Bueno chicos, aquí les traigo el capítulo después de tanto tiempo de espera, quiero agradecerles a todos por seguir ésta historia de principio a fin, de verdad que me siento nostálgica y feliz al mismo tiempo de poder terminar con ésta historia. Espero que les guste el final que planee, porque a decir verdad yo me divertí mucho escribiéndolo, y nuevamente gracias por apoyarme continuamente con sus comentarios, sin duda eso me animó mucho a seguir publicando.
AVISO: Aún falta un especial de Ace y Luffy de antes de que salieran de la villa y se convirtieran en piratas, y hay probabilidad de que haga otro sobre la relación de Luffy y Nami, y más shippeo con Zoro x Robin, pero ése último no les aseguro nada. Toda será de acuerdo al tiempo que tenga, de cualquier manera. ¡Gracias por leer!
Capítulo 22.
Hacia el mañana.
Luffy se encontraba haciendo estiramientos, después de haber golpeado a Dante su enojo se había calmado en gran medida y tenía nuevamente su actitud hiperactiva de costumbre, girando la cadera de un lado a otro tronaba los huesos de su espalda, luego estiraba los brazos hacia el cielo haciendo un arco hacia atrás con la espalda y terminaba haciendo flecciones en el piso, por último se había levantado y tras tronar su cuello por fin regresó su mirada al hombre tirado en el piso, sorprendiéndose al ver como la silueta de éste iba desapareciendo dejando a la vista solo el charco de sangre en el cual había estado con anterioridad.
-¡Ése maldito escapo! - Gritó entre sorprendido y enojado logrando que Zoro mirara en la misma dirección.
-Seguramente utilizo de nuevo una ilusión, que poder tan molesto. - Murmuró el peliverde por lo bajo.
-Encárguense ustedes. - Respondió Law mientras recargaba su espada en el hombro derecho. - De cualquier manera no me necesitan, yo regresaré al barco para planear nuestro siguiente movimiento en Dressrosa.
Sin decir más el shichibukai había girado sobre sus pasos regresando al barco con velocidad utilizando su habilidad para apresurar el paso. Mientras tanto Luffy y Zoro tras mirarse mutuamente comenzaron a seguir los rastros de sangre en el piso que los guiarían hacia donde habían secuestrado a la navegante. No estaban preocupados ya que después de todo no había forma en la que Dante pudiera recuperarse de ésos ataques conjuntos, su victoria ya estaba asegurada y ahora sólo tenían que destruir ése collar para que la consciencia de Nami regresara.
Mientras tanto en la mansión, Lydia había quitado un anillo del dedo de Dante, éste era el que recibía los años de vida absorbidos por el collar. Observándolo por unos instantes lo coloco en su dedo medio creando un círculo el cual se convertía en la clave de la inmortalidad. Ahora por fin era libre de volver a surcar por los mares, podría ir a ver el mundo nuevamente, se podría alejar de ésa isla que se había convertido en su prisión por tantos años, había recuperado su libertad. Lo único que no le agradaba era saber que su alma se había adherido al collar, lo cual era lo único que la mantenía en ése mundo, así que para poder vivir tendría que tomar ése cuerpo prestado de por vida.
-Oye, Lydia. - Habló Nami en su mente. - ¿Realmente odiabas a Dante?
-¿Ah?, ¿De qué demonios hablas?, Ése hombre me hizo vivir un infierno.
Nami se encontraba en estado de shock, debido a que de la misma manera en la que Lydia estaba conectada con sus pensamientos, ella estaba conectada a los de Lydia, y cuando ésta perdió la razón por tantas emociones revueltas su mente flaqueo y le permitió escarbar entre los recuerdos de la castaña. Había visto de principio a fin la historia de dos jóvenes enamorados que por razones del destino habían sido víctimas de una desgracia, era claro que Dante no sabía que ése regalo que le había dado a su esposa de manera inocente se terminaría por convertir en la razón de su muerte. Claramente los años de soledad que éste había vivido más el trauma psicológico de haber asesinado a su esposa de manera inconsciente habían terminado por hacer que éste se volviera loco, y sin saber de que otra manera estar junto a su amada, se había vuelto obsesivo queriendo tenerla siempre para sí mismo, no importándole los demás, ni las vidas que tuviera que tomar.
Por otra parte Lydia había tenido que sufrir el dolor agonizante de la muerte una y otra vez, durante años, cosa que la había corrompido, desarrollando rencor. Por otra parte Dante curaba sus heridas usando la vida de la poseedora del collar, cosa que significaba un inmenso dolor, ella misma ya lo había experimentado cuando Dante había sido lastimado por Zoro pero éste se había curado causándole a ella y a Lydia una agonía insoportable.
-Es que tú... - Quiso continuar la pelinaranja pero fue interrumpida.
-¡Cállate!, no quiero volver a saber de ése imbécil.
Mirándose al espejo, Lydia observó como el vestido que se había puesto al llegar ahora se encontraba manchado de sangre, con aire de tristeza comenzó a quitárselo para ponerse algo de ropa más moderna, la ventaja de la ropa de ése tiempo es que era tan delgada y fácil de poner, no como esos estorbosos vestidos que utilizaba en su momento.
