Bueno... Por lo que veo nadie votó absolutamente nada. :/ No sé como debería de tomarme aquello, como si de verdad no quisieran que escribiera un lemmon horrible dado a mi nula experiencia redactándolo o tal vez... Tal vez simplemente no leen lo que escribo al principio de los capítulos y por eso nadie se enteró. xDD Pues... Mmmm, entonces no sé lo que haré.

Capítulo 12.

Desaparición y persecución.

Luffy se encontraba bastante confundido, molesto y ansioso porque no había vuelto a ver a su navegante desde que ésta había salido a su "paseo nocturno", desde un principio le había parecido muy extraño que ésta saliera a pasear en el Waver a esas horas dónde se supone que ya todos deberían de estar dormidos, y bueno... ¿A quién no?, ella no tenía ninguna razón para salir del barco de aquella manera, lo que más le enojaba es que por mucho que le había estado gritando que regresara ésta no parecía querer obedecer, en tan sólo unos momentos ya la había perdido de vista, ¿Hacia dónde había ido?, ése era el misterio. Desde entonces la había estado esperando por horas y horas, pensando que regresaría en cualquier momento, después de todo era la primera vez que Nami hacía algo parecido, seguramente había tenido alguna urgencia que atender, ¿Verdad?, pero... ¿Qué clase de urgencia había podido tener a la 1 de la madrugada?, lo que más había alterado al capitán era que Robin le hubiera dicho que la peli naranja se había estado comportando de manera rara unos instantes antes de que ésta desapareciera.

Todos ya se encontraban despiertos tras los gritos de mugiwara, cada uno salió de su habitación molesto tratando de reclamarle por el alboroto, pero tras la explicación de éste sucedieron diferentes tipos de reacciones. La primera fue de Sanji quien se puso a llorar para después comenzar a correr por todo el barco gritando en pánico por su querida dama, incluso había querido robar de una buena vez el submarino, pero Franky lo había detenido ya que de todas maneras no tenían un rumbo al cual dirigirse, Usopp junto a Chopper y Brook estaban muy asustados pensando que la chica había sido victima de alguna clase de "embrujamiento", Zoro había reaccionado con molestia porque la mujer interrumpiera su sueño, en cuanto a Trafalgar estaba... Mmm bueno, con su típica expresión seria, ya se había hecho una mala imagen de la chica desde el momento que por su causa y la del doctor tuvo que cooperar en el rescate de los niños, no es que le molestara realmente, él estaba consciente de la crueldad a la que éstos habían estado expuestos por tanto tiempo, sino que culpaba a ambos de la humillación tan grande que le habían hecho pasar en Punk Hazard, por ejemplo cuando le pusieron al reno encima de la cabeza y no conformes con eso se empezaron a burlar de él, eso nunca se los iba a perdonar; La última en llegar a escena fue Nico Robin, quien había salido ya de la cocina con el trapo humedecido.

Cuando la arqueóloga se dedico a contarles sobre la situación, todos concordaron que algo muy extraño estaba ocurriendo, habían decidido esperar un par de horas en el barco para ver si ella regresaba por cuenta propia pero al ver que no era así, los mugiwaras volvieron a juntarse para formular el nuevo plan. Ceasar Clown estaba en alguna esquina del barco burlándose de ellos, ya que el que tuvieran el inconveniente de un nakama desaparecido resultaba ser algo ventajoso para él, estaba claro que los subordinados de Dofflamingo debían de estar inspeccionando el lugar, por lo que si estaba ésa mujer sola podrían capturarla y usarla como rehén, además de que aquél acontecimiento les causaría problemas de tiempo. Law por misma razón estaba más que fastidiado, faltaban sólo unas horas para que amaneciera, él le había dicho a aquél shichibukai que tenía que ver a primera hora la noticia de su renuncia al puesto para poder poner en marcha el plan que había preparado. Momonosuke y Kinemon por su parte no decían palabra alguna, ellos no eran parte de la tripulación de los mugiwara, tenían por ellos una deuda muy grande por haberles salvado la vida, y claro que estaban preocupados por la mujer con los "cubre pechos", pero habían pensado que la mejor manera de ayudar era no meterse en el asunto ya que, ellos eran extras en ése barco, las decisiones de lo que a continuación vendría tenía que ser discutido por ellos y ordenado por el capitán, obviamente.

