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Hola, de nuevo disculpen la tardanza, en verdad siento que cada vez me quedan más cortos los capítulos :S, pero cubro lo esencial, trataré de que los siguientes capítulos sean mucho más extensos. Bueno, por otra parte quería decirles algo antes de que se pusieran a leer.

La verdad es que en el capítulo anterior y el ante pasado, dos personitas me preguntaron si iba a escribir Lemmon en alguna parte de la historia, para serles sincera, nunca he escrito lemmon con anterioridad, y no había tenido planeado agregarlo en la historia, pero por eso mismo quería hacerle la propuesta a ustedes los lectores. Quiero saber si quieren que escriba lemmon, por supuesto sería al final de la historia, y lo más probable es que me salga un verdadero fiasco, teniendo en cuenta que nunca lo he intentado :S, pero todo será decisión de ustedes, si de verdad lo quieren déjenme sus votaciones. :)

Capítulo 11.

La maquiavélica mente de Trafalgar Law.

Por fin habían logrado salir de Punk Hazard, después de pasar por una serie de acontecimientos que pudiera llevarlos a su esperada victoria. Robin había estado de un pésimo humor desde que dejaron la isla, porque había visto claramente como el espadachín se había ido a hablar de algo con aquella mujer de lentes. ¿Qué le habrá dicho?, ¿Se habrán hecho alguna promesa de reencontrarse?, pensar en todas las posibilidades no hacían más que provocar que su enojo creciera en grandes medidas. Pero por su puesto, cuando ésa mujer estaba molesta, no se notaba por sus expresiones faciales, ni porque se pusiera a gritarle a todos a diferencia de su querida amiga Nami, sino por su escalofriante frialdad.

Zoro había intentado ya varias veces acercarse a ella, para molestarla un poco, como solía acostumbrar a hacer siempre para iniciar una sencilla conversación, de cualquier cosa que se les pasara por la cabeza. Pero apenas intento articular palabra, la mujer le respondió de una manera cortante que le heló la sangre. A continuación la arqueóloga se dirigió a su habitación, dejándolo ahí parado como idiota.

Fastidiado Roronoa se dirigió a la cocina para buscar algo de buen sake, en donde pudiera desahogar su enojo y frustración, desde hace ya un rato no tenía ni la menor idea de que es lo que le ocurría a ésa mujer, pero bueno... ¿Quién podía entender a una jodida mujer?, eran un ser al cual ni el mismísimo Vegapunk podía descubrir como comprenderlas.

Ceasar estaba amarrado en la cubierta del barco, soltando una serie de maldiciones al aire, pero nadie le hacía caso. Al mismo tiempo, Luffy se encontraba correteando de un lado a otro jugando con Usopp y Chopper, en sus inocentes juegos metían en su camino al pobre Trafalgar Law quien, por más que los rechazaba, y se esforzaba porque lo dejarán leer tranquilo, seguían correteando a su alrededor exigiéndole jugar.

- Toraooo, ¡Vamos a jugar a las imitaciones!

- ¡Ya te dije qué...

- Room... - Habló Luffy una vez que le hubiera robado a Law su gorro, para ponérselo sobre la cabeza e imitar su expresión de pocos amigos, acto que provocó que el cirujano de la muerte sintiera unos deseos enormes de rebanar a ése mocoso.

Nami se encontraba recostada, bajó una enorme sombrilla, ella estaba vistiendo sólo un pequeño bikini color blanco con franjas azules, tenía lentes de sol y se encontraba bebiendo un delicioso jugo de mandarina que el cocinero se había encargado de prepararle, ella estaba leyendo un poco el periódico, mientras de vez en cuando, discretamente volteaba a ver al chico de goma. Sanji por su parte se encontraba en la cocina preparando la comida, Franky estaba en la parte baja del barco haciendo algunas modificaciones al Sunny y Brook se encontraba sentado echando la siesta.

