Capítulo 3: El sentir de un chico genio.
-La noche en que echaron a Stan de su hogar-
Ford veía a su hermano alejarse en su auto, el mayor de los gemelos estaba realmente furioso, no podía creer lo egoísta que era Stanley al haber arruinado su proyecto merecedor de ir a una de las mejores universidades del país, solo para cumplir un estúpido sueño de la infancia sobre viajar juntos en barco y buscar chicas y tesoros. Realmente no lo lograba entender, Stan podía ser infantil y un tonto muchas veces, pero no parecía ser capaz de hacer algo que lastimara a su hermano, era su mejor amigo, en quien podía confiar más que en nadie en este gran mundo.
Ante este pensamiento Ford se recostaba en su parte de la litera, la que solía compartir con su hermano gemelo, y pensaba en la oportunidad que había perdido, podría haber sido grande, famoso en todo el mundo por sus contribuciones a la ciencia, pero ahora todo eso estaba reducido a nada.
Su madre entraba cargando al bebé Shermie, había lágrimas en sus ojos, no podía creer que corrieran a su pequeño Stanley, y que Ford no quisiera escuchar lo que su hermano le tenía que decir -Hijo ¿Puedo pasar?-
-Mamá, claro ¿Qué sucede?- Stanford se sentaba en su cama dispuesto a escuchar las palabras de su madre, tomando compostura, no quería preocuparla más de lo que ya estaba en estos momentos, él sabía que a ninguna madre le gustaba ver a sus hijos en la situación que se encontraban ahora.
-Es acerca de tu hermano. Supe lo que pasó, y entiendo que estés molesto con él, pero ¿Has pensad en hablar con él? Es tu hermano, tu familia, y seguro tiene una buena explicación del porque hizo lo que hizo- Casi rogaba Ma Pines a su hijo mayor.
-Dirás que tiene una buena excusa. Stan siempre tiene excusas para todo, nunca acepta su responsabilidad ni las consecuencias de sus actos- Ford ahora estaba bastante enojado y cambiaba a un semblante que preocupaba a su madre -Yo siempre tolere todo lo que hacía porque somos hermanos y lo quiero mucho, pero esto…esto fue el colmo. Arruinó mi futuro, era mi oportunidad de ser alguien en este mundo y ese idiota lo echó a perder como todo en su propia vida- Ante el uso de la palabra 'Idiota' Ma Pines sintió una horrible tristeza, no podía creer que Ford diría todo eso de su hermano, siempre habían sido tan amigos y se cuidaban el uno al otro, pero ahora el más tranquilo insultaba al más alegre, a quien siempre lo defendió de los bravucones y de las humillaciones de muchas chicas, como si se tratara de un extraño o de su peor enemigo.
-No hables así de Stanley, ustedes solían quererse mucho, y además son familia- Rompía en llanto Ma mientras su hijo continuaba charlando.
-Éramos familia, en lo que a mí concierne ese imbécil no es nada mío- Gritaba el chico de 6 dedos mientras las lagrimas salían de sus ojos, si a alguien le dolía decir esto era a Stanford, pero así lo hizo sentir el enojo y aunque podría arrepentirse de sus palabras en el futuro ya no había vuelta atrás -Ahora si me perdonas necesito dormir un poco- Bajaba el tono de sus voz mientras su madre salía llorando de nuevo por toda esta situación que la destruía por dentro.
No era como que el muchacho genio estuviera pasándolo mejor que su madre, pero debía ser fuerte y seguir su vida, ahora solo contaba con su padre y su madre, era como si su hermano estuviera muerto para él. El tiempo pasaba y por fin lograba quedarse dormido después del estrés de esa noche, en sus sueños veía un particular recuerdo de su niñez: Stanley y él jugaban en el patio de la escuela y un niño más grande se acercaba a Ford y lo arrojaba al piso, Stan corría a defender a su hermano, pero no sin recibir una paliza también y una burla por parte del chico y de todos los que se encontraban en la escuela en ese momento.