- Mientras Nami hablaba entre sueños, pude escuchar como mencionaba Borneo. - Habló la oji azul - Si queremos encontrarla ésa es nuestra única pista. - Abrió un mapa buscando el lugar indicado. - Por suerte la isla no se encuentra muy lejos de aquí, sólo tenemos algunos problemas ya que precisamente quien se perdió es la navegante quien se llevo el Log Pose consigo.

- Esperen, ¡¿De qué están hablando?! - Interrumpió Law. - Tenemos a la vuelta de la esquina a Doflamingo y sus secuaces, quienes están tras nuestras cabezas, si nos encontramos con alguno de ellos antes de llegar a Dressrosa todo el secuestro de Ceasar habrá sido para nada, el plan consiste en destruir la fábrica de SAD,!No puede haber falla! - Exclamó demasiado frustrado porque su plan creado con la inspiración a vengarse de ése hombre pudiera irse directo al caño.

- ¡De qué estás hablando! - Grito Sanji furioso. - ¡Rescatar a Nami-san es más importante!

- ¡Fue ella quien se fue por cuenta propia!

- ¡Qué dijiste!, Te voy a...

- Sanji... - Interrumpió el capitán interponiendo el camino del rubio con su brazo para que éste se calmara; La voz firme y calmada del chico hizo que todos lo voltearan a ver atentos, ya que todos sus nakamas sabían que cuando Luffy hablaba de aquella manera es porque se había puesto serio. - Torao, iré a buscar a mi nakama, no me importa lo que digas.

- ¡Mugiwara-ya, no seas tan egoísta, hicimos una alianza!, ¡No puedes romperla ahora!

- Tal vez acepte. - Afirmó para después mirarlo con una mirada penetrante. - Pero mi familia siempre estará por encima de todo, si tanto deseas irte, puedes hacerlo. Podemos incluso prestarte alguno de nuestros barcos para que puedas marcharte, incluso si quieres te doy el submarino. Pero... ¡De ninguna manera voy a abandonar a mi nakama!, si tanta prisa tienes ¡Lárgate sólo!

Luffy se volteo, comenzó a ordenar a todos que se pusieran en sus posiciones para partir, le ordenó al cyborg que le preparara a Law todo lo necesario para que se marchara mientras los demás corrían de un lado para otro de manera más activa gracias a la seriedad con la que el capitán los miraba, indicando que no aceptaría errores.

Trafalgar por su parte se había quedado callado, no pensó que ése mocoso pudiera responderle de ésa manera tan altanera, pero no quiso responderle de ninguna manera ya que éste tenía la razón. Él simplemente estaba demasiado desesperado por llegar de una buena vez a su destino, pero comprendía que la desaparición de una de sus compañeras no era para tomarse a la ligera, de manera que tras un pesado suspiro, cuando se hubo tranquilizado se acerco nuevamente al morocho para decirle que cooperaría con la búsqueda de la mujer. Éste lo miró unos segundos analizándolo con esos enormes ojos chocolate tan expresivos, intentando buscar alguna muestra de duda en el shichibukai pero al no encontrarla regresó a su enorme sonrisa habitual ya que él sabía que Torao era un buen tipo, aunque claro... No es como si éste tuviera muchas opciones.

Del uno de los bolsillos de su abrigo sacó un Log pose entregándoselo a la arqueóloga, por fortuna él sabía la forma correcta para llegar a Borneo, aunque no podía comprender porque alguien querría dirigirse a ésa isla desierta donde no había absolutamente nada, nadie se acercaba a ése lugar debido a rumores de supuestas maldiciones, se decía que las personas ahí desaparecían o eran asesinadas aunque nadie sabía a ciencia cierta porqué.

