Me disculpo por la tardanza en el capítulo, pero es que ya entré a la escuela y a partir de ahora me va a ser más difícil poder actualizar, en todo caso espero que éste capítulo sea de su agrado, y espero no hayan tenido que sufrir demasiado. xD

Capítulo 14.

¿Quién eres?

Podía sentir un profundo ardor proveniente de su costado izquierdo y un liquido caliente comenzar a bajar por su cuerpo. Aquella sensación no era para nada desconocida después de haber luchado contra innumerables oponentes, pero la pregunta era. ¿Por qué?, bajando la vista había comprobado que tenía un cuchillo pequeño enterrado en su abdomen, y por si esto fuera poco la mano que lo había encajado hizo girar el mismo para aumentar el dolor. Dolor que en esos momentos estaba ignorando por completo, ya que había algo que lo lastimaba aún más que esa herida superficial.

Al levantar la vista pudo observar a su navegante con una expresión burlona, muy diferente a la que siempre hacia cuando lograba extorsionar a alguien con éxito, pero lo que más lo había impresionado es ver aquellos ojos carentes de calor, viéndolos fijamente podía observar como dentro de ellos no se podía ver reflejado absolutamente nada, solo estaba el vacío. En tan solo una milésima de segundo dio un salto hacia atrás para alejarse y observar con mayor precisión a la mujer, que en esos momentos desconocía.

-¡Maldita! - Gruño Zoro, quien como siempre fue el primero en reaccionar al ver a su respetado capitán ser atacado.

-¡¿Qué estás haciendo marimo de mierda?! - Gritó Sanji enfurecido porque éste quisiera atacar a la muchacha.

-¡A un lado, cejas de espiral! - Respondió fastidiado al momento que lo apuntaba con sus espadas dispuesto a lastimarlo si no lo dejaba pasar.

-¡No lo hagas! - Ordeno el monito al ver como su espadachín estaba rodeado de un aura asesina dispuesto a cortar tanto al cocinero como a su navegante de ser necesario.

-¡¿Qué estás diciendo Luffy?! - Grito Usopp temblando. - ¡Ella no es Nami!

-Ella es Nami... - Susurro por lo bajo mirándola de nuevo. - Huele a ella.

-Tiene razón. - Apoyó Robin. - Ella está siendo controlada por alguien, antes no podía adivinar de qué manera lo estaban haciendo pero ahora puedo decir con claridad que es debido a ése collar.- Señaló provocando que todos miraran aquél artefacto el cual seguía brillando de un color rojo intenso.

Usopp al momento comenzó a temblar con mayor fervor, ése era el regalo que tenía preparado en un principio para su preciada Kaya, el cual le había sido confiscado por los caprichos de su idiota capitán. ¿Acaso se trataba de algún collar maldito?, ahora sí que se sentía una basura total, había comprado un artefacto bastante molesto.

La peli naranja hasta el momento se había quedado parada en su lugar, sin articular palabra alguna, esperando que esas personas hicieran sus propias conclusiones y sonrío un poco al notar que habían terminado por acertar, no como las personas anteriores que habían visitado la isla. Cuando éstos terminaron de hablar, ella tiró su arma al piso y comenzó a caminar hacia ellos con toda la tranquilidad del mundo, mientras observaba a cada uno de los individuos.

Los más peligrosos parecían ser aquél espadachín de cabellos verdes y el otro morocho de mirada gris con tatuajes, por otra parte, la mujer oji azul parecía ser alguien demasiado inteligente por lo que debía ser alguien de quien tener cuidado, el narizón no parecía ser demasiado fuerte, y la muestra estaba en que desde hace ya un momento no había dejado de esconderse tras la mujer. Aquél muchacho rubio la había querido defender anteriormente por lo cual podía suponer que éste no se atrevería a ponerle un solo dedo final por supuesto estaba aquél chiquillo de mirada expresiva y cabellos revueltos al cual había atacado, él a simple vista no parecía ser demasiado fuerte, pero tenía un presentimiento de que se trataba de un individuo poderoso, las cicatrices que tenía bajo su ojo izquierdo y en su pecho en forma de cruz eran las marcas de que era un hombre de batalla.

