Nota de la aurora:

Perdón adelantado por horrores ortográficos y la redacción media rara que tengo.

"Los personajes que aquí aparecen no me pertenecen, son de autoría de J.K. Rowling, sólo los presto, para escribir esta historia paralela a los libros."

Perdón por no haber publicado antes.

CAPÍTULO 17.– FINALES.

- No tengo muchos recuerdos de mi primer viaje en tren con Fleur.- reconoció avergonzada la castaña, pues la Francesa apenas estuvieron dentro de la locomotora, secuestró a Hermione dentro de un vagón vació y se encerró con ella, colocando sendos encantamientos bloqueadores y distractores, casi sometió el vagón a un encantamiento Fidelius, en post tener mayor privacidad, pues había notado el cansancio en los ojos de su compañera.- recuerdo la tibieza de su cuerpo y su fiero abrazo, la melodiosa tonada de su voz al cantarme y calidez de su aliento, nos dormimos todo el viaje hasta Londres, atrás quedaron mis planes de platicar sobre nuestras familias; tengo que reconocer con vergüenza, mi falta de comunicación respecto de mi familia, sin escudarme, Fleur también olvidó platicarme algunos detalles, que nos hubieran ahorrado algunos dolores de cabeza.

- Abuelita, sígueme contando, quiero saber más de tu historia con abuelita Fleur, amo las historial de amor.- refunfuñó una pequeña niña de rubios y lacios cabellos, con unos impresionantes de ojos azules, de poco más de tres años de edad, quien estaba sentada en las piernas de una mayor Hermione Granger, descansando su cabeza en el pecho de la castaña a la altura de su corazón, mientras con una mano jugaba el cabello de la mayor y su dedo pulgar de su otra mano estaba en su poca, en su mirada se observaba cansancio, pero se negaba a sucumbir al sueño.

- Tiene que dormir, mi pequeña Aimée.- dijo apretando a la criatura en sus brazos, recostándose en el sillón brindando mayor comodidad, al cuerpecito de su nieta.

- Yo quiero a mamá, no puedo dormir sin mi beso de las buenas noches, es muy importante abuelita.- lloriqueó la niña.

- Mamá no puede estar con nosotras, está en el hospital pronto será una hermana mayor; a parte yo te puedo dar muchos besitos de las buenas noches.- dijo Hermione mientras besada el rostro infantil de su primera nieta, hija de su hija mayor, mientras la pequeña rubia comenzó a reír, disfrutando el comportamiento de su abuelita, siempre cariñosa con ella, aunque estaba un poco preocupada, pues con la llegada de su hermanito, ya no sería la única nieta.

- Ya no quiero un hermanito, me van a dejar de querer.- lloró con más ahínco y gruesas lágrimas se escurrían de sus ojos.

- No mi pequeña Aimée, nunca podremos dejarte de querer, sabes que el amor es una magia poderosa, y una de sus mejores cualidades es agrandarse para que más personas quepan, yo amo a muchas personas y las amo de diferentes manera, pero no por eso quiere decir que las amo menos, a tu abuelita Fleur la amo como mi pareja de vida, mi esposa, el amor de mi vida, mi media naranja como en los cuentos muggles, a tu madre y tus tías Éline y Elise, mis hijas las amo como el regalo y la producto del amor entre abuelita Fleur y yo; tu eres mi sangre un anhelo, una realidad y un deseo eres mi familia, eres algo que no puedo explorar con palabras pero mi corazón , alma y magia te reclamos como mío, también eso siento por el pequeño o pequeño nuevo bebe; también amo al tío Harry, a la tía Ginny, a la Tía Gabrielle; somos seres humanos y nuestra capacidad de amar es increíble.- explicaba pacientemente Hermione buscando palabras sencillas para el entendimiento de su joven nieta, quien poseía una inteligencia precoz, pero no dejaba de ser muy joven.

La pequeña frunció el ceño, en una perfecta imitación de su Abuela Hermione, tal vez la niña fuera una copia casi perfecta de Fleur, pero en definitiva al convivir con Hermione tanto tiempo, había provocado la imitación de muchos gestos particulares; la mujer mayor observó la gama de gestos en su nieta, observó sin decir una palabra a la espera del accionar de la menor.