Law de pronto se sintió en una de las sillas cercanas a la de la navegante, cuando por fin pudo liberarse del hiperactivo capitán de los mugiwara, éste se había distraído por andar intentando imitarlo, y la razón por la que él no hubiera recuperado su gorro aún, era porque no tenía fuerzas para soportar que el chiquillo se le lanzara de nuevo. Su expresión se notaba un tanto cansada, nunca se imagino que tratar con ése mocoso resultaría ser una tarea tan tediosa. Volteó a ver de reojo a la navegante quien lo miraba bastante divertida, a él no le intereso demasiado y estaba dispuesto a marcharse cuando la mujer le hablo.

- Pronto te acostumbraras. - El silencio del chico oji gris fue la respuesta para que continuara. - Absolutamente todos en éste barco en algún momento nos opusimos a la intensidad del capitán, pero sin que te des cuenta, te vas acoplando a su estilo de vida.

- Eso no me pasara.

- Bueno... Como quieras. - Respondió despreocupada. - Y por cierto, no creas que yo confío en ti, aunque claro... Aunque te diga eso, no es como si a ti te importara demasiado, ¿Verdad?, dado que me ignoraste olímpicamente a pesar de que yo estaba ahí cuando hiciste la proposición de la alianza. Pero debería advertirte, que si tienes la mínima intensión de traicionarnos, ten en cuenta que nuestro espadachín no dudara en cortarte ni un instante. - Dijo mientras con su dedo pulgar hacia un gesto atravesando su cuello, indicándole que perdería la cabeza.

- Roronoa-ya no me asusta.

- Lo sé, después de todo aquí en el Nuevo Mundo, todas las personas son unos desquiciados, pero de todas maneras considéralo como un favor. A pesar de que ése hombre es un estúpido cabeza de alga, es la persona más leal al capitán, así que no dejará de observarte.

Luffy ya se había cansado de imitar a Torao, por lo que se había detenido dejando a Usopp y Chopper tirados en el piso, sobándose el estómago debido a las múltiples carcajadas que habían sufrido a causa del monito. Él buscaba en los alrededores, encontrándolo por fin hablando con Nami.

Por la otra parte, la conversación entre aquellos dos se había desviado de un momento a otro de manera brusca, la peli naranja había seguido con sus intentos inútiles de intimidarlo, cosa que obviamente no había tenido efecto. Además, no le había proporcionado información útil, él estaba completamente consciente de la manera asesina que el segundo al mando le había dirigido desde el primer momento en que puso un pie dentro de su barco, también había notado ésa mirada penetrarle la nuca en cada momento, él sabía que la banda de los mugiwara, no era algo que pudieras tomar a la ligera. Por eso precisamente les había pedido formar una alianza en primer lugar, pero lo que sí le había molestado es que ésa chica asegurara que él se iba a acostumbrar a convivir con ellos. ¡Eso ni loco!, él no tenía intensión de dejar que la estupidez se le contagiara.

Bien, pudo haberla ignorado por completo, dejándola hablar de lo que quisiera que se le pasara por la cabeza, pero él, aunque no lo mostrara resultaba ser un hombre bastante curioso, por lo que. A pesar de que no había estado junto a la tripulación por demasiado tiempo, no había podido evitar notar algo que lo había estado intrigando sólo un poco; De manera que rápidamente desvió la conversación, diciéndole que le contara un poco de su relación con Mugiwara-ya, cosa que provocó que el rostro de la mujer se coloreara de un rojo intenso al instante, lo cual fue suficiente para saciar su duda.

La siguiente cuestión era si ése mocoso de goma, se sentía de la misma manera por la navegante, lo cual veía como una opción bastante improbable, debido a que había concluido que Luffy se trataba de un ser completamente asexual. Sin embargo, no fue necesario siquiera esforzarse por obtener la respuesta a su incógnita, cuando aquél monito lo estaba llamando a gritos.