Al momento, pequeños recuerdos comenzaron a transcurrir dentro de su cabeza como si se tratara de la transmisión de una película, todos eran recuerdos sobre aquél mocoso del sombrero de paja, los cuales por unos momentos causaron que se mareara, seguido de un pequeño dolor de cabeza, del cual se recuperó casi al instante. Pocas veces le había ocurrido eso cuando tomaba posesión de alguien, pero esa era la prueba de que él era importante para aquella persona llamada Nami.

-Monkey D. Luffy... - Susurro mientras se llevaba una mano al pecho. - Por desgracia he estado bastante tiempo dormida por lo que no tengo demasiada información sobre el lo que está sucediendo en el mundo actualmente, pero gracias a los recuerdos de ésta muchacha puedo decir que eres alguien a quien temer.

-Oii... - Habló él con voz seria mientras la fulminaba con la mirada. - ¿Quién eres?

-Tal como lo dijiste éste es el cuerpo de su amiga... O mejor dicho, era el cuerpo de su amiga. - Sonrió al ver como todos la miraban con odio. - Actualmente me pertenece, debo decir que no está nada mal, mi nombre es Lydia, mucho gusto. - Hizo una breve reverencia. - Al principio quería engañarlos haciéndoles creer que ésta mujer los había traicionado pero al parecer se dieron cuenta de inmediato que no era ella, debo alargarlos por aquél logro... Sin embargo eso no cambia la situación, no pienso devolverles a su amiga, y dado que éste sigue siendo su cuerpo no pueden dañarlo.

Lydia comenzó a acercarse a los contrarios quienes estaban totalmente alerta en caso de que quisiera hacer cualquier otra cosa. Luffy por su parte no se había movido para nada, ni siquiera se había parado a pensar sobre la herida que había recibido recién. Vio como la chica se coloco frente a él, ella tenía la vista fija hacia arriba para poder mirarlo directo al rostro, el cual tomó a la vez que con el dedo pulgar comenzaba a acariciar la herida bajo su ojo, causando que éste se estremeciera sin comprender muy bien porqué, sonrojándose sin poderlo evitar.

-Hay cosas que no puedo controlar al tomar cuerpos prestados. - Hablo Lydia. - Ciertos sentimientos de esas personas se quedan grabados en estos, además de algunos recuerdos...

Zoro observaba cada uno de los movimientos de aquella mujer, dispuesto a evitar cualquier otro ataque que quisiera hacerle al capitán, Robin por su parte de igual manera tenía los brazos cruzados en la posición exacta para activar su poder en caso de necesitarlo, Trafalgar también tenía la mano derecha levantada esperando cualquier mínima señal de peligro, y Usopp... Bueno, él seguía atrás temblando diciéndole a Luffy que se alejara.

-Y a ésta persona le atraes mucho.

-¿De qué estás...

En un instante ella se abalanzo sobre él juntando sus labios de manera sorpresiva, él tenía los ojos abiertos de par en par, su cuerpo se había tensado, y sus mejillas se habían coloreado de un rojo intenso, la mujer tenía los ojos cerrados, había jaloneado el chaleco del chico para atraerlo más a su altura mientras que el otro brazo lo tenía rodeado en su cuello al momento que enredaba sus dedos con el cabello de éste.

Zoro y Robin tenían los ojos abiertos como platos, aquello los había tomado totalmente por sorpresa, sin poder evitarlo se habían volteado a ver mutuamente logrando que sus miradas conectaran, lo cual no hizo más que provocar que ambos se colorearan del mismo tono rojizo para después desviar la mirada hacia cualquier otro lugar. Usopp por atrás había soltado un agudo grito de sorpresa el cual resonó por toda la isla y a continuación comenzó a balbucear un montón de tonterías sobre el "amor", Trafalgar por su parte estaba bastante incómodo y sólo había desviado su mirada hacia un costado con un leve rubor en sus mejillas apenas perceptible.