- Te amo abuelita, somos familia.- dijo la menor revolviéndose ente los brazo de su abuela y paró en sus paró sobre las piernas de su abuela, acercando su rostro al de su abuela y juntó sus frentes, permitiendo deleitarse contemplando los orbes cafés de la mujer mayor, luego agarró el rostro de su abuela guiándolo hacia su rostro, juntando sus narices y luego frotarlas.- Un besito esquimal y también voy a amar al nuevo bebé, pero mis juguetes serán siendo míos, y mamá me dará muchos besitos, también papá, abuelita Fleur y ahora sigue contándome de tu relación .- dijo haciendo puchero

- Eres una tramposa.- se carcajeó Hermione, no pudiendo negar lo adorable de su nieta.- ¿en qué me quedé? No lo recuerdo.- dijo mientras se acariciada en mentó.

- Abuelita no se vale.- se quejó la infante.

- Cuando el tren llegó a la estación King´s Cross, despertamos en brazos de la otra, habíamos dormido todo el camino, ambas nos sentíamos descansadas, si tienes en cuenta la duración de tres horas y media, ambas nos sentíamos perezosas.- dice Hermione haciendo una pausa para reajustar el cuerpo de su nieta y poder acariciarle el cabello algo heredado de Fleur, suspira para evitar relatar el momento de fiera pasión juvenil, los besos y caricias en definitiva no apta para los oídos de su pequeña nieta.- fuimos las ultimas en bajar del ferrocarril, estábamos tomadas de las manos, esas vacaciones acordamos llevar los mínimo de último momento, Fleur sigue recriminándome la molestia de haber hecho maletas y no llevarlas, en fin, cuando estábamos paradas en justo de la puerta de un vagón, decidimos besarnos llevadas por el momento, el problema fue que estábamos a la vista de todo y mis padres y los de Fleur nos vieron y la tercera guerra mundial se desató, con unos furiosos gritos de batalla, y cuando me separé de los labios de Fleur, observé una maraña de extremidades rodando por el suelo, liándose a golpes al puro estilo muggle estaban mi padre y el padre de Fleur, fue una escena imposible de olvidar, en cada reunión familiar era uno de los temas preferidos, ahora no la hablamos tanto, por la muerte de tu bisabuelo Granger, es un tema algo espinoso, sobre todo después de muchos años de amistad y partidos de Golf.- relató muy pensativa Hermione al recordar a su querido padre.

- Fue muy divertido cuando nuestra madres intervinieron agarrando las orejas de sus maridos, una situación muy divertida si analizamos que nuestros padres le sacaba alrededor de veinte centímetro a sus esposas.- dijo una voz entrando en la estancia, de inmediato Hermione esbozó una gran sonrisa viendo a su esposa con su conjunto muggle de vaqueros ajustados y una blusa de botones de color ocre, su cabello rubio atado en una cola de caballo.- Al parecer nuestras princesa se ha quedado dormida a mitad del cuento.- dijo Fleur señalando a la pequeña dormida en brazos de Hermione.

- Me ha costado mucho, ha estado inquieta, piensa que con la llegada del nuevo bebé la dejaremos de amar.- dijo Hermione a su esposa quien, se acercó hacía donde estaba sentada en el sillón y le besó los labios de forma dulce y dejó un besó en la cabeza de la menor.

- Eso me recordó mucho a su madre, las mismas preocupaciones.- dijo Fleur.- Por cierto tenemos una otra hermosa nieta.

- Soy abuela de nuevo.- expresó con júbilo.- Esperemos unas horas y juntas iremos al hospital, si la levanto estará de mal humor; por cierto espero escojan en esta ocasión un nombre en inglés, sería bueno para mis raíces británicas.

- Ahora resulta, tantos años y sigues quejándote.- se burló Fleur, cómo lo llevaba haciendo de hace tantos años.

- No es queja, es sólo tenemos una vida tan francesa, el lado bueno es mi adorado yerno es un auténtico caballero ingles.- respondió Hermione, picando con su comentario a su esposa.

Haciendo caso omiso a las palabras de su esposa Fleur se levantó con elegancia, abrazó a su nieta y se fue caminado hacia una de las habitaciones seguida de cerca por Hermione, recostó a la pequeña en el centro de la cama y la arropó, luego se acostó junto a ella mientras le acariciaba el cabello.

- Como pasa el tiempo, pareciera ayer cuando nos conocimos, ahora tenemos una gran familia, dos nietas, tres hijas, otros bebes en camino.- expresó Hermione.

- Si, muchos años han pasado más de treinta si quieres un número, hemos vividos muchas aventuras, hemos tenido peleas épicas, más nunca cambiaria algún detalle, te amo con tus virtudes y defectos, amo nuestra familia.- dijo Fleur girando el rostro para ver a los ojos a su esposa, misma que se había recostado tras de ella y la abrazaba protectoramente.

