Capítulo 2: El Busca Tesoros.
Un auto en la carretera iba a toda velocidad con camino a la playa, se trataba de Stan quien había recordado un viejo libro que su hermano solía leer cuando eran niños, era acerca de piratas y tesoros enterrados en la arena, cofres llenos de oro y gemas preciosas. Esta podría ser su oportunidad de volverse rico rápidamente y de callar a todos los que pensaban que era un perdedor.
Al llegar a la playa el joven Pines buscaba donde rentar un detector de metales, y para su suerte encontraba uno al instante. Un pequeño local atendido por un hombre viejo con un parche en el ojo "Buenos días, joven ¿Necesita uno de mis detectores de metales?" Parecía un sujeto amable "Son baratos y de muy buena calidad"
"Sí, señor. Quiero encontrar mucho oro" Stan estaba entusiasmado por volverse extremadamente rico.
"Hijo, pareces un buen chico y debo ser honesto contigo, eso va a ser algo difícil, en especial en esta playa" El hombre no parecía feliz de desanimar al muchacho que estaba frente a él, pero a pesar de todo lo sucedido en su hogar, Stanley era una buena persona y no quería mentirle de forma tan descarada.
"¿De qué hablas, viejo?" No había tomado nada bien el comentario del hombre mayor y exigía una explicación y esperaba fuera buena.
"Bueno, en esta playa no hay nada valioso. Yo mismo trate de encontrar algo de valor, pero solo halle tapas de gaseosa enterradas en la arena"
"No buscaste bien, anciano. Ya verás que encontrare mucho oro y me volveré tan rico que podre comprar esta playa y a todos los que aquí trabajan" Un ya fastidiado Stan hablaba de golpe al hombre frente a él "Dame eso" Y pagaba la renta del aparato, alejándose realmente furioso, no podía creer que ese tipo tratara de hacerlo perder los ánimos, él le demostraría que había oro.
El muchacho comenzaba su búsqueda por toda la playa, el detector parecía reaccionar un par de veces, pero como Stan lo temía eran latas de soda y algunas tapas de botella, tal vez el anciano tenía razón y él solo estaba perdiendo su tiempo. No, no debía pensar en eso ahora, tenía que pensar en las monedas de oro, las gemas preciosas y lo primero que haría, tal vez comprarse una costosa mansión, un auto más nuevo y enviarles una postal a su padre y a Ford, eso les demostraría que era un ganador y vendrían corriendo a sus pies a pedirle perdón.
Las horas continuaron pasando y no había éxito alguno, y esto comenzaba a poner a Stanley bastante ansioso, no había encontrado nada y ya llevaba media playa recorrida, hasta que el sol se metió, y ya no podía más. Se sentía como el perdedor que todos decían, dejándose caer a la arena reflexionaba sobre todo esto ¿Acaso era tan difícil pedirle perdón a Stanford? No, nunca les daría la satisfacción de saber que todos tenían razón.
Una figura se acercaba a donde se encontraba yaciente el muchacho que parecía rendirse ante la playa "Te dije que no encontrarías nada, hijo" Stan miraba en dirección de la voz, se trataba del anciano que le había rentado el detector de metales
"Tenía razón. Yo estaba mal, como siempre" El gemelo Pines se deprimía al punto de que las lágrimas invadían sus ojos y su voz se entrecortaba. El hombre se sentía mal de ver al muchacho que estaba en la arena en estas condiciones, de alguna forma le recordaba a él mismo, alguien con sueños y esperanzas que se rompen de un momento a otro llevándolo a la realidad.
"Te falta la mitad de la playa aún. Es probable que si sigues buscando encontraras algo valioso" En verdad este sujeto quería animar al joven, verlo así le rompía el corazón.
"¿Usted cree eso?" Los ánimos de Stan volvían a subir un poco con esto, aun había oportunidad de conseguir ese oro.
"Claro que sí, muchacho. Pero es tarde por ahora, temprano podrías empezar lo que falta de tu búsqueda. Ve a descansar"
"Claro, señor ¿Sabe de algún motel cercano? Si es barato mejor aun"
"¿Motel?" El anciano veía extrañado a Stan, le agradaba bastante el muchacho, y no podía permitirle dormir en un lugar así "Quédate conmigo hoy, mi casa es más cómoda y no te cobrare nada. Además a mi esposa le encantaría algo de compañía extra para cenar"
"¿En serio? No quiero ser una molestia" Stanley se ponía de pie y se sacudía la arena que tenía en su traje de baño, había algo de incredulidad en su rostro ¿Por qué este hombre era tan amable con un desconocido?
"No existe tal molestia. Toma tus cosas y sígueme" Guiaba al menor hasta una pequeña casa cerca de la playa, era humilde pero era mejor que cualquiera de los moteles en los que pudo haber terminado.
Al entrar eran recibidos por una mujer de la misma edad que el amable hombre que lo había invitado a quedarse "Querido, veo que trajiste un invitado"
"Sí, este muchacho fue a la playa a rentar uno de mis detectores de metal, pero no tenía donde quedarse y lo invite aquí. Ahora que lo pienso no nos hemos presentado formalmente" El hombre abrazaba a su esposa y ambos miraban al gemelo más joven.
