Primero que nada perdonen la tardanza, de ahora en adelante, no sé que tan seguido pueda publicar los capítulos, así que les pido no me maten si llego a tardarme en ocasiones. Además la inspiración no siempre asalta a mí cabeza, y seguro ustedes quieren matarme por dejarlos con la intriga pero bueno... Por lo menos intento continuarla y no dejar la historia a medias, espero que disfruten del cap, y sobre lo del lemon, gracias por sus comentarios ya me siento un tanto más tranquila y mmm... Ya veré que hago cuando se aproxime el final. Ah por otra parte al grupo de Anti-Nami, que me dejo aquel comentario, simplemente les diré gracias por su preocupación, pero yo estoy bien, no me afectan en nada los comentarios de aquél usuario, de todas formas, ¡Suerte!
Capítulo 13.
Inesperado.
Nami se encontraba plácidamente dormida en una enorme cama matrimonial tapada con cobijas purpuras, la cabecera de la cama estaba hecha de caoba, las paredes pintadas de un suave color crema decoradas con recuadros de aquella mujer castaña que había visto con anterioridad en un retrato encima de la chimenea, había sillones rojizos alrededor, una mesita de noche, tocador y demás aparatos de belleza, junto con vestidos, brazaletes, collares, o demás joyería. Se encontraba sola en la habitación, no recordaba en qué momento había caído dormida, pero eso ahora no importaba.
Se encontraba sumida en una horrible pesadilla en la cual se encontraba en un ambiente cubierto en total obscuridad, no podía ver nada alrededor, ni siquiera podía apreciar sus manos aún cuando las tuviera enfrente de su línea de visión, miraba alrededor aterrada buscando a sus nakamas pero no había nada, todo se sumía en soledad. De pronto sintió una punzada de dolor en la cabeza que la obligo a acuclillarse en el suelo agarrándose el cabello en clara muestra de desesperación, miraba a su alrededor con los ojos desorbitados en desesperación, la imagen de la radiante sonrisa de su capitán cruzaba por su cabeza por lo que miraba hacia todos lados en una busca constante del muchacho.
-¡Luffy!, ¡Luffy!, ¡Luffy! - Gritaba mentalmente ya que, aunque intentaba soltar alguna clase de sonido su cuerpo no le respondía, la voz no salía por más que tratara. - ¡Luffy!, ¡chicos!, ¿Dónde están todos?
Levantando la mirada pudo ver a sus nakamas frente a ella con aquellas sonrisas tranquilizadora que le habían traído luz a su vida, sonriendo intentó ponerse de pie pero sus piernas estaban entumidas, volvió a ver a sus compañeros en busca de ayuda pero estos simplemente estaban ahí parados sin hacer absolutamente nada, quiso gritar nuevamente por ayuda pero nuevamente su voz no salía. Uno a uno fueron dando media vuelta para dirigirse hacia el Sunny, abordando sin ella.
Desesperada comenzó a golpear sus piernas exigiendo que le respondieran pero nada sucedía, lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas, junto con una serie de sentimientos revueltos, levantó nuevamente la mirada para toparse con Luffy, quien era la única persona que aún seguía frente a ella, todos ya estaban dentro del barco esperándole; Ella sonrió porqué él siempre era quien iba a su rescate cuando se encontraba en problemas. Extendió el brazo intentando alcanzar al chico quien tenía aquella sonrisa imborrable en su rostro pero al acto la figura del chiquillo comenzó a desvanecerse, desapareciendo por completo antes de que pudiera siquiera tocarlo. De manera que se encontraba nuevamente sola, sumida en aquella interminable obscuridad, había quedado petrificada por unos momentos y cuando pudo reaccionar pego su frente contra el piso al momento que golpeaba el mismo con ambos puños al momento que soltaba un grito desgarrador el cual se perdió entre la nada.
Los rayos primerizos del sol ya comenzaban a mostrarse, habían logrado llegar por fin a la dichosa isla, sin haber siquiera podido descansar lo suficiente, pero eso al capitán no parecía estarle importando en lo más mínimo. En una simple orden le había dicho a Sanji aproximadamente 30 minutos atrás que tuviera preparado su almuerzo para que pudiera marcharse de inmediato y éste no había tenido opción más que obedecer sin replicar.