- Amo tu risa, amo tus lagrimas aunque no las quiera ver nunca, pues no me gusta que sean de dolor.- dijo la castaña siguiendo a Fleur.

- Amo tu voz y tu entonación inglesa.- volvió a hablar.

- Yo también amo tu fuerte acento francés cuando mal pronuncias mi nombre.-

- Amo tu locura hacia los libres, los cuales pueden ser tus únicos amantes, más no el amor de tu vida pues ese puesto es mío y sólo mío.- dijo mientras se volteaba quedando de frente a Hermione.

- Amo tu forma de ser, aun cuando sea altiva y presumida, en cambio yo te prohíbo tener algún amante, pues tú única y devota amante seré yo.-

- Demuéstramelo.- exigió Fleur.

- Lo he hecho por más de treinta años, soy tu mejor amante, nuestras tres hijas son prueba viviente de ello y por su fuera poco tengo las cicatrices en mi espalda provocadas por tus uñas a cada vez que hacemos el amor.-

- Presumida.-

- Tenemos compañía, no podemos.- dijo Hermione refiriéndose a su nieta, mientras deslizaba su mano por debajo de la blusa de su esposa y acariciaba la piel tersa de la zona de las costillas.

- Amo cuando nos recitamos un extracto de nuestro originales votos matrimoniales.- dijo Fleur con mirada soñadora.

- Te amo por lo que fuiste, eres, serás y nuestra próxima familia.- continuó recitando Hermione con seriedad.

- Felicidades seguimos creciendo como familia.- Dijo Fleur.

- Nuestras hijas nos inundaran de nietos.- contestó Hermione de inmediato.

- No me refería a ello, sino a.- exclamó Fleur agarrando la mano de su esposa y posicionándola en su plano estómago.- Vayamos a ser madres otra vez.-

- De, de, de verdad.- tartamudeó al contestar.-

- Si.- confirmó Fleur mientras rotaba la mano de su esposa por su estómago.

- Puede tener un nombre ingles.- preguntó ilusionada Hermione.

- Lo pensaré, pero no te prometo nada, mi familia es muy tradicional.- replicó ingeniosamente Fleur.

- No puedo creerlo, nuestras hijas menores tienen veinticinco años, y esta o esta bebé tendrá sobrinos mayores, ¿es seguro para tu salud? Ya no somos tan jóvenes y si te pierdo, los pierdo a ambos, no mi amor, tenemos que ir al médico, hacer unas ecografías, vitaminas acido fónico, curso psicoprofilactico, estableceremos una rutina de ejercicio, no debiste cargar a Aimée, vamos al hospital ahora mismo, necesitamos monitorearlos, tu trabajo es muy riesgoso… -hablaban tan rápido Hermione brincando de un tema a otro para diversión de Fleur, algo no cambiada con sus embarazos, Hermione entraba en modo mamá gallina, por ello la besó para silenciarla, mientras continuaba frotando sus manos juntas por encima de donde su futuro bebe crecía.

- Tranquila lo hemos hecho antes, todo saldrá bien, sólo abrázame, tu bebé tiene sueño.- dijo Fleur cerrando los ojos al tiempo se voltea para abrazas a su nieta, y casi de forma inmediata se durmió.

Hermione se quedó pensando, seria madre de nuevo, una nueve experiencia, y mentalmente agradecía ser una bruja y su mayor esperanza de vida, no quería imaginarse si moría y su dejando a Fleur sola con el nuevo bebe. De pronto sintió como su esposa se removía.

- Deja de pensar, sólo abrázanos.- murmuró entre suelo la rubia.

Hermione se encogió de hombros, luego pegó su cuerpo lo mayor posible al de Fleur y estiró un brazo por encima de cuerpo de la rubia mayor, acogiendo a su nieta.

- Te amo.- dijo Hermione presionando sus labios en la sien de su esposa, quien suspiró entre sueños, posteriormente cerró los ojos, intentando dormir, mientras se imaginaba la apariencias de próximo hijo, nunca pensó tener una familia extensa, ella era hija única después de todo, sin embargo ver la unión entre Fleur y Gabrielle la hizo desear haber tenido un hermano o hermana.

A la mañana siguiente cuando Aimée fue la primera en despertarse liberándose del brazo de Hermione, traviesa como siempre comenzó a brincar por la cama, despertando a sus abuelas, cuando se disponía a brincar sobre Fleur, Hermione asustada la reprendió fuertemente, Aimée sorprendida comenzó a llorar pidiendo a su madre, Fleur le lanzó a su esposa una mirada reprobatoria, cargó a su nieta y se encerraron en el baño, dejando a Hermione en la habitación.

