Holaaaa, ¿Alguien aún se acuerda de mi historia?, la última vez que publiqué fue en Año Nuevo y realmente me siento muy mal por dejarlos con la intriga. T-T Pero es mi deber decirles porque me tarde tanto, ya que mínimo se los debo.
Primero que nada me costó mucho trabajo terminar éste capítulo ya que tenía que pensar mejor en la naturaleza de la Akuma no Mi de Dante, además de que no sé si ya se hayan dado cuenta pero no soy muy buena redactando las escenas de batalla por lo cual me cuesta MUCHO trabajo intentar completar un capítulo en el cual mayormente haya acción.
La segunda razón fue porque como ustedes ya saben yo escribo otra historia, y digamos que en "Mugiwara Boys" he llegado a uno de los puntos climax, entonces también he tenido que estar poniéndo mucho cerebro en idear lo que haría con ésa historia, en acomodar los personajes, las edades, los escenarios etc, etc. Tanto es mi frustración que un capítulo que tenía planeado para 15 hojas en Word máximo, terminó alargándose. Eso se debe a que son muchos temas los que tengo que tratar, y lo escribía al mismo tiempo que escribía "Conquistando al futuro Rey de los Piratas", por lo cual fue un verdadero martirio poder terminarlos, pero al final ¡De alguna manera lo hice!, pero eso fue solo con una condición... No pude terminar el capitulo de Mugiwara Boys, debido a lo complejo que se estaba tornando la situación así que tuve que dividirlo en dos partes, total que ahora mis lectores en la otra historia me van a querer asesinar porque llevo el mismo tiempo sin actualizar que éste, y pues... Aparte los voy a dejar con la intriga... Amm... Si ya no actualizo es porque ellos me asesinaron por dejarlos en pleno clímax. T-T
Capítulo 19.
Ataque conjunto.
Frente a ellos empezaban a aparecer aquellos conocidos a los cuales habían amado u odiado en algún momento de su vida. Aparecían desde marines a piratas, entre los cuales destacaban Sir. Crocodile, God Enel y Rob Lucci, por otra parte se encontraban frente a ellos sus queridos conocidos como lo eran Kuina, Donquixote Rosinante, Akagami no Shanks, Lammy, Ace y Sabo, entre otros.
Molestos y un tanto sensibles por los efectos que habían sufrido a causa de "Nightmare", ellos miraban al hombre responsable de todo eso, quien se encontraba sentado con una sonrisa burlona. Él no hacía nada más que observar, siempre había disfrutado de ver las expresiones atormentadas de sus víctimas cada que se enfrentaban a los fantasmas de su pasado, era algo que le traía diversión a su monótona vida. Su única preocupación en ése momento era acabar con los mugiwara, y su aliado para poder pasar un tiempo a solas con su querida Lydia, a quien había estado extrañando ya por bastante tiempo.
Luffy estaba petrificado, siempre había sido sensible a los ataques que relacionaran algo con sus amigos, y en ése momento tenía a tres de las figuras más importantes que había en su vida. Shanks estaba en medio mirándolo de manera cálida, tenía una suave sonrisa decorando su rostro y parecía apreciarlo lleno de orgullo, provocando que el pequeño mugiwara sintiera la necesidad de lanzarse a abrazarlo, por otra parte al lado del hombre se encontraban sus amados hermanos, a los cuales por razones del destino había terminado perdiendo.
Por una parte estaba Sabo, quien había fallecido solamente por intentar ser libre. La última vez que lo había visto había sido la ocasión en que el papá del rubio le pagó a unos piratas para traerlo de vuelta a casa, en ése momento Ace y él habían pensado que si querían lo mejor para Sabo, en ése caso tenían que dejarlo solo, ya que según lo que les había dicho ése sucio capitán de Bluejam, era mejor que el rubio viviera una vida común y corriente cargada de privilegios que personas comunes como ellos jamás podrían tener. Ingenuamente habían puesto sus esperanzas en que tal vez Sabo podría ser feliz de ésa manera, y por eso mismo se habían odiado cuando se enteraron de que él no era feliz, y había muerto en su intento de escapar de las terribles garras de su familia.
Por otra parte ahí estaba Ace, con sus características pecas en el rostro, y ése usual rostro de pícaro. El verlo había ocasionado que su corazón se oprimiera al igual que hace dos años, y es que desde entonces se había sentido culpable por la muerte de su hermano, sabía que Ace había decidido quedarse en la guerra por voluntad propia, ya que quería proteger el orgullo de Shirohige, pero aún así no podía evitar sentirse devastado. Después de todo el pecoso había muerto protegiendo su vida, usando su cuerpo como un escudo y había respirado su último aliento cuando él lo sostenía en brazos.
Desde hace ya mucho tiempo, él había estado anhelando ver a sus hermanos aunque fuera una última vez, pensaba que si los veía por última vez, podría despedirse de manera adecuada, podría tener una nueva oportunidad para decirles que él cumpliría sus sueños en honor a ellos. Podría verlos, y abrazarlos nuevamente, lloraría y platicaría con ellos como lo hacían antes.
-Ace… Sabo. – Decía con voz entre cortada para después mirar hacia el pelirrojo. - ¿Shanks?
