

Portgas estaba a poco días de marcharse, ya había preparado todo lo necesario, incluso había robado fácilmente un pequeño bote pesquero en donde partiría. Sin embargo él estaba algo preocupado, porque su hermano a pesar de estar en plena adolescencia seguía teniendo esa actitud infantil, mimada, caprichosa y asexual, lo cual empezaba a ser preocupante para el mayor, tenía que asegurarse de que Luffy pudiera entender a los cambios que se enfrentaría de ahora en adelante y estaba más que claro que Dadán jamás le daría la famosa "plática", eso era algo que lo avergonzaba de sobre manera al tener que ser éste quien se lo dijera, la forma en la que éste se había enterado ya hace muchos ayeres había sido gracias a Garp... Sin embargo aquella plática había resultado ser de lo más incómodo que había vivido en su vida, de manera que no quería dejar que su inocente hermano pasara por lo mismo, por eso le había dicho al viejo que él se encargaría de educarlo, aunque hasta ahora no había encontrado el momento adecuado para hacerlo, pero tenía que ser ya porque si no, terminaría sin hacerlo.

- Luffy.

- ¿Sí, Ace?

- Mmm... Tenemos que hablar.

El pequeño ladeo la cabeza hacia un lado mientras un signo de interrogación se formaba encima de su cabeza, él no entendía la repentina seriedad de su querido hermano al cual tenía puesto sobre un pedestal; No quiso hacer preguntas, por lo que tras regalarle una de sus típicas sonrisas enormes, simplemente asintiendo con la cabeza para después sentarse en el pasto cruzando las piernas mientras se movía de un lado a otro de manera inquieta, pensando que el mayor le contaría alguna clase de secreto importante.

- Bien... Sólo diré esto una vez, así que ponme atención.

Un enorme sonrojo se formó en las mejillas del chico quien sería considerado "Puño de fuego" en un futuro, después de hacer unas cuantas respiraciones para intentar calmarse, comenzó a intentar explicarle al menor acerca de toda la información necesaria acerca de las relaciones, de los cambios que su cuerpo ya había sufrido (Se tardó demasiado en armarse de valor para hablarle sobre eso), también le contó algo acerca de una extraña substancia llamada "hormonas". Ace solo miraba como Luffy lo miraba en una clara expresión que demostraba que no estaba entendiendo absolutamente nada y eso que él estaba intentando simplificarlo de la mejor manera.

- ¿Por qué me empezaran a interesar las mujeres?

- ¡Ya te dije, por las hormonas!

El chiquillo seguía sin comprender, por lo que Ace estaba a punto de querer arrancarse sus negros cabellos, sin embargo al recordar las palabras de Sabo, pudo respirar, tranquilizarse y volver a explicar todo nuevamente de una manera mucho más sencilla, se dejó todos los conceptos científicos hacia un lado porque de todas maneras él no los entendería.

- Mira Luffy, cuando vamos creciendo llegamos a una etapa en la que nos empezamos a interesar por el género contrario... Es algo que no te puedo explicar del todo bien, pero digamos que es normal, y quieras o no te va a pasar en algún momento, lo único que tienes que saber es como identificar cuando alguien te gusta.

De ésa manera el mayor empezó a explicarle todos los síntomas que una persona enamorada, tenía que sentir, el chiquillo solo escuchaba todo atentamente sin interrumpir a su hermano, para ser sincero no es como que le interesara demasiado aquello, pero el que él se estuviera esforzando tanto por intentar hacerlo comprender era algo que valía por lo menos le prestara atención como agradecimiento.

- ¿Es como lo que tú sientes con Makino-san?

- ¡Por supuesto que no! - Gritó Ace exasperado con sus dientes afilados como si se tratara de un tiburón mientras otro enorme sonrojo invadía sus mejillas. - Makino-san... Ella es... Bueno, como una madre para mí.

- Ohhh... Ya veo, ¡También para mí!

- No te desvíes del tema...

A continuación comenzó la explicación acerca de lo necesario acerca de relaciones, cosa que volvió a hacer que Luffy se revolviera, además éste tuvo que explicarle a fuerza acerca de las relaciones sexuales, cosa que había sido lo más incómodo y desesperante de todo lo anterior, más al ver como mugiwara lo veía con cara de entre curiosidad y ¿Asco?, claro, después de todo solo era un maldito asexual.

- ¿Y eso le gusta a la gente?

- Pues... Sí.

- ¿Tú ya lo has hecho?

- ¡Luffy! - Su sonrojo aumentó hasta sus orejas.

- ¿Qué?, tú me acabas de decir que es algo normal.

- Sí... Pero...

- Vamos, ¡Cuéntame!

Las siguientes horas se desperdiciaron en un Luffy inquieto que no dejaba de hacerle preguntas incomodas a su pobre hermano mayor quien no tenía intención alguna de contestar nada, pero cuando por fin pudo terminar con ésa fastidiosa plática por fin le pudo dar la conclusión al pequeño.