Tras enjuagar rápidamente su cuerpo con agua en el baño que se encontraba dentro de la habitación salió poniéndose lo primero que encontró. Era otro vestido largo que llegaba hasta arriba de los tobillos color blanco, en la parte del pecho se ajustaba con una figura de corazón, tenía un escote en la espalda, éste se sujetaba con dos tiras en la parte trasera del cuello con un moño sencillo, se había puesto unas sandalias femeninas color cafés, y sin más había bajado encontrándose con que aquél rubio que se le había enfrentado con anterioridad había recuperado la consciencia.
Sanji desde su posición había observado la silueta de Nami quien con ése vestido se veía como un ángel caído del cielo, el blanco le quedaba muy bien a su pálida piel y ése exótico cabello color naranja, su corazón había saltado en su pecho al observarla, pero al llegar a su rostro y ver ésa mirada perdida había recordado que en ése momento ella no era la Nami-san que conocía, sino una muchacha triste en busca de salvación a la cual no había podido enfrentar.
-Será mejor que se marchen de aquí. - Había dicho Lydia acercándose al rubio observándolo directamente a los ojos. - A decir verdad preferiría marcharme sin tener que enfrentarlos, no tengo nada en contra de ustedes.
-No cuentes con ello. - Respondió el cejas de espiral mientras hacía un esfuerzo para levantarse aún con el chorro de sangre escurriendo de su cabeza hacia su rostro, y después encendía un cigarrillo. - Aún cuando nosotros tampoco tenemos nada en contra de ti, no podemos simplemente dejar que te lleves a nuestra hermosa navegante.
-Éste cuerpo ahora me pertenece, ahora que Dante está muerto por fin soy libre, y necesito de éste cuerpo para explorar el mundo.
-¿Aún cuando eso significa arrebatarle su libertad a alguien más?
-La vida nunca fue justa conmigo, no pienso tomarla para siempre, vivir eternamente es la peor tortura que puede existir... Tan solo quiero mirar el mundo con mis propios ojos una última vez, y luego la dejaré en libertad.
-Lo siento pero nuestro capitán es muy posesivo, jamás te la prestaría de ésa manera, y en lo personal tampoco me agrada la idea de dejar de ver a Nami-san por tanto tiempo.
-Eso da igual, de todas maneras tú eres incapaz de detenerme.
Tras decir eso Lydia paso al lado de Sanji ignorándolo, era cierto que él era incapaz de enfrentar a una mujer, aún cuando sabía lo que debía de hacer, le causaba una enorme pena ver los ojos vacíos de Lydia, una mujer como ella merecía todo lo mejor que la vida pudiera ofrecerle, pero su expresión demostraba tanta soledad y sufrimiento que no causaban más que causarle un sentimiento de opresión en el pecho.
Mirándola parada en el umbral de la puerta, tuvo que parpadear un par de veces para acostumbrarse a la luz solar debido que dentro de la mansión se encontraba bastante obscuro, y una vez que su mirada se acostumbró pudo ver el característico sombrero de paja de su capitán, quien se encontraba parado frente a frente con la mujer.
Hasta el momento Franky, Brook, y Kinemon habían estado peleando con lo que parecía ser siluetas de marines, de la nada habían aparecido cientos de ellos por lo cual se habían visto obligados a empezar la batalla ignorando el momento en que Ceasar se había escurrido por el barco y había bajado de éste llegando al piso rocoso que se encontraba en las laterales de la cueva en la que habían escondido el Sunny. El único que había estado observando con atención los movimientos del científico loco era Momonosuke, quien entre la batalla y Ceasar no sabía que hacer.
-Huesos-Dono. - Había llamado a Brook.
-Ahora no Momo.
-Pero...
-Que ahora no, Momonosuke. - Seguía Kinemon.
Momonosuke había estado intentando advertirles a todos lo que Ceasar estaba haciendo pero nadie le estaba prestando atención, por más que se esforzaba por gritarles para que fueran a detenerlo. Al final aquellas siluetas habían desaparecido por cuenta propia de la misma manera en la que aparecieron, lo cual indicaba que probablemente Luffy y los demás habían derrotado a ése tal Dante.
-¿Ahora sí me prestan atención? - Preguntó el niño mirándolos con aburrimiento al momento que los tres volteaban a verlo. - Ceasar escapo.
-¿Qué? - Preguntaron los tres mayores mirando a su alrededor al notar que lo que decía el niño era cierto. - Law-Dono/Torao nos va a matar. - Gritaron los tres al mismo tiempo.
Mientras que fuera de la cueva Ceasar se encontraba corriendo, aún tenía las esposas de kairouseki en las muñecas por lo cual estaba bastante debilitado. Corriento unos cuantos metros por fin había salido, los rayos del sol habían empezado a salir alumbrando su rostro directamente, e intento ignorarlo pero en ése justo momento algo le cayó en la cara provocando que perdiera el equilibrio y cayera aterrizando en su rostro.
-¿Qué demonios? - Se quejó mientras se levantaba observando el pedazo de papel que provocó su caída, dándose cuenta que era el periodico el cual decía en la portada que Doflamingo había anunciado su renuncia al puesto de shichibukai. - ¡¿Qué?! - Gritó a todo pulmón mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en su rostro. - ¡Joker!, ¿Renuncio a su puesto de shichibukai por mí?, ¡No puede ser! - Comenzaba a llorar de manera exagerada. - No se preocupe Joker, en éste momento me escaparé de estos idiotas y ya no tendrán manera de negociar.