En cuanto hubo llamado al pelirrojo éste se acercó a él con pasos tranquilos sin deshacer su sonrisa en ningún momento. Luffy lo miraba de arriba abajo observando que el hombre frente a él era exactamente igual a como lo recordaba; Tras ver como el hombre carecía de su brazo una nueva punzada de culpa lo invadió, por lo cual comenzó a caminar hacia la persona que más admiraba en el mundo. Lentamente se acercaban extendiendo la mano para tocarse, sin embargo en el último momento Luffy dio un salto hacia atrás alejándose al mismo tiempo que desafiaba con la mirada al pelirrojo.
-¿Qué sucede Luffy? – Preguntó el hombre con aquella voz gruesa que le sonaba tan familiar. - ¿No estás feliz de verme?
-Tú… Tú. – Tartamudeando y temblando levemente seguía caminando hacia atrás. – Tú no eres Shanks.
-¿De qué estás hablando?
-Shanks y yo prometimos no encontrarnos hasta que no me convirtiera en un estupendo pirata. – Afirmó orgulloso. – Ése momento aún no llega, y yo sé que Shanks jamás rompería una promesa.
Al instante las carcajadas por parte de Dante se escucharon por todo el lugar, ya que éste no esperaba que aquél chico el cual le parecía sumamente estúpido pudiera darse cuenta tan rápido de que se trataban de impostores.
-¡Cállate! - Ordeno Luffy al momento que estiraba su brazo derecho en un intento de atinarle un golpe sin embargo uno de los tantos marines se interpuso en su camino provocando que fallara. - ¡Rayos! - Exclamó al momento que regresaba su brazo a la normalidad para después mirar a su enemigo directamente a los ojos. - ¡Cobarde, ven y pelea conmigo!
-No tengo porque hacerte caso... Después de todo mi objetivo no es enfrentarlos... Tan solo necesito exterminarlos.
-¡Deja de fastidiar! - Gritó al momento que lanzaba una onda cargada de haki del rey, el cual debería ser suficiente para derrotar a ésas imitaciones, sin embargo no funcionó, y todos los enemigos seguían en pie. - ¿Qué? - Preguntó estupefacto.
Zoro estaba igual de sorprendido que su capitán, y antes de que pudiera preguntarle algo al dueño de aquella inusual fruta del diablo se vio rodeado nuevamente de enemigos. Luffy por su parte se había quedado en su lugar aún sin poder salir de la impresión, y es que al momento de activar su haki se había dado cuenta de algo.
Usopp respiraba con dificultad, su pecho subía y bajaba rápidamente debido a la desesperación con la que el muchacho respiraba, las heridas ocasionadas por Dante le dolían, pero lo peor eran aquellas cortaduras que le habían hecho las cuales no dejaban de sangrar provocándole la sensación de que acababa de darse un baño en agua caliente, aunque lo que más lo perturbaba era ver su ropa tiñéndose de sangre, y la cara de preocupación de sus amigos.
Haciendo un esfuerzo para levantar la mirada había logrado apreciar como de la nada se encontraban rodeados de enemigos, cosa que era bastante desconcertante ya que él había pensado que los únicos habitantes de la isla aparte de ellos, eran Dante y su secuestrada amiga. Tomando la manga de Robin para que lo mirara a los ojos había querido decirle que lo dejaran para que pudieran concentrarse en los enemigos, sin embargo los ojos cargados de decisión de la oji azul fueron suficientes para que se quedara callado; Mirando a Chopper se dio cuenta de que éste tenía la misma expresión.
-Robin... Te los encargó. - Dijo el renito al momento que tomaba la mochila que llevaba cargando siempre en su espalda, y la abrió sacando algunos de los instrumentos que necesitaría.
Al momento la mujer cruzó ambos brazos comenzando a deshacerse de los enemigos al momento que el reno le hacía los primeros auxilios a Usopp, quien apenas podía imaginarse la presión que deberían de estar sintiendo ambos. Por su parte Chopper tenía que trabajar con la presión de que podrían atacarlo en cualquier momento, y teniendo en cuenta que el estado de salud de su nakama peligraba si no lo trataban de inmediato, por lo cual además tenía que preocuparse de no cometer errores debido a la situación de estrés en la que se encontraba; Por otra parte Robin, tenía que pelear sabiendo que no debía dejar a ningún enemigo acercarse a ellos, y con la presión de que si no los protegía adecuadamente la vida de ambos peligraría al no estar prestando atención en los enemigos.
-Gracias... Chicos. - Susurró Usopp al momento que llevaba su mano derecha al rostro para intentar secar las lágrimas que comenzaban a salir de sus ojos.
En el Thousand Sunny, Franky y Brook peleaban contra unos individuos que los habían sorprendido al aparecer completamente de la nada. Mientras que los dos hombres peleaban esparcidos por el barco, Kinemon se concentraba en proteger a su hijo el cual al asustarse había tomado nuevamente la forma de aquél carismático dragón rosado, y ahora se escondía tras su papá buscando seguridad.