Borneo no se encontraba ni muy lejos, ni muy cerca, pero sí tendrían que desviarse cierto tramo de Dressrosa para llegar, por otra parte tenían ventaja de que aunque los secuaces de Dofflamingo los buscaran aquella isla no estaba ni entre las primeras opciones, por lo que podrían hacerse un tiempo antes de continuar con el plan, aunque claro... Tendrían que ocultar muy bien el barco para que no lo encontraran, de ahora en adelante tenían que continuar con sumo cuidado para que el plan original no se viera afectado. Razón por la que en cuanto llegaran dejaría a varias personas al cuidado del Sunny y de Ceasar, esperaba que aquél incidente se resolviera de la manera más rápida que fuera posible por lo que tenía que cooperar para facilitar la situación.


Nami había logrado tocar tierra después de un gran transcurso, había abandonado el Waver en la arena, sin importarle demasiado si alguien se encontraba en los alrededores, o si las olas podían arrastrar el aparato. Su mirada aún seguía completamente opaca, el collar con forma de corazón que tenía colgando del pecho se encontraba brillando ahora con mucho mayor intensidad. Mirando alrededor parecía como si estuviera buscando algo, pisaba la arena con sus pies descalzos la cual estaba tibia, después de unos momentos empezó a disfrutar de la sensación que el estar en aquel lugar le provocaba, disfrutaba el olor salado que provenía del mar, la sensación que cada pisada le ocasionaba, acariciaba los árboles a su alrededor conforme se iba adentrando al lugar.

Después de caminar por varios minutos se detuvo al sentir una molestia en los pies, por lo que bajando la mirada se dio cuenta que al estar descalza pisaba superficies bastante irregulares que habían logrado herirla de cierta forma. Ahora se arrepentía de no haberse tomado el tiempo siquiera de ponerse unos malditos zapatos.

Continuo su camino intentando ignorar aquél dolor, el cual no tuvo que soportar por mucho tiempo debido a que frente a ella se encontraban de nuevo esos ojos rojos observándola fijamente, junto con una enorme sonrisa que alcanzaba a verse entre la espesura del bosque tras unos enormes árboles, logrando que sólo se viera la silueta de una persona quien por la complexión parecía ser de un hombre. Nami al ver como aquél sujeto le extendía la mano para que pudiera tomarla simplemente correspondió a la sonrisa mientras aceptaba aquél gesto.

De un momento a otro aquella persona la cargó en sus brazos para evitar que ésta siguiera causándose daño en las plantas de los pies, la mujer simplemente se recargó en el pecho de la persona contraría mientras cerraba los ojos para después comenzar a tararear una canción de nana, su voz era suave, relajada, ésta resonaba haciendo eco en los árboles, las plantas, siendo el único sonido palpable en aquél lúgubre lugar.

- Te estuve esperando. - Sonó la voz ronca de la persona que la tenía entre brazos.

Nami ante aquello levantó la mirada, sus ojos desorbitados junto con ésa enorme sonrisa la hacían ver como si se tratara de una persona completamente distinta, no respondió nada, simplemente siguió tarareando mientras con su mano derecha acariciaba el rostro del hombre, remarcando cada una de sus facciones. Aquél sujeto simplemente se dejaba hacer, y de igual manera, sin decir una sola palabra la llevo hacia el centro del bosque hasta encontrarse con una enorme mansión de colores opacos que se alzaba entre la nada.