Franky rodeaba la isla, aún sin dejar que el chico de goma bajara, lo cual lo tenía bastante fastidiado pero estaba haciendo esfuerzo para no replicar más de lo que de por sí ya había hecho en todo el camino. Tras unos instantes encontraron una cueva rocosa, el agua seguía dentro de ésta, por lo que el cyborg se encargó de dirigir el barco a su interior, ése lugar era perfecto para ocultar el Sunny, después de todo en ése momento estaban siendo buscados por los subordinados de Dofflamingo y aún tenían al molesto de Ceasar Clown abordo, lo cual resultaría ser una verdadera molestia.
Tras anclar el barco, todos comenzaron a prepararse para desembarcar y el chiquillo ya estaba dispuesto a echarse a correr hacia alguna parte pero no pudo hacerlo debido a que Roronoa lo había tomado del cuello de su camisa adivinando lo que éste iba a hacer. Law aún se encontraba esperando que llegaran los periódicos con la renuncia de Doflamingo al puesto de shichibukai pero al parecer llegarían un tanto más tarde, tenía los nervios a flor de piel debido al imprevisto que habían tenido con aquella mujer, pero ya no podía hacer nada, tendría que buscar la manera de cooperar para largarse cuanto antes, no podían tener mucho tiempo a Ceasar antes de que alguien los encontrara. Con fastidio y debido a que la persona que acostumbraba a repartir las tareas no se encontraba decidió comenzar a dividir las misiones él mismo.
Alguien tenía que quedarse en el barco, no podían llevar a su presa de un lado a otro exhibiéndolo por lo que tenían que hacerlo, y al ser un sujeto de pruebas importante tenían que quedarse a vigilarlo más de una persona. En ése momento no le interesó escoger de manera metódica como siempre debido a la escases de tiempo por lo que dejo que se quedaran los que deseaban, los cuales fueron Franky, quien como siempre no podía abandonar a su preciado barco, junto con Brook, Kinemon y Momonosuke.
Los que ya estaban decididos a adentrarse a los misterios de la isla eran por supuesto el trio monstruoso Robin y Law. Chopper y Usopp por su parte se encontraban indecisos en qué hacer, el renito por su parte quería ir pensando que la chica podría necesitar de asistencia médica pero por otra parte quería quedarse a vigilar a Ceasar a quien tanto detestaba por lo que le había hecho a los niños, después de pensarlo un momento decidió quedarse, después de todo sabía que Luffy la traería a salvo. Usopp por su parte tenía nuevamente la enfermedad de no-puedo-entrar-a-esa-isla, pero como siempre sus quejas habían sido ignoradas y había terminado siendo parte del equipo de búsqueda.
Sin nada más que objetar, el equipo encargado de la "recuperación de Nami" se puso en marcha, comenzando a adentrarse entre las profundidades de aquél espeso bosque, a la cabeza se encontraba nuestro querido capitán, quien corría de un lado a otro buscando como loco, al momento que gritaba a todo pulmón el nombre de su querida navegante, subía árboles gigantes, gritando desde la rama más alta que pudiera alcanzar, para después bajar, dar vueltas alrededor y regresar con sus amigos, sin poder estar quieto ni un solo instante. Robin por su parte, miraba alrededor analizando todo lo que sus ojos pudieran toparse, por si de casualidad podía encontrar algo que le contara la historia de la isla, por otra parte, ella estaba bastante preocupada, ya que desde aquél día en Punk Hazard se encontraba bastante intrigada.
Antes de que la peli naranja desapareciera estaba teniendo algún tipo de pesadilla, además de que ella no tenía razón alguna para alejarse del barco, y más sabiendo que estaban a poco tiempo de un enfrentamiento contra un poderoso shichibukai, hasta el momento ella no le había querido decir al chico de goma que se trataba de un secuestro, pero ése hecho estaba más que claro, pero había algo que no podía entender y ése algo era que, Nami se había ido por cuenta propia, cosa que era lo que no podía llegar a entender. Si un sujeto hubiera aparecido de la nada y la hubiera raptado a la fuerza sería mucho más razonable a que ésta simplemente se marchara.
Tantos pensamientos estaban pasando por la mente de la oji azul, junto con aquél sentimiento de culpa por no haber podido proteger a su amiga, por lo cual estaba sumida en su propio mundo, y como era de esperarse quien lo había notado desde hace ya unos instantes era nada más ni nada menos que el cabello de pasto, quien había querido hablarle para tranquilizarla un poco aunque éste no supiera sus razones, pero el recordar que ella lo había estado ignorando desde hace ya un muy buen rato, las ganas de conversar se habían esfumado por completo, además aún no podía sacarse la idea de Robin abrazando al capitán.