Por otra parte estaba Ceasar Clown quien observaba la escena asustado debido a que no podía moverse con libertad gracias a ésas horribles cadenas, él gemía y lloraba pidiendo salvación y por andarse moviendo había terminado por caer al piso de lado. Mirando lo ocupado que estaban sus captores aquél foco dentro de su cabeza se había encendido trayéndole la estupenda idea de escapar en tanto todos estuvieran distraídos; De manera sigilosa se arrastraba en el piso cual gusano, intentando sacar energías de donde fuera, ya que el kairouseki no le facilitaba la tarea. Había logrado abrir la puerta que conectaba con la cocina, y ahí había continuado arrastrándose sin percatarse que el pequeño Momonosuke se había percatado de sus pies desapareciendo en el interior del cuarto.
Ceasar había hecho un esfuerzo para ponerse en pie, y después de unos minutos de esfuerzo lo había logrado, y ahora se encontraba buscando un Den Den Mushi para poder hablar con "Joker" e indicarle la ubicación en la que se encontraban, para de ésa manera frustrar los planes de Trafalgar, sin embargo no parecía encontrar ningún aparato de comunicación por lo cual suponía que Law se los habría llevado consigo precisamente para evitar que algo como eso pudiera llegar a ocurrir.
De cualquier manera tenía que encontrar la manera de escapar, por lo cual tenía que salir del barco a toda costa y huir lo más lejos que le fuera posible, ya que sino tenían al rehén con ellos, obviamente no podía realizarse el intercambio y todo lo que habían logrado en punk hazard terminaría frustrado. Ahora que lo pensaba era probable que una copia de las llaves se encontrara en alguna parte, y su deber era buscar adecuadamente antes de desaparecer, y tenía que hacerlo rápido antes de que sus captores se dieran cuenta de su desaparición.
Law se había terminado por adentrar en las profundidades del frondoso bosque, en el cual lo perseguían sus conocidos, entre los cuales estaban sus padres, su queridísima Lammy, y el hombre al cual más respetaba, Rosinante. A su vez los niños que eran sus amigos en la infancia ahora se encontraban rodeándolo para entorpecerlo, al momento que Corazón utilizaba su fruta del diablo para pasar desapercibido, y lo más molesto de todo eso era que por alguna razón el haki de observación tampoco funcionaba, por lo cual no podía siquiera saber a cuantos enemigos se estaba enfrentando.
De cualquier manera tenía que tomar una decisión rápida, y es que él sabía que no podría ganar ésa batalla si no se lo tomaba en serio por lo cual sin tener opción había rodeado a los niños con su poder para después hacer un par de cortes limpios suficientes para dejarlos divididos en varias partes. A continuación había comenzado a mover los cuerpos logrando que sus extremidades quedaran revueltas.
-Eres cruel, hermano...
Volteándose en un rápido movimiento había visto a su familia reunida, tanto su mamá como su papá lo observaban con rostros de preocupación y desaprobación, probablemente por haber utilizado su habilidad con lo que serían "niños inocentes", a su vez Lammy lo inculpaba por haber cortado a sus amigos, por lo cual habían logrado que Law retrocediera unos pasos y activara un nuevo "room", con la intención de rebanarlos, ya que él estaba completamente consciente de que ellos no eran reales, y se trataba simplemente de una trampa del enemigo para hacerlo flaquear.
-Law, te queremos. - Dijeron los tres al mismo tiempo provocando que el muchacho se sorprendiera y detuviera su ataque por unos instantes.
Aprovechando el descuido del capitán de los piratas Heart, en un instante salió Rosinante del bosque propinándole una patada en la espalda tan fuerte que provocó que saliera volando directo a un árbol en el cual se pegó de lleno.
-Maldición... - Exlamó al momento que se levantaba y miraba a Cora-san encendiendo un cigarrillo, el cual momento después comenzó a incendiar su ropa, y en momentos el rubio ya se encontraba rodando en el piso. - ¿Qué estás haciendo? - Dijo inconscientemente al momento que soltaba una suave y dulce risa, que al instante cortó sorprendido, al darse cuenta de que estaba cayendo en la trampa.
Law continuó con su batalla, y se dedicaba a esquivar los ataques de los cuatro. Él estaba muy avergonzado e intentaba ocultar su sonrojado rostro, ya que en ésa pelea le había quedado claro algo, y ése algo era que su debilidad era nada más ni nada menos que su pasado. Aún en la situación desesperada en la que se encontraba no podía evitar recordar todos aquellos momentos que le arrebataron en su niñez, y los cuales atesoraba en lo más profundo de su ser como una valiosa joya. Desde hace ya muchos ayeres, a él lo habían tachado como un hombre sádico y frio que no se conmovía con nada, pero la verdad era que por dentro era una persona extremadamente sensible, y si a alguien le debía eso era a Corazón, que fue quien lo sacó de la desesperación, y evitó que se convirtiera en otro Doflamingo.
Zoro se encontraba gruñendo por lo bajo al momento que se abalanzaba con todas sus fuerzas a ésa versión crecida de Kuina, que era el único enemigo que le quedaba dado a que su falso maestro ya estaba tirado en el piso con un montón de golpes inconsciente. La chica peli azul se dedicaba simplemente a defenderse ya que gracias a los feroces ataques del peli verde no podía hacer nada más.