Rápidamente se adentró al interior dejando a la mujer sentada en un elegante sillón de colores rojizos para después desaparecer hacia algún lugar tras decirle que no se moviera. Por supuesto ella no hizo caso y en cuanto aquél sujeto de ojos rojizos desapareció de escena, ella se levantó del asiento para después comenzar a revisar aquella mansión la cuál resultaba ser demasiado antigua, sillas, mesas, la madera rechinante bajo sus pies, los nidos en la esquina de las habitaciones que le indicaban que había arañas, los innumerables recuadros con marcos de oro que estaban adornando todas las paredes, en cada uno de ellos estaba aquél individuo que la había traído, retratado con una mujer diferente en cada una de ellas, todas eran jóvenes y hermosas, pero esas fotos no eran de su interés.

Tras cruzar un largo pasillo, ignorando las escaleras se dirigió a la sala, en donde había más sillones viejos frente a una chimenea encendida; Arriba de ésta estaba colocado otro gran recuadro, mucho más grande que todos los anteriores. En él se encontraba el mismo sujeto, junto a una preciosidad de mujer, ésta tenía un tono de piel color leche, junto con un largo y ondulado cabello color castaño que llegaba casi hasta el piso, sus ojos grandes y expresivos color esmeralda hacían conjunto con ésa suave sonrisa y ése vestido largo del mismo color verde con encaje negro.

Ladeo la cabeza un poco perdiéndose en aquella mujer y después de unos segundos ignoró por completo el retrato y comenzó a rodar sobre su propio eje mientras se ponía a cantar nuevamente una canción la cuál parecía ser bastante antigua, sin importarle en lo más mínimo que sus pies estuvieran sangrando debido a un rasguño que se había hecho anteriormente el cuál estaba ignorando a la perfección.

Se tuvo que detener cuando unos brazos la rodearon por la cintura y sintió una barbilla recargarse en su hombro izquierdo para después comenzar a olfatear, logrando que aquél característico olor a mandarinas llegara a las fosas nasales de aquél individuo, éste había sonreído de oreja a oreja, al momento que la volteaba para quedar frente a frente, mientras comenzaba a mirarla de pies a cabeza, observando cada mínimo detalle de la chica.

- No está nada mal, aunque en ésta ocasión fuiste escogida simplemente por el destino.

Sin perder tiempo la cargó nuevamente por la cintura para sentarla nuevamente en el sillón, donde al instante comenzó a revisar las heridas que ésta se había provocado, comenzando a limpiarlas, desinfectarlas y vendarlas sólo por si acaso al momento que dejaba suaves besos en estos, a la vez que acariciaba las piernas de la chica quien no decía nada ante todo eso, simplemente parecía una muñeca sin emociones algunas.

El hombre al ver aquello detuvo sus caricias al momento que comenzaba a reclamar por lo bajo, cuando terminó con su labor para después levantarse y tomar la barbilla de Nami, mirándola a los ojos fijamente, los ojos sin brillo con los que ésta le observaba no hicieron más que molestarlo nuevamente, pero se calmó de inmediato y tras soltar un suspiro le aventó un vestido rojizo sobre las piernas, después le indico que se lo pusiera inmediatamente. Ella asintió con la cabeza para después salir de la habitación, subir las escaleras y desaparecer en una de las tantas habitaciones.

El extraño por su parte suspiró cansado nuevamente, tras ir a la alacena por un buen frasco de vino, regresó a la sala para sentarse frente a la enorme chimenea que le proporcionaba aquél calor reconfortante, sirvió un poco de aquella bebida rojiza en una copa y comenzó a beber con tranquilidad, recargándose su rostro sobre su mano mientras sus ojos se quedaban fijamente en la flama frente a él que poco a poco iba desvaneciéndose.

- Todavía no reacciona por completo. - Susurro por lo bajo.

Comenzando a pensar un poco recordó ésa única ocasión en que fue a verla en Punk Hazard y no pudo llevársela de manera exitosa debido a la intromisión de la otra mujer, pero eso ya no importaba, ahora lo que tenía que ponerse a pensar es sí aquella tripulación pirata estarían dispuestos a seguirlo hasta Borneo, esperaba que la peli naranja no hubiera dejado pistas de su paradero, pero eso no estaba claro, incluso habían podido ir tras de ella en el mismo instante en que se estaba marchando, pero de ser ése el caso ya estarían en la isla, y no había indicios de que nadie hubiera llegado a parte de ella.