- Toraooo... ¡Torao!, ¿¡Qué demonios le haces a mi navegante!? - Reclamó mientras levantaba sus brazos al aire, a él no le molestaba en lo absoluto que su nakama y el nuevo aliado, a quien también consideraba un buen compañero hablaran, pero al momento de observar aquella expresión apenada que se le formó a la mujer, por alguna razón, sintió la necesidad de interrumpir. Pero eso no era nada serio, ¿Verdad?, simplemente no quería que hiciera sentir incómoda a Nami, no tenía nada que ver con que ésa expresión sólo solía mostrársela a él, ¿Verdad?

De un momento a otro ya había volado hasta el lugar en donde ambos se encontraban, ladrándole un poco al oji gris, antes de voltearse hacia la mujer y acercar su rostro peligrosamente al contrario, logrando que ésta se pusiera aún más nerviosa.

- ¿Te sucede algo Nami?, ¿Te hizo algo malo? - Cuestionaba mientras ponía su mano en la frente de la chica. - ¿Tienes fiebre?, ¡Estás muy roja!

- Ba... ¡Basta! - Respondió ésta llegando a su límite de vergüenza al tenerlo tan cerca, empujándolo un poco para que se alejara, cosa que lo desconcertó bastante y sin poder evitarlo fulminó con la mirada al cirujano, pensando que éste había puesto a la mujer en su contra a lo cual el morocho mayor simplemente sonrió entretenido.

Sin más salió por fin de escena dejando a los tortolitos juntos, mientras él formaba una sonrisa un tanto maquiavélica en el rostro, debido al descubrimiento de un par de juguetes, bastante interesante para pasar el rato cuando estuviera aburrido; Cuando bajó las escaleras que conectaban con la cubierta, vio al hombre del cual le habían advertido de cuidarse, se encontraba ahogándose en alcohol, pero lo más sorprendente es que él ni se inmutaba. Él tenía unas ganas enormes de usar su habilidad de la fruta del diablo para rebanar al espadachín y al cocinero, para poder analizar de dónde provenía su enorme capacidad para tomar alcohol y fumar cigarrillos. Si seguían a ése paso, no sería el Nuevo Mundo el que terminara por ser su perdición.

Él, ansioso por también meter un poco de alcohol a su organismo, se sentó al lado de éste, notando que había un segundo vaso en el lugar, por lo que él pudo suponer, que éste estaba esperando tomar junto a alguien, pero no pudo decir con certeza de quién se trataba. Sin más se sentó y comenzó a servirse sake, ignorando completamente las réplicas del contrario, quién no pudo más que resignarse, después de soltar un bufido molesto. Entre ambos no había más que silencio, nadie tenía nada que decir, después de todo ellos eran como perros y gatos, no podían llevarse bien, debido a lo desconfiado que ambos eran, razón por la que simplemente se quedaron bebiendo en silencio; Por lo menos, eso era mucho mejor que tener que soportar los caprichos del mocoso.

Luffy después de dejar a la pobre de Nami más apenada de lo que hubiera podido imaginado estar jamás, había comenzado a explorar nuevamente los alrededores del barco. Escuchando las risas de sus compañeros de juego, había querido bajar nuevamente para ver que es lo que estaban haciendo, se asomó, viendo que estaban jugando un poco con Momonosuke, a Kinemon, no lo veía por ninguna parte, pero supuso que estaría en la cocina haciéndole la plática a Sanji. Contento estaba a punto de soltar un saltó para dirigirse a la cubierta, sin embargo se detuvo, porque observo desde la ventana que dirigía al cuarto de las chicas, a su arqueóloga sentado en la orilla de su cama, con un aura de depresión.

Él se le quedó observando unos momentos entre sorprendido y preocupado, por lo que de manera rápida entró a la habitación, a él no le gustaba que sus queridos amigos estuvieran excluidos, solos y tristes, eran su amada familia, y él no había visto así a la mujer desde hace ya mucho tiempo atrás, pero él había curado sus heridas, así que no lograba comprender cual era el motivo por el que estuviera de ésa manera.

