Capitulo 2- Uchiha Sasuke
Sakura regresaba del supermercado cuando se topó con sasuke en el elevador, estuvo tentada a no abordarlo con él pero su hermoso rostro la atrajo casi inconscientemente. Era tenso estar con el en un espacio tan reducido, ahora que se daba cuenta realmente estaban muy cerca el uno del otro
-Debo agradecerte por el CD- su voz sonó casi detrás de su nuca, de pronto las rodillas comenzaron a temblarle –aunque las canciones apestaban- Sakura soltó un resoplido, recobrada su fuerza de voluntad casi ni le intimidaba estar en un espacio tan limitado con ese patán
-"Solo es un adulto amargado"- sasuke vio como la espalda de la chica daba brinquitos y extrañado levantó una ceja ¿Se estaba riendo? ¿De él? Nadie se había reído de el desde que estaba en preescolar, esta chica le parecía tan interesante como fastidiosa.
-No me he presentado formalmente- sasuke la tomó del hombro y vio como se tensó al momento, la giró para que le diera la cara y casi se le sale una carcajada al verla completamente colorada –"Así que es así"- esto hacia el juego aun más interesante. –Me llamo Uchiha sasuke-
Pronunció cada sílaba tan cerca de su oído que en su mente solamente hacia eco su voz. Claro que ya sabía como se llamaba, había leído su nombre mil veces en la placa de la puerta pero tenía que controlarse
–La verdad es que no me interesa tener tratos con vecinos tan molestos- la pelirosa paró el elevador y bajó a pesar de que faltaban tres pisos para llegar. El moreno observó como las pertas se cerraban y soltó la carcajada que había estado conteniendo, los gestos de esa chica de verdad le fascinaban, definitivamente sería un buen pasatiempo.
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-Rayos- Sakura soltó otro suspiro, lo ultimo que necesitaba era la tortura de subir escaleras por tres pisos –"Al menos le dejaste claro tu punto"- Aunque esa no había sido la victoria que esperaba sobre su molestamente sexy vecino esperaba que eso lo mantuviera lo suficientemente alejado de ella. O quizá no… solo sabía que los pies la estaban matando
-Déjame ayudarte con eso- Sakura levantó la vista de golpe ¿Qué estaba haciendo él ahí? Su huida triunfal del elevador tirada a la basura. El joven le quitó varias bolsas de las manos y comenzó a subir el último piso –supe que estudias y tienes un empleo- sakura soltó un bufido, las señoras del edificio hacían muy bien su trabajo de investigación
-Supe que eres un empresario famoso- Sakura vio como soltaba un bufido también -¿Qué hace Uchiha Sasuke, heredero de las empresas más famosas del país en un edificio promedio como este?-
-No lo sé, ¿Qué haces tú aquí?-
-"Evasión detectada"- Sakura torció el gesto –Independencia, mis papás creen que aun tengo 15 años, sé que puedo vivir por mi cuenta, aparte la recepción siempre huele a galletas-
Sasuke soltó una pequeña sonrisa ladina –Es un buen olor-
Había algo en sus ojos negros que no lograba comprender, quizá Uchiha sasuke era el tipo más molesto en unos 1000m a la redonda pero tenía la ligera sensación de que no era malo, mas bien se sentía como si estuviese guardando algo en su interior.
-Bien, quizá no seas un vecino tan molesto como pensaba- sakura introdujo la llave de su puerta –pero aun creo que eres un chico problemático, solo procura ser más silencioso por las tardes-
Sasuke frunció el ceño… ¿de qué estaba hablando? Él nunca estaba en su departamento por las tardes.
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-¡Oh Dios, sigue así!... no pares… ah-¡Ah!-
Sakura rechinó los dientes, estaba a punto de buscar un tutorial, fabricar una bomba casera y arrojarla en la primera oportunidad que tuviera a la habitación de enfrente. Se le estaba terminando la paciencia pues todas las tardes era lo miso, solo que últimamente los ruidos se hacía más rudos. No podía soportar tantos gritos.