No le tomo mucha importancia, a cualquiera que se atreviera a acercarse sin invitación él se encargaba de exterminarlos, por lo que no tenía ni la más mínima duda de que haría lo mismo con esos sujetos, aunque no podía decir lo mismo de la mujer. La idea de conservarla estaba más que clara en su cabeza, ya se encargaría de secuestrarla y encerrarla hasta el momento en que le fuera de utilidad, él se encargaría de alimentarla adecuadamente por supuesto, la necesitaba completamente sana.

- Estoy lista. - Se escuchó la voz de Nami tras de él.

Tras de él se encontraba aquella preciosidad, con aquél vestido rojo con blanco que llegaba hasta el piso, la parte de abajo era realmente abultada, dándole algo de volumen, mientras que la parte de arriba aún se encontraba desabrochada ya que se trataba de un corset, su cabello estaba atado en un chongo sencillo, dejando unos cuantos cabellos ondulados caer por su rostro, tenía collares, aretes y pulseras de oro junto con unos guantes blancos y unos zapatos del mismo tono rojizo de tacón.

Se relamió los labios un momento, sin duda había sido de las mejores presas que había podido encontrarse, y lo mejor de todo es que no había habido necesidad de buscarla siquiera, la mujer le dio la espalda indicándole que quería que le abrochara el vestido por detrás, cosa que no tardó en acceder, apretando los hilos por detrás lo más apretado que le fue posible, para terminar con un pequeño moño en la parte baja, aquél vestido remarcaba enormemente su cintura y sus pechos, había hecho bien en escoger aquél vestido, le quedaba a la perfección.


Habían estado ya navegando un buen rato bajo las instrucciones de Robin y Law quienes habían tomado el puesto de la peli naranja en su ausencia, el ambiente se encontraba enormemente pesado, nadie quería comentar absolutamente nada. Y la razón estaba más que obvia, no sólo estaban preocupados por Nami, sino que el comportamiento roñoso del capitán los asustaba demasiado, éste no había dejado de caminar de un lado para otro a través de la cubierta mientras gruñía por lo bajo cual león enjaulado.

No entendía absolutamente nada, simplemente sabía que su navegante de un momento a otro había pasado de estar en su habitación durmiendo, a estar paseándose por algún lugar sin informarle a nadie, ¿Qué razones tenía ella para marcharse?, nada tenía sentido, ¡Nada!, ¡Nada!, esa mujer ya se le había querido escapar en una ocasión, cuando estaba bajo las garras de ése desgraciado de Arlong, en aquella ocasión les robo el merry y se fue por cuenta propia, sin contarle sobre sus problemas. ¡Pero eso ya estaba en el pasado!, ¡Él le había pateado el trasero!

Si bien, era cierto que al principio la mujer no se había querido unir a su tripulación pirata, ésta había logrado formar un tanto de cariño con esos piratas aunque al principio no lo hubiera admitido, se había ido por aquella creencia de "no querer involucrarlos en sus problemas", era la misma razón por la que Robin se había ido con el CP9 hace poco más de 2 años, pero, ¡Maldición!, porque las mujeres que recogía seguían por quererse escapar de él sin contarle sus problemas, ¿Acaso a Nami la estaba persiguiendo otra persona?, ¿En esos 2 años se había buscado a otro mal nacido que la amenazaba?, y si ése era la jodida razón, ¡¿Por qué mierda no le había dicho?!, él ya les había demostrado a todos que le patearía el trasero a cualquiera que quisiera tocarle un solo cabello a sus nakamas, él ya le había demostrado que no tenía porque huir, o porque querer protegerlos, que tenía que confiar en su fuerza, que siempre se encargarían de rescatarla de su propia obscuridad. Es por eso precisamente que no podía entender nada, ¿Qué había hecho mal?, ¿Cómo es posible que no se diera cuenta de que algo le pasaba a su navegante?, después de todo la gente no desaparecía de un momento para otro sin una muy buena razón y el pensar que ella estuviera teniendo alguna clase de angustia por bastante tiempo sin que él se diera cuenta lo fastidiaba bastante.