Bien aquello podía ser una razón bastante estúpida, personal e insignificante para cualquier otro, después de todo ¡Era un simple abrazo!, pero le había dañado tremendamente el orgullo que momentos después de que la arqueóloga lo hubiera dejado con las palabras en la boca, hubiera ido con el mocoso, probablemente a desquitarse por algo, probablemente a quejarse de él, o tal vez... Tal vez ni siquiera había hablado de él y se estaba haciendo ilusiones de más. Pensar en todo aquello le hacía sentir, que la relación que hubo creído tener con ella, se trataba de una ilusión creada por su propia mente; Y lo que más le molestaba es que se había dicho así mismo que olvidaría sus sentimientos por Nico Robin, pero claro... Resultaba mucho más sencillo pensarlo que hacerlo, ya sabía que esa no sería una tarea fácil de realizar, cosa que de nuevo le traía a la mente a la pobre de Tashigi, con quien tal vez, y solo tal vez, había sido demasiado duro, pero ¿Qué podía hacer?, él era una persona directa, no le gustaba dar rodeos, y a veces era mucho mejor ser tajante para así dejar las cosas claras.
Un momento... Si él era una persona tajante por naturaleza, ¿Entonces por qué estaba como un maldito crío enamorado comiéndose los sesos para pensar en tantas cursilerías?, él era nada más ni nada menos que Roronoa Zoro, el hombre que se convertiría en el mejor espadachín del mundo, el hombre con una recompensa actual de 120 000 000 millones de berries, los cuales por cierto ya le quedaban demasiado cortos considerando la fuerza que había adquirido, un hombre temido y respetado por demás piratas, considerado una amenaza para la marina, quien derroto a todos los hombres de Whiskey peac sin tener que esforzarse demasiado, quien derroto a Mr. 1, fue reconocido como rival digno ante los ojos de Dracule Mihawk, él era un guerrero, un espadachín, un hombre honorable y con el orgullo más grande del universo. Y si él era tanto, ¿Entonces como es posible que aquella mujer con una simple mirada derrumbara todas sus barreras?, eso era vergonzoso, demasiado vergonzoso por lo cual nunca lo diría en voz alta, pero... Ya estaba arto de callarlo, la única razón por la que no había hecho nada es por aquél respeto que le tenía a Luffy, pero al final, ¿No era aquello simplemente huir?, nunca había enfrentado aquella "batalla", nunca le había dicho a la mujer absolutamente nada de sus sentimientos, es demasiado arrogante dar por realizada una conclusión que nunca había escuchado salir de los labios de la mujer... Por lo cual, en cuanto recuperaran a la bruja y recuperaran su preciada paz terminaría de una buena vez por todas con aquello. Le diría lo que siente, y sin importar la respuesta lo aceptaría, de ésa manera sería mucho más fácil aceptar la realidad de una buena vez.
Trafalgar Law caminaba atrás, un tanto alejado de los demás, de vez en cuando soltaba una risa discreta al observar como el narizón caminaba atrás, balbuceando incoherencias, mientras temblaba, sin duda era la visión clara de "carne fresca" ante la vista de cualquier depredador que pudiera aparecerse. El cocinero también era un mate de risa, en todo el camino había estado mordiendo un pequeño pañuelo blanco, mientras unas gruesas lágrimas salían de sus ojos, al momento que susurraba en voz baja lo mucho que estaba preocupado por su "Nami-swan", a la vez de un momento a otro cambiaba por completo de actitud comenzando a rodear a la arqueóloga con corazoncitos brotando a su alrededor. Y al momento de acercarse, el peli verde hacía cualquier comentario ofensivo iniciando una batalla verbal, claramente la razón por la que incitaba una batalla sin motivo era simplemente por celos. Al momento regresaba la vista hacia mugiwara, ya no sabía ni cuantas vueltas había dado en los alrededores, aunque no era algo que le interesara realmente, eso era mucho mejor a tener que soportar su presencia alrededor, invadiendo su espacio personal.