-¿A quién le dices idiota? - Se había escuchado una voz profunda al momento que aplastaba la mano del científico loco con su katana. - Ya veo. - Contestó tomando el periódico entre sus tatuadas manos. - Joker cumplió con el trato, bien, podemos continuar con el plan. - Lo tiró hacia atrás al momento que miraba a Ceasar aún tumbado en el piso. - Por cierto... ¿Por qué demonios estás tú aquí afuera? - Preguntó al momento que su mirada se obscurecía y un aura negra comenzaba a rodear su cuerpo.
Lo último que se escuchó fue el grito lleno de pavor y dolor de Ceasar el cual se extendió hasta el interior de la cueva llegando hasta donde se encontraban Franky, Kinemon y Brook a quienes les había corrido un escalofrío por la espalda al saber que el causante de eso era nada más ni nada menos que Trafalgar Law, quien en cuanto los viera se encargaría de darles una paliza por no cuidar al objetivo como era debido, y siendo ésta la única misión que se les había encargado.
Luffy y Lydia se miraban frente a frente, mientras que la muchacha había entrado en posición de ataque y lo miraba con desconfianza, el capitán de los sombrero de paja estaba bastante tranquilo, solo la miraba con ésos enormes ojos cargados de curiosidad. Zoro se había apartado dejando que su capitán se encargara solo del asunto, en su lugar había mirado tras de la chica observando a cierto rubio de cejas molestas esforzándose por mantenerse en pie con claras heridas de batallas que eran claro se las había ocasionado la chica.
Eso era algo que le fastidiaba del cocinero, que debido a ésa caballerosidad era incapaz de reaccionar ante una mujer, y lo único que hacía era dejarse dar una paliza. Eso podría terminar por arrebatarle la vida de un momento a otro, y lo más molesto era que él prefería morir antes de ponerle la mano encima a una dama, como él las llamaba. Era cierto que a él también prefería no golpear a mujeres, pero no era totalmente inmune a pelear con ellas, y eso se debía a su adorada Kuina, después de todo Kuina era la única persona a la que había considerado una rival en el pasado, ella había sido su meta, y era la razón de su promesa, de sus ambiciones, pero por ésa misma razón el tomaba enserio a las mujeres aún cuando ésa molesta marine llamada Tashigi no lo considerara de ésa manera.
-Zoro, lleva a Sanji con Chopper. - Había ordenado el capitán por lo cual él se acercó al rubio quien se alejo unos pasos al momento que lo fulminaba con la mirada y empezaba a reclamar.
-Ni se te ocurra ponerme una mano encima marimo de mierda, que yo puedo caminar solo.
-Orden del capitán. - Dijo sin más al momento que lo golpeaba con la espada dejándolo inconsciente al igual que en aquella ocasión en Thriller Bark y después lo cargaba colocándolo en su hombro derecho cual costal de papas. - Te veo en el Sunny. - Dijo antes de dejar solos a los implicados.
Luffy seguía mirando la figura femenina con detenimiento, al igual que Sanji él había notado aquella expresión triste en los ojos de Lydia, él era un especialista en leer los corazones de la gente, y o hacía falta ser un genio para saber que ella no era mala persona. En ése corto lapso de tiempo Luffy había analizado más aspectos sobre su personalidad que en esos años de travesía que llevaba con su tripulación. Nami había sido la primera mujer dentro de su tripulación, ella había estado con él junto a Zoro, Sanji y Usopp en el East Blue. Recordar aquella época en la que se enfrentaban a basurillas como Buggy el payaso, o como Don Krieg lo llenaba de nostalgia, ya había pasado algún tiempo desde que abandonó su hogar y se aventuró al mar, y desde entonces había tenido tantas experiencias, la mayoría de ellas agradables y excitantes, y aunque había perdido a su hermano mayor, pudo llevarlo consigo porque a diferencia de su infancia en donde su única compañía eran sus hermanos, él ahora tenía nakamas, ya nunca estaría solo, él se había vuelto fuerte para proteger a su pequeño mundo al cual llamaba familia.
Cuando Nami se fue, y Robin le dijo que estaba siendo controlada había sentido una enorme rabia en su interior. Primero cuando ella casi se marcha, la había visto llorar de una manera que le desgarro el alma, observar como ella se cortaba con un cuchillo intentando desaparecer el tatuaje de la tripulación de Arlong lo había dejado en estado de shock, en ése momento había nacido en él unas ganas enormes de darle una paliza a ése gyojin quien había hecho sufrir a su nakama de ésa manera, y sin pensarlo dos veces le había colocado su adorado sombrero de paja en la cabeza, le confió su tesoro para hacerle saber que él estaba ahí, que no la dejaría sola, que siempre contaría con apoyo. Más adelante ése desgraciado de Shiki había querido llevarse de igual manera a la navegante, de la misma manera que Arlong, lo único que a ésos hombres les importaba eran las habilidades de navegación de la chica, y eso siempre lo había cabreado de sobre manera. Era cierto que Nami era una mujer muy inteligente, una genio entre genios, dibujaba mapas con una precisión envidiable, pero eso no la convertía en un aparato que se pudiera usar a conveniencia solo por el egoísmo propio, ella era su nakama, ella siempre le regalaba una sonrisa cuando él llegaba a sentirse triste, cosa que lo impresionaba ya que desde la muerte de Ace se había esforzado para no sacar el tema ya que no quería hablar de cosas tristes, y sin embargo Nami se daba cuenta de cuando él se sentía nostálgico, y lo acompañaba, cada que se sentía solo ella se quedaba a su lado.