Tenía unas ganas enormes de golpear cualquier cosa, pero no lo hacía porque no quería destrozar el barco, misma razón por la que se encontraba sumido en su propia ansiedad culpándose de absolutamente todo lo que estaba pasando. En cuanto se encargara de recuperar a Nami y regresarla nuevamente a su lado ya nunca le quitaría los ojos de encima, no dejaría que esa escurridiza mujer volviera a salir de su campo de visión, o le ordenaría a los demás que siempre la tuvieran vigilada en caso de que él tuviera que irse a otro lado a luchar, como seguramente tendría que hacerlo al llegar a Dressrosa, la encadenaría al Sunny en caso de ser necesario, no soportaba ésa tensión que estaba teniendo, por alguna razón tenía un presentimiento de lo más molesto naciendo en su pecho, tenía unas ganas enormes de llegar en ése mismo instante, sentía que algo le estaban haciendo a su navegante en ése mismo instante y eso sólo ocasionaba que sus ganas de destrozar todo aumentaran.

Sanji por su parte se encontraba en una situación un tanto similar, estaba furioso de igual manera, se culpaba a sí mismo, de manera fugaz se le había pasado por la cabeza el recuerdo de cuando un individuo diferente a los subordinados de Ceasar había querido atacarlo cuando éste estaba en el cuerpo de la navegante. Eso sólo significaba una cosa, desde Punk Hazard habían estado tras de ella, en ése momento probablemente la quisieron secuestrar pero al estar él en el cuerpo ajeno había podido derrotarlos fácilmente.

Ahora se decía a sí mismo idiota por haber ignorado aquél suceso, si le hubiera avisado de eso a sus nakamas tal vez hubieran evitado que esa situación se estuviera presentando, en ése momento el único que estaba completamente seguro de que se trataba de un secuestro eran él y Robin quien también se culpaba mutuamente, ya que había notado el nerviosismo de su amiga aquél día en el que vio al peli verde besándose con Tashigi, pero por sus tontas preocupaciones no le había dado importancia; Ahora estaba pagando las consecuencias de sus acciones.

Ninguno de los dos se había atrevido todavía a decirle aquella información al capitán ya que bastante furioso se encontraba ya como para recibir que ahora otro sujeto había secuestrado a su navegante, eso sin duda lo pondría mucho peor y corrían el riesgo de que éste sacara de manera involuntaria el haki de rey, no podían darse el lujo de que el chiquillo los dejara desmayados, tenían que seguir con el rumbo, y de por sí éste ya había comenzado a sacar pequeñas porciones de aquél poder gracias a lo inestable que se encontraban sus sentimientos en ése momento, cosa con la que tenían que lidiar, a pesar de lo pesado que sus cuerpos se habían comenzado a sentir, y por supuesto, los enormes escalofríos que los corría por completo.

Los más normales ante los repentinas ondas de haki que Luffy sacaba, eran precisamente Law, Zoro y Sanji, ya que eran más fuertes. Pero en otras personas como por ejemplo, Chopper, Usopp, y Brook, con trabajo se mantenían en pie. Cabe destacar que el pobre Momonosuke había quedado desmayado desde hace ya mucho tiempo, sin durar absolutamente nada por lo que Kinemon se encontraba en alguna parte formando un enorme drama. Por lo menos, aquél niño había mantenido mucho más dignidad que el idiota de Ceasar quien se encontraba llorando en su lugar totalmente aterrado al ver como su oponente no había usado gran parte de su poder cuando se hubo enfrentado contra él, cosa que le había ocasionado un ataque de pánico, definitivamente pensaba que Mugiwara era un verdadero monstruo.