- ¿Robin? - Habló dudoso mientras iba a sentarse en la esquina de la cama de Nami, quedando frente a la mujer, quien al ver a su capitán no pudo evitar sonreír un poco. - ¿Te sucede algo?

- No pasa nada Luffy... No te preocupes.

- ¡No quieras engañar al capitán! - Respondió con tono de voz un tanto altanero, logrando que Robin soltara una suave carcajada ante aquello. - ¿Te peleaste con Zoro? - Preguntó sorprendiendo a la arqueóloga, quien antes de preguntarle como es que lo había notado éste se le adelantó. - Los he visto muy dispersos últimamente, ¿Paso algo?

Robin estaba realmente sorprendida nuevamente con su capitán, es cierto que acostumbraba ser un chico despreocupado de la vida, distraído e inocente, pero no había duda de que él tenía aquella habilidad innata para saber algo sobre las personas, que los demás no acostumbraban a ver. Era un chico bastante observador, que siempre se encontraba cuidándolos en silencio.

Ella por otro lado, estaba indecisa si contarle o no, aquél tema hubiera sido mejor esperar a estar a solas con Nami para poder soltar todas sus frustraciones, pero debido a la mirada preocupada de Luffy, su corazón se había encogido. Él siempre se preocupaba por todos, no le gustaba causarle más intrigas, además de que claramente lo quería demasiado, como a un hermano menor, como ya había mencionado con anterioridad. De pronto aquellas diminutas voces dentro de su cabeza le dijeron que le contara todo al capitán, después de todo sabía que si ella le decía que no contara de eso a nadie, él cumpliría su promesa, ya que era un hombre de palabra.

Después de asegurarse de que Luffy jurara no contarle a nadie de lo que estaba a punto de escuchar, por fin pudo comenzar a relatarle todo lo que estaba pasando por su cabeza, logrando que las palabras fluyeran con naturalidad mucho más fácil de lo que hubiera podido imaginar, dándole a entender que era demasiado sencillo hablar con él, al ser alguien tan tolerante. Le contó desde el momento en que había comenzado a sentir toda esa serie de sentimientos hacia el espadachín, hasta lo que había ocurrido en aquella ocasión con Tashigi, él la miraba de manera atenta, mientras asentía con la cabeza de vez en cuando.

Cuando por fin terminó el relato, el chiquillo se encontraba acariciando su barbilla, poniendo su cerebro a trabajar, era cierto que había varios factores en la historia que él aún no lograba a entender, debido a su falta experiencia en el amor; Pero gracias a la plática con su hermano podía medio comprender.

La arqueóloga por su parte lo miraba entretenida, esperando pacientemente que el menor le soltara su conclusión, vio claramente como el rostro del menor comenzaba a tornarse de color rojo, debido al esfuerzo por andar pensando, por lo que ella volvió a sonreír. Sin duda el capitán era un gran tesoro para todos en ése barco, tenía una habilidad para llevar sonrisas, diversión y para patearle el trasero a la tristeza, si él entraba a una habitación, inmediatamente se llevaba fuera cualquier sentimiento doloroso. Él había logrado levantarle el ánimo de inmediato, aún sin haber formulado siquiera palabras de consuelo.

- No lo entiendo muy bien pero... ¿Estás seguro de que Zoro quería aquello?

- Como dije, él no la rechazó.

- Pero... ¿Viste todo hasta el final?, yo siempre he pensado que no debes dejarte llevar por las apariencias, puede que hayas confundido algo. - Dijo totalmente seguro de sí mismo logrando que la chica parpadeara varias veces desconcertada. - ¿Tú no te sorprenderías si alguien te hace eso sin permiso?, pudo no haber reaccionado a tiempo.

La mujer ahora se encontraba demasiado avergonzada por haber tomado una conclusión precipitada, pero es que, había varias cosas que aún la hacían dudar de que la versión de su inocente capitán pudiera ser cierta. Después de todo, después la había llevado cargando, además de que se habían quedado a charlar un poco antes de que partieran de Punk Hazard, viendo como vieras las cosas, no podía evitar tener sospechas.