Mientras en el baño Fleur lleno la tina de agua tibia, desvistió a la menor y la metió a la bañera donde las burbujas la esperaban.

- Voy a contarte y secreto, pero tendrás que prometerme no poder repetirlo hasta cuando lo contemos a la familia.- dijo Fleur mirando a los ojos de su nieta, quien se divertía las burbujas y olvidó sus lágrimas, la pequeña Aimée, asintió curiosa, entonces Fleur le platicó sobre su embarazó y la preocupación extrema de Hermione, la infante procesó rápidamente la información, alegrándose por sus abuelas y comprendió el accionar de su otra abuelita.

Hermione estaba acostada en la cama con una almohada sobre su cabeza, cuando escuchó el clic de la puerta, esperó para hacer un movimiento cuando sintió un peso sobre ella, retiró la almohada de su rostro y vio el sonriente rostro de Aimée.

- Te amo abuelita, lo siento, prometo no brincar sobre abuelita.- dijo apresuradamente la niña.

Fleur se dedicó a observar la enternecedora escena, pensando en su próximo hijo no nato, no queriendo interrumpir entró a ducharse en tiempo record, mientras Hermione entretenía a su nieta, cuando hubo terminado su ducha salió y llamó a la menor, otorgando el tiempo a su esposa para su baño matutino y posteriormente se reuniría con ellas para desayunar juntas e ir al hospital a conocer a su nueva nieta.

Más tarde las tres féminas se aparecieron en el Hospital, caminaron saludando a los muchos conocidos a lo largo de los pasillos, mientras se dirigían al ala de maternidad, donde un nutrido grupo de magos y brujas estaban congregados esperando el horario de visitas, cuando llegaron las primeras en acercarse fueron sus hijas gemelas ambas embarazadas, Hermione protectoramente estaba situada a espaldas de Fleur, con una mano en su estómago, gesto que no pasó desapercibido por su suegra Apolline, quien gritó alertando a todos.

- Estás embarazada.- expresó rebosante de alegría.

- Mamá has arruinado la sorpresa.- se quejó. - ¿cómo te enteraste?- preguntó curiosa.

- No puedo creerlo voy a ser abuela de nuevo, se dan cuenta que mi nieto será más joven que sus sobrinas. Recuerdo los mismos movimientos en Hermione cuando vinieron a la casa para anunciarnos su primer embarazo, ella revoloteaba en torno a Fleur, le preguntaba cada minuto si necesitaba un cojín, si estaba cansada, si tenía hambre, sed, no podía tener las mano alejadas de su estómago aun que lo intentaba hacerlo sutilmente fallaba tanto, nunca fue su fuerte las mentiras, menos cuando irradiaba felicidad, fue muy cómico hacernos los desentendido durante la cena, en especial cuando de forma premeditada planee una cena de diez platillos, con todos los protocolos de alta sociedad.-

- Una muy larga cena, pero eso no supera el fin de semana que me alejaron de Fleur cuando teníamos pensado anunciar el segundo embarazo, fueron tres días, cuando me acababa de enterar, no lo puedo creer en verdad son una mala influencia para mi esposa, con este tercer embarazo no pienso ceder en nada, mi esposa e hijo me necesitan, todos son adultos y tienen sus respectivas parejas, nada de complicar la vida a su madre, eso lo digo por ustedes gemelas, nada de aparecerse o llamar a media noche pidiendo pasteles de mamá para sus antojos, su madre necesita tranquilidad, si ese es el caso nos iremos a un largo viaje y donde estaremos incomunicadas.- Amenazó Hermione recorriendo su vista por cada mago y bruja en la estancia.

- Si mamá lo prometemos.- respondieron a coro las gemelas, ambas altas, de rubio cabello ondulado y de ojos azules, clara muestra de su herencia Delacour.

- Felicidades mamás.- dijo Victorie desde el dintel de la puerta, su primogénita una perfecta copia de Fleur, misma quien tenía unos círculos debajo de su ojos clara muestra de la falta de sueño a causa de su parto de hace unas horas.- voy a tener un hermanito.- ante estas palabras un coro de gritos de emoción unidos a una ronda de abrazos y felicitaciones, más tanto alboroto causado, despertó a la nueva integrante de la familia quien comenzó a llorar, Victorie diligentemente entró al cuarto y cogió a la bebé de la cuna, y se acostó con ella en la cama descubriéndose en pecho acercando a la llorosa bebé hacia él, para que esta pudiera alimentarse, silenciando la estancia al momento, Aimée corrió hacia su madre, pero como recordó las palabras de su abuela Fleur de ser cuidadosa, pidió ayuda a su padre Teddy Lupin, para subir a la cama y recostarse al lado se Victorie.