Cuando recordó la plática que Ace le había dado cuando había llegado a la pubertad, él no había entendido prácticamente nada. ¿Estar enamorado de una persona?, no entendía el amor romántico, él amaba a sus hermanos, amaba a Makino, al alcalde, a su abuelo, a Dadán y los vandidos de la montaña, amaba el mar, la aventura, amaba a Shanks como si fuera su propio padre, pero no entendía que era sentir un amor romántico hacia alguien. Luffy siempre había mantenido el corazón de un niño, inocente se paseaba en busca de aventuras tan solo pensando en realizar su sueño. Quería a todos sus nakamas, y le parecería una grosería tener favoritismo con alguno de ellos, y sin embargo esas palabras que Ace le había dicho seguían marcadas en su mente.
-Cuando te sientes atraído por una chica, es muy diferente a cuando aprecias a un amigo, sientes la necesidad de protegerla y de tenerla siempre a tu lado, cuando te llegue el momento lo sabrás. - Había escuchado en su mente tras cerrar los ojos y visualizar el pecoso rostro de su hermano.
-Tú... ¿Puedes regresarme a Nami? - Preguntó Luffy mirando directamente a los ojos a la impostora.
-Te la regresaré después de que haya explorado un poco el mundo, tan solo la tomaré prestada.
-Eso no. - Negó de inmediato. - No pienso entregarte a Nami, ella es mi nakama.
-No será por siempre... ¡Yo solo quiero mirar el mundo una vez más antes de desaparecer por completo! - Gritó al momento que ponía la mano en su pecho. - ¿Tú que podrías saber sobre lo que yo he vivido?, ¿Te parece egoísta que tome el cuerpo de alguien más por conveniencia propia no es así?, puedo verlo en tus ojos, pero eso ya no me importa más, ¡Tuve suficiente de ser siempre la chica buena que no rompía ni un plato!
-Pero si yo nunca te he dicho egoísta. - Suspiró tras ver como la chica se mantenía en posición de defensa. - Pero creo que ni siquiera tú sabes que es lo que quieres.
-¿Ah?, ¿De qué hablas?
-Mírate, estás temblando. - La apuntó con el dedo índice. - ¿En realidad no quieres apresar a Nami verdad?, la verdad es que quieres dejarla libre.
-¡Cállate, no hables como si me conocieras!
Lydia comenzó a correr hacia Luffy soltando una patada en su costado izquierdo justo en donde ella lo había apuñalado unos momentos antes. Luffy no se había movido, tan solo había puesto una expresión de dolor al sentir el ardor proveniente de la herida, pero sin soltar un quejido en ningún instante.
-Tú también. - Susurro la muchacha mientras comenzaba a soltar una serie de golpes y patadas en los puntos vitales del chico quien seguía sin moverse ni un milímetro.
-¿Peleaste con Sanji no? - Más que una pregunta parecía una afirmación. - ¿Qué opinas de él?, ¿Verdad que es increíble? - Sonrió de oreja a oreja como solo él sabía hacer.
-¿Qué sucede contigo?
Pensando que se estaban burlando de ella, Lydia había empuñado el mismo cuchillo manchado con la sangre de Dante y había intentado realizarle un corte al pelinegro quien en ésa ocasión si había esquivado hacia su derecha ocasionando que la muchacha perdiera el equilibrio por unos instantes, lo cual Luffy aprovecho para tomar la muñeca de Lydia con su mano y darle un leve golpe para que ésta soltara el arma la cual cayó al piso. Lydia había intentado agacharse para tomarla nuevamente pero Luffy la había pateado haciendo que se perdiera en la espesura del bosque.
-Si no pudiste acabar con Sanji fue porque te conmovió que él se preocupara por ti. Eso es más que suficiente para que sepa que eres una buena persona.
-¡Cállate!
Lydia se había abalanzado a Luffy haciendo que éste cayera de espaldas en el piso, ella se encontraba encima golpeando su rostro con la palma extendida una y otra vez. Había entrado en un estado de inestabilidad mental porque sabía que lo que ése chico estaba diciendo era totalmente cierto. Ella no quería seguir perjudicando a terceros, es solo que ni ella misma sabía que era lo que deseaba, y sin embargo ahí se encontraba ése chico, hablando como si la conociera mejor de lo que ella se conocía a sí misma. Lydia también conservaba los recuerdos de Nami respecto a Luffy, y eso la perjudicaba ya que sabía que era un chico muy noble, y eso hacía que lastimarlo le dejara un mal sabor de boca.