Luffy quien no había podido reaccionar hasta el momento, logró alejarse después de sentir como ésa mujer quería profundizar el contacto, y él al saber que no se trataba de la verdadera Nami había sentido un revoltijo en el estomago de entre culpa y confusión. A pesar de que sabía que ella se trataba de una impostora, ése cuerpo le seguía perteneciendo a su navegante y ésa sola idea cruzada por su mente había logrado que empezara a sentir un hormigueo por todo el cuerpo, junto con un inexplicable calor, como si la sangre comenzara a hervirle, el palpitar de su alocado corazón no parecía querer tranquilizarse de inmediato, y su rostro entero estaba teñido de rojo, superando incluso el color de su chaleco.

-Po... Po... ¡¿Por qué hiciste eso?! - Tartamudeo mientras miraba a todos lados mirando a sus nakamas quienes miraban hacia otro lado intentando no hacer contacto visual, al momento que silbaban.

-¿Mmm?, sólo fue un beso y te pusiste así... Que lindo.

-¡No me digas lindo! - Gruño molesto con los dientes afilados y los ojos en blanco.

-Capitán... Tiene que admitir que sí es lindo.

-¡Robin, no la apoyes! - Reclamó de nuevo pero ésta vez con un rostro de puchero, inflando sus mejillas en reproche.

Zoro, Usopp y Law tosieron por lo bajo recordándole a esos tres la situación en la que se encontraban, lo cual fue suficiente para que mugiwara recuperara la postura, de manera que tras dar otro salto hacia atrás se colocó en posición de pelea con la clara intensión de evitar que otro "ataque inesperado" pudiera hacerse presente. Lydia se sacudió un poco su vestido para después mirar sus uñas de manera despreocupada como si no hubiera pasado nada de verdadera importancia, después de unos segundos en que nadie había dicho nada ella por fin les dirigió la mirada para a continuación hablar.

-Bueno... Ahora que ya saben que no les regresaré a su nakama pueden irse, están molestando.

-¡Ni creas que nos iremos sin Nami!

-Puede ser una bruja, pero ella es quien nos guía por el Nuevo Mundo. - Siguió Zoro con un tono de voz bastante despreocupado.

-Pues que mal por ustedes...

-Oye. - Interrumpió Law ya exasperado. - Dijiste que tienes recuerdos pertenecientes a Nami-ya, ¿No es así? - Tras que la muchacha asintiera, él continuo. - Entonces deberías saber que no fue muy inteligente de tu parte venir sola.

-¿He?, pero ustedes... No dañarían a...

-Dos Fleur - Dijo Robin, activando su habilidad de la fruta del diablo, logrando que en la espalda de la contraria nacieran dos manos las cuales fueron necesarias para tomar sus muñecas y pegarlas a su espalda inmovilizándola. - ¿Quién dijo que teníamos que pelear para capturarte?

Antes de que pudiera hacer siquiera el esfuerzo para soltarse, Luffy se aproximó a ella y como si se tratara de un costal de papas la cargo y la colocó en su hombro derecho, después giró sobre sus pasos y comenzó a caminar guiando al grupo de vuelta al barco, ignorando por completo la herida en su costado izquierdo la cual por cierto seguía sangrando dejando caer pequeñas gotas de aquél líquido rojo en el piso.

-O... Oi... ¡Luffy!, ¡Estás sangrando!, Deja que Zoro la cargue.

-¿De qué estás hablando Usopp?, ¡Ésta herida no es nada!, He estado en mucho peores condiciones. - Respondió despreocupado mientras soltaba una suave carcajeada.

-Así es Usopp, no seas niña. - Siguió Zoro. - No sería un hombre si se quejara por una herida tan superficial.

-Una herida como esa es igual a la picadura de un mosquito. - Apoyó Law.

-¡Ustedes son unos monstruos! - Gritó Usopp en respuesta logrando que Robin comenzara a reír ante aquello.

Lydia por su parte estaba forcejeando intentando liberarse de aquél sujeto pero todo lo que intentaba era inútil por lo que después de unos momentos había optado por quedarse quieta, ya que no estaba asustada ni nada por el estilo, de cualquier manera sabía que no le harían daño y por otra parte confiaba en que Dante iría a buscarla si no regresaba en un buen rato. En todo caso estaba bastante confundida con aquél grupo de piratas extraños, ¿Cómo era posible que después de haber apuñalado al capitán estuviera tan tranquilo?, incluso sus compañeros estaban como fresca primavera, el más normal de todos parecía ser el narizotas.