Ford recordaba como las lágrimas invadían sus ojos, pero su hermano se acercaba a él para animarlo con alguna cara, algún gesto o algún chiste, esto era algo que Stanford siempre había agradecido de su hermano menor, ese buen humor que siempre lo contagiaba y lo animaba en momentos así.
Ford no lo sentía pero mientras dormía comenzaba a llorar, amaba a su hermano menor, le dolía mucho esta situación, pero era muy terco para admitir que lo extrañaba.
Unos momentos después de su duro descanso, Stanford se levantaba de su cama en dirección a la sala, necesitaba disculparse con su madre y conociéndola quizá seguía ahí esperando alguna noticia de su pequeño Stan y era algo lógico que lo hiciera, al final a pesar de sus errores seguía siendo su hijo.
Al llegar a la entrada de la sala veía a su madre en el sofá limpiando sus lágrimas con un pañuelo -Mamá….- Pero paraba de hablar el muchacho al escuchar a su madre decir algo que no parecía ser una respuesta para él.
-¿Stanley? ¿Eres tú?- La ya más tranquila voz de Ma Pines se escuchaba por la sala, y esta pregunta congelaba a Stanford, muy dentro de él quería correr y arrebatarle el teléfono a su madre y decirle a su hermano cuan arrepentido estaba por haberlo traicionado, pero también sabía que no debía, Stan lo había lastimado de la peor forma posible. Así que se limitaba a escuchar la conversación que su madre tenía con el otro gemelo Pines -¿Estás bien? ¿Dónde estás?- Cada palabra hacia que el estomago de Ford doliera ¿Qué tal si escuchaba algo que no quería? ¿Qué tal si su hermano estaba en peligro o le ocurría algo? El joven de 6 dedos nunca podría perdonarse -No, hijo. Estoy segura que dices la verdad, pero tu padre y tu hermano están muy furiosos como para escuchar razones en estos momentos, pero tratare de hablar con ambos y que te permitan volver Ford no sabía cómo reaccionar, no sabía si enojarse o sentirse aliviado por este comentario, su madre quería a su hijo de nuevo en su casa, pero ese idiota había arruinado su oportunidad de vida por culpa de ese sueño tonto de la niñez que siendo honestos era solo eso, un sueño -Hijo, si llegas a necesitarlo llama o vuelve a casa, por favor. Recuerda que seguimos siendo tu familia- Ma Pines colgaba el teléfono y al voltear se encontraba con Ford quien solo la veía con una mirada entre furia y culpa -Stanford, hijo ¿Desde cuándo estas aquí?-
-Tengo un rato, escuche tu conversación con Stanley. Lo siento mamá pero de mi parte no quiero que él regrese- Su madre aun no lograba entender porque su hijo se portaba así con su hermano, su amigo de toda la vida, esperaba que con el tiempo se diera cuenta del gravísimo error que estaba cometiendo -Y estoy seguro que papá tampoco lo va aceptar de nuevo. Así que será mejor que desistas de esa conversación con nosotros y si ese idiota vuelve a llamar dile que se olvide de este lugar- El chico de 6 dedos volvía a su habitación, cerrando la puerta tan fuerte que podría haber despertado a todos a 10 kilómetros a la redonda, y tras esto se dejaba caer al piso con sus ojos llenos de lágrimas -Es lo mejor para todos, no puedo confiar en él, nunca más-
Stanford había tomado la decisión que lo perseguiría por siempre y podría cambiar su vida de forma que nunca había imaginado.
Notas del autor:
-Muchas gracias a todos los que leen mis fics. Quisiera disculparme también por haber tardado tanto en subir otro capítulo, tenía un bloqueo de escritora.
-También les agradezco las sugerencias, la verdad no sé si las arregle bien, pero acepto cualquier sugerencia nueva.
-También lamento que sea un capitulo muy corto, pero es que quería poner la versión de Ford de cómo sucedió todo, de hecho así planeo escribir el fic. Capítulos de Stanley y algunos pocos de Stanford.
-Ojala les guste mucho el capitulo.