La razón por la que Roronoa estaba tan enojado, era debido a la indignación que le ocasionaba el que usaran sus recuerdos para que se enfrentara a su amiga de la infancia. En su ser Kuina se mantenía intacta, como ésa niña gruñona, poco femenina y extremadamente fuerte a la cual no pudo derrotar ni una sola vez, y era bastante insultante que ahora la representaran de ésa manera para intentar llamar a su debilidad; Definitivamente a cada momento odiaba más y más a ése tal Dante, que usaba trucos baratos para pelear.
-Débil, débil... ¡Eres débil! - Gritaba el hombre quien estaba peleando con una sola espada, pero que al momento sacó la segunda para arrebatarle el arma a la muchacha. - Tú no eres Kuina. - Gruñó cual bestia salvaje. - ¡Ella no es ninguna debilucha! - Al instante aquella imitación de su amiga estaba tirada en el piso totalmente derrotada, al momento que el hombre enterraba la espada en el piso justo al lado del rostro de la chica.
Dante quien estaba sentado aún en ésa roca, y podía observar las batallas a través de sus títeres se había dado cuenta ya, que el haber usado la versión crecida de ésa muchacha había sido una pésima idea, por lo cual al instante la había cambiado provocando que Kuina se viera exactamente igual a la imagen que Zoro tenía guardado de ella.
-Te haz hecho muy fuerte Zoro. - Dijo aquella niña con ésa voz tan nostálgica que le oprimía el corazón.
-¡Cállate! - Gritó aún más fuerte sorprendiéndose a sí mismo ya que no era su estilo perder la calma de aquella manera. - Te mataré.
-Antes de eso, ¿Podrías decirme quién es Tashigi? - Preguntó la niña mirándolo con aparente seriedad. - Te he estado observando todo éste tiempo, ¿Sabes?, ¿Por qué besaste a ésa mujer?, ¿Es porque se parece a mí?, ¿Acaso es mi remplazo?
-Dante... - Escupió ése nombre al darse cuenta de las propiedades de la fruta del diablo de ése hombre, la cual aparentemente utilizaba sus recuerdos para confundirlos o hacerlos hacer sentir culpables.
-Nunca lo hubiera pensado de ti... Pensé que yo era especial.
Sin poder evitarlo recordó aquél momento en el cual Tashigi lo tomó por sorpresa, en ése momento había recordado a Kuina por unos instantes por lo cual no la había separado de inmediato, y eso sólo por la patética similitud entre ambas. Era cierto que había sido un completo idiota por haberlo hecho, ya que al final sólo había terminado hiriendo a la marine quien no tenía culpa de nada, eso había sido gracias a un momento de debilidad, sin embargo él sabía que jamás sería capaz de reemplazar a Kuina, nunca se le había siquiera cruzado por la cabeza, y lo único que Dante estaba ocasionando es que su rabia aumentara.
-¡Dante pelea conmigo! - Gritó Luffy no muy lejos de ahí provocando que Roronoa volteara el rostro para ver a su capitán el cual seguía rodeado de marines, al momento que esquivaba los ataques de ésos tres individuos. No muy lejos de ahí se encontraban Lucci, Enel y Crocodile quienes tenían la intensión de abalanzarse sobre mugiwara, cosa que definitivamente no dejaría que pasara. La falsa Kuina había aprovechado el momento para escapar de las garras del hombre pero él ignorando eso momentáneamente había lanzado un ataque de distancia a los tres individuos ocasionando que ahora ellos se dirigieran hacia él, viéndose ahora rodeado de enemigos, cosa que poco o nada le importaba con tal de alejarlos de su capitán.
Luffy por su parte se sentía confundido ya que por una parte, sabía que las personas contra las cuales estaba luchando, se trataban de unos simples impostores, pero por otra parte se veía incapaz de golpearlos al tener los rostros de aquellas personas que para él eran sumamente importantes y queridas. Esquivaba los ataques mirándolos con melancolía al mismo tiempo que regresaba a los días de su niñez en los cuales no dejaba de correr persiguiéndolos, intentando ser como ellos.
Casi podía revivir aquella época en la cual se la pasaba persiguiendo a Shanks cada vez que éste llegaba a la villa Foosha, en ése tiempo no dejaba al pelirrojo siquiera ir al baño tranquilo, ya que apenas sus ojos se topaban con aquél distintivo sombrero de paja que el capitán Akagami llevaba siempre consigo, él se echaba a correr con todas sus fuerzas directo a los brazos de Shanks, quien se dedicaba a sonreírle y recibirlo con los brazos abiertos preparado para el momento en el que el niño saltaba y se abalanzaba hacia él enterrando su cabeza en el pecho del mayor y pronunciaba su nombre una y otra vez.
Después de eso el monito parecía sanguijuela pegado al pelirrojo, y siempre se la pasaba suplicándole al mayor que le contara las historias sobre sus aventuras vividas, siendo ése el pasatiempo favorito de Luffy en aquél entonces. Shanks como siempre pasaba su tiempo libre haciéndole la vida imposible al niño de sonrisa bonita, molestándolo con cualquier cosa a la primera oportunidad que se le presentara. Pero después de haberse divertido un rato, después de todas ésas suplicas de Luffy, y cuando el niño ya amenazaba con echarse a llorar, él soltaba una enorme y sincera sonrisa de oreja a oreja, al momento que cargaba al menor en sus brazos y lo sentaba sobre sus piernas al momento que le revolvía sus negros cabellos, para después comenzar a contarle con lujo de detalles una de sus tantas historias de piratas.