Pero ¿Qué se supone que podía hacer? El tema sexual no salía cuando se encontraba con Sasuke y por todos los cielos, no deseaba entrar en detalles sobre la vida sexual de su vecino pero comenzaba a terminarse su paciencia. –"Al parecer nadie más los escucha"- Se preguntaba como algo tan escandaloso como aquello pasaba inadvertido ante los censores de las vecinas, es decir, apostaba a que esos gritos se escuchaban hasta el parque a unas cuantas calles. Y lo más raro era que ya era un hábito pues siempre a la misma hora se reanudaba en combate en la habitación de enfrente, justamente el horario que tenía libre para descansar de las prácticas en la facultad y prepararse para su trabajo de mesera en el restaurante de la manzana. Así de buena era su suerte.
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Al día siguiente sakura tomó extremas precauciones, debía evitar el horario en que su vecino atendía sus "asuntos". Salió de la facultad tan pronto como se desocupó, comió lo más rápido que pudo y cambió su uniforme por ropa casual, estaba por hacer una salida triunfal pero cuando abrió la puerta se topó con sasuke parado frente a ella en el pasillo
-¿Te quedaste fuera?- inquirió la pelirosa al ver la cara del muchacho
-Hmp, no soy torpe- el moreno miró su reloj de mano –tengo prisa, debo regresar a la oficina. Me dijeron en recepción que te enviaron por error unos documentos míos-
-Claro, pasa… Están en…- Rayos, no recordaba donde los había arrojado el día anterior como venganza por ser tan ruidoso. Ahora que recordaba ese detalle le apetecía no buscarlos por él –Es raro de ti que trabajes tan temprano- Lo miró torcer el gesto
-¿De que hablas?- Sasuke se acercó a la pelirosa que buscaba entre una pila de papeles
-Bueno, tú sabes- No podía decirle que le molestaba su constante y ruidosa actividad sexual cada tarde –S-solo, no seas tan ruidoso…-
-No se de que hablas Sakura-
Acababa de pronunciar su nombre por primera vez -"¿eso fue mi corazón? Tranquila sakura"- T-tú sabes lo que haces a esta hora, no me hagas decirlo- el rubor se comenzaba a acumular en sus mejillas
-Trabajo desde las 6 de la mañana, no se de que rayos estás hablando- ¿Qué? No entendía nada, ¿cómo que sasuke no está en su departamento a esa hora?… ¿entonces quién? Oh no. Si sasuke no estaba mintiendo entonces justo a esa hora…
Como por arte de magia los gemidos comenzaron a sonar, tan fuertes y tan vergonzosos como siempre, o no, eran incluso más fuertes y vergonzosos que nunca y algo le decía que aquellos sonidos hacían más efecto en ella por la presencia de Uchiha Sasuke
-Aquí están- el chico se inclinó sobre ella y alcanzó un sobre amarillo que ella había estado apunto de tomar -¿Qué carajos es eso?- ah, recién notaba los escandalosos gemidos, mientras tanto sakura se cocinaba en su propia vergüenza.
Lo siguió hasta la puerta de su departamento donde los gemidos se intensificaban más aun, lo vio maldecir por lo bajo y frunció tanto el ceño que pareciera que tenía una sola ceja. Le costó reprimir la risa por la imagen mental.
-Suigetsu, hijo de- sasuke revisó la hora en su reloj de mano y soltó una segunda maldición –Necesito regresar a la oficina, me encargaré de esto luego- Sakura luchaba internamente para no reírse en su cara pero al parecer la mueca que tenía no era tan normal como pensaba -¿te parece gracioso? No es en tu departamento donde tienen sexo-
Sakura se dobló de la risa, todo aquello era una escena comiquísima, es decir: Un chico que trabaja tan despreocupadamente sin darse cuenta que por las tardes su habitación parece escenario de película porno. Estaba a punto de estallar de la risa
-Tch, ¿no tienes que trabajar o algo?-
Sakura paró de reírse en seco, se le estaba haciendo tarde, después seguiría riéndose de la desafortunada suerte de su vecino.
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