- Oi.. Luffy... Deberías de calmarte. - Intentó decir Zoro pero la mirada asesina que el chiquillo le "regaló" fue suficiente para que cerrara el pico. Ahora sí estaban todos aterrados, ¿Luffy había cayado a Zoro?, ¡Eso era una verdadera locura!

El peli verde por su parte no se había molestado en lo más mínimo ante aquello, sabía a la perfección desde hace mucho el temperamento explosivo que podía tener su capitán en ocasiones, después de todo era él quien lo conocía más. Por otra parte aquello le había hecho pensar también en la posibilidad de que Luffy sintiera algo por la bruja, él nunca había prestado atención en aquello, dado que el capitán siempre había sido el ser más asexual del universo, por lo que la idea siquiera parecía ser imposible, pero tal vez después de aquél tiempo de entrenamiento había logrado madurar aunque sea un poco de manera sentimental.

Aunque tampoco lo había notado demasiado hasta ése momento, en que Luffy estaba mostrando aquella actitud frente a todos sin importarle un bledo los demás, estaba sacando a flote sus verdaderos sentimientos y ahora podía ver las cosas de manera clara. Sabía a la perfección que no tenía porque estar pensando en aquellas cosas en una situación así, pero simplemente había despertado su curiosidad, pensó fugazmente en Tashigi, en lo que él sentía por Robin, en lo que Robin sentía "supuestamente" por el chico de goma, y ahora lo que el mismo estaba sintiendo por la navegante. ¿En dónde estaban?, ¿En medio de una novela barata?, ¿Era acaso un pentágono amoroso?, ¡Qué tontería!

Robin por su parte, a diferencia de Zoro, se sentía bastante animada de ver los sentimientos del capitán tan obvios en ése momento, ahora sabía que Nami era correspondida, y ya se encargaría de que cuando se volvieran a ver se lo dijeran mutuamente, por lo menos ellos ya tenían todo mucho más sencillo, ella por su parte no había podido hablar nada con el cabeza de musgo dadas las circunstancias, de manera que el mal entendido que ella misma había provocado ahora tendría que conservarse de la misma manera por más tiempo del esperado.

- ¡Franky, ve más rápido! - Ordenaba el morocho de la cicatriz bajo el ojo logrando tensar aún más el ambiente.

- Pe... Pero... ¡Luffy, estoy haciéndolo tan rápido como puedo!

- ¡Dije que rápido!

- Pero no tenemos tanta cola.

- ¿Acaso pregunté?

Sabía que estaba siendo injusto al desquitarse con sus nakamas, pero en ése momento su cabeza estaba hecha un lío, su mente no estaba pensando de manera racional... Si es que acaso se le podía llamar "racional" a su estado de idiotez habitual. Pero bueno, en ése momento se estaba comportando como un verdadero dictador, sus nervios sólo causaban que los demás se pusieran aún más nerviosos y no había absolutamente nada que pudiera tranquilizarlo hasta no encontrarse con la dueña de aquella angustia.

- ¡Torao! - Gritó cuando se le ocurrió por primera vez dentro de mucho tiempo una buena idea. - Tu habilidad de la fruta del diablo, ¿Puede hacer que avancemos más rápido?

- Pues sí pero...

- ¡Entonces hazlo!

- ¡A mí no me das ordenes, que no eres mi capitán!

- ¡¿Quieres que te obligue a golpes?!

- Ahhh, ¡Maldición, eres una molestia! - Gritó furioso mientras extendía su brazo y activaba la habilidad de su fruta del diablo. - ¡Room! - Gritó para después cambiar de posición sus dedos apuntando hacia el cielo. - ¡Shambles! - De un momento a otro ya habían avanzado gran porción de camino por lo que el monito entusiasmado le exigió que lo volviera hacer hasta llegar a la isla, cosa que había fastidiado de sobre manera al shichibukai, pero dado que no quería comenzar otra molesta discusión había aceptado.