La razón por la cual a Luffy le encantaba escuchar las historias de Shanks, no era solamente porque estaba enamorado de las aventuras que vivían los piratas, sino porque le fascinaba ver la expresión del pelirrojo cuando las contaba, y es que éste mostraba una expresión repleta de felicidad y excitación, cada que le contaba sobre su vida, los ojos de Shanks brillaban más que cualquier estrella, al momento que sus mejillas se coloreaban de rojo.
Era bien sabido que para Luffy, Akagami era tan querido como si de su padre mismo se tratara, ya que de niño siempre se caracterizó por ser un pequeño solitario, no porque no fuera una persona social, sino que en su villa no había chicos de su edad con los cuales pudiera compartir su tiempo, y su único familiar era Garp, quien desde siempre había sido un hombre duro quien lo obligaba a hacer todo tipo de alocados entrenamientos. Generalmente su abuelo se iba a trabajar y lo dejaba solo en la villa, en donde pasaba todo su tiempo con Makino, ya que ella siempre le regalaba comida, jugo o demás postres, pero en ocasiones ni ella lo podía atender debido a que ella también se encontraba en horarios laborales, por lo cual solía deambular por las calles, sin alguien de su edad con el cual pudiera salir a jugar. Por eso mismo la llegada de aquél pirata a la villa le había caído de maravilla, ya que Shanks aún cuando fuera para molestarlo, pero siempre encontraba un momento para dedicarle, e incluso en ocasiones salían a jugar a la pelota.
Una de las tantas razones por las cuales Luffy había querido convertirse en pirata, era porque quería experimentar la misma felicidad que expresaba el pelirrojo, además... Él quería volverse fuerte e importante para así poder ganarse el respeto de Shanks, ya que si él lograba superarlo, en ése momento todas las burlas del hombre de detendrían, se acercaría a él y le diría que hizo un buen trabajo, y así tal vez... Shanks podría quererlo como a su hijo. Aunque claro... Lo que Luffy no sabía era que Shanks lo consideraba ya como su propio hijo, y que para él no era necesario que el pequeño tratara de demostrarle nada, ya que pasara lo que pasara eso jamás cambiaría.
Por otra parte se encontraban Ace y Sabo, a quienes había conocido después cuando su abuelo lo dejó al cuidado de Dadán. En ése entonces se la pasaba persiguiendo al pecoso a cualquier parte, porque a toda costa quería conseguir amigos, ya que él odiaba a los bandidos de la montaña, ya que gracias a uno el pelirrojo había perdido su brazo izquierdo.
Conocer a los chicos que después se convertirían en sus queridos hermanos mayores, fue lo que provocó que su vida se llenara de color, y su infancia se llenara de momentos cálidos y divertidos, en los cuales diariamente se levantaba feliz, ansioso de vivir un nuevo día. Corriendo, saltando, riendo y llorado, vivía persiguiendo la espalda de los mayores. Hasta el momento el pensaba que era muy fuerte gracias a los entrenamientos que había recibido por parte de su abuelo, pero tras conocer a Ace y Sabo pudo observar una fuerza monstruosa a la que ansió con todas sus fuerzas superar, y es por eso que en ocasiones se levantaba en la madrugada para entrenar, con todo el cuidado del mundo para no despertarlos.
Ganarse al pecoso había sido en realidad una tarea muy difícil, ya que él se encerraba en su propio caparazón y no le abría su corazón a cualquiera, pero gracias a su esfuerzo diario, él lo había terminado aceptando como su hermano menor, siendo él mismo quien sugirió realizar el intercambio de sake en donde sellaron su relación para siempre. Sabo por otra parte fue mucho más fácil de ganar, ya que él era un niño muy abierto, amable y risueño, él era quien se encargaba de mantener las peleas al mínimo, era algo así como un intermediario, aunque para ser sincero le tenía cierto favoritismo a Luffy por ser su adorable hermano menor, y no es que fuera él fuera injusto con Ace, sino que era lo normal, ya que ése pequeño de goma era 3 años menor que ellos, y por ende merecía tratos mucho más amables.
Pero desgraciadamente sus hermanos ya no estaban, había perdido a Sabo primero, sin poder siquiera decirle adiós, siendo que la última vez que lo vio fue cuando tenía ése rostro decaído al marcharse con su odioso padre. Siempre preguntándose si pudo haber hecho algo para cambiar ése desastroso acontecimiento. Después había perdido al pecoso, pero la diferencia es que éste había dado su último suspiro cuando lo sostenía en brazos, y había podido escuchar el momento en el que él le agradecía por haberlo amado, cosa que aún le traía un sentimiento de opresión en su pecho, con un montonal de emociones revueltas.