-Tú y ése chico... ¿Por qué tratan de salvarme? - Había dicho ella sin dejar de golpear a Luffy. - Ya estoy muerta, ¿Por qué no te defiendes?, ¿Por qué no simplemente arrancas éste collar y recuperas a tu nakama?
-Ya te lo dije. - Respondió al momento que le sostenía ambas muñecas para que dejara de moverse. - Eres una buena chica.
-Entonces, déjame ir.
-Nami debe de estar triste y muy asustada en éste momento, no puedo hacer eso, ella me necesita.
-Ya veo...
La chica se levantó al momento que le daba la espalda al chico, en su cabeza Nami no dejaba de gritar de forma desesperada y dolida ya que detestaba estarle haciendo daño a Luffy aún si sus movimientos no fueran voluntarios. Nami lloraba, podía escucharla arrepintiéndose de la herida que éste tenía en el costado, y Lydia no entendía porque se culpaba si ella no había sido quien lo había apuñalado. Le sorprendía la conexión que capitán y navegante tenían, ya que aunque Luffy no fuera capaz de escuchar los sollozos de Nami, él sabía que estaba sufriendo.
-Estás enamorado de ella, ¿No es así? - Preguntó Lydia al momento que ponía un rostro burlesco.
Nami quien seguía atrapada en ése cuarto obscuro observando todo el incidente como si se tratara de una película había levantado el rostro sorprendida. Abriendo sus ojos cuan grandes eran no había podido evitar que su rostro se coloreara de un intenso rojo. La respuesta a ésa pregunta es lo que había estado esperando en ésos últimos días, y todo porque se había puesto celosa de ésa shichibukai Boa Hancock, quien tenía el título de "la más hermosa". Saber que Luffy había enamorado a ésa mujer, había hecho que ella se diera cuenta de que lo que sentía por su capitán era algo más que una simple amistad, algo más que respeto.
-¿Qué le estás preguntando Lydia? - Había gritado al momento que tomaba su cabeza entre sus manos y empezaba a rodar en el piso debido a la vergüenza al darse cuenta nuevamente de lo que le había dicho. - ¿Qué es lo que dirá Luffy? - Preguntó mientras se llevaba una mano a la boca observando la pantalla en la cual podía observar a su capitán directamente a los ojos.
Luffy ya se había levantado mientras que Lydia había volteado nuevamente para escuchar su respuesta. Él estaba bastante serio, en una situación normal habría ladeado la cabeza sin entender lo que se le había preguntado, pero ahora lo sabía. Ace sabía que en algún momento se encontraría en una situación similar, y es por eso que se había pasado tantas horas intentando hacer que el concepto del amor le entrara en la cabeza.
Sí... Era cierto, nunca sería capaz de tener favoritismo por sus nakamas, cada uno era especial por una razón diferente, a cada uno los quería a su propia manera, por diferentes razones, pero al final a todos los quería y eso jamás cambiaría, siempre los defendería arriesgando su vida. Aún así, todo ése problema le había ayudado a entender que lo que sentía por Nami era diferente, no soportaba cuando no estaba a su lado, cuando ella se sentía triste el sentía una opresión en el pecho, cuando la veía sonreír su corazón saltaba en su pecho y una enorme felicidad le invadía. Ella era quien notaba cualquier mínimo cambio en su actitud y lo acompañaba, era cierto que Nami era una chica mandona, gritona, y codiciosa que solía golpearlo por todas las tonterías que hacía pero eso en ningún momento le había molestado. Él aceptaba a su navegante por lo que era, con todas sus virtudes y defectos, veía a Nami de una manera distinta a la que veía a Robin. Robin era más como una figura materna, que siempre lo cuidaba y lo consentía, mientras que cuando estaba al lado de Nami sentía un extraño hormigueo en el estómago, y se veía envuelto en una atmosfera de paz.
-Cuando sientas eso, es porque estás enamorado Luffy. - Volvió a escuchar la voz de su hermano.
Sonriendo Luffy había decidido a hacer una pequeña excepción. Siempre amaría a sus nakamas con todo su corazón, pero querría a Nami un poquito más que a los demás, aunque claro... Eso jamás lo diría en voz alta.
-Sí, la amo. - Afirmó después de un silencio que había sido una completa tortura para la navegante. - Quiero a Nami solo para mí porque ella me hace feliz, es por eso que no se la entregaré a nadie.
Nami no podía creer lo que estaba escuchando. Jamás pensó que esas palabras podrían salir de la boca de su capitán, era algo irreal, pensó que Luffy era un ser completamente asexual. Ella ni siquiera estaba segura si el capitán tenía idea de la magnitud de las palabras que estaba diciendo, ¿Sabría que se lo estaban preguntando en un sentido romántico?, ¿O acaso pensaría que solo es un amor hacia un amigo?, ella no podía afirmar en qué manera lo decía el capitán, pero aún así el escuchar que él decía que la amaba era suficiente razón para que se sintiera en el cielo. Casi podía sentir que moriría sin remordimiento alguno de no ser porque quería continuar al lado de él, y hacerle repetir lo que acababa de decir.
-El amor no existe. No es bueno encariñarse tanto con alguien, eso sólo te guiara a la destrucción.