Usopp junto a Brook, Chopper y Kinemon se habían unido a Ceasar y se encontraban llorando, ya no reconocían a la persona que habían conocido en un principio, ahora era un ser que les causaba escalofríos, nunca lo habían visto tan furioso, mucho menos contra ellos. Ni siquiera la ocasión en la que el narizón y el chico de goma habían tenido un feroz enfrentamiento por el merry. Aquella batalla más que nada había sido dolorosa, pero en ése momento, Mugiwara no Luffy parecía ser el mismísimo demonio, tal como lo describía la gente en los rumores. Estaban completamente seguros de que si la marina se le pusiera enfrente en ése momento éste los haría papilla en tan solo un segundo.

Sanji por su parte aprovechándose de la situación se encargaba también de soltar gritos y ordenes a todos, pero claro... Como era de esperarse a él nadie le estaba haciendo caso. Es más, como un castigo por su idiotez había sido brutalmente golpeado por todos menos Robin quien en ésa situación no podía más que echarse a reír.

De esa manera pudieron acortar el camino, explotando la habilidad del pobre Trafalgar quien ya se aseguraría de vengarse de todos los problemas que ése mocoso le hacía pasar, cuando regresara a la normalidad, con aquella actitud despreocupada e idiota de siempre, le daría una buena paliza que nunca olvidaría por hablarle de manera tan altanera. Además, estaba seguro que más de una persona se le uniría.


Aquél extraño individuo de ojos rojizos se encontraba viendo en dirección a altamar, podía adivinar que aquella tripulación pirata ya no se encontraría tan lejos del lugar, algo en su interior le decía a gritos que esas personas aparecerían, ya que después de todo había alcanzado a ver un poco de ellos, parecían ser personas determinadas. Además, nadie que pueda llamarse a sí mismo hombre, dejaba a una damisela a su suerte.

Él ya se encontraba armando su plan de acción, aunque realmente no se necesitaba demasiada ciencia para destruir a alguien, aunque, debía tener en cuenta que la tripulación de piratas se habían hecho bastante populares los últimos años en el Grand Line, lo sabía debido a los periódicos matutinos que caían de vez en cuando en aquél olvidado lugar.

Tenía que asegurarse de separarlos, ya que si peleaba con todos a la vez las probabilidades de ganar eran demasiado bajas, pero no estaba tan preocupado ya que en todo caso de que las cosas resultaran salirse de control siempre podría usarla a ella para terminar con el trabajo. Después de todo, ¿Quién de ellos sería capaz de lastimar a su compañera?

Continuara...

Agradecimientos:

Kaoru likes One Piece: xDDD Pues supongo que llegó mucho más rápido de lo que esperabas.

solitario196: Que bueno que te esté gustando el segundo arco de la historia, a decir verdad aún debo ver que tan bien va a ser aceptada o no, porque bueno... Esto fue lo que formuló mi loco pensamiento.

Luffy Ketchum: Lo sé... A mí también me extraño demasiado escribir a Luffy aconsejando a alguien, pero bueno.. Él no es tan idiota en algunas cosas... Bueno si lo es, pero por lo menos se esfuerza. xD, de todas formas lo hice de ésta manera para agregar más drama, jajajajaja.

LucyNamiKagome: A ver sí éste capítulo no te dejó con mucho más dudas que el anterior, xDD, aunque creo conocer la respuesta, pero bueno... Espero que te guste... Aunque siento que me apuré ya demasiado acercándome al final, pero pues, me entró la ansiedad por subirlo.

Tomoyo: Sí, xD ya te hice el spoiler, y creo que varias escenas de éste capítulo te desagradaron tanto como a mí escribirlas, pero bueno... Ya veremos que opinas.