Silencioso, analizaba a sus aliados, encontrando la situación de lo más entretenida, pero por otra parte, se preguntaba si de verdad había tomado la decisión correcta al decidir adentrarse al equipo de búsqueda con ellos, ya que se sentiría mucho más a gusto estando en el barco cuidando al desgraciado de Ceasar, no es que dudara de la fuerza de la tripulación de mugiwara-ya, pero él era una persona desconfiada por naturaleza, y no quería más molestias de las que ya estaba teniendo. Recordando dos años atrás, se preguntaba porqué había escogido a el chico de goma como su aliado, era una persona famosa por fastidiar a la marina, por provocar destrozos hacia cualquier lugar en el que se encontraran. Cuando vio la foto del menor en su primer cartel de recompensa había pensado incluso que la cantidad de dinero que ofrecían por su cabeza se trataba de un error, no podía imaginarse que un mocoso escuálido como él pudiera haber realizado algo tan malo, pero más adelante, tras la mentira que la marina se había inventado de derrotar a Crocodile, se había convencido de que el chiquillo podría ser una clave para la nueva era que se aproximaba, además que desde un inicio le había llamado la atención la "D" de su nombre, ya que ésta era la prueba de que se trataba de un hombre peligroso, con la voluntad heredada de los claros "enemigos de Dios", y eso lo había comprobado perfectamente cuando vio como éste sin tener ni una pizca de duda en sus ojos, había golpeado a un tenryuubito deformando su rostro.
Él detestaba admitirlo, pero aquél acontecimiento había sido realmente interesante, lejos de enojarse por tener que soportar a un almirante en la isla, se había ganado en cierto aspecto su respeto, fue desde ése momento, en que comprobó la ambición del monito, en el cual había decidido que éste sería su aliado. Esa había sido su razón de salvarlo en marine ford... Junto con otras razones personales, y es que, el verlo tan dolido sentimentalmente por la pérdida de su hermano le habían traído un fugaz recuerdo de aquella persona que lo había salvado hace ya bastante tiempo... Corazón.
Law sacudió la cabeza de un lado a otro intentando despabilar su mente, ése no era momento para ponerse a recordar a Cora-san, ni para sentimentalismos, era precisamente por ése hombre por lo que estaba haciendo cosas tan riesgosas en contra de Dofflamingo, pero para poder cumplir con su misión, tenía primero que ayudar a mugiwara con la búsqueda y recuperación de su nakama perdida, ése era el problema que tenían enfrente. Por eso había sido tan "tolerante" hasta el momento y había estado soportando a ésa ruidosa tripulación pirata, la cual no se había imaginado que fuera tan revoltosa, pero bueno... Siempre se descubre algo nuevo, y aquella fortaleza para aguantarlos era por Cora-san, siempre por él... Aunque bueno... Tal vez, en alguna parte de sí mismo, estaba comenzando a desarrollar cierto grado de simpatía por ellos.
Abriendo los ojos, Nami ya tenía la mirada menos opaca, se había despertado por fin de aquella pesadilla y había comenzado a levantarse de su lugar a pasos lentos, mientras miraba todo a su alrededor. Su mirada, aunque ya no parecía la de un muerto viviente, seguía teniendo un filo cortante de frialdad latente.
Cuando sus pies descalzos tocaron la alfombra, se levantó y lentamente se colocó frente a un espejo de cuerpo completo ubicado dentro de la habitación donde comenzó a mirarse fijamente. Lo primero que hizo al ver su reflejo fue comenzar a tocar su rostro; Después dio unas cuantas vueltas sobre su propio eje logrando que el vestido rojizo que tenía danzara junto al viento. Tras unos instantes de mirar su propio reflejo escuchó el sonido de la puerta de madera abrirse, por lo que volvió su mirada hacia ésa dirección, encontrándose con aquél hombre de ojos rojizos, el rostro de aquél individuo era fino y alargado, su piel era color papel, tenía una cabellera negra, realmente espesa y ondulada que llegaba hasta más debajo de su cadera, lo traía suelto, dejando que algunos mechones cayeran por su rostro. De más está decir que era una persona, sumamente atractiva, con un físico envidiable.
-Ya despertaste. - Habló con aquella voz gruesa que lo caracterizaba.
-Eres tú Dante. - Respondió ella cortante regresando la mirada al espejo.
Aquél hombre la miraba fijamente recargado en el marco de la puerta con una sonrisa de oreja a oreja, tras unos minutos en los cuales nadie dijo nada, él por fin comenzó a aproximarse hacia la mujer a pasos lentos, los cuales, conforme se fue acortando la distancia se hicieron aún más rápidos hasta el punto de casi trotar. Tomó a la peli naranja por la muñeca obligándola a mirarle a los ojos, y gracias al jalón que ésta recibió quedó recargada sobre el pecho de aquél individuo, quien al momento la había abrazado por la cintura.