Hermione observó complacida la escena, acariciando el estómago de su esposa, complacida con su fructifica vida familiar al lado de esa gran mujer, recordando los momentos que marcaron su vida.

Transcurrido dos años de relación con la mujer francesa, Hermione estaba segura de querer iniciar un nuevo capítulo en su vida, su relación era estable superado el primer encuentro entre familias, cada día se dificultaba alejarse de Fleur, y en más de alguna ocasión se había escabullido en su habitación en la Mansión Delacour. Por su idea de pedirle matrimonio rondaba desde hace algún tiempo, pero su principal dilema radicaba en el anillo de compromiso, muchos le decían que no tendría problema por el giro comercial de su familia, una casa diseñadora de joyas, con una enorme bóveda repleta de joya comercializada y exclusivas, pero ella no quería darle una común, quería crear una joya a base de magia, parte intima de su relación, sin embargo sus principios morales sobre la magia de sangre le han impedido realizar el hechizo. Ese día en particular se sentía irritable, estaba en su despacho en la sede de la empresa familiar, cuando su madre entró quería protestar por la interrupción, sin embrago su madre utilizó la mirada y la silenció. Ella le comenzó a hablar de la historia familiar, cuando a su bisabuelo lo consideraron un ladrón, por la adquisición de una mina de diamantes de fuego, o cuando a su abuelo lo tacharon de robar los diseños campaña, y su experiencia propia la fusión con las empresas de su padre cuando atravesaba una declive la compañía familia, todos los casos fueron habladurías, pero cada uno de las personas de la familia, saben y conocen los motivos que los llevaron obrar de esa manera, ahora analiza, tú quieres utilizar magia de sangre, utilízala con sensatez y recuerda tu futuros hijos no serán una mezcla de sangre. Esas palabras fueron la que me ayudaron a decidirse sobre el anillo de Fleur, besó a su madre en la mejilla y corrió a su taller a diseñar el anillo para su futura esposa, trabajo día y noche, ella misma fundió el oro platino, creo dos bandas estilizadas unidas con una diamante de sangre de la mina familiar y esto lo bañó con una tres gotas de su sangre mientras realizó un encantamiento, la piedra anillo absorbió la sangre, brillando y luego el adoptó un color más carmesí, feliz de haber conseguido su logros, se pareció en el vestíbulo de la mansión Delacour donde llamó a gritos a Fleur, quien se precipitó por las escaleras, y al ver a Hermione toda desaliñaba la abrazó con fuerza e inmediatamente después le asestó una bofetada seguida de un fogoso beso en los labios, atontada por el recibimiento Hermione nada más se arrodillo y extendió en anillo, pronunciado las palabras "cásate conmigo Fleur, se mi mujer y como soy tuya", Fleur brincó sobre ella y la besó mientras la lagrimas caían por sus ojos, Fleur después de otra acalorada ronda de besos dijo "aunque te recuerdo que para la magia ya estamos casadas", más Hermione replicó "en unas circunstancias poco ortodoxas". Tal vez no fue la mejor proposición pero fue algo fuera de lo común, siempre se defendía la castaña en las reuniones familiares cuando el tema de la pedida de mano salía a colación.

La boda por el contrario fue fastuosa en todos los sentidos un derroche de dinero, para montar el espectáculo denominado la boda del año, muy a pesar de Hermione quien cedió a los caprichos de ambas familias, además de que Fleur estaba muy ilusionada, el principal problema fue compaginar lo muggle con lo mágico, pues los invitados era de ambos mundos, principalmente por ello, fue primero una ceremonia de unión mágica, donde ambas mujeres compartieron votos, unieron su magia, misma que fue bendecida por el Clan Veela Delacour, posteriormente compartieron otros votos en una ceremonia muggle; la recepción se desarrolló con hechizos glamour y distractores sobre las carpas donde dispusieron a los invitados muggles, para evitar preguntas sobre las extravagantes prendas de vestir de los invitados mágicos.

