Bien,bien, estamos recargados de historias demasiado buenas, por cierto, como la siguiente. Una visión oscura de operación FUTURO, misteriosa y con suspenso. Les va a encantar!


Utopía

Writing operativo:

AlenDarkStar


Una sonrisa se dibujó en el rostro de Kuki a pesar de no sentirse con deseos de hacerlo. Debía ser fuerte, mantenerse en pie a pesar del dolor que sentía. Su nieta la necesitaba y no podía defraudarla.

Al día siguiente Sally asistiría por primera vez al reformatorio de Santa Rita, si dependiera de ella no la hubiera dejado ir pero no podía, Madame Margaret lo tenía todo controlado, si hacía algo ambas podrían ir a la prisión donde ellos permanecían. Ninguno de los que había sido internado en el lugar había regresado.

A Kuki no le asustaba el ir a esa cárcel, en ocasiones incluso se había planteado el ir y averiguar qué hacían con aquellos a quienes no transformaron pero no podía arriesgar a Sally, ella era su nieta querida.

—¿Me cuentas un cuento? —le preguntó Sally haciendo uso de una expresión de cachorrito, no podía negarle nada cuando usaba esa expresión. A veces pensaba que la consentía demasiado.

—Te contaré algo mejor que un cuento, una historia de cuando los niños y las niñas luchaban por una causa en común.

Sally se aferró al Simio Arcoíris Abrazos que ella le había obsequiado cuando era tan solo una bebé, la primera vez que la vio. Su nieta amaba cuando le contaba sus anécdotas como integrante de los Chicos del Barrio, eran sus historias favoritas.

—Antes de ser transferida al internado de Santa Rita era conocida como Tres, miembro de los Chicos del Barrio —comenzó a hablar Kuki —. Recuerdo que en una ocasión tuvimos una importante misión, la Súper Abuela había logrado reemplazar el postre con brócoli y dependía de nosotros detenerla.

—¿Brócoli? —la interrumpió Sally horrorizada —. Eso es demasiada maldad.

—No solo brócoli, la Súper Abuela siempre estaba tratando de hacernos engordar con su fea comida —continuó hablando Kuki —.Pero los Chicos del Barrio siempre estábamos listos para impedir sus planes. En esa ocasión recibimos la información del camión que llevaría el brócoli a la escuela, el plan era sencillo, cambiaríamos la mercancía. Cinco y Cuatro se encargaron de conseguir el helado.

Kuki calló durante unos momentos. Había pasado tanto tiempo desde la última vez que tuvo noticias de ellos. Abigail se convirtió en una persona totalmente diferente, cambió sus misiones con los Chicos del Barrio por sesiones de maquillaje y Wally lideró a un grupo rebelde, sabía que reunía a los niños que lograban evitar ser transformados pero nada más.

Ella no fue la única niña a la que no le afectó el rayo ni tampoco la única agente inmune al mismo pero ninguno pudo hacer nada. Cuando supieron lo que estaba ocurriendo era demasiado tarde, fueron internadas en el reformatorio de Santa Rita y apartadas de todos los asuntos de gran importancia y confidenciales.

Desde el principio sospecharon de ellas. No mostraban lealtad por Madame Margaret ni apoyo por las ideas que ellas predicaban. La única razón por la que no les borraron sus memorias fue porque desconocían el método empleado por los Chicos del Barrio.

Las niñas que creían fervientemente en las palabras de Madame Margaret las trataban como si tuvieran problemas mentales, para ellas el que no sintieran un odio desmedido por los varones era sinónimo de locura.

Muchas de ellas habían sido influenciadas por Madame Margaret, otras habían nacido varones pero no pudieron evitar ser transformadas. El rayo no solo les había cambiado de sexo y género, les había arrebatado sus recuerdos, su pasado y lo que solían ser.

Ninguna de ellas tenía la voluntad de oponerse a esa ideología, ninguna era capaz de considerar la rebelión. Apoyaron a Madame Margaret en todo, incluso viajando en el tiempo.

Kuki deseaba estar en ese grupo y realmente intentó ser aceptada. Quería viajar en el tiempo, antes de que Madame Margaret ganara, impedir que sus amigos fueran convertidos en ingenuas mujercitas.