Lo más duro de perder a alguien era aceptar que nunca podrías volver a verlos, que no podrás volver a ver su sonrisa, ni a pasar momentos juntos, y enfrentarte a esa repentina soledad a la cual, no importa lo que suceda nunca se estará preparado para afrontarla. Por supuesto había enloquecido momentáneamente, al verse vulnerable, y pensar que ahora tenía que afrontar la vida solo, se había sentido envuelto en una profunda tristeza y dolor que no podía calmarse. Fue por Jimbei que pudo recordar que aún tenía a sus nakamas para que se preocuparan por él, que no se encontraba solo, y que pudo aceptar que aún cuando ya no pudiera ver a sus hermanos, ellos siempre estarían dentro de él. Había superado ya aquella pérdida hace tiempo, y es por eso que le fastidiaba Dante, quien se divertía de jugar con los recuerdos de los demás; Pero por eso mismo su deber ahora mismo era derrotar a ése despreciable hombre, y continuar con su aventura.
Law seguía esquivando los ataques de sus contrincantes, haciendo aún esfuerzo de poder encontrarlos con haki de observación, lo cual resultaba en un completo fracaso, ya que al único que podía percibir era a Roronoa quien se encontraba peleando a unos cuantos metros de ahí. Curioso, y por acto de impulso había decidido voltear hacia la dirección en la cual se encontraba el segundo al mando de los mugiwara, dándose cuenta de que éste se encontraba peleando contra cinco personas, siendo tres de éstos bastante duros a simple vista.
Ciertamente no era su afición ayudar a los demás, a no ser que se trataran de sus preciados subordinados, pero él tenía cierto grado de responsabilidad por haber pedido formar una alianza con ellos, y a eso sumándole que estaban cortos de tiempo gracias a la amenaza que le había lanzado a "Joker", no le quedaba más opción más que cooperar con el peliverde.
Usando un "room" ya se encontraba al lado del hombre quien lo había mirado con rostro de pocos amigos, cosa a la cual ciertamente ya estaba acostumbrado debido a que desde que a Zoro se le había informado de que tenían una alianza con los piratas de Heart, éste se había puesto a la defensiva, y desde entonces no lo perdía de vista, incluso mantenía su haki encendido lo cual resultaba bastante molesto. Cada que tenía la necesidad de hablar con mugiwara-ya, Zoro se encontraba a una distancia prudente para rebanarlo a la mitad si notaba actitudes hostiles hacia su respetado capitán, cosa que obligaba a Law a ser cuidadoso con sus actitudes ya que no quería ocasionar una pelea contra ése fiero.
-Oye, Roronoa-ya. - Dijo Law al momento que pegaba su espalda contra la del marimo. - Cooperemos.
-Cállate, no necesito tu ayuda.
-Solo quería decir que sería buena idea, que te enfrentes a mis enemigos y yo a los tuyos, ya que sería mucho más sencillo pelear contra rostros desconocidos.
Zoro tras pensar por unas milésimas de segundos había determinado que no era mala idea aceptar aquella proposición, por lo cual había terminado accediendo, dejando solo en claro que no quería bajo ningún concepto que se metiera en su camino, ya que si le estorbaba se encargaría de cortarlo.
-Se nota que lees mucho y tienes un conocimiento exquisito en la diversidad de las palabras. - Dijo el morocho de manera sarcástica provocando que el peliverde sintiera cierto grado de insolencia que no le agradó en lo absoluto.
-¿A qué te refieres con eso? - Cuestionó fastidiado.
-A que siempre dices... Cortaré esto... O cortaré aquello, ¿Acaso no conoces otra palabra?
-¡Te mataré, bastardo!
Justo en ése momento apareció una adorable niña castaña, que tenía su cabello corto atado en dos coletas ladinas, ella tenía puesto un vestido sencillo color blanco que le llegaba hasta las rodillas, unos zapatos cafés. Era Lammy, quien corría en la dirección de Roronoa con un cuchillo de cocina que no le pegaba para nada a su dulce apariencia.
-¿Mmm? - Exclamó Zoro al momento que veía a la niña intentar atacarlo. - ¿Quién es ésta mocosa? - Preguntó después de haberla esquivado y golpeado su nuca con el mango de su espada provocando que la niña cayera de lleno al piso.
-¡¿Qué demonios le haces a Lammy?! - Gritó Law enfurecido, en un impulso por haber visto al hombre atacar a su amada hermanita.
-¿Ah?, ¿No fuiste tú quien dijo que intercambiáramos de oponentes?
-Ah... - Exclamó al darse cuenta de que era cierto, y no tenía ni porqué enojarse ya que no había atacado verdaderamente a su hermana.
Justo en ése momento salió Kuina atacando ésta vez a Trafalgar quien sin ninguna dificultad había cortado a la muchacha de la misma manera que lo hizo con aquella marine en Punk Hazard. Ahora la peli azul estaba en el piso con sus extremidades separadas sin estar muerta. Había querido realizarle más cortes simplemente para desquitar su frustración pero ahora había sido el marimo quien lo había detenido.
-¿Y ahora que sucede Roronoa-ya? - Preguntó arqueando una ceja al momento que detenía la espada del contrario con la suya.
-¿Cortas a las personas y siguen moviéndose?, ¡Eso es insultante!