La luna de miel fue el regalo de Hermione, a ciencia a cierta nadie sabía el lugar escogido por la castaña para sorprender a su esposa, ella realizó los trámites necesarios para ello, cada detalle fue hecho en completo secretismos, Fleur se encontraba intrigada por el comportamiento de su pareja, pero confiaba lo suficiente en ella para dejarse sorprender. Al finalizar la fiesta o mejor dicho cuando ambas cumplieron el protocolo, decidieron retirarse de la fiesta con maletas en mano, abordaron un vehículo que sirvió como coartada, para después utilizar un traslador, apareciendo a las puertas de una cabaña de madera situada a las faldas de una montaña, en un hermoso bosque rodeado de follaje en color ver, el olor a pino se respiraba en los alrededores, Fleur se sorprendió por la elección tan acertada de su ahora esposa, juntas tomadas de la manos entraron a la cabaña de aspecto acogedor, al accionar el interruptor d luz, Fleur observó desde la chimenea encendida, las velas aromáticas esparcidas en la habitación, un botella de champagne enfriando, cuentos con frutos, chocolate, crema batida entre otras cosas, Hermione rellenó dos copas con champagne, cediéndole una a su esposa, Fleur gustosa aceptó la copa, Hermione brindo por su nueva vida en común, antes de volverse a arrodillar delante de la rubia, agarrar la mano de Fleur donde las alianzas de compromiso y de matrimonio brillaban, besándolas con delicadeza mientras observada a su esposa, el sentimiento de posesión se incendió en su pecho, esa noche hicieron el amor sobre la alfombra delante de la chimenea llenas de un sentimiento diferentes a sus anteriores encuentros amorosas, esta vez se combinaba con la magia del matrimonio, exploraron sus cuerpos con paciencia, disfrutando la textura y el sabor, pues jugaron con los alimentos, el chocolate, las fresas, la crema batida y el champagne, maximizaron las sensaciones de los juegos previos, dando paso después a los gritos y gemidos de placer de los clímax al llegar al orgasmo, exhausta y satisfechas se fueron a la habitación donde una enorme cama vestida en color crema, otras velas iluminaban la estancia provocando una juego de luz y sombra, Fleur sabía que su esposa no era un persona dada al romanticismo, era más bien lógica y práctica, algo chusco, si tienen en cuenta su vela artística (promesa en el diseño de joyas), en fin Hermione, se esmeró con los detalles, la cama bañada en pétalos de Flores, el camino iluminados por velas, la música suave, sobre decir que esa noche no durmieron muchos sino a intervalos, recorrieron la cabaña que resultó más amplia y con habitaciones interesantes como la sala de masajes y baño con jacuzzi con vista a la montaña, cuando el alba despuntaba en las montaña y exhaustas de sus actividades desnudas, abrazadas pudieron dormir por unas horas. Durante el mes que estuvieron en la cabaña de la montaña establecieron una rutina, alejadas del bullicio y de sus respectivos trabajos, estuvieron relajadas, compartiendo sus primeros días de matrimonio.

Al término de su luna de miel, regresaron a Francia donde establecieron su residencia en una casa pequeña (de dos plantas, con cinco habitaciones cada una con baño propio, dos baños extra, cocina, sala, comedor, biblioteca, cuarto de juegos, dos estudios, jardín delantero y extenso jardín trasero, piscina) comparada con las mansiones familiares, sin embargo el joven matrimonio se estableció en ella, con el paso de los días, su matrimonio se estableció, los fines de semana acostumbraron pasarlo en compañía de sus padres rotando las residencias.

Poco al mes después de regresar de su luna de miel, Fleur se quejó de Hermione mientras esta jugueteaba con sus senos, irritada la empujó y la envió a dormir en el sillón de la sala, refunfuñando Hermione se encerró en su despacho, poco después Fleur entró más calmada, observó a su esposa dormitar en el sillón en una pose incomoda, se acercó hasta ella y comenzó a besarla, Hermione despertó enseguida, sopesando las probabilidades de ser rechazada o disfrutar de la compañía de su esposa, se decantó por la segunda opción correspondiendo gustosa a las atenciones de su esposa; de la nada Fleur le soltó de golpe la noticia "estoy embarazada", un balde de agua fría golpeó a la castaña, la rubia noto el cambio en su esposa y comenzó a llorar, Hermione reaccionó a los sollozos de su esposa y la abrazó atrayéndola su cuerpo, comenzó a besarla nuevamente deleitándose como siempre, la despojó de su ropa beso su labios, su cuello, su clavícula, tuvo un especial cuidado en el tratamiento de sus sensibles seños, bajó por el estómago besándolo amorosamente, mientras decía entrecortadamente "mío, mi hijo, mi mujer", esas palabras provocaron otras lágrimas en la rubia, después de hacer el amor Hermione la condujo, a su habitación se abrazó de la rubia dejando descansar una de sus mano en el plano estómago de su esposa, acordaron contarles a sus padres en la próxima cena.