—Uno y Cuatro se encargaron de la infiltración, ambos usaron un disfraz de adulto pero como les faltaba estatura por lo que uno tuvo que cargar al otro sobre sus hombros. Un bigote fue el detalle final y nadie desconfió de la trampa. Dos se encargaría de transporte, él era el mejor piloto que he conocido aunque sus chistes no eran muy buenos.

—¿No te daba asco tratar con niños? —preguntó Sally, no había maldad en su voz, solo curiosidad. Ella nunca antes había tratado con los niños pero sí escuchado sobre ellos.

—Podían ser asquerosos a veces pero también buenos amigos —comentó Kuki nostálgica, añoraba esos días en que niños y niñas convivían en armonía a pesar de sus diferencias y desacuerdos. Decir que nunca peleaban sería mentira pero también lo era negar los buenos momentos que compartieron.

—Me gustaría tener un amigo —comentó Sally con voz soñadora, parecía estar pensando en voz alta—. ¿Crees que algún día, niños y niñas vuelvan a jugar juntos?

—Quizás, solo si alguien hace algo —le dijo Kuki antes de continuar con su historia —. En esa ocasión, recuerdo que Cinco y yo nos encargamos de cambiar las cajas. Era muy curiosa y algo distraída en aquellos tiempos, creí que dentro de esas cajas había helado y tomé un poco de brócoli, no fue una de mis mejores ideas. Estuve a punto de poner en riesgo la misión cuando me iba a quejar con el repartidor pero Cinco me tomó del brazo y me llevó hasta el planeador de los Chicos del Barrio.

Cuando Kuki notó que Sally estaba dormida, terminó de arroparla. Era tarde y debería dormir, eso lo sabía, los años no pasaban en vano y no era recomendable para alguien de su edad estar despierta a esa hora pero le era imposible conciliar el sueño.

Durante años le había contado a su nieta sus aventuras como agente de los Chicos del Barrio, no quería que se viera afectada por ese odio sin sentido hacia los niños pero temía lo convincente que podía ser Madame Margaret.

Decidió tomar una taza de café y leer los reportes del hospital. Años atrás se había pensionado pero en ocasiones se ofrecía como voluntaria. Ella, al igual que varias doctoras y enfermeras evitaban que los niños recién nacidos fueran convertidos en niñas aunque no siempre tenían éxito en esa misión autoimpuesta.

Muchas mujeres creían en la igualdad de derechos y rechazaban ese odio desmedido que Madame Margaret había impulsado pero pocas eras escuchadas y no era mucho lo que podían hacer.

Pasaron varios años antes de que Madame Margaret lograra su utopía, antes de que todos los hombres fueron transformados o al menos la mayoría. La Madame Margaret del futuro le había prohibido transformarlos a todos, la ciencia había logrado desaparecer casi por completo la intervención del hombre en la reproducción.

Ella se convirtió en una adolescente la última vez que vio a Cuatro. Le envió varias señales a su compañero de sector pero nunca las atrapó. Y cuando creyó que la invitaría a salir tuvo que huir de la secundaria, Madame Margaret había conseguido su ejército, pocos fueron los hombres que lograron salvarse.

"Inseminación artificial", así era como lo llamaban. Los hombres se convirtieron en un mito pero ella sabía que eran reales, cuando trabajó en el hospital muchas veces estuvo presente en el nacimiento de niños y esperaba que llegara el día en que no estuvieran en constante peligro de convertirse en mujeres.

Esa era la razón por la que seguían naciendo niños y por la que todos no fueron transformados en el momento en que nacieron, necesitaban de buenos genes. Como enfermera había logrado que muchos se salvaran o al menos tuvieran una oportunidad de defender su masculinidad. Confiaba en que Cuatro pudiera cambiar el mundo, él era el único que quedaba de la resistencia.

Pero había pasado tanto tiempo. Los años pasaron y ella creció, la infancia se convirtió en adolescencia y su juventud se fue dejando a la vejez. Era poco lo que podía hacer y aunque solo pudiera contar sus anécdotas del pasado estaba feliz de hacer algo.

Al día siguiente Sally marchó al reformatorio de Santa Rita. Fue la última vez que la vio, el futuro en el que vivía fue modificado, Madame Margaret nunca hizo de su utopía una realidad. El futuro que ella había vivido nunca llegó a existir.