-En primer lugar si fuera lo suficientemente fuerte no la hubiera cortado. - Dijo en tono burlón. - En segunda... - Interrumpió antes de que él pudiera reclamar algo. - ¿Qué más te da si la corto?, creí que estábamos de acuerdo en esto, y no debería de importarte ya que no fue a ti a quien ataqué. - Concluyó comenzando a lanzar chispas de sus ojos las cuales chocaban con las chispas en los ojos de Roronoa, comenzando de ésa manera una pelea de perros y gatos.
-¡Definitivamente te cortaré!
-De nuevo demostrando tu amplio lenguaje.
-¡Cállate!
Mientras que el marimo ya se encontraba bastante cabreado, Law se mantenía calmado. No se había dado cuenta hasta ahora de que molestar a Roronoa era bastante entretenido, incluso podría convertirse en su nuevo hobby. Lo gracioso de todo aquello es que ésa tonta discusión había sido ocasionado por unas meras ilusiones.
-Ilusiones. - Repitió en voz alta para después sonreír complacido. - Eso es.
-¿Me estás escuchando? - Grito Zoro quien hasta el momento le había estado lanzando una serie de insultos que habían sido olímpicamente ignorados.
-Vamos, hay que buscar a mugiwara-ya.
-¿Ah?, ¿De qué hablas?, aún tenemos que deshacernos de las imitaciones.
-No es necesario. - Dijo al momento que guardaba su espada y comenzaba a caminar a donde se encontraba Luffy. - No me di cuenta antes debido a la confusión, pero cuando te detienes a analizarlo es bastante sencillo. - Hizo una pausa para observar a su acompañante quien había guardado silencio dispuesto a escuchar. - Teniendo en cuenta el ataque anterior de ése sujeto, y las apariciones de ésta ocasión, es muy probable que la Akuma no mi, que se comió tenga algo que ver con las ilusiones. No es que Dante sepa leer mentes o algo por el estilo, simplemente hace una manifestación de nuestros recuerdos y los torna contra nosotros para confundirnos. - A lo lejos ya podían ver a Luffy gritando incoherencias, mientras seguía esquivando los ataques de sus conocidos, incapaz de golpearlos. - En pocas palabras... Nos confunde para que perdamos la calma y pensemos que son reales, pero en realidad nunca existieron.
-Pero pude tocarlos, ¿Cómo es eso posible?
-Porque creímos que eran reales... ¿Por qué crees que el haki del rey y el de observación no funcionaron contra ellos?, es porque en primer lugar nunca estuvieron ahí. - Reiterando lo que acababa de decir aparecieron nuevamente las manifestaciones, quienes habían aprovechado el momento para intentar apuñalar a Law. Sorpresivamente el cuchillo que Lammy sostenía en manos anteriormente lo atravesó de lleno sin ocasionarle herida alguna. - Con que estemos conscientes de que no existen, entonces no pueden dañarnos.
-Ohh... - Zoro empezó a tronar sus dedos, al momento que soltaba una sonrisa sádica ahora más enfurecido porque le hubieran querido ver el rostro de idiota. - ¡Luffy, esos tipos no existen!
-¿Eh? - Mugiwara miró a sus compañeros completamente confundido. - ¿Zoro?, ¿Torao?, ¿De qué están hablando?
-Ése tipo se burló de nosotros, en realidad no estás peleando contra nadie, son ilusiones, no te pueden hacer daño.
-¿De qué estás hablando Zoro?, ¿Acaso estás ciego?, ¡Pero si están aquí mismo! - Dijo al momento que los señalaba, mirando a su nakama como si estuviera loco.
-Ahh... - Suspiró golpeándose la frente al darse cuenta de que no lo entendería a no ser que se lo pusiera en términos simples. - Son fantasmas misteriosos.
-Ohhhh, ¡Ya veo! - Exclamó golpeando su puño derecho en la palma de su mano. - Son misteriosos.
Al escuchar aquella explicación tan ridícula Law había sentido la necesidad de tirarse un balazo en la cabeza, al comprobar nuevamente el grado de idiotez al que podía llegar mugiwara. Primero había pensado que era demasiado estúpido que Roronoa hubiera decidido explicarle a su capitán la situación con aquella extraña selección de palabras, pero al ver que el monito lo había podido entender a la perfección, ya no sabía ni que pensar.
Dante ya no se encontraba tranquilo, lo habían descubierto y ahora estaba rodeado de tres personas completamente furiosas por haber jugado con sus sentimientos. Mientras se daba la explicación sobre las características de su habilidad, había intentado escabullirse en silencio, pero tras pisar una rama había provocado un leve ruido suficiente para que sus enemigos se dieran cuenta de su plan.
-Este... Podríamos hablarlo un rato...
En un instante Luffy, Zoro y Law ya se encontraban en posición para atacar, y ésta vez el capitán de los mugiwara no tenía intención en pelear por su cuenta porque sabía que no era el único enojado, y él no era nadie para evitar que un hombre recuperara su honor, de la manera más noble... Pateándole el trasero a la persona que los había humillado. El primero en abalanzarse hacia Dante fue Trafalgar quién después de abrir un nuevo espacio con su habilidad colocó sus pulgares uno frente al otro recargándolos en el pecho del enemigo.