- Además... Aunque fuera cierto que Zoro quiere a alguien más... ¿Eso es tan malo para que lo ignores?, lo he visto con el humor bastante bajo, supongo que es porque lo has estado ignorando, y yo no creo que sea culpa de él en caso de que no llegara a corresponderte... O algo así... Además, además, ¿Alguna vez le haz dicho lo que sientes?, las personas no pueden saber lo que piensas si no se lo dices, es por eso que yo siempre soy sincero con todos. - Le dedicó una de sus resplandecientes sonrisas, dejando a la oji azul nuevamente sorprendida, todo lo que estaba diciendo era completamente cierto. Aún no había luchado por nada, nunca le había dicho al ex cazador de piratas sus sentimientos, si él no lo sabía, obviamente nunca podría siquiera tener una oportunidad. Ahora que lo pensaba ésa mujer te anteojos había sido mucho más audaz al lanzarse primero. Así que se encargaría de decírselo, ya si la rechazaba por lo menos lo había intentado.


Después de un largo momento en que ninguno de los dos había soltado palabra alguna, Trafalgar por fin se había molestado en intentar iniciar una plática, por muy sorprendente que eso pudiera sonar. Roronoa por su parte había querido ignorarlo, pero a decir verdad, también quería conversar con alguien, aunque realmente no hubiera deseado que fuera con ése extraño individuo.

Comenzaron a lanzarse preguntas sencillas mutuamente, obteniendo una respuesta cortante por parte del contrario. Sin duda esos dos eran bastante similares en algunas cosas, y claro, el cirujano de la muerte, aunque ya se había divertido demasiado con la pequeña escena de celos que había logrado tuviera mugiwara, aún estaba ansioso por más entretenimiento, de manera que preguntó si había estado esperando a alguien más.

Zoro por supuesto lo había descolocado un poco la pregunta, pero cuando el shichibukai movió el vaso dónde estaba bebiendo, le dio a entender el porque de la pregunta, después de un suspiro molesto le había contestado que eso no era asunto suyo, a lo cuál éste simplemente levantó los hombros indicándole que realmente eso no le interesaba en lo más mínimo.

Un nuevo silencio se formulo entre ambos, antes de que el morocho continuara con su serie de preguntas, cuestionando al hombre si se trataba de la navegante o de la arqueóloga. Cuando éste soltó un leve salto ante la segunda opción, el shichibukai volvió a sonreír de manera entre burlesca y sádica, definitivamente podía divertirse bastante en ése barco, aunque al principio esa posibilidad le había parecido imposible. De manera que comenzó a fastidiar al cabeza de musgo, ya había notado que aquella mujer lo había estado ignorando, pero al principio había pensado que era porque probablemente no se llevaban demasiado bien, pero ahora con la nueva información que había obtenido, no había perdido oportunidad para echárselo en cara.

Roronoa por supuesto estaba hecho una furia, de que un completo desconocido para él, comenzara a burlarse de que Robin lo hubiera estado ignorando, precisamente se había puesto a tomar sake, para intentar olvidarse de eso, pero ahora se andaban burlando de él. ¡Eso era inaceptable!, no permitiría que a ése desgraciado mofarse de su persona.

En un rápido movimiento desenvaino una de sus espadas intentando rebanar con todas sus ganas a Law, pero éste fue igual de rápido para esquivar el ataque. Habían comenzado una intensa pelea, muy diferente a las que el marimo solía tener con el cejas de espiral, en ésta pelea tenían todas las intenciones de matarse de verdad.