Por más que intentaba hacerse la sorda no podía evitar escuchar cada tontería que a esos sujetos se les ocurría, charlaban, bromeaban y reían de forma amena, cosa que de cierta forma le hacía sentir repulsión, hace mucho tiempo que ella vivía de aquella manera despreocupada, disfrutando simplemente de la vida, corriendo de un lado para otro, avanzando, amando, pero ahora eso estaba en el pasado y ahora el único que seguía sabiendo de su existencia era Dante.

Cerrando los ojos intento con mayor fuerza dejar su mente en blanco pero sus voces aún seguían ahí, taladrando su cabeza, otorgándole una calidez que hace mucho tiempo no había sentido, ¿Por qué estaba sintiendo eso?, simplemente eran una bola de idiotas que habían llegado de la nada, otro más de los objetivos de ése sujeto. En todas las ocasiones que había tomado el cuerpo de alguna muchacha, no le había pasado algo similar. Había tenido recuerdos de la verdadera dueña del cuerpo como momentos antes le había pasado con aquél muchacho, pero nunca había tenido una resonancia de emociones.


*45 minutos antes*

Después de gritar y gritar había logrado desgastar su garganta, sentía un enorme ardor en el pecho, un vació en su interior, junto con un horrible sentimiento de soledad, desesperación e irritabilidad. Apenas había estado sumida en aquella obscuridad por unas cuantas horas, pero para ella, estar en aquél espacio, sin ningún ser vivo, sin alguna clase de fauna, sin sonido y sin sus amados amigos era tan espantoso que sentía como si hubiera estado encerrada ahí por años.

Luffy... En todo ese tiempo no había dejado de pensar en él ni un solo instante, no podía comprender que es lo que había hecho mal para que sus amigos se fueran, abandonándola en ése infierno. Él había prometido protegerla, él era quien la había prácticamente querido obligar a unir a su tripulación, quién derrotando a Arlong abatió con cada una de sus dudas, quien le brindo compañía, le regreso alegría a su vida, le devolvió su sonrisa y quien le otorgo los amigos que nunca antes tuvo a los cuales podía llamar con total seguridad su querida familia, ¿Entonces por qué?, ¿Por qué ahora se encontraba en soledad?, ¿Por qué nadie venia a sacarla de su sufrimiento?

Nami tenía la frente pegada al frío suelo abrazándose a sí misma intentando proporcionarse calor a sí misma ya que aquél lugar parecía bajar de temperatura cada vez más y más; Lágrimas de cocodrilo seguían saliendo de sus ojos y sólo se detuvieron cuando se hubieron agotado. El sonido de pasos resonando la obligaron a levantar la mirada y frente a ella se mostraba una especie de pantalla la cual mostraban imágenes del exterior.

Hasta el momento ésta había estado apagada por alguna razón, pero ahora mostraban la imagen del techo de lo que parecía ser la habitación de alguna mansión o algo así, porqué ésta tenía hermosas decoraciones como si se tratara del cuarto de una princesa.

Al momento pudo observar como la imagen se movía, levantándose de la cama, paseando por aquél cuarto mirando a los alrededores, podía observar la enorme cantidad de cuadros colgados en la pared, perfumes, cepillos para el cabello, sillones, vestidos, ¡Había de todo!, después de unos momentos pudo observar un espejo y al momento abrió la boca cuan grande era al verse reflejada en éste, ¿Qué estaba sucediendo?, podía verse a sí misma, podía observar todo como si fuera su cuerpo propio, podía sentir, pero no controlaba aquél cuerpo, ¿Por qué?, ¿Por qué no podía controlar su propio cuerpo?, ¿Quién era ésa persona?, ella no tenía una mirada tan opaca, ¿Por qué no podía moverse?, pensar en todo aquello solo la hacía desesperar aún más.