-¿Por eso eres así? - La mirada de Luffy se suavizó por unos instantes haciendo que Lydia volviera a enfurecer e intentara atacarlo al pensar que éste sentía lástima pero se detuvo cuando éste dijo. - Deberías dejar de mentirte a ti misma, parece como si trataras de convencerte a ti misma de que el amor no existe.
-Eso es cierto Lydia. - Había dicho Nami en su mente. - Aún con todo lo que paso sigues amando a Dante, ¿No es así?
-¡Por supuesto que no! - Gritó al momento que se agarraba la cabeza como si tuviera jaqueca.
-Dante te hizo mucho daño, quiso mantenerte siempre a su lado porque le tenía miedo a la soledad, pero la verdadera razón por la que aceptaste poseer a las chicas, no fue porque Dante te estuviera constantemente vigilando...
-¡Cállate!, ¡Cállate Nami! - Seguía gritando sorprendiendo al monito.
-¿Nami?, ¿Nami te está hablando? - Pregunto Luffy al momento que un inusual brillo se formaba en sus ojos.
- Te quedaste ahí porque sentiste pena... Te quedaste porque sabías que Dante se culpaba así mismo por regalarte ése collar, aún cuando tú nunca lo culpaste ya que él no sabía lo que hacía... Te quedaste porque lo amabas y no soportabas la idea de dejarlo solo... Tú también cooperaste en su locura.
-Cállate. - La voz de Lydia comenzaba a perder fuerza, las lágrimas acumuladas en sus ojos habían comenzado a resbalar por sus mejillas y había caído de rodillas al piso.
-Si realmente odiabas a Dante como dices, ¿Por qué no lo acabaste con tus propias manos?, tú le quitaste el anillo dejando que muriera en silencio y en paz, eso fue porque no eres realmente capaz de lastimarlo. Aún con todo lo que le dijiste. Tú verdaderamente querías que Dante muriera pero no fue por venganza, sino para que así él pudiera descansar en paz.
-No sigas... - Su voz sonaba suplicante.
-Si no lo amabas, ¿Por qué volviste a agarrar el anillo de compromiso de Dante?
Consternada Lydia había llevado su mano a una pequeña bolsa que se encontraba en las laterales del vestido. En el momento en que había agarrado el anillo conjunto al collar había tomado también el anillo de compromiso de Dante y de manera inconsciente lo había guardado. Tenía planeado tomar ambos anillos y tirarlos al acantilado antes de zarpar en su nueva aventura, pero a decir verdad, no quería deshacerse de ellos.
-Tienes razón... - Susurro para lo bajo. - De niña siempre me sentí oprimida, nunca sentí que perteneciera a ningún lugar... Pero gracias a Dante pude ser feliz por un corto periodo de mi vida, él me entendió, me hacía reír, y era la persona más amable que pude conocer... Aún con todo lo que me hizo sufrir, aún cuando yo quería morir, y aún si llegue a tenerle rencor... Aún con todo eso... Nunca he podido dejar de quererlo... ¿Es para reírse no?
-¿Por qué sería gracioso desear el bien de otra persona? - Preguntó Luffy mientras se acuclillaba a su altura.
-Mugiwara... - Susurro por lo bajo mirándolo a los ojos. - No puedo con ustedes dos. - Sonrió entre lágrimas.
-Ya fue suficiente, ¿No es así?
-Sí... Tienes razón. - Lydia se levantó, dejo que los rayos del sol la alumbraran por última vez y luego miró a Luffy. - Espero que ustedes sean felices. - Solo les pido que por favor destruyan éste collar. - En ése momento Lydia llevo una mano al pendiente y lo jaló con fuerza rompiendo la cadena provocando que la consciencia de Lydia desapareciera por completo.
En ése momento Nami regresó pero se encontraba un poco mareada y estuvo por caer al piso pero Luffy la tomó de los hombros. Ella parpadeo un par de veces, y cuando el mareo bajo retrocedió unos cuantos pisos, miró sus manos y empezó a abrirlas y cerrarlas, luego empezó a dar vueltas sobre su propio eje comprobando que era dueña de su cuerpo nuevamente, y tras empezar a gritar de felicidad se abalanzó a los brazos de su capitán quien rodeo su cintura con sus brazos.
-¡Luffy, volví, volví! - Festejaba llena de gozo sin pararse a pensar en lo que estaba haciendo.
-Bienvenida. - Contestó el monito para después mirar a la chica extrañado al notar como ésta se separaba a la velocidad de la luz y enrojecía como tomate.
-Eh... Yo... No quería... Este...
-Shishishi. - Comenzó a reír para después volver a abrazar a su navegante evitando que ésta escapara.
-Espera... ¡Luffy!, ¿Qué estás haciendo?
-Te amo.
-¿Eh?, ¿Ehhhh? - Había gritado aún más avergonzada mientras empujaba el cuerpo de su capitán intentando alejarse para que éste no mirara su rostro enrojecido. - ¿Pero que demonios estás diciendo Luffy?, ¿Acaso Lydia te golpeo tan fuerte?, ¿Sabes siquiera lo que estás diciendo?
-Sí, ahora lo entiendo... Ace me hizo entenderlo. - Sonrió. - He decidido quererte a ti un poco más que a los demás solo si prometes no decírselo a nadie.