Con el embarazo de las gemelas fue similar después de visitar su cabaña en la montaña, en uno de sus aniversarios (inicio de su noviazgo) en vez de regresar dos, regresaron cuatro, los síntomas alertaron más pronto a Hermione y ella junto con Fleur fueron al médico nada más para confirmar la noticia.

En el presente Hermione frotaba su mano sobre el estómago de su esposa descuidadamente, era tan instintivo en cada embarazo, Fleur disfrutaba de las atenciones, y el pequeño o pequeña con certeza también disfrutaría de esas caricias, como sus hermanas mayores.

- También fue concebido en la cabaña.- murmuró Fleur

- Si.- contestó Hermione sonriendo, mientras acercaba sus labios a los de Fleur mientras la besada, las caricias a su estómago nuca cesaron.

Una avalancha de risas las hicieron alejarse, sus hijas junto con sus respectivas parejas, las observaban, Apolline y su esposo, Gabrielle junto con su compañera quienes resultaron ser Luna, y sus tres hijas.

- Mamá solo faltas tú en abrazar a la pequeña Gisele.- Dijo Victorie mirando a Hermione, quien antes de acercarse a su hija, beso a su esposa y el estómago de su esposa, luego se acercó hasta la cama donde estaba su hija y con delicadeza cargo en brazos el pequeño cuerpo de su nieta, al observarla con detenimiento, observó la clara muestra genética de la familia Delacour impresa, piel blanca, cabello rubio.

- No cabe duda, hubiera sido mejor un nombre Británico.- dijo Hermione mientras mecía a la bebé.

- No podemos luchar con nuestras bellas esposas, no cuando durante el parto nos amenazan de muerte.- dijo Teddy riendo con sorna.-

El tiempo siguió su curso, las gemelas tuvieron cada una a sus respectivas hijas con dos días de diferencias, las cuales obtuvieron unos bellos nombres cien por ciento franceses para disgusto de la abuela Hermione, para esa fecha el vientre de Fleur se hacía más notable día con día, rondaba los cuatro meses, era la mujer más consentida su familia, no había capricho que no le fuera cumplido, fuera alimento, bebida o una sesión amorosa, esta última categoría dejaba agotada a Hermione pues sus múltiples compromisos algunos en el extranjeros, se veían interrumpidos con una llamada de su esposa, pidiendo atención en sus partes bajas.

Fleur mantenía su cuerpo en forma, un vientre creía no necesaria para la salud de su bebe no nato, su hijas constantemente se quejaban del cuerpo de su madres, pues ella si tendieron a engordar durante sus embarazos, Fleur simplemente reía.

Conforme se acercaba la fecha, la habitación del futuro miembro de la familia, era acondicionada, se adquirieron muebles en tonos neutro, y familiares y amigos obsequiaban ropas y otros artículos básicos para el cuidado de un recién nacido.

Hermione comenzaba a delegar responsabilidades como cabeza de empresa familiar, su plan era estar presente en la crianza de su hijo, como lo estuvo con sus hijas mayores.

Al llegar el octavo mes Fleur estaba radiante, ese día estaban reunida toda la familia en el jardín de la casa, era un domingo con un clima fresco, mediados de la primavera, vera Hermione con su nieta más pequeña en brazos, siguiendo a la inquieta Aimée, calentaba su corazón, sabiendo el poco tiempo faltante para la llegada del bebe, quien inteligente como su madre respondían con pataditas a la voz de sus futuras madres y de Aimée, quien copio el estilo de Hermione de frutar el vientre de Fleur cuando estaba cerca. De pronto de dobló a causa de un dolor repentino alertando a Hermione quien se acercó hasta su esposa, acción que no pasó desapercibida para los otros invitados, siendo la primera en llegar Victoria quien abrasó a su sobrina, con las manos libres Hermione se agachó para quedar a altura de Fleur, la cual tenía el rostro en una mueca de dolor, mientras agarraba su proponente vientre.

- Tu hijo quiere conocer el mundo.- dijo Fleur jadeando de dolor.

- Es pronto.- respondió Hermione.

- Díselo, porque al parecer se me ha roto la fuente.- gritó Fleur lo último al sentir una contracción.