Tuvieron que detenerse, ya que Franky había comenzado a regañarlos, ya que éste no quería que le hicieran ni un solo rasguño a su preciado barco. Razón suficiente por la que ambos se separaron, yéndose cada quien por su lado, pero Zoro estaba tan fastidiado, que habían nacido unas enormes ganas por terminar con eso de una buena vez. Se dirigiría con ésa endemoniada mujer para preguntarle que diablos es lo que le estaba pasando y la obligaría a pedirle disculpas por estarse comportando de manera tan grosera. Sin embargo, cuando estuvo a punto de tocar de manera feroz la puerta de su habitación, fue a él quien le tocó ahora la sorpresa de encontrarse a la mujer lanzándose de manera frenética a los brazos del capitán.

Claro... A él lo ignoraba, lo despreciaba, y lo dejaba hablando solo pero, a Luffy lo asfixiaba de afecto, ahora ya entendía, le había quedado perfectamente claro. Había sido un tonto por haberse preocupado aunque fuera un instante, tal vez la pequeña "conexión" que había llegado a creer que tenían, se la había imaginado por completo, ¿De qué se sorprendía?, su cabeza ya se lo había dicho demasiadas veces y Tashigi se lo había confirmado de igual manera. De manera distraída recordó la confesión de amor de la peli azul, recordando como antes de partir de la isla se había reunido con ella para decirle nuevamente que no había forma alguna de que estuvieran juntos, debido a que él no se sentía de la misma manera, y porque un marine no podía estar junto a un pirata, no se encontraban dentro de Romeo y Julieta, así que le había pedido que se olvidara por completo de él.

No se arrepentía de lo que había dicho, por supuesto que no, pero tal vez había sido bastante duro con ella, después de todo olvidarse de lo que sientes por alguien no es una tarea sencilla en lo más mínimo. Pero, él se encargaría de compensar a Tashigi, tendría que comenzar a borrar sus sentimientos de igual manera. Dando la vuelta, regreso sobre sus pasos, aún estaba demasiado enojado y se encargaría de sacar todas sus frustraciones con más alcohol, y entrenaría hasta no poder mover ni un solo músculo.

Trafalgar había estado observando la escena bastante divertido, es cierto que debía de estar más enfocado en el siguiente paso de su plan, en donde se encargaría de matar a Dofflamingo, pero no estaba de más, divertirse un poco de todo eso. Ya le había llamado al hombre conocido como "plumitas", o como "mingo", por parte del chico de goma, le había ordenado renunciar a su título de shichibukai para que pudieran continuar con las negociaciones para el rescate de Ceasar, sólo era cuestión de esperar a la mañana siguiente.

De ésa manera llego la noche, Zoro se había quedado completamente dormido, después de haber estado entrenando con mayor esmero de lo que ya de por sí lo hacía. Los únicos despiertos eran Trafalgar y Luffy quien había fingido estar dormido hasta el momento en el que Sanji ya no pudiera evitar que él se escabullera a la cocina para poder robar un aperitivo nocturno. Curiosamente, le había pedido ayuda para robar comida a su aliado, quien al principio se había negado rotundamente a cooperar.

Al parecer el cocinero solía dejar demasiadas trampas en la cocina para evitar que el capitán los dejara sin provisiones. Claro que debido a las constantes súplicas del menor, Law había terminado por aceptar, usando la habilidad de su fruta del diablo para sacar algo de comida, esperando de ésa manera poder callarlo. Él también había sacado algo de comida para él, ya que, aunque odiara admitirlo, su estomago también había comenzado a rugir exigiéndole alimento.

A continuación ése simpático monito había comenzado a contarle una serie de anécdotas, de cualquier cosa que pudiera pasársele por la cabeza, a él la verdad no le interesaban demasiado, pero por ser respetuoso simplemente se dedicaba a escuchar. A diferencia de Roronoa, resultaba demasiado fácil poder convivir con ése chiquillo, sólo era cuestión de mantener la boca cerrada, dejando que éste hablara. Tenía baterías triple A, parecía que nunca iban a acabársele, pro para ser sincero la compañía de ése mocoso no resultaba ser del todo molesta.

Recordó lo que la navegante le había dicho de que terminaría acostumbrarse a convivir con ellos por lo que se molestó un poco, pero eso también le recordó nuevamente los celos que él había mostrado por algo realmente sencillo.