A lo lejos observó a un hombre de cabello largo y ondulado color negro, junto con unos enormes ojos de color rojo que la hicieron estremecer, ¡Eran los mismos que había visto en Punk Hazard!, quiso correr pero su cuerpo no le respondía. Tras unos momentos se enteró de que aquél sujeto se llamaba Dante, ya que ella misma... O mejor dicho, la persona que estaba en su cuerpo lo había mencionado.

Nada le había agradado cuando vio a ése sujeto abalanzarse sobre ella, podía sentir absolutamente todo, los labios de ése individuo encima de los suyos, las manos de ése sujeto manoseando su cuerpo, la forma en que la miraba con esos ojos llenos de lujuria no hacían más que llenarla de odio y asco. Ella no quería eso, ¡Por supuesto que no!, ¡Era repugnante!, pero lo más frustrante es que no podía hacer nada para detenerlo.

-¡No me toques!, ¡No me toques!, ¡No me toques! - Gritaba desesperada al momento que comenzaba a sentirse profanada, se sentía sucia, débil e impotente. - ¡Basta!, ya... Basta... - Su voz comenzaba a opacarse mientras las lágrimas comenzaban a asomarse nuevamente. - Luffy... Sálvame... - Suplico en un susurro volviendo a pegar su frente al piso obligándose a no ver nada más.

No supo cuanto tiempo estuvo en ésa posición, ni tampoco quería saberlo, su único consuelo es que ése sujeto no había llegado mucho más lejos con su cuerpo, se había detenido por alguna razón, pero ella no había prestado real importancia al porqué de sus acciones, simplemente estaba aliviada de que se hubiera detenido.

Una voz familiar hizo que regresara nuevamente la mirada hacia la pantalla de manera ilusionada, sus ojos habían brillado enormemente y una sonrisa de oreja a oreja se había pintado en su rostro. ¡Ésa era su voz!, ¡Era la voz de Luffy!, ilusionada había comenzado a gritar su nombre desesperada esperando que éste de alguna forma fuera capaz de escucharla y la sacara de ése horrendo lugar. No podía observarlo con claridad debido a unos molestos arbustos que obstruían el camino, pero ella sabía que era él.

-¡Nami! - Lo escuchó llamarla con aquella enorme sonrisa tan característica de él al momento que éste la abrazaba.

Sentir la calidez del cuerpo de su capitán, siempre habían ocasionado en ella toda clase de sensaciones, pero la que podía sentir con mayor fervor entre todas, era esa enorme seguridad, paz y felicidad que estar a su lado le ocasionaba. Sólo había bastado eso... Una fracción de segundos en los cuales él la había abrazado y todos sus miedos habían desaparecido, el estar en ésa horrible obscuridad había dejado de importarle, el cuanto tiempo había estado atrapada le daba igual, todo carecía de importancia cuando estaba junto a Luffy.

Poco le duró la fantasía cuando escuchó la voz adolorida de éste, tras soltar un quejido. Rápidamente abrió sus ojos los cuales había cerrado en un principio de manera inconsciente con el propósito de disfrutar más de aquella sensación. Y tras observar como éste tenía un cuchillo enterrado en el cuerpo, ella se paralizó por completo. ¿Cómo había llegado eso ahí?, ¡¿Acaso había sido ella?!, ¿Apuñalo a Luffy?

-Na... Nami...¿Por qué tú? - Escucharlo susurrar aquello logró que su corazón se destrozara en mil pedazos.

-¡No!, ¡No fui yo Luffy!, ¡Yo nunca haría eso!

En ése momento todo quedó negro nuevamente, desesperada gritó lo más fuerte que le fue posible sin importarle que la garganta le doliera en gran medida, repetía una y otra, y otra, y otra vez más el nombre de su querido capitán, pero todos sus intentos eran inútiles. ¿Era acaso por eso que Luffy y sus amigos se habían marchado dejándola ahí?, eso tenía sentido... Mucho sentido... Ella nunca sería capaz de perdonarse a sí misma por hacer aquello. Y si ella no podía perdonarse, ¿Cómo podía esperar que sus compañeros lo hicieran?


-Qué... ¡¿Qué te sucedió?! - Grito Chopper asustado mientras comenzaba a correr en círculos. - ¡Doctor, doctor!, ¡Necesitamos un doctor!, ah... Soy yo. - De manera apresurada fue con el monito a revisar la herida para poder darle tratamiento de manera inmediata.