- Lo único que quiero que sepas, es que en algún momento te encontraras con una chica, una que será especial para ti, alguien con quien disfrutaras estar con más que otra persona, alguien con quien te preocuparas, celaras, y muchas otras emociones mezcladas, solo quiero que puedas identificarla cuando el momento adecuado llegue.

-Mmmm... Ok, lo recordaré... ¡Pero ya dime con quien tuviste relaciones!-

- ¡Ya déjame en paz, Luffyyyy!

Fin de Flash Back.

- Mmmm... - El pequeño mugiwara ahora se encontraba más pensativo al haber recordado aquella extensa plática con su hermano. - ¿Con quién se habrá acostado Ace?, nunca me enteré de nada... - Susurro sin darse cuenta que se había perdido del objetivo principal por el cual había comenzado a recordar desde un principio.

En ése momento pudo escuchar un ruido proveniente de la dirección contraria en donde se encontraba, pudiendo ver a una extraña serpiente rosada quien decía ser un niño. Eso alimento nuevamente su curiosidad, y después recordó que su objetivo en ése momento era secuestrar a Ceasar. El extraño ser rosado que respondía al nombre de Momonosuke, empezó a contarle la historia sobre lo que había tenido que vivir desde que entró a aquella isla, le contó acerca de la droga, y de los experimentos que hacían con los niños, lo cual hizo que el enojo de Luffy creciera en gran medida. Ya no quería secuestrarlo, simplemente quería patearle el trasero a ése desgraciado.

Momonosuke no había comido por un buen rato, de manera que estaba mareado lo que provoco que de pronto perdiera la razón y comenzara a sacar un humo extraño en forma de pequeñas nubes las cuales comenzó a escalar, Luffy no dudó en subirse a su lomo y de ésa manera comenzaron a volar por encima del depósito de basura, directo a la salida.


Chopper había tenido demasiadas dificultades con controlar a los niños, estos habían empezado a perseguir a Mocha, por suerte se habían encontrado con Nami y Robin quienes se apresuraron a prestarle ayuda. La niña había tenido que salir huyendo de la Biscuit Room ya que los niños habían llegado hasta ahí, y ella desde que se enterara de que se trataba de veneno lo que ingerían diariamente, no tenía intención alguna de rendirse.

Corriendo le venían a su cabeza recuerdos fugaces de cuando ellos habían jurado convertirse en piratas para poder reencontrarse en el futuro cuando los curaran de su falsa enfermedad, aquellos recuerdos los cuales eran su preciada joya se convertían en valor, el valor para seguir corriendo, para proteger a sus seres queridos.

Nami, Robin y Chopper se esforzaron para detener a los niños todo lo que les fue posible, sin embargo, unos cuantos habían alcanzado a Mocha, debido a que habían decidido tomar otro camino sin que ellos se dieran cuenta.

Mocha vio al pequeño reno con unos ojos empapados de determinación cuando vio que no había otra manera de deshacerse de los dulces más que comérselos, ya que estaba completamente rodeada. Tomando valor, metió cada uno de los caramelos a su boca de la cual comenzó a salir un humo purpura. Chopper lloraba mientras gritaba que los escupiera pero la pequeña valiente no estaba dispuesta a ceder, sí esa era la única manera para proteger a sus amigos, entonces estaba dispuesta a correr ése riesgo, aún si eso podía llevarla a la muerte.

Al tragárselos, comenzó a escupir sangre, podía sentir como los dulces hacían contacto al instante con su piel, provocando un ardor insoportable en su boca, faringe, esófago, para terminar finalmente en el estómago. El pequeño reno de los mugiwara se sentía horrible al haberla expuesto así, se culpaba por ése daño que le había provocado a la niña, después de todo fue éste quien le encargó la misión de proteger los dulces.

Afortunadamente Sanji llegó liderando a todo el G-5 por lo que estos le ayudaron a mantener a los mocosos, el equipo médico rápidamente comenzó a poner el antídoto en el sistema de los afectados, mientras que otra parte se dedicó a levantar a Mocha en una camilla, quienes, dirigidos por Chopper se dirigieron hacia un mejor lugar para atenderla. Cuando el alboroto se hubo calmado, todos preocupados miraban hacia el lugar donde se habían llevado a la niña, esperando que pudiera estar a salvo con los tratamientos de su sabio doctor.

Sanji después de un momento comenzó a coquetear con sus bellas damas, esperando así, poder romper un poco el horrible ambiente que se había formado, sin embargo éste noto al instante que algo en ellas no estaba bien. Las dos estaban demasiado calladas, preocupadas por algo que él no sabía.

Robin también había notado el cambio de humor en Nami pero en ése momento estaba demasiado perdida en sus propios pensamientos como para intentar preguntarle a la peli naranja, lo cual sería algo de lo que probablemente más adelante se arrepentiría.


Kinemon se había echado a correr en dirección a la zona que estaba infectada por el humo, éste había escuchado por parte de una niña información acerca de Momonosuke. Habían rumores de que su hijo se había transformado en un pequeño dragón, cosa que le recordó a la criatura que había derrotado junto a Brook, se trataba precisamente de un pequeño dragón color verde al cual no conforme con haber derrotado, se había encargado de patearlo después.