- Mugiwara-ya, ¿Quieres a tu navegante?

- ¡Por supuesto!, ¡Es mi preciada nakama!

- No me refería a eso... Me refería a que si te gusta.

Últimamente Luffy estaba escuchando la palabra "gustar", de manera muy cotidiana, pero no por eso dejaba de resultarle menos extraño, Nami también le había preguntado si había sentido eso con alguna chica, ahora que recordaba... Esa era la misma razón por la que se había recordado de su plática con Ace desde un principio. ¿A él le gustaba Nami?, no lo sabía, nunca había sentido ese tipo de cosas por una chica, por lo que no tenía ni la menor idea de como debía de sentirse. Pero era cierto que su navegante era especial, ¿Acaso ser especial significaba gustar?

El mayor pudo notar claramente la confusión que se había formado en aquél monito, debido que como un agradecimiento adelantado porque él aceptara formar la Alianza, se había decidido a ayudarlo a entender sus sentimientos. De manera que se apresuró a poner en marcha su plan, comenzando a prenderle leña al fuego.

- Si no te gusta, ¿Podría quedármela?, debo decir que ella es demasiado bonita. - Sonrió de lado cuando vio como aquél mocoso volteaba a verlo, frunciendo el ceño, mientras su boca se formaba como una línea bastante fina. - Puede que tal vez la bese también. - Trafalgar debía de admitir que no había podido evitar que un leve escalofrío le corriera por la espalda, cuando vio la mirada desafiante que el menor le dirigía, además de la pequeña cantidad de haki que había comenzado a emanar de su cuerpo, dándole a entender porque mugiwara era un oponente tan temible si lo tenías como enemigo.

-Ella es navegante Torao... Mía, si te atreves a ponerle siquiera un dedo encima, ¡Te patearé el trasero!

- ¿Qué tiene de malo?, no debería de importarte... A menos qué ella te guste.

El menor dio un leve salto debido a la impresión, logrando que sus mejillas inconscientemente se tornearan de un tono rojizo, mientras bajaba la mirada bastante apenado, logrando que se viera demasiado tierno. Ni él entendía porque le molestaba tanto la idea; Torao era un buen tipo, le había salvado la vida en la guerra, pero la idea de darle a Nami le desagradaba en todos los aspectos.

¿Realmente lo que sentía por ella es lo que Ace le había platicado?, no lo sabía, pero deseaba hacerlo, por lo que se encargaría de preguntarle a Robin, ella era la que siempre le aclaraba todas sus dudas, hubiera querido ir en ése mismo instante pero estaba dormida. La mirada penetrante de su aliado hizo que regresara a la realidad, éste no estaba dispuesto a ceder, aún si no sabía identificar sus sentimientos del todo, lo que si sabía es que nunca se la entregaría a Torao, por lo que no se molestó en reafirmar su amenaza.

- Ya veremos si te hago caso... - Dijo al aire dejando al chico en su lugar, bastante fastidiado.

Dentro de la habitación de las chicas, Robin se encontraba profundamente dormida, mientras que la peli naranja se movía de un lado para otro bastante incómoda. Al parecer estaba teniendo alguna clase de pesadilla, ella estaba sudando frío, su cuerpo sufría pequeños espasmo, mientras el collar que le había regalado el capitán, el que le había robado a Usopp, comenzaba a brillar levemente, desprendiendo una luz rosada, que no podía verse a menos que sacaras las cobijas de su lugar.

La arqueóloga se había despertado ante tanto alboroto, levantándose un momento para ver a su compañera, quien na dejaba de retorcerse mientras balbuceaba algunas cosas incomprensibles, la mujer un tanto curiosa acerco su oído para intentar descifrar que tanto estaba diciendo su amiga, pero entre tanta incoherencia logro escuchar "Borneo", ella se alejo un tanto desconcertada, Borneo era una de las tantas islas que se encontraban en el Nuevo Mundo, y por lo que tenía entendido no estaba demasiado lejos, ¿Acaso su navegante había planeado llevarlos ahí?, decidió pensar eso para después.