Tras quedarse en ésa posición un buen rato, él la tomó por los hombros separándola un poco para poder verla a los ojos, y tomando su barbilla con la mano derecha acortó la distancia que los separaban, juntando sus labios con los contrarios, dando así por realizado un beso, que al principio se quedó estático, pero que después comenzó a transformarse en uno más pasional. Aumentando el ritmo, comenzó a devorar aquellos delicados labios rosados, hambriento por más. Su respiración no había tardado en volverse agitada, y su sangre hervía, hacia tanto tiempo que había esperado aquello por lo cual no estaba dispuesto a dejar ir aquella oportunidad.
En un rápido movimiento cargó a Nami por la cintura obligándola a que rodeara la cintura masculina con sus piernas, sin perder tiempo volvió a besarla con la misma pasión desbordando por cada uno de sus poros, mordiendo el labio inferior de la chica, causando que ésta abriera la boca y de ésa manera introduciendo su lengua en la cavidad femenina, comenzando con una feroz batalla entre sus lenguas. Caminando a pasos lentos, sin separar en ningún momento la conexión de sus cuerpos dirigió a la mujer de vuelta a la cama donde momentos antes había estado durmiendo para después depositarla suavemente sobre ésta. Tras observarla unos instantes con ojos lascivos, se relamió los labios al momento que comenzaba a desajustar la corbata y los primeros botones de su camisa blanca al momento que se posicionaba encima de ella continuando con aquél intimo contacto a la vez que con una de sus manos comenzaba a acariciar una de las piernas de la chica con movimientos suaves y circulares, explorando cada extensión de piel, subiendo de manera lenta hacia aquél lugar especial, logrando que ésta soltara suaves suspiros.
El sonido de algún aparato electrónico en alguna parte de la habitación causó que se detuviera antes de poder llegar más lejos. Fastidiado se levantó dejando a la mujer ahí, recostada y jadeante, la miró una vez más antes de volver a sonreír y dirigirse hacia un pequeño botón rojo que estaba ubicado bajo lo que parecía ser una especie de pantalla de plasma. Grabado desde alguno de los Den Den Mushis de video, ubicados alrededor de toda la isla, observó como aquellos dichosos piratas ya habían llegado a la isla y ahora se encontraban husmeando en los alrededores, buscando su guarida.
Fastidiado regresó sobre sus pasos, la mujer no se había movido ni un centímetro, sus ojos estaban pegados en algún punto de la habitación, ni siquiera se había tomado la molestia de arreglar su desordenado vestido el cual en ése momento no cubría ciertas extensiones de piel necesarias para llegar a la "decencia".
- Parece que tus "amigos" ya están aquí. - Habló Dante al momento que sacaba un cigarrillo y se lo llevaba a la boca para después encenderlo. - ¿Qué dices si vas a saludarlos?
En el barco se encontraban el resto de los mugiwara que por diferentes razones habían querido quedarse a cuidar el Sunny, Brook se encontraba sentado echándose una siesta, mientras que Chopper estaba en la enfermería leyendo un libro de medicina en un inútil esfuerzo de intentar mantener su mente ocupada para no preocuparse más por su querida amiga; Kinemon y Momonosuke por su parte se encontraban hablando entre ellos, en un tono bastante apenado por ser parte de aquella penosa situación en la cual no estaban resultando ser de mucha ayuda. Kinemon por supuesto había querido salir tras Luffy y los demás, casi 5 segundos después de que se marcharon, ya que tenía una deuda con ellos, pero se había detenido al temer que en lugar de ayuda pudiera resultar ser un estorbo. Franky por su parte se encontraba de lo más aburrido, estaba sentado mientras vigilaba a Ceasar, quien no dejaba de quejarse de absolutamente todo, se burlaba de ellos diciendo que tarde o temprano "Joker" lo encontraría y mataría a todos.
Tal vez se habían quedado demasiadas personas en el Sunny, pero por otra parte tenían a un sujeto de pruebas importante para la realización de Akuma no mi artificiales tipo Zoan, lo cual significaba que era un pez gordo y no podían tomárselo a la ligera, lo bueno es que gracias a Usopp habían conseguido de manera exitosa las esposas de kairouseki con las cuales evitaban que éste pudiera realizar su técnica de gas nuevamente, con la cuál se había robado el oxigeno y los había derroto en tan sólo unos instantes.