Ahora la culpa lo carcomía por dentro y regresaba a salvar a su pobre hijo a quien Brook intentaba detener con todas sus fuerzas, pero, al tratarse solo de un esqueleto parlante, éste no tenía el suficiente peso para poder ejercer la fuerza necesaria para que se detuviera, por lo que era arrastrado.

Usopp por su parte se había separado de ellos, él seguía en la misión que Robin le había encargado, sobre buscar las esposas de kairouseki, buscaba minuciosamente en cada habitación pero simplemente no encontraba nada, lo cual estaba comenzando a ser un verdadero fastidio en realidad.


Tashigi ya había recuperado la conciencia y cuando despertó lo primero que notó es que se encontraba sobre uno de los hombros de aquél fuerte espadachín que la volvía loca, no pudo evitar sonrojarse de sobre manera ante aquello, comenzando de ésa manera a quejarse meramente por costumbre, pero la respuesta que recibio no le gustó para nada.

- Te pones nerviosa de que te cargue, pero hace tan solo un instante te me lanzaste.

- A... A.. A callar, ¡Maldito Roronoa!

La chica simplemente decidió dejar de quejarse porque de todas maneras él no la bajaría, a pesar de lo mucho que lo negara él también era bastante considerado con las mujeres. Bajó la mirada al recordar que lo que había hecho después de todo resultó ser inútil ya que el peli verde de todas maneras la había rechazado. Eso dolía demasiado pero era demasiado orgullosa como para ponerse a llorar... Por lo menos frente a él, de manera que se aguantaría hasta salir de Punk Hazard, se encerraría en su cuarto y por fin se desahogaría todo lo que quisiera sin dejar que el Vicealmirante Smoker lo notara.

A lo lejos Zoro pudo ver a sus nakamas... Y al estúpido cejas de espiral, eso le hizo darse cuenta de que estaba en dirección contraria por lo que por mero impulso regresó sobre sus pasos para correr hacia el lado contrario escuchando claramente como el rubio comenzaba a gruñirle por tener a la mujer encima. No siguió corriendo solamente porque notó algo extraño, sin esperar demasiado bajó a Tashigi de su hombro y se lo entrego a alguno de sus subordinados de manera despreocupada, éste simplemente la cargo al estilo nupcial logrando que la mujer de lentes se enojara nuevamente, porque ella era perfectamente capaz de caminar.

El cejas de espiral se apresuró a comenzar a reclamarle a lo cual éste simplemente ignoró, no estaba de humor para escucharlo, así que lo empujo con fuerza logrando que éste cayera al piso y tropezara. Éste estuvo a punto de levantarse para volver a patear al marimo pero se detuvo cuando vio que éste se dirigía a la arqueóloga. Cuando estuvo frente a ella se inclinó levemente para poder observarla de más cerca a lo que ésta dio unos pasos atrás incómoda.

- ¿Estuviste llorando? - Susurro tan bajo como para que sólo ella pudiera escucharlo.

La mujer se impresionó de que él pudiera darse cuenta al instante de eso, había sentido una rabia enorme al verlos correr hacia ellos mientras él cargaba a ésa mujer, sin embargo ahora tenía una serie de confusiones. Estaba furiosa por haberlos visto besarse pero ahora, con ése comentario se sentía ligeramente conmovida de que por lo menos éste prestara atención a esos pequeños detalles.

- No es nada... - Respondió con un tono de voz seco, siendo su tristeza y frustración mucho más grande que el sentimiento anterior, provocando que Roronoa se preocupara.

A continuación todos siguieron caminando directo hacia el edificio R, el cual era su objetivo desde un principio. El peli verde había intentando acercarse a la arqueóloga, aún estaba preocupado por la herida que ella había sufrido, sin embargo ésta parecía estarlo evitando, él no entendía que es lo que había hecho, pero... Por alguna razón, sentía que ellos dos se habían distanciado de alguna manera.

Continuara...

Agradecimientos:

Luffy Ketchum: Jajajajaja, xD como me hizo gracia las incógnitas que te marcaste, jajajaja, tienes buena imaginación, se nota que te gusta enredar las cosas como a mí, pero... Pues ya veremos que es lo que se me ocurre después.

Ranma84: ¿Te gusta Zoro x Tashigi?, ¿O Zoro x Robin?, no entendí muy bien, pero si te referías al Zoro x Tashigi, a mí también me gusta mucho, pero hasta ahora no he hecho un fanfic de ellos como pareja protagonista, tal vez más adelante lo haga. :)

nadiarodríguez: Jajaja, yo también me sentí mal por Robin pero me gusta hacer mis dramas, más adelante me encargaré de enredarlo más, no sé... Es mi especialidad.

Anonima-Traumada: Sí... Me cuesta demasiado hacer los resúmenes, hasta yo misma quiero saltármelos a veces xD, lo bueno es que ya casi termino con Punk Hazard.

Tomoyin: Pues... No sé que comentarte, pero de todos modos de diré, holiwiiiis :D