-Luffy... Tú... ¿Lo dices enserio? - Él asintió con la cabeza provocando que ella sonriera y nuevamente lágrimas salieran de sus ojos pero en ésa ocasión de felicidad. - Yo también te amo Luffy. - En ése momento ella le robó un beso al capitán, quien estaba un poco confundido al principio al ser una nueva experiencia para él, pero después se dejó llevar cerrando los ojos.
Era un beso cálido e inocente, como ése que se dan dos jóvenes en plena pubertad, un beso repleto de cariño, sin lujuria, uno que intentaba trasmitir toda ésa gama de emociones combinadas en su interior. Luffy y Nami llevaban deseándose el uno al otro desde el East Blue, desde el principio ellos se apreciaban más que una simple amistad, pero hasta el momento ninguno se había dado cuenta, y es por eso que ése beso transmitía todas esas emociones que hasta el momento habían estado guardadas, se juntaban como si sus cuerpos se hubieran estado extrañando todo ése tiempo. Poco a poco el beso fue transformándose en uno más pasional, los dos eran unos inexpertos en el campo, pero aún así seguía siendo un acto lleno de ternura, Luffy era especialmente cuidadoso, la besaba con una suavidad que parecía como si estuviera preocupado por hacerle el más mínimo daño.
Cuando el aire había sido necesario, se separaron y comenzaron a reír al momento que juntaban frente con frente. El corazón palpitaba rápido, sus rostros estaban enrojecidos, y sus respiraciones eran acompasadas. En ése momento se sentían dichosos, se sentían completos, y ambos sabían que desde ahora nada ni nadie los separaría. Al diablo la marina, que intentaran separarlos si podían, porque ellos eran piratas, un pirata navegaba sin saber que le deparaba mañana, podrían morir en cualquier momento, y es por eso que disfrutarían cada instante para así no tener arrepentimiento de nada.
Nami miró el collar entre sus dedos, al igual que el anillo y tras mirar al capitán había puesto ambos objetos en el piso. Luffy entendiendo había empezado a buscar una roca lo suficientemente grande, para después recubrirla con haki de armadura y había roto ambos objetos. Al instante un humo blanco había salido de la figurilla de corazón y había empezado a subir, al momento que éste comenzaba a tomar forma humana.
Sorprendidos habían observado como el humo comenzaba a formar a una hermosa chica de cabello largo y ondulado, con facciones finas y curvas envidiables. Era el alma de Lydia quien los observaba con ojos cargados de amor y agradecimiento, su alma por fin había sido liberada y al hacerlo todos sus rencores habían desaparecido devolviéndole aquella mirada piadosa que había tenido en el pasado. Haciendo una reverencia que mostraba su agradecimiento se había elevado llegando al cielo en el cual le esperaba el alma de Dante quien de igual manera había perdido todos sus miedos al morir y regresaba siendo el mismo hombre del cual se había enamorado. Dante le extendió la mano a su esposa, quien tras sonreír un poco la había tomado y de ésa manera habían desaparecido juntos en la eternidad.
Cuando navegante y capitán regresaron al barco, Usopp, Sanji, Robin, Franky, Brook y Chopper se le habían abalanzado a la chica regocijándose de felicidad. Al momento Luffy ladeaba la cabeza observando al cyborg, al esqueleto, Kinemon y a Ceasar quienes estaban tremendamente golpeados por alguna razón. No le dio mucha importancia y se acerco a su aliado quien le dijo que ya había hecho los arreglos con Doflamingo y ahora se dirigían a Dressrosa.
-Por cierto Doflamingo dejo un recado para ti.
-¿Un recado? - Preguntó confundido.
-Dijo que tenía algo que deseabas en Dressrosa.
-¿Algo que deseaba? - Confundido. - ¿Habla de carne? - Dijo entusiasmado mientras su rostro brillaba debido a la felicidad. - Por cierto Usopp, ¿Tu cuerpo se encuentra bien para moverse?
En el momento que dijo eso el narizón había caído al piso adolorido gracias a la paliza recibida por Dante. Tras reír un poco ordenó a Franky poner el barco en movimiento, y de ésa manera salieron de la cueva.
-Chicos, antes de empezar a navegar quiero darles un anuncio. - Luffy se había parado en su lugar preferido llamando la atención de sus nakamas. - Desde hoy Nami es mía, así que ninguno de ustedes puede tocarla, ¡En especial Torao, no te acerques a ella! - Gritó recordando como éste había insinuado que se la quedaría sin estar consciente de que solo lo hizo para que éste se diera cuenta de sus sentimientos.
-¡¿Qué quieres decir con que Nami-san es tuya?! - Gritó Sanji ofendido a lo que la nombrada respondió.
-El capitán y yo estamos saliendo.
-¡¿Qué?! - Gritaron todos los presentes a todo pulmón mientras Sanji, Brook y Kinemon se iban a una esquina a llorar.
-¡Bien, zarpemos! - Gritó el monito al momento que saltaba en el aire. - Próximo destino, Dressrosa.
-¡Sí! - Gritaron los que aún tenían fuerzas después de enterarse de la nueva relación de Luffy y Nami.