-Esto no es nada. - Respondía él de manera despreocupada mientras observaba a la mujer que se hacía pasar por Nami, la habían esposado para que no se escapara y ahora se encontraba al lado de Ceasar Clown. - ¿Es realmente necesario eso? - Reclamó con las cejas arqueadas sin gustarle en lo absoluto ver a la chica esposada como si fuera una criminal. - Es nuestra nakama.

-¡Te apuñalo! - Gritaron todos furiosos y él simplemente subió los hombros indicándole que le importaba muy poco.

Ceasar se burlaba de la "prisionera" en un acto para subirse a sí mismo su ego, entendía la situación debido a que los había escuchado hablar del acontecimiento cuando regresaron al barco y de más estaba decir que él se la estaba pasando de maravilla. Ahora la tripulación de los mugiwara estaba metida en un enorme problema, sin saber como regresar a su nakama a la normalidad, lo cual significaba más problemas para Trafalgar.

-¡Ey!, Toraoooo. - Dijo con una cara de burla haciendo énfasis en la manera tan ridícula en la que el chiquillo le llamaba lo cual ocasiono que a éste le saltara una vena en la cabeza. - Ésta tripulación está llena de idiotas, pero más idiota eres tú al formar una alianza con ellos.

-Cállate. - Respondió fastidiado mientras le daba tremendo golpe usando su espada como bate de béisbol logrando que éste cayera el piso quejándose. Él ya tenía suficiente con que mugiwara le hubiera colocado aquél ridículo apodo como para que un estúpido científico se lo estuviera recordando. Y si le permitía a ése mocoso llamarlo de ésa manera era simplemente por dos razones. La primera es porque era un cabeza hueca y por más que lo corregía no le hacía caso, y la segunda era simplemente por ser Luffy, sabía que ése sujeto no lo decía con deseo de hacerlo enojar o en forma de burla así que había decidido hacer una excepción. - Bueno... ¿Y qué vamos a hacer?

-Mmmm... - Luffy se había logrado fugar de los tratamientos de Chopper y ahora se encontraba acuclillado frente a la peli naranja observándola fijamente. - ¿Por qué tomaste el cuerpo de Nami?, ¡Devuélvela!

Lydia lo fulminó con la mirada para después soltar un pesado suspiro al aire, ¿Acaso ése tipo era retrasado?, ni loca le haría caso, es más... No tenía ni una sola razón para responderle a sus preguntas. Por otra parte se sentía tarada al haberse dejado capturar tan rápido por aquella banda de piratas, y es que... Apenas había recuperado la consciencia y ése estúpido de Dante la había mandado a investigar, vaya inútil, pudo haberlo hecho él desde un principio.

Por otra parte quería que ése mocoso dejara de verla de ésa manera, no podía sostenerle la mirada ni por unos instantes. No había duda alguna de que ésa tal Nami se sentía totalmente enamorada de ése monito, y si algo detestaba, es que no podía hacer absolutamente nada con los sentimientos de la dueña original. Así que aunque intentara evitarlo no podía evitar sentirse nerviosa frente a él, y más si lo tenía prácticamente encima de ella.

Si lo había besado no había sido realmente de manera intencional, había sido solamente un impulso de su cuerpo al tenerlo enfrente, y lo volvería a hacer si ése idiota no la dejaba tranquila, pero definitivamente tenía que tener cuidado, ya que de por sí ya estaba un tanto preocupada de que Dante hubiera visto la primera escena vergonzosa ocasionada por su falta de control, y ahora estaba segura de que ya no estaría muy lejos de ahí, dispuesto a recuperarla, de manera que no podía dejar que viera aquello o se molestaría.