Dentro de la cueva no se podía saber si era día o de noche, aunque por supuesto suponían que ya debería de estar asomándose el sol lo cual en cierto aspecto los ponía de nervios. ¿Llegaría el periódico a ésa isla?, estaban esperando la noticia matutina de la renuncia de Doflamingo hacia el puesto de shichibukai para poder comenzar con el siguiente movimiento y eso era algo para preocuparse ya que "plumitas", era un sujeto que a pesar de su apariencia y forma de vestir con colores rosados y chillones color niña, daba miedo... Y mucho.
De todas maneras era Trafalgar quien se había llevado los mini Den Den Mushi para realizar la llamada hacia aquél hombre cuando el momento indicado se diera, él les había dicho específicamente que se lo dejaran todo a él y no hicieran nada estúpido, por otra parte los había amenazado a muerte con proteger al rehén a toda costa, de otra manera los rebanaría en cientos de pedazos y esos pedazos los tiraría al mar para que no los pudieran encontrar; Aunque bueno... ésa situación seguía siendo mucho más agradable que la idea de que éste les sacara el corazón y los convirtiera en sus esclavos personales
-Que aburrimiento. - Se quejaba Momonosuke rodando en el césped del Sunny.
Las continuas quejas de Ceasar habían terminado por fastidiar al cyborg, por lo que se levantó y comenzó a molerlo a golpes logrando así que el científico loco por fin cerrara la boca y recordara que en ése barco él no era ningún invitado. Cuando el pobre rehén recuperara la consciencia, se había reincorporado de inmediato, al momento que su estómago comenzaba a rugir en busca de alimento
-Oigan, ¿Cuándo me van a dar de desayunar?
-¡Te callas!, ¡Si comes o no, eso no lo decides tú! - Gritaron todos los presentes a la vez, menos el esqueleto quien seguía durmiendo.
Llevaban alrededor de una media hora dando vueltas por los alrededores, pero la isla era más extensa de lo que pudieron haber imaginado, de todas maneras esa no era una situación realmente nueva, lo sorprendente es que hasta el momento no habían escuchado ruido, incluso el viento acallaba su soplido como si se acogiera por el miedo a algo. En todo caso aquella isla se veía realmente escalofriante, parecía ser el escenario perfecto para alguna película de terror, en donde hay un asesino serial rondando los alrededores y ellos fueran náufragos sin poder escapar; Menos mal que ellos eran los mugiwara, no eran náufragos, sino piratas, ellos no escapaban, sino perseguían, por lo cual era obvio que aquel escalofriante escenario le pareciera a todos como un juego de niños, y lo parecía mucho más después de haber atravesado trhiller bark. O eso podría esperarse, ya que aún con todas esas experiencias, lo miedoso no parecía querer salir del cuerpo de cierto narizón, que suplicaba casi al borde de las lágrimas regresar al barco, el capitán le había otorgado el permiso de inmediato pero éste era tan cobarde que no se había querido regresar completamente solo, de manera que los acompañaba a pesar de todos.
Después de caminar por otros 5 minutos Robin encontró en el piso rastros de hojas apastadas y huellas de botas en una superficie lodosa, lo que indicaba que alguien había pasado por ahí hace no mucho tiempo. Satisfecha se apresuró a avisarle al capitán quien en un santiamén había comenzado a corretear hacia la dirección señalada.
Desesperado recordaba una y otra vez el rostro sonriente de su navegante, recordaba su expresión molesta cuando se acababa las reservas de comida o le causaba algún tipo de problemas y terminaba por ser noqueado a golpes, recordaba su rostro dolido, llorando y frágil sentada sobre el frío piso de Cocoyashi, cuando el desgraciado de Arlong jugo con sus sentimientos de la manera más cruel. En ése momento había sentido en su pecho una enorme rabia, ya que no había persona en todo el universo que se atreviera a hacer llorar a Nami sin que él le pateara el trasero en compensación. La ira de aquél día cuando lucho contra aquél gyojin había aumentado cuando vio los cientos de mapas dibujados por ella, junto a la pluma ensangrentada, y es que... ¿Como era posible que alguien tomara el sueño de otra persona para beneficio propio y lo convirtiera en su pesadilla?, todo ése tiempo, año tras año, había estado dibujando como esclava, sufriendo, llorando en silencio, odiando.