-Counter shock. - Gritó al momento que una descarga eléctrica le daba de lleno a Dante dejándolo paralizado por unos instantes, los cuales fueron suficientes para que Zoro se pusiera en posición.
- Santoryuu Ougi, Rokudou no Tsuji. -En un rápido movimiento desenvainó su espada haciendo seis cortes limpios que inmovilizaron al enemigo dejándolo con heridas demasiado profundas, que si éste no se hubiera recubierto en el último momento con haki de armamento, ya hubiera sido rebanado en rodajas.
-Ahora es mi turno. - Dijo el capitán sonriente al momento que preparaba su puño estirando su brazo derecho tras de sí, activando la segunda marcha recubierta de haki de armamento. - Gear Second Busou. - Inmediatamente su brazo comenzó a regresar a una velocidad increíble al momento que su brazo se veía envuelto en llamas. - ¡Red Hawk! - Gritó dándole a su oponente directamente en el abdomen, ocasionando que éste escupiera sangre y saliera volando hasta chocar con pared de manera agresiva quedando completamente derrotado.
Continuara...
Agradecimientos:
Guest: Pues no sé si será una batalla digna o no, porque a decir verdad me considero pésima planeando batallas, por no decir que soy un asco. Por ejemplo con éste capítulo, que me tardé tanto en actualizar porque no me decidía en cómo hacer la batalla. Tuve que ir anotando todas las ideas que se me fueran viniendo en una libreta que tengo, y así formé el capítulo poco a poco. Es cierto que enfrentar tus traumas es una tarea muy difícil, y a decir verdad yo tampoco creo poder superar esos traumas, pero bueno... Nuestros protagonistas son mucho más fuertes, así que por eso los admiro.
Luffy Ketchum: Muchas gracias por comentar siempre, a pesar de que me tardó años en actualizar, la verdad es que lo aprecio mucho, y eso es lo que me inspira a seguir esforzándome por actualizar. (Aunque en lo personal me cuesta mucho trabajo, porque soy pésima en planear batallas), bueno aquí respondí a tu duda sobre la fruta del diablo... O eso creo, me costó mucho planear las propiedades de la fruta. A Usopp le quise dar su momento épico, porque después de todo su estilo de batalla es diferente al de los demás, pero se esfuerza a su manera por sus nakamas, y eso es muy respetable. Es normal que detestes a Dante porque me he esforzado para hacerlo lo mayormente odiable... O eso creo, jajaja, pero ya falta poco para que te enteres de la historia de Lydia y Dante, así que espero tu opinión después de eso. Y enserio muchas gracias por entenderme, la verdad me siento una basura cada que me tardo en actualizar, porque no me gusta dejarlos con la intriga, si por mi fuera publicaría dos capítulos seguidos pero mi imaginación no me da para más.
Kaoru likes One Piece: Jajajaja, entiendo perfectamente lo que es querer esperarte a estar en la computadora para redactar los comentarios, ya que luego te entra la hueva y simplemente no se te da hacerlo. Quiero agradecerte por continuar mi historia a pesar de que me tardo años actualizando, la verdad es que no lo hago apropósito, si por mí fuera le traería capítulos de 15 páginas en word, o capítulos dobles, pero mi imaginación no me da para más, y éste capítulo en especial me costo MUCHO trabajo, ya que tenía que pensar con mayor precision las características de la fruta del diablo de Dante, y no se me ocurría ni como desarrollar la batalla ni como concluirla, tuve que anotar todas mis ideas en una libreta, y eso al final me ayudo. Me alaga mucho que hagas notar que respeto mucho el universo de One Piece, porque a decir verdad ésa es otra de las razones por la que me tardo tanto actualizando, porque como amo tanto la serie no quiero cambiarlo demasiado. Por ejemplo tengo mi otra historia "Mugiwara Boys", ése fanfic está situado en un universo alterno por lo cual puedo tomarme más libertades, y cambiar una que otra cosa, pero aún así siempre me he esforzado por mantener la personalidad de los personajes intactas, porque así me gustan y yo no les cambiaría absolutamente nada, esa sería algo así como mi manera de demostrar cuanto respeto le tengo a Oda-sama por crear personajes tan espectaculares, enserio, gracias por notar eso, me hace muy feliz.
solitario196: Perdona por demorar TT-TT, la verdad siento que cada vez me tardo más y más, pero al final termino dándome ánimos a mí misma para esforzarme un poco más y quedarme aplastada frente al computador para seguir escribiendo. Me tardé en éste capítulo porque tuve que pensar en los poderes de Dante más a fondo, entre otras cosas que no sabía como colocar, pero al final quedé satisfecha con el resultado y espero que eso haya logrado que la espera haya valido la pena. Y no te preocupes, que no pienso abandonar la historia, mucho menos estando tan cerca del final. :)
Tomoyo: Tú y tus comentarios como guess xD, ya mejor acuerdate de tu cuenta de Fanfiction, o manda a que te recuerden la contraseña que se yo. Tu mejor que nadie sabes cuanto trabajo me costó terminar éste capítulo, pero al final creo que quedó bien, ¿No lo crees así?, nuevamente te agradezco por apoyarme, sabes que gracias a ti puedo terminar de escribir con mayor rapidez y eso me es de mucha, mucha ayuda, gracias.