El infierno de desató los gritos de Fleur, los llantos de los niños, los nervio, Hermione desesperada mandó a callar a todos, convocó la maleta preparada y se desapareció dejando estupefactos a sus familiares. Tres horas después Fleur recostado en la camilla con las piernas abiertas jadeaba cansada por el esfuerzo, Hermione a su lado la besaba en la cabeza, alentándola, el parto hasta el momento estaba yendo rápido, con un empujón más, un sonido llenó la estancia, el llanto de su bebé, Fleur instó a su esposa a acercarse junto a la medibruja quien cargada e la creatura, ayudando Hermione cortó el cordón umbilical, inmediatamente envolvieron en una manta al nuevo retoño y lo acercaron a la madre, Fleur se limitó a contemplarlo.

Algunos minutos después, Fleur instalada en una habitación privada, alimentaba a su hijo bajo el escudriño de su esposa, quien sonreía contemplando la escena.

- Mi amor no los hagas esperar, ve a darles la buena nueva.- dijo Fleur despegando la vista de la creatura.

- sólo unos momentos más, quiero tener este recuerdo privado.- dijo Hermione acercándose, para besar en los labio a su esposa y a la nueva personita, quien soltó en ese momento el pecho de su madre, Fleur lo colocó en pecho, y movió sus manos sobre su espalda, ayudándolo a sacar el aire, posteriormente lo acostó sobre su pecho.

Hermione salió del cuarto y se dirigió hasta un abarrotado pasillo, cuando llegó se aclaró la garganta y llamó la atención.-

- Como está mamá y nuestra nueva hermanita.- preguntó Victorie.

- Su mamá bies, está descasando, lo siento no tienen una hermanita.- dijo Hermione y el semblante de todos decayó temiendo lo peor.- tiene un nuevo hermanito.- completó, la castaña y se tuvo que hacer un lado, pues la marea de persona corrieron a la habitación de manera intempestiva, donde vieron a Fleur abrazando una pequeño bulto envuelto en una frazada en color blando.

- Es verdad es un niño.- dijeron a coro las gemelas, Fleur asintió con la cabeza con una brillante sonrisa adornando sus labio.

- Podemos verle su pene.- preguntó inocentemente Aimée, quien había comenzado preescolar muggle.

Unas sonoras carcajadas estallaron en el lugar, el pequeño se movió inquieto, pero un balanceo por parte de Fleur lo calmó y continuó durmiendo.

- No mi amor, está dormido.- le respondió a su nieta paciente Fleur.

- No puedo creerlo, que haremos con toda la ropa para princesa.- preguntaron las gemelas.

- Regalarla, mi príncipe no vestirá ropa de niña.- dijo Hermione.- Conozco un orfanato donde la empresa hace donativos.- más de uno se apuntó, pues era una tradición ser mujer en la familia Delacour.

Días después con el recién nacido instalado en casa vistiendo un mameluco azul, Fleur lo alimentaba mientras tarareaba una canción, Hermione observaba el enlace madre e hijo.

- Mi amor, es tiempo ¿Cómo se va a llamar nuestro angelito?- preguntó Fleur, intrigada, pues su esposo tendría la última palabras respecto al nombre y conociéndola esperaba un nombre Ingles.

- Nuestro pequeño ha roto más tradiciones, y en definitiva esta salió más para el lado Granger.- dijo Hermione haciendo énfasis en el físico del pequeño, quien por el momento tenía una pelusita de cabello castaña, la piel no tan blanca como sus hermanas, los ojos al parecer no serían azules.- Pero quiero que conserve la tradición de nuestra familia, se llamará Louis.-

Y así se conservó una tradición en la Familia Delacour-Granger, todos sus integrantes tiene nombres en francés.

Otra tradición rota a causa de Louis, fue ver a su madre Hermione volar en una escoba para jugar con su hijo, algo que dejó a más de una celosa (Victorie y las gemelas) quienes a lo largo de su infancia no lograron convencer a su madre de volar con ellas en escoba.

Con estoy doy por finalizado mi primera historia, quiero agradecerles por leer hasta el final.

Asimismo una disculpa ya que este no era el final que pensé al principio cuando me imaginé la historia, pero la inspiración y la falta de tiempo me hicieron cambiarlo.

Por cierto soy fatal para los nombres.

Tengo otra idea en mente pero necesito nombres ingleses de mujer que empiecen con letra M

Nombre de hombre y mujer ingleses.

Como favor personal comenten el capítulo, sería muy bello saber que les pareció la historia y el último capítulo de mi primera fic.