El hombre de cabellos verdes tomó al muchacho por el cuello del chaleco alejándolo de ella lo cual agradeció internamente. Los escuchaba conversar, al parecer tenían la clara intensión e salir inmediatamente de la isla, ¿Qué les sucedía?, ¿No se habían puesto a pensar que la manera de recuperar a su amiga estaba en la isla?, si ella salía de ahí estaría en problemas, de por sí ya bastante trabajo le había costado llegar como para que se la llevaran de nuevo. Además, había cometido el grave error de subestimarlos y dejar a plena vista el collar, ahora gracias a esa arqueóloga todos sabían que el collar era la fuente de la maldición, y si ellos decidían quitárselo todo se habría acabado. Pero al parecer estaba segura porque hasta el momento a ninguno de esos cabezas huecas se les había pasado esa posibilidad por la cabeza. Sonrió para sus adentros pensando que tendría la oportunidad perfecta para hacer tiempo antes de qué ése sujeto llegara a tomarla de vuelta.

Se detuvo en seco al ver ahora a Trafalgar Law frente a ella, mirándola con ojos fríos analizándola con tranquilidad. Por alguna razón ése hombre la ponía de nervios, aquella mirada color grisácea le causaba escalofríos, tenía toda la pinta de matón y no entendía como es que le podía causar temor ése hombre si estaba todo el tiempo al lado de Dante quien de igual manera era literal... Un asesino.

Mirando a su lado, parado se encontraba Roronoa Zoro, con la misma mirada penetrante que el anterior observándola desde su interior con las cejas fruncidas. Ella al ver eso tragó saliva al momento que comenzaba a sudar frío, definitivamente ése sujeto también le causaba temor. Al lado del cabeza de musgo se encontraba Robin, quien a diferencia de los otros dos se veía bastante entretenida con la situación tan extraña en la que se encontraban, tenía la mano bajo la barbilla como si estuviera pensando en algo.

-Te quitaré esto. - Escuchó al morocho de ojos grises decir con voz neutra mientras colocaba su mano en el dije del collar, cosa que la hizo entrar en pánico y ante esto él soltó una sonrisa macabra de lado a lado, al momento que su mirar se obscurecía. - Como pensaba... Sólo necesito quitártelo.

¡Maldición!, ¡Los había subestimado!, no todos eran idiotas en ésa tripulación de piratas, y ahora de manera inconsciente les había dicho la manera de recuperar a la peli naranja, lo peor es que en ése momento no podía moverse y no podía hacer nada para evitar que le arrebataran el collar.

-¡Ya deja de estar jugando y ven a salvarme estúpido Dante! - Grito a todo pulmón desconcertando a todos los presentes.

-No era necesario que me insultaras Lydia... Que cruel eres. - Se escuchó una voz profunda intentando sonar ofendida. - Estaba a punto de salvarte, así que no estés lloriqueando.

-¡¿Quién eres tú?! - Gritaron todos al unísono mientras que Ceasar se hacía para atrás pegando su espalda contra la pared intentando mantenerse lo más alejado de aquél macabro sujeto.

El peli negro se paro en la cubierta del Sunny observando a todos con una enorme sonrisa en el rostro, mirando a la prisionera comenzó a soltar comentarios burlones que lograron enfurecerla. Caminando a pasos lentos se dirigía hacia ella con la intensión de llevarla de nuevo a la mansión pero Luffy y Zoro se colocaron enfrente dispuestos a matarlo si daba un paso más.

Éste no hizo absolutamente nada cuando ambos hombres se abalanzaron sobre de él para atacarlo, recibió el golpe del menor logrando retroceder unos centímetros, al igual que obtuvo de lleno el ataque de espada del peli verde el cual le dejo una herida mortal en el pecho. Lo más sorprendente de todo es que éste no parecía para nada afectado a pesar de eso, suspiraba de manera aburrida.

-¡Room!

Escuchó decir al hombre conocido mundialmente como shichibukai, para después ver como estaba a punto de cortarlo en pedazos, por lo cual ésta vez si lo esquivo. Él estaba muy pendiente de las noticias que llegaban a la isla por medio de los periódicos, así que tenía información acerca de su fruta del diablo, y definitivamente no era conveniente dejar que lo cortara con ésa espada.

-Me gustaría quedarme a charlar con ustedes pero... No tengo tanto tiempo.