Salió de la habitación para poder mojar levemente una toalla, para regresar a limpiar los rastros de sudor de la chica, intentando que de ésa manera ella dejara sus pesadillas de lado; Cuando salió, la mujer no tardó demasiado en levantarse de su lugar, llevaba apenas un blusón sencillo color blanco de tirantes, tenía los ojos opacos, sin brillo alguno en ellos. Sin siquiera molestarse en ponerse sus sandalias, salió de la habitación, bajando por las escaleras, hasta llegar a la parte baja del Sunny dónde se guardaban todos los artefactos extras del barco. Se dirigió a uno de los compartimientos para abrirlo.

El sonido de un motor encendiéndose fue suficiente para que los 3 individuos que se encontraban despiertos se pusieran alerta, por lo que rápidamente se pegaron a la baranda, observando como la peli naranja había salido en el Waver, dirigiéndose hacia algún lugar.

- Oii... ¡Nami!, ¿Dando un paseo nocturno? - Gritó Luffy para ver como después la chica comenzaba a alejarse. - ¡Nami! - Era demasiado tarde, la chica había desaparecido entre la basta obscuridad.

Continuara...

Agradecimientos:

Vaya, ahora si me dejaron bastantes comentarios :O. Estoy conmovida TT-TT

Guest: T-T Lamento la tardanza, pero es que como dije, las cosas que me han estado complicando en casa, por eso también los capítulos me han estado quedando un poco más cortos.

FireHero: Que bueno que te esté gustando, eso me alegra.

Anonima-Traumada: Jajajaja, sí, precisamente sigue mi propio arco de historia, de hecho, desde que comencé el fanfic tenía planeado sólo hacer 2 arcos de historia, uno con la parte de Punk Hazard y otro con el mío, aunque no me había esperado extenderme tanto con el primero. Y con lo que dices de no desvelarme xD, eso es algo complicado, siempre termino terminando los capítulos en la madrugada jajajaja.

Luffy Ketchum: D: ¡Lo siento!, ¡No tenía idea de que fueras chico!, pero no te lo tomes personal, la verdad es mí culpa, porque en mi vida cotidiana, con mis amigas, quienes suelen leer mis historias son chicas porque yo soy una persona demasiado penosa, me da mucha pena dejar que un chico lea mis historias, así que es por eso principalmente. Claro, que al subirlo en una página, dónde nadie me conoce, ésa pena se ve reducida en gran medida. Pero ahora que sé que eres chico, no me volveré a equivocar. ¡Gracias por leer! 3

solitario196: Sí, me centraré ya más en el LuNa y en el ZoRo, y con respecto a tú pregunta. Nop... Ya no voy a agregar escenas de Dressrosa, el arco que estoy redactando actualmente, ya es el arco final.

LucyNamiKagome: Yo también siento como va decayendo la relación u.u, pero que más da, ¡Amo enredar las cosas!, ¡Amo los problemas amorosos!, jajaja, pero no te preocupes, ya me encargaré de enderezarlo todo en algún momento, por el momento seguiré haciéndolos sufrir un poco más.

Tomo-chan: Siiiii TT-TT, ya no quiero tardarme tanto, pero por lo menos hago mi esfuerzo para seguir publicando, yeeeeei, ya quiero ver que opinas de éste cap. (Cuento con tus correcciones como siempre)

newgeneration: Qué bueno que te guste el LuNa, es de mis parejas favoritas. Aunque de manera constante tengo una batalla conmigo mismo de cual me gusta más si el LuNa o el LuHan, xD pero por esa razón hice dos fanfics, con ambas parejas para no andarme peleando. Como sea, que bueno que te gusten los celos, yo también los amo. Y tienes toda la razón, el tonto de Luffy no sabe ni que está celoso.