De ésa manera Nami empezó a dar instrucciones para redirigir a Sunny Go hacia la isla en donde tendrían su próxima aventura. El cielo parecía despejado ése día, un día perfecto para navegar. No sabían lo que les esperaría en Dressrosa, pero eso sí, sabían que lo que fuera a esperarles ahí estaría lleno de emoción.
Robin se encontraba recargada en la baranda del barco observando como Nami y Luffy ahora parecían mucho más cercanos. Se sentía muy feliz por ellos, ya que merecían estar juntos, después de todo ambos se entendían a la perfección, habían estado juntos desde East Blue, y le alegraba mucho saber que después de tanto tiempo por fin eran pareja. Aunque de cierta manera sentía un poco de envidia ya que ella no parecía tener progreso alguno con el cabeza de alga, además de que seguía teniendo la imagen de ésa marine besándolo, cosa que la fastidiaba.
-Oye tú, ¿Por qué me has estado ignorando desde que salimos de Punk Hazard? - Preguntó el dueño de sus pensamientos recargándose también en la baranda, justo a su lado.
-Eres demasiado tonto espadachín-san. - Dijo con voz un poco fría imitando la forma en la que solía llamarlo en el pasado. - Ni siquiera te das cuenta de cuando una mujer se siente atraída por ti, eso es para ponerse a llorar.
-¿Qué? - Preguntó al aire mientras sus mejillas se coloreaban un poco, era un sonrojo casi imperceptible.
-Y eres aún más tonto si no notas que una mujer está celosa porque ve a la persona que quiere besándose con cierta marine... Parecías disfrutarlo.
-¡¿Viste eso?! - Gritó comenzando a atragantarse con su propia saliva.
-Ahhhh... Ahh... - Robin iba a marcharse cuando el peli verde la tomó por la mejilla obligándola a voltear.
-¡Te equivocas!, no siento nada por Tashigi... De hecho, después de Kuina eres a la única mujer a la que he vuelto a querer.
-¿Quién es Kuina? - Preguntó entrando de nuevo en su transe de celos.
-¿Qué?
-Cuente sus excusas a alguien que se lo crea. - Dijo Robin dejando al espadachín con la palabra en la boca, aunque la arqueóloga por dentro se estaba riendo a lo grande por hacer sufrir un poco al chico después de todo lo que le había hecho, estaba muy feliz de que éste le dijera que también la quería pero lo haría sufrir un poco más antes de perdonarlo.
Mientras tanto en Borneo, justo fuera de la mansión en la cual habían residido dos amantes, se encontraba un pequeño bulto de tierra en la lateral izquierda. Antes de irse Nami y Luffy habían escarbado un poco de tierra metiendo ambos anillos de compromiso en ausencia de un cuerpo para enterrar, haciendo su propia tumba, en memoria de Lydia y Dante, la pareja de esposos que después de tantos años, por fin habían logrado encontrar la paz.
Fin.
Agradecimientos:
Nuevamente les agradezco a todos los que me dejaron sus comentarios por aquí, y también a los que leían sin comentar, fue gracias a ustedes que pude darle forma a la historia, y aunque me tardaba bastante en publicar ustedes continuaron leyéndola y eso me animo a poder finalizarlo. Me siento conforme con el final que les dí y espero a ustedes también les haya gustado tanto como a mí me gusto escribirlo. Si quieren leer más fanfics míos pueden entrar a mi cuenta, actualmente solo estoy escribiendo otro de One Piece (el cual va para largo, así que si quieren leerlo les advierto que tendrá entre 30 capitulos o tal vez más si se me siguen ocurriendo tantas veces), también tengo un fic de Katekyo Hitman Reborn (aunque es un female Tsuna y no sé si a muchos les gusta eso). Tengo otros proyectos de historias sobre One Piece, pero ya serán para después porque ahora tengo mucho trabajo con esos dos.
Por cierto, pueden votar por cual será mi próximo fic de One Piece (cuando termine Mugiwara Boy´s), tengo en mente un fic corto de entr capítulos de Zoro x Kuina, será sobre su infancia y los pensamientos de Zoro hacia su amiga de la infancia, también tengo en mente uno de Luffy x Nami (aunque ése no sé si publicarlo y acerlo sobre One Piece o hacer una historia con personajes originales), ese será sobre un mundo futurista en donde existirán robots al estilo Saber Marionette J (para los que la hayan visto), otro ejemplo sería chobits, pero no daré muchos detalles al respecto, también tengo una historia de Law x Oc, que será practicamente otra historia romántica sobre un personaje creado por mí en el tiempo de la alianza pirata de los piratas del sombrero de paja con los piratas de corazón, ése sería una comedia romántica totalmente, así que sería más o menos al estilo de Mugi Boys. En fin, si desean botar en alguno de esos fics, estaría encantada de recibirlos.
Especiales agradecimientos a:
*Kaoru likes One Piece
*Luffy Ketchum
*solitario 196
*Tomoyo
Ustedes siguieron la historia de principio a fin, y siempre me apoyaban con un review cosa que agradezco de todo corazón, espero el final haya sido de su agrado y me gustaría verlos en algunos de mis otros proyectos.
Hanamel44: Llegaste ya hasta finales del fanfic, pero igualmente espero lo hayas disfrutado, que bueno que te haya gustado el hecho de que intente darle sus momentos a los personajes.