Antes de que pudiera moverse recibió de lleno uno de los láser de Franky, logrando que una explosión de humo rodeara el lugar. Pero esta fue inútil ya que solo logró que aquél hombre se camuflara logrando recuperar a la mujer en sus brazos. Al momento todos los mugiwaras comenzaron a atacarlo pero éste los esquivaba con una facilidad que no hacía más que molestarlos aún más.

-"¿Cómo es que puede moverse con la herida que le hice?" - Pensó Zoro fastidiado.

-Bueno, los veré después si es que quieren recuperarla, por el momento me retiro. - Dijo antes de desaparecer.

El ambiente se quedó en completo silencio, todos estaban impresionados, ¿Cómo habían dejado huir a ése tipo?, definitivamente habían bajado la guardia, pero... ¿Cómo era posible?, estaban seguros de que había recibido algunos de los ataques de los presentes, y la herida más importante de todas, la que ocasionó la espada de Zoro en el pecho. Con eso debería de haber bastado para que éste dejara de pelear, pero contrario a aquello no había hecho efecto.

-¿Qué acaba de pasar? - Preguntó Brook desconcertado logrando que todos estuvieran de acuerdo con él.

Continuara...

Agradecimientos:

Anonima-Traumada: No llores, no llores, ya verás que todo se arreglara tarde o temprano.

Goldeen Neko: Jajajaja, no te preocupes, te agradezco que lo estés leyendo, y no te preocupes, que cuando termines de ver Punk Hazard el fanfic aún estará disponible para que puedas leerlo, en todo caso... ¿Es una ventaja no?, puede que hasta cuando termines con ése arco ya haya finalizado con ésta historia y entonces ya no tendrás que esperar a que esté actualizando. jejeje.

solitario196: Puedo sentir claramente con éste comentario que de verdad detestaste a Dante con todo tu ser... Jajajajaja, no te preocupes, no te preocupes ya me aseguraré después de que Luffy le de su merecido castigo por haber manoseado a nuestra pobre navegante. Por otra parte me alegro de haber logrado mi objetivo de hacer a éste personaje despreciable para ustedes. *0*

Guest: Perdón por haberme tardado en actualizarlo pero como dije al principio del cap. Ya entré a la escuela y ahora me voy a tardar más escribiendo.

Luffy Ketchum: No te preocupes, lo que importa es que sigues la historia y yo con eso soy feliz jejeje. Y sí... Tienes razón, últimamente estoy haciendo que Luffy utilice mucho la cabeza... Pobrecito, con lo que detesta pensar... Jajajaja, pero todo ésto es necesario para que él comience a darse cuenta por fin de lo que siente por Nami, así que es un dolor necesario.

Kaoru likes One Piece: Sip, acertaste, Nami está poseída, aún no digo la razón del porqué todo el rollo de Dante y Lydia pero pero...Eso ya se verá más adelante, de hecho creo que no falta mucho para que lo deje claro, ya que éste arco de historia no creo sea tan largo, no es que no quiera hacerlo, la verdad si por mí fuera lo haría lo más largo que pueda pero pero... Ya en sí tengo planeado como va a terminar éste fanfic, y pues... Mi cabeza no me da para más, no estoy segura de cuantos capítulos en total tendrá pero bueno... Mientras dure lo disfrutaré.

LucyNamiKagome: Lo dejé en la mejor parte porque... ¿Porque soy mala?, jajajajaja, es para agregarle dramatismo a la historia... Ya sabes como funciona esto, es horrible cuando te dejan en la intriga, pero cuando tú eres quien escribe y dejas en la intriga a los demás pues... Pues... Es divertido.

nico2883: Tranquilo, tranquilo, no llego tan lejos como para llegar a violaciones, de hecho... Por mucho que quiero que detesten a Nami, le tengo suficiente respeto a Nami como para dejar que suceda.

Tomo-chan: Obviiiiiiiii que adoro dejarte picada es mi pasatiempo favorito, lo haré las veces que sean necesarias, así que sufre... OK no xD ¿Enserio te salieron lágrimas?, no pensé que ése cap pudiera llegar a afectarte hasta tal grado... Y sobre los spoilers ps... Ya estarás más tranquila porque ahora tienes acceso a las actualizaciones que vaya haciendo cuando se te de la regalada gana, disfrútalo es tu entrada VIP xD