Cuando la vio por primera vez se había dado cuenta de inmediato que ella tenía una razón muy grande por la cual odiar a los piratas, lo pudo notar en la manera en que su expresión se transformó en segundos cuando él le reveló su identidad. Lo pudo notar en aquellos ojos de odio dirigidos hacia Buggy, en la manera que se expresaba, llena de odio y rabia hacia toda ésa escoria. Él no quería volverla a ver en ése estado, es por esa misma razón que le había prometido al hombre del molino en la cabeza que siempre la haría sonreír, que no la dejaría sufrir, ¡Él lo había prometido!, y sin embargo, ¿Qué estaba pasando?, él la había perdido de vista y ahora no podía dejar de preguntarse sobre el estado de la muchacha, ¿Estaría bien?, ¿Estaría asustada?, ¿Estaría llorando nuevamente?, el último pensamiento hizo que se detuviera unos instantes, tenía los puños fuertemente apretados encajándose las uñas, mordiendo su labio inferior había comenzado a sangrar y una nueva ola de angustia le había recorrido el cuerpo.
Se encontraba angustiado por ella, preocupado por su bienestar, molesto consigo mismo por haberla dejado marchar una segunda vez, furioso por estar poniendo en duda la promesa que hizo. Quería verla, quería encontrarla cuanto antes y... ¿Abrazarla?, sí, quería estrecharla entre sus brazos y de ahí no soltarla nuevamente, quería mantenerla siempre a su lado, y ya jamás la perdería de vista.
-Luffy... Tenemos que hablar. - Escuchó la voz de su hermano retumbar en su cabeza para después rememorar aquella plática que había tenido con el pecoso hace algún tiempo.
-¿Por qué empezarán a interesarme las mujeres? - Escuchó su propia voz respondiendo en algún punto de la conversación.
Confundido bajo la mirada intentando pensar, ¡Cómo odiaba pensar!, ¡Odiaba no tener sus pensamientos en orden!, ¡Odiaba tener que andar sufriendo por algo que no lograba comprender!, bien podría dejar de pensar y decir que eran simplemente "sentimientos misteriosos", como siempre lo hacía cuando no comprendía algo, pero en ésa ocasión era distinto, él quería comprender, quería saber que es lo que le ocurría, quería averiguar si lo que sentía por Nami era lo que Ace le había dicho en aquella ocasión.
-¿Alguna vez has sentido algo por una chica? - Recordó ahora la pregunta que la peli naranja le había realizado en Punk Hazard.
Un momento, ¿Por qué Nami le había preguntado aquello?, ¿Acaso ella había sentido eso por un chico antes?, y si ése era el caso, ¿Por qué le interesaba lo que él sintiera?, ahhhh, no entendía, por más que quería comprender no podía hacerlo, la situación se complicaba cada vez más y más. A él le gustaban las situaciones simples, todo era mejor así, no se andaba angustiando solo por no poder comprender algo, ni tenía que andar pensando hasta que le doliera la cabeza.
Robin había notado ya la manera en la que el menor se estaba comiendo los sesos por dentro, y aunque aún le costaba trabajo revelarle que su querida navegante no se había ido por cuenta propia, sino que de alguna manera había sido secuestrada. Sabía que ésa información lejos de alegrarlo lo pondría aún más furioso pero por lo menos ya no estaría pensando con tanto fervor.
- Luffy. - Habló la arqueóloga obteniendo su atención. - Tengo que decirte algo...
-¿He?, ¿Qué ocurre Robin?
-Nami fue...
En ése momento, el sonido de una roma tronando hizo que todos los presentes se pusieran en posición de ataque, se podía percibir movimiento entre unos espesos arbustos los cuales ocultaban a una persona. El primero en reaccionar fue Roronoa, quien desenvaino dos de sus espadas preparado para cualquier ataque. Luffy de igual manera había preparado sus puños para enfrentarse al dichoso sospechoso, pero después de unos segundos había regresado a su postura normal y había comenzado a olfatear alrededor. ¿Mandarinas?, la única persona que tenía aquél exquisito aroma a mandarinas era a quien estaba precisamente buscando.
-¡Nami! - Habló feliz mientras comenzaba a correr hacia ella.
De aquellos arbustos salió la mencionada, quien no había hecho absolutamente ninguna expresión al verlos, simplemente se mantenía de pie, con aquella mirada fría que no contrastaba en lo absoluto con los rasgos suaves de su rostro. Todos notaron de inmediato que había algo que definitivamente estaba mal, no era normal ésa situación, pero aquello no le afectaba al confiado capitán quien nunca se paraba a analizar las cosas y actuaba simplemente por instinto.
-¡Luffy!
-¡Espera Luffy!
- ¡Mugiwara-ya!
Gritaron Zoro, Robin, y Law al unísono pero era demasiado tarde, el chiquillo se había abalanzado a abrazar a la navegante feliz, diciéndole lo contento que estaba con poder encontrarla, y demás cosas, pero no pudo continuar con aquello mucho tiempo cuando sintió un extraño ardor proveniente del costado izquierdo de su abdomen. Mirando hacia abajo miró sorprendido como le había sido clavado un cuchillo, y regresando la vista hacia la mujer ésta había soltado una sonrisa ladina bastante sarcástica la cual inclusive le había causado un pequeño escalofrío.
-Nami... ¿Por qué tú...
Continuara...
Agradecimientos:
Anonima-Traumada: Sí, me preguntaron acerca del lemon y a decir verdad yo soy un asco con eso, (como tal vez te diste cuenta en la escena con Dante T-T), puedo imaginármelo claramente, pero al momento de querer redactarlo me pongo super nerviosa y no se me vienen las palabras correctas con las cuales expresar lo que quiero. Por otra parte ¡Bienvenida!, hace mucho que ya no recibía tus comentarios, (O por lo menos yo lo sentí así)
newgeneration: Que bueno que te haya gustado y aunque... Espero no haberte hecho esperar demasiado.
Lunafan: Espero no haberme tardado demasiado en el cap y que lo disfrutes.
solitario196: Imagínate como sufro yo que soy quien tiene que escribir todas las características de Dante, jejeje, no me agrada lo que hace pero bueno... No todo lo que uno escribe tiene que ser de su completo agrado y hago lo que puedo para que ustedes lo detesten jajajaja. En fin espero hayas disfrutado del cap.
Ishurii: Jajajaja, no te preocupes, sé lo que es que te de pereza comentar por medio del celular, a mí también me sucede en ocasiones, y me esperó hasta más tarde para encender la computadora y dejar mi comentario ahí. De todas maneras te agradezco que hayas dejado tú comentario, eso me anima.
ErzaEscarleth: ¡Yo también amoa Erza! *0*, ok no... Creo que eso no te interesaba xD, gracias por comentar y que bueno que te haya gustado.
FanPregunton: La película de Shiki si está incluida en mi historia, de hecho perdido en alguno de mis capítulos mencione al personaje, pero la razón por la que en el capítulo anterior no lo mencione es porque Luffy aún no sabe que es un secuestro, de manera que no lo relacionaría aún con el acontecimiento con Shiki. Una vez respondida tú duda... Espero que te haya gustado el capítulo :)
LuNaObssesed: Pues supongo que con éste capítulo te pondrás aún más nerviosa con la mención oficial de Dante.
Kaoru Likes One Piece: Muchas gracias por notar lo de las lineas de tiempo TT-TT, a decir verdad me andaba quemando las neuronas tratando de pensar como agregar el acontecimiento después de Punk Hazard, porque de inmediato seguía el arco de historia de Dressrosa, y no me gusta interferir nunca con la historia original, pero bueno... Supongo que me las arreglaré. Muchas gracias por tu enorme review, me hizo feliz, que bueno que te haya gustado tanto el capítulo anterior, y espero que éste cap haya cumplido con tus expectativas, ya que no me gustaría que el 10 sobre 10 que puntuaste el cap anterior bajara en éste jejejeje.
LucyNamiKagome: Tranquila, ya conforme vaya avanzando todas tus dudas comenzaran a disiparse, lo tengo todo perfectamente planeado... Bueno no... No todo, algunas cosas las voy improvisando, pero en general ya sé como va a terminar el fic, aunque no podría decirte cuantos capitulos más voy a sacar, pero en fin... Gracias por comentar.
Tomo-chan: No te hagas, no te hagas, yo sé que Dante es tu personaje favorito xDDD ok no... Por cierto, en éste capítulo, espero que te hayas quedado muy picada. ¡Amo cuando te dejo picada!, jajajajaja, y sólo porque soy mala, en ésta ocasión no te haré spoilers y dejaré que te aguantas a la aparición del próximo cap.