"Mi nombre es Stanley Pines, pero pueden llamarme Stan" Estiraba su mano para saludar a la amable pareja frente a él.
"Yo soy Yakov Hossa. Mucho gusto, Stan" Regresaba el apretón de manos para luego presentarle a su esposa "Y esta es mi querida esposa Radinka"
"Es un placer conocerla" Stan sentía un calor familiar con esta pareja. Algo que no sentía desde hacía un tiempo.
"Basta de presentaciones, vayamos a cenar o todo lo que cocine se enfriara y no les gustara el Halušky [1] frío" La mujer se alejaba ante la mirada de su esposo y su invitado.
"No sé que sea eso, pero suena bastante bien" Stan hablaba con su anfitrión, quien solo se limitaba a soltar una leve carcajada ante el comentario.
"Estoy seguro que te gustara mucho, muchacho"
Ambos caminaban en dirección al comedor, ahí probaban el platillo extranjero que Stanley comía con gusto, tanto que se servía varias raciones. Se sentía feliz de no estar comiendo frituras y gaseosa como lo hizo en el desayuno y en la comida, no tenía dinero para pagar algo más caro o más sabroso.
"¿Te gusta la comida, Stan?" Preguntaba la señora Hossa a su invitado.
"Mucho, señora. Muchas gracias"
"Oye, chico. Quiero preguntarte desde hace rato algo que ha estado dando vueltas en mi mente" El joven dejaba de comer y miraba al adulto, no sabía que quería preguntarle pero le respondería con gusto a una persona que lo había tratado tan bien "Te ves muy joven como para estar solo, o para dormir en moteles y buscar dinero ¿No tienes hogar o algo así?"
El chico se quedaba petrificado ante la pregunta, no sabía cómo respondería eso, tal vez debía ser honesto.
"Bueno me da pena decirlo pero en realidad mi padre me echo de casa. Arruine el futuro de mi hermano gemelo por accidente y no me dio ni la más mínima oportunidad de defenderme. Espero no se decepcionen de mi porque seguramente piensan que soy un idiota" Su tono de tristeza hizo que la feliz pareja se mirara mutuamente, no podían entender como unos padres podrían tratar así a su hijo por un error que quizá no quería cometer y no darle una oportunidad de hablar.
"¿Te gustaría quedarte aquí a vivir con nosotros?" Con esta pregunta sorprendían al joven Pines "Se nota que no eres un chico malo, y bueno a nosotros nos vendría bien un poco de compañía. Nunca tuvimos hijos y tú podrías serlo. Te aseguro que nunca te dañaríamos y vivirías una vida más tranquila"
Stanley pensaba en la propuesta, eran una pareja feliz y se notaba que con unas horas le habían agarrado cariño, pero él sabía que eso no podía ser, por más que quisiera vivir con estos amables ancianos y detestara admitirlo tenía su propia familia y tenía que arreglar las cosas con ellos o de menos callar a su padre y a su presumido hermano "Muchas gracias, ustedes son 2 personas amables. Pero no puedo aceptar su oferta por más que yo quiera, tengo que seguir mi destino"
"Entendemos, Stanley. Pero puedes venir aquí y quedarte cada que quieras" Yakov invitaba de todo corazón al muchacho.
"Gracias, mañana seguiré mi búsqueda en la playa y después de que encuentre mi tesoro veré que hare"
"Bueno, es hora de que vayamos todos a dormir. Deja que te muestre tu habitación" El anciano guiaba a Stan por los pasillos de su pequeña casa, había varias fotos de la pareja, todas ellas llamaban la atención del joven Pines, en especial porque en ninguna este hombre usaba ese parche en el ojo.
"Disculpe, señor Yakov ¿Por qué usa ese parche en el ojo? Si no es indiscreción, no veo en estas fotos que lo use ¿Acaso le falta un ojo? ¿Sufrió algún accidente?"
El adulto reía ante la pregunta y se acercaba a su invitado para susurrarle algo al oído "Eso mi joven muchacho es una táctica para atraer clientes. A la gente le suele gustar lo que no entienden. Es bueno para el negocio. Recuérdalo siempre" Este era un consejo que Stanley Pines recordaría toda su vida[2].
Al llegar por fin al cuarto de invitados, Stan acomodaba su mochila y se recostaba en la rustica cama, pero era mejor que la del motel donde durmió la noche anterior, y mientras pensaba en los hechos de ese día sabía que no debía rendirse. Durmiendo de forma tranquila y feliz por una noche.
Notas del autor:
-Quiero agradecerles a los que están leyendo el fic, agradezco mucho que lo hagan, eso significa mucho para mí, que estoy escribiendo algo que le puede gustar al fandom
-Quienes leyeron mis otros fics (Tengo de La Leyenda de Korra, Hora de Aventura, Phoenix Wright y Steven Universe) Sabrán que siempre escribo estas notas del autor para explicar algo o hablar con ustedes de alguna forma. Pero si algún día quieren que deje de escribir las notas, ustedes me pueden decir.
[1] Este es un platillo de Eslovaquia, es una pasta que se acompaña con col, cebolla y mantequilla.
[2] Se me ocurrió que de ahí sacara Stan la idea del parche que siempre usa.
-Muchas Gracias por leer mi fic. Y ojala este capítulo les guste tanto como a mí me gusto